Prólogo
Érase una vez una princesa muy egoísta.
La princesa gastó todo el dinero solo para su propio entretenimiento mató a la gente que se oponía a ella, una por una.
Por su abrumadora crueldad, la princesa Llegó a ser llamada "La Hija del Mal".
Habiendo perdido su dinero y su comida, la gente estaba muy agitada.
Fue en ese momento que un espadachin vestido con una armadura carmesí apareció y confrontó a "La Hija del Mal".
Al final de un conflicto violento, la espadachina consiguió capturarla.
Se dispuso que "La Hija del Mal" fuera ejecutada ante el pueblo.
Todos se regocijaron.
Pero la que más sonrió fue "La Hija del Mal", en su andamio.
En sus últimos momentos ella dijo:
«Oh, es la hora de merendar»
Cuando las campanas de la iglesia sonaron tres veces "La Hija del Mal" dejó de tener cabeza Y luego, volvió la paz.
Y ellos vivieron felices para siempre