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https://youtu.be/p_Bytdr-X0s?si=dvuOhnnXG9DDSjKp
Bueno aqui el enlace de un videito sobre la historia, que los disfruten.
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Una noche bastante aburrida para Camila, era la misma rutina de siempre, incluso comenzaba a sentirse en un bucle, ya estaba cansada y fastidiada del trabajo, quería irse, aunque no estaba segura si de su trabajo o si de este país, hace ya bastante tiempo se sentía tan cansada y aburrida de todo, de su vida, en especial, era tan aburrida últimamente nada interesante pasaba y sus sueños y metas cada vez los veía más lejanos, incluso ya había olvidado cuales eran sus sueños.
Estaba preparando unos pedidos de cafés, mi mente estaba en blanco, a mi alrededor había poca gente la cual deseaba que ya se fuera para poder cerrar e irme a dormir, eso era lo que tenía planeado pero al parecer el universo tenía otra cosa planeada para mí, un fuerte ruido me saco de mis pensamientos, mire el mostrador el cual estaba completamente rotó y había algunas manchas de sangre, me acerque al mostrador mirando a un sujeto en el suelo con algunos golpes en el rostro y su ropa cubierta de sangre, aquel sujeto se levantó y me miró directamente a los ojos.
— Cura mis heridas —Hablo el chico en un tono firme.
— ¿Disculpa? —Lo mire sorprendida por la forma en la que hablo, mire a mi alrededor por si le hablaba a alguien más pero no era el caso, sin duda me hablaba a mí.
— ¿Acaso no escuchaste? Te dije que me curaras —Nuevamente ordeno mirando a la chica esta vez con el ceño ligeramente fruncido.
Aquel sujeto que era un total desconocido para Camila saco un arma y apunto a la cabeza de la chica quien se quedó quieta escuchando los gritos de los pocos clientes que había y como salían corriendo del café, soltó un suspiro pesado y se cruzó de brazos mirando a aquel sujeto.
Lo que me faltaba.
—Si eres más amable tal vez consideré ayudarte —Sonreí ligeramente de forma socarrona, quizás estaba atrayendo mi muerte con esto, pero no iba a dejar que un idiota me de ordenes solo por que se le pega la gana.
El mayor se quedó sorprendido ante la respuesta de la menor trato de acercarse a ella, pero estaba tan débil que volvió a caer al suelo.
— A-Ayúdame por favor... —Murmuró aun con su arma en la mano y con su otra mano tratando de detener el sangrado de su abdomen.
— ¿Qué dices? No te escucho —Mencione esta vez con una sonrisa mucho más notoria, era claro que no me mataría, pues era la única que podría salvar su vida en este momento.
— ¡AYUDA POR FAVOR! —Grito haciendo que se escuchará por toda la cafetería.
— ¿Vas a pagar por los daños? —Pregunte mientras caminaba al baño donde se encontraba un pequeño botiquín en caso de alguna emergencia.
— ¿Qué? -Hablo sorprendido ante las palabras de la chica, nunca antes alguien se había atrevido a hablarle de esa forma.
—Mira todo el desastre que hiciste —Señale el suelo con los vidrios rotos y rastros de sangre mientras me agachaba quedando a la altura de aquel desconocido quien tenía algunos pedazos de vidrios incrustados en su piel y con sangre por toda su ropa, tome su camisa la cual se veía que era bastante cara y era bastante suave para levantarla un poco.
—El tatuado al sentir el toque de la chica dio un brinco y la miró de una forma sobresaltada — ¿Qué demonios haces?
—Oh... ¿Le tienes miedo a un poco de contacto físico cariño? —Hable en un todo burlón para terminar de levantar su camisa— Si quieres que te ayude necesito ver tus heridas.
El contrario se alejó un poco para quitar su camisa de igual forma dejando a la vista su perfecto abdomen marcado y unos tatuajes impresionantes, la chica se quedó en silencio admirando por unos segundos su cuerpo pero luego comenzó a pasar por sus heridas un algodón con alcohol escuchando los quejidos del contrario, de igual forma sacaba de su piel los pequeños pedazos de vidrios que tenía incrustados con ayuda de unas pinzas, una vez que termino coloco algunas gasas con algo de cinta adhesiva en algunas de sus heridas, pero una de ellas era bastante profunda.
—¿Qué hiciste para meterte en este lío? —Pregunte mientras preparaba el material para su siguiente acción, esperaba que lo poco que le había enseñado su madre de enfermería le sirviera de algo por primera vez.
— ¿Qué? --Miro a la chica confundido, sin duda era distinta a las demás, le sorprendía el hecho de que no se asustada con toda esta escena, ni siquiera tuvo reacción cuando le apunte con un arma a la cabeza.
Apenas el chico se distrajo Camila no tardo en limpiar mejor aquella herida para luego reír un poco.
— ¿Qué es tan gracioso? —Sus sonrisas y risas burlonas comenzaban a sacarlo de sus casillas— Realmente quieres morir— Pensó mirando de forma seria a la chica, pues no entendía cual era su chiste.
—Te distraje y no te dolió esta herida, vaya que eres raro, tendrás que ir al hospital, necesita puntos y si no lo haces tu tatuaje quedará deforme —Mencione mientras guardaba todo lo que había utilizado.
— No me interesa mi físico —Hablo mientras miraba hacia otra dirección, trataba de no darle gran importancia a lo que había mencionado la chica.
—Veamos tatuajes, piercings cuerpo bien trabajado y peinado como una celebridad de K-pop, todo indica que tu aspecto es lo único que te importa —Rei ligeramente, por primera vez miro a aquel chico soltar una pequeña sonrisa, era linda su sonrisa, demasiado linda.
— Si quiero puedo matarte ahora mismo, puedo hacerte daño —Menciono mientras se colocaba su ropa.
— Pero no lo harás
— ¿Por qué estas tan segura? —Se colocó de pie con algo de dificultad pues aún estaba algo adolorido por aquella caída contra el mostrador, en ningún momento había guardado su arma.
— ¿Le harías daño a la única persona que te ayudo? — Pregunté con una sonrisa, de igual forma me puse de pie.
— ¿Acaso no sabes quién soy? —Miro a la chica alzando una ceja, eso explicaría el por qué no le teme y por qué le hablaba de una forma tan irrespetuosa.
— Por favor ilumíname, dime quién eres —Hable sin importancia mientras me sentaba en una silla soltando un profundo y cansado suspiro.
— Soy Jeon Jungkook, de la mafia —Sonrió esperando ver la reacción de horror en el rostro de la chica.
—Si mira... Jungkook ¿verdad? Estoy muy cansada como para estarme preocuparme de los demás, llevo semanas, meses años sin poder dormir bien y lo único que quiero es descansar así que no tengo tiempo para estarme preguntando sobre la vida de los demás y tampoco me interesa
—Me levante de la silla y me quite el delantal dejándolo caer al suelo para acercarse por la escoba y empezar a barrer los pedazos de vidrio, esto había sido lo más emocionante que le había sucedido desde hace años, quedaría como una anécdota.
La sonrisa de Jungkook se borró de forma inmediata al escuchar la contestación de la chica, no importo que hubiera dicho que era de la mafia, de igual forma nada cambio con la actitud de esa chica —¿No me temes? —Se pregunto el chico en su cabeza mientras seguía cada movimiento que, hacia la chica, al ver que se quitó el delantal y dejo ver su cuerpo se sorprendió, tenía una figura hermosa, continuó observando sus acciones en silencio para luego recoger el delantal y ver su nombre.
—Camila... —Murmuro— Bien entonces me voy –Dejo el delantal sobre una silla para caminar a la salida.
— ¿Enserio? Mínimo compra un café ya que hiciste todo un desastre, por tu culpa me van a descontar el mostrador —Reclame mirando al sujeto quien ya estaba frente a la puerta, cuando me miro en su rostro vi su sorpresa ante mis contestaciones y más que nada al hecho de que no le tenía miedo.
— Dame lo que quieras, lo pagare —Respondió mientras se sentaba frente a la barra.
A Camila le sorprendió su respuesta, pues no esperaba que el realmente se quedará a beber algo, sin decir nada comenzó a preparar una de las bebidas más sencillas más que nada por su pereza, le entrego la bebida el cual le dio un sorbo en silencio, se levantó y empezó a buscar su cartera, sacó el dinero entregándole un fajo de dólares para luego caminar a la salida y verter delicadamente el recipiente a la basura.
— Quédate con el cambio
Sin más aquel sujeto salió de la cafetería, todo esto para Camila parecía un sueño, pues ¿quién dejaría tal cantidad de dinero? pero ahora no era momento de pensar en eso tenía mucho que limpiar.