Capítulo 1
Mi canal donde subo memes y actualizaciones de mis fics, pasa el QR para estar al pendiente:

Bill iba buscando en páginas porno alguna que le convenciera, una que no le diera virus al presionar publicidad engañosa sin querer, y que tuviera algo… El je ne sais quoi que le hiciera decir: “Ésta es, aquí quiero registrarme”. Fue cuando vio un joven de vientre marcado, con trenzas pegadas a su cabeza, nariz respingada y sonrisa atrayente adornada con un piercing en el labio que se decantó por esa página, usaba un antifaz que no dejaba ver su rostro, pero aquellos ojos chocolate lo convencieron, no creyendo que fuera en verdad a encontrar a ese chico en una porno, porque más parecía modelo que otra cosa, sin embargo, lo vio como una señal.
—Nombre de usuario…Uhmn. —Vio a su bulldog francés echada a su lado en la cama y tecleó en la laptop “Alfie89” porque Alfia se llamaba su mascota, y no se le ocurrió otro nick más original que aquel donde agregase su año de nacimiento.
Se dispuso a buscar la información de la tarjeta de crédito que su padre le había dado a su nombre, el cual había estado de acuerdo en que la usara para ese fin, y vio una pestaña dentro de la página que le atrajo su atención.
“Live boy cams”.
Dio clic y vio un listado de chicos con nombres que evidentemente no eran reales. Notó los precios de cada uno y se sintió extrañado, como si fuera a contratar el servicio de un gigoló o algo así. Bill suspiró, de todas maneras no tenía otra opción, o quizá sí, sólo que no quería pensar en ello.
En cada pantallita decía la cantidad de minutos que estaban transmitiendo, la cantidad de visitantes, la edad de quién o quiénes se mostraban y lo que ofrecía cada uno (sólo desnudos, corridas, etcétera), había algunas donde estaban dos muchachos, otras donde estaba uno con un vibrador, entre otras cosas.
No quería ver algo ya comenzado, así que decidió entrar a una donde había un chico pelirrojo con un piercing en la tetilla y llevaba recién diez minutos online.
—Ok, empecemos… Bueno, mi precio es de 300 euros y los que gusten pagar por ello, aprieten… —comenzó a explicar el muchacho y Bill rodó los ojos cuando se puso a presumir sobre el tamaño de su pene.
¿Pero qué diablos esperaba de una página así?
Decidió salirse de la pantallita del pelirrojo, fue bajando y encontró el vientre marcado que le había llamado la atención en un principio, de inmediato dio clic.
Su descripción decía: Nick, masturbación, veinte años.
—Hola, ¿están ahí? Como si pudieran responderme… —masculló Nick frente a la cámara, con una sonrisa ladeada que captó la mirada de Bill, y le era más atractiva incluso que su vientre, o bueno, le atraían por igual—. Como leyeron soy Nick, y tengo veinte años. Me gustan los perros más que los gatos —rió—, y creo que a la mayoría de aquí les está aburriendo mi perorata y deben querer saber sobre negocios —dijo, acentuando la palabra ‘negocios’ con unas comillas hechas con sus dedos—. Mi tarifa es de 200 euros, y para privado 400, va en aumento dependiendo de cuánto tiempo dure. —Nick guiñó un ojo hacia la cámara y Bill sintió un tirón en su entrepierna. De hecho que iba apretar para privado—. Vaya, qué rápido, hola, Alfie89, espero disfrutes del show.
Bill iba a teclear algo cuando notó que quizá se vería tonto agradecer por algo que había sido dicho por cortesía, más si estaba en aquella situación. Se mordió el labio y se hundió más en la almohada.
Nick se acarició el cuello y luego fue bajando en dirección a sus tetillas, las cuales no tenían piercings como las del pelirrojo, sin embargo, no por eso dejaba de ser excitante. Siguió bajando en dirección a su vientre y pudo apreciar el elástico de sus bóxers.
El de trenzas negras no había presumido sobre el tamaño de su entrepierna, sin embargo, podía notar que pudo haberlo hecho. Tragó saliva por la expectación y notó cómo Nick mordía su labio inferior donde tenía un piercing, un piercing que él se imaginaba podía lamer y luego mordisquear esos labios carnosos.
Bill se hundió más en la cama y pasó su mano por su pene aún cubierto por la ropa. Mentalmente recordó que había puesto seguro a su cuarto y suspiró aliviado, volviendo su atención al moreno de la pantalla, podía ver cómo entrecerraba los ojos y sus pestañas largas amenizaban más el momento, luego observó cómo él ajustaba la cámara para enfocar su entrepierna ahora descubierta y Bill se desesperaba queriendo ver más bien las reacciones del de trenzas, no sólo le bastaban los soniditos de placer que hacía, quería más, mucho más.
“Enfoca tu rostro”, fue lo que tecleó, haciendo que abruptamente las acciones de Nick parasen y leyeran su pantalla, hizo caso, con una mirada de extrañeza. Claramente no era lo que normalmente habrían pedido, pero Bill no se consideraba una persona normal después de todo.
Y Bill empezó a deleitarse con las expresiones del de trenzas, con cómo se movía su manzana de Adán, con cómo entreabría los labios y se pasaba con premura la lengua por ellos, sus ojos entreabiertos, los endemoniados sonidos que estaban volviéndolo loco, y provocaron que se bajara los pantalones para acariciarse con necesidad, y en su imaginación tomaban el mismo ritmo al momento de masturbarse.
Bill pasó su dedo por la punta y puso sus ojos en blanco. Si bien no podía ver todo su rostro por el antifaz, el tener sus ojos y labios a la vista hacía que se removiera su vientre.
Bill observó cómo Nick se mordía el labio inferior, deteniendo sus movimientos.
—Como eres un chico especial… O chica, bueno, no puedo saberlo —rió—, verás un poco más de mí… Porque tengo una colección que me gustaría mostrarte —masculló Nick, sacando unos vibradores que hicieron que la erección de Bill endureciera.
Nick comenzó a chupar uno de los vibradores que tenía forma de pene, haciendo que Bill gimiera, pensando que ese objeto de silicona era en realidad su miembro.
—Sí… ¿Y si me dices tu nombre para gemir mientras me lo meto? —preguntó a la cámara, y Bill tragó saliva nervioso pero terminó tecleando.—Oh, Bill… Uhm… Qué lindo nombre, corto pero fuerte —halagó, y luego vio cómo se metía los dedos con lubricante en su trasero, gimiendo al hacerlo—. Bill… Qué rico me preparas, me muero porque estés aquí…Oh, sí, ¿te aprieto rico, eh? Te va a encantar metérmela por aquí, mi agujero ajustado… Listo para ti —jadeó Nick, y luego empezó a meterse el vibrador, mientras que Bill observaba cómo se lo tragaba por su trasero, aumentaba el bamboleo de su mano, pensando que realmente era él quien estaba metiéndosela. No le interesaba que fueran mentiras amables, él estaba feliz de creerlas.
Manteniendo el vibrador en su interior se acomodó de una mejor manera, dejando sus piernas abiertas frente a la cámara, dando una mejor vista de su cuerpo, que comenzaba a sudar con cada movimiento que hacía para penetrarse a sí mismo.
—Bill, no sabes cómo me encantaría que estuvieras aquí, para poder sentirte —dijo Nick con lascivia, entre jadeos, cerrando sus ojos, disfrutando de la sensación de masturbarse de esa forma, frente a un completo desconocido.
Nick se deshizo entre gemidos altos y escandalosos, pronunciando el nombre de Bill entre ellos, cada vez que enterraba en su interior el vibrador.
Para Bill esa era la mejor experiencia de su vida, a pesar de ser algo como tal virtual, y que no era real, para él era suficiente con sólo disfrutar del desconocido con un antifaz gimiendo su nombre.
Cuando sintió que era suficiente, sacó el vibrador de su interior para llevárselo a la boca, lamiendo y chupando de forma demasiado obscena.
—Mmh, es demasiado grande, Bill —habló dándole una sonrisa a quien sea que estuviera del otro lado viéndole, y se metió el vibrador, haciéndole una mamada como si se tratara de un pene de verdad.
Bill se terminó por correr en su mano, dejando escapar suspiros agitados, mientras pequeñas gotas de sudor se deslizaban por su frente.
—¿Lo disfrutas, Bill? Estoy aquí para complacerte a ti, y sólo a ti —masculló Nick en un tono sumiso, sabía que a más de alguno le gustaba cuando se mostraba de esa forma, de esa manera lograba mantenerlos conectados con él más tiempo, cosa que significaban más ganancias.
Para Nick, estos sólo eran negocios, un servicio al cliente como cualquier otro, en donde depende de tu cliente, te enfocas en él, por el tiempo que pague, pero también había un poco de gusto, por el masturbarse frente a desconocidos, darse placer a sí mismo y saber que al otro lado de esa pantalla habría alguien que se masturbara viéndolo.
No se preocupaba por su trabajo, ya que el antifaz cubría su identidad, y para el tiempo que llevaba haciendo eso, no había tenido problemas, además de que le iba muy bien, no tenía quejas. El tiempo por el que Bill había pagado comenzaba a agotarse con el pasar de los minutos, Nick lo tenía totalmente cautivado con sus gestos, sonidos y movimientos, por lo que no quería que eso terminara tan pronto, así que no dudó en comprar un tiempo más entre Nick y él.
La compra le vino de inmediato a Nick, que llegó por cuánto había comprado el tiempo ahora, pero eso incluía un mensaje del contrario.“Ponte en cuatro, levantando el culo hacia la cámara”, decía el mensaje, Nick no estaba sorprendido, ya antes le habían pedido cosas peores, así que hizo caso a lo que Bill le pidió.
Bill comenzaba a sentirse más en confianza, eso claramente era en su mayor parte porque no se lo estaba diciendo cara a cara en persona, porque si así fuera, no podría tan siquiera formar una oración, mucho menos algo como eso.
Nick tomó otro de sus vibradores, escogiendo entre la cantidad y tamaños, a lo que miró a la cámara.
—¿Cuál te gustaría que usara, Bill? ¿Cuál crees que me haga sentir tu pene en mí? —preguntó Nick, esperando que dijera su respuesta.
Bill se quedó pensativo, y observó su miembro avergonzado, no se sentía seguro de que fuera un buen tamaño o forma, nunca había estado con alguien que podría opinar de esa parte de su cuerpo, así que no tenía idea si su miembro estaba bien a estándares de otras personas.
Después de echar un vistazo, miró hacia la gran colección de juguetes que tenía Nick, después de buscar uno que tan siquiera se asemejara un poco al suyo, lo encontró, era uno transparente largo y grueso con detalle de las venas marcadas.
La respuesta de Bill apareció al cabo de unos momentos, “el transparente de la izquierda”, Nick asintió al leer eso, era uno de sus consoladores favoritos, incluso lo usaba fuera de cámaras.
—Es una buena opción —comentó Nick, lubricando el consolador para después posicionarse en la forma en la que Bill le había indicado antes.
El miembro de Nick comenzaba a chorrear preseminal que caía sobre las sábanas de cama, conforme de auto penetraba con el juguete. El hecho de que fuera transparente le daba una vista aún más sucia a Bill, que había dejado de tocarse para dedicarse simplemente a ver cómo Nick se masturbaba.
Bill nunca se había excitado tanto en toda su vida. Y tampoco nunca había tenido una vista tan obscena como esa. Realmente estaba pensando en qué se sentiría tocar aquella piel perlada en sudor, apretar ese trasero respingón… Oh, Nick era un sueño erótico hecho persona, tragó duro. El escuchar cómo Nick lo llamaba por su nombre hacía que su miembro se pusiera duro nuevamente.
Nick aumentó el ritmo de las embestidas hasta que se corrió contra su cama. Con piernas temblorosas se giró en dirección a la cámara.
—Eso estuvo muy rico, Bill. Si ese consolador era como tu verga pues déjame decirte que nunca te dejaría salir de mi habitación —comentó Nick, guiñándole un ojo—. Tal vez… ¿Quieres ver más? Sólo tienes que pedírmelo, puedo llamarte papi si es lo que quieres…
Bill tragó duro, en realidad era excitante pensar que lo llamaran papi, sin embargo, la verdad era que también tenía veinte años, por lo que no era lo suficientemente mayor como para considerarse un “papi”.
“No”, tecleó.
—Está bien, Bill… —se mordió el labio inferior, pasándose la mano por su cuerpo, volviendo a tocarse el miembro—. ¿Quieres que use algo más o sólo mis dedos? Aún nos queda tiempo, Bill… Y no quisiera que termine pero… Ya sabes cómo es. Pero puedes suscribirte a mi canal, y así te saldrán notificaciones cuando haga las transmisiones —agregó Nick, masajeándose el miembro—. Y cuando tienes más de 5 privados… ¡Ah! —gimió por la excitación.—Ganas un pase para… Manejar uno de mis juguetes a distancia. Sólo te descargas un app en tu cel, y te paso el código para que lo controles…¡Oh! Mira cómo se me pone dura por ti, Bill… Puedo imaginarte aquí conmigo, tocándome… Podría chupártela tan rico que no te cansarías nunca —agregó.
Bill volvió a masturbarse, al mismo ritmo que Nick, sintiendo cómo sus rastas negras daban botes en su cabeza, jugó con la punta y se vino por segunda vez, escuchando los gritos del de trenzas al correrse.
—Eso fue tan delicioso… Pero nuestro tiempo acabó, Billy. Fue algo muy especial, ojalá puedas solicitarme otra vez. Seré feliz de complacerte cuando quieras —terminó Nick por decir, con un guiño en el ojo y se acabó la transmisión.
Bill dejó su laptop a un lado y se fue a tomar una ducha. Al pasar al baño vio su reflejo en el espejo, tenía varios tatuajes, pero su cuerpo no era trabajado como el de Nick, era pálido y sin musculatura notoria.
Bill miró su rostro, poseía rasgos femeninos que él mismo acentuaba con su maquillaje y rastas negras y rubias largas.
Suspiró, incluso si no tuviera problemas de sociabilización, no creía que podría gustarle a alguien. Negó con la cabeza y se puso debajo del chorro del agua tibia. Sabía que por mucho que se arreglase, no le gustaría a nadie. Y nunca sería capaz de tener un novio, por eso se aferraba a compartir una paja con un desconocido, uno muy guapo. Cuando terminó de bañarse, se secó y se fue a cambiarse su pijama. Mañana tenía que ir a la universidad, a pasar estrés nuevamente con sus compañeros.
Cerró los ojos, cubriéndose con la colcha, sintiendo el calor de su cachorra en la cama y también sus ronquidos.
Poco a poco concilió el sueño, terminando por imaginarse a Nick…