Uno
Me encontraba eligiendo qué ropa meter a mi maleta, aunque, honestamente no quisiera ir de vacaciones al lugar donde mi madre se crió.
¿Saben por qué?
Porque es una playa. No. Eso no va conmigo, allí habrá muchas personas y eso es lo que evito, yo soy más de estar encerrado en mi habitación jugando algún videojuego. Me gusta estar encerrado en mi soledad con el aire acondicionado, pero, ahora iré a un lugar donde el sol está todo el tiempo, un clima realmente caluroso.
No teníamos pensado ir, pero como mis padres andan peleando mucho, mi madre decidió darse un espacio para pensar bien las cosas, y por la culpa de mi padre, ahora tendré que acompañarla. No me quejo porque es mi madre, pero ir allá, no me gusta.
—¿¡Ya terminaste Denki!?—la escuché gritar, así que me giré para caminar hacia mi puerta.
—¡Aún no!—contesté un poco fuerte para que pudiera escucharme, de seguro estaba en la cocina o eso supongo.
Cerré mi puerta y continué eligiendo que llevarme. Si mis padres tomaban la decisión de separarse es obvio que me mudaré allá, así que, tendré que llevar más ropa. Ni siquiera tengo ropa para playa, siempre ando en short y manga larga con alguna camisa encima.
Si, soy otaku.
Y si, si me baño.
Exacto, eso es lo que me falta.
Me giré hacia el mueble donde tenía mis mangas, si me iba a ir a encerrar a la playa, necesitaba distracción porque para empezar, ni siquiera sé nadar, así que, estaré en la habitación todo el día.
¿Qué género estará bien?
Tengo de todo tipo incluyendo bl, no me culpen, ese género tiene algo que te engancha, aunque lo descubrí por accidente. Un día mientras estaba en la biblioteca alguien olvidó un manga, creí que sería de romance por la portada, fue mi culpa por no haber creído que el otro era un chico. Pero desde que lo leí me llamó la atención, así que después lo busqué y ahora tengo todos los tomos.
Y si se preguntan que si soy gay. Pues no, me gusta el género pero, no me veo en una relación con otro chico.
A mi solo me ha gustado una chica en secundaria, pero digamos que a ella nunca le guste, de hecho. Gracias a ella es que ahora soy reservado, antes era muy alegre y social, pero desde que solo jugó con mis sentimientos no me quedaron ganas de conocer a nadie. Solo tengo un amigo que se llama Minoru Mineta y aunque sea un chico muy extrovertido, nos llevamos y entendemos bien. No me presiona para socializar, regularmente es quien se la pasa hablando y por eso no me aburro.
Volviendo al punto, ninguna de mi ropa es adecuada, pero si le digo a mi madre es capaz de llevarme ahorita mismo al centro comercial y paso, no quiero ver a gente. Mejor llevo lo que tengo.
Algunos minutos tarde, ya tenía todo listo, según yo. Miré mi cuarto por una última vez porque, no sabía si regresaría y si ese fuera el caso, pues fue buena la vida que tuve aquí. Cargué mis maletas y me colgué la mochila amarilla, si, curioso, es mi color favorito. Sobre todo, me gustaba tanto Pikachu que tenía demasiados llaveros colgados por todas partes.
Bajé las escaleras y mi padre estaba ayudando a cargar las maletas de mi madre, las llevaba hacia el auto, miré hacia la cocina y allí estaba ella; metiendo merienda en una lonchera para el camino. Yo soy amante de las paletas, así que ya llevo como unas 10.
Salí de la casa para meter mis maletas y mi padre solo me miró con una expresión triste, pero, ¿quién lo manda a ser tan tonto? Yo sé que ama a mi madre, que se deje de tonterías y le diga que es la mujer de sus sueños.
Que se lo diga antes, no quiero ir a la playa.
No se atrevió, así que me adentré en el carro colocándome mis audífonos, lo bueno que estaba el clima prendido, me recosté esperando que mis padres terminaran de despedirse. Miré de reojo por la ventana, era obvio que esa distancia los volvería a reconciliar, son unos tontos enamorados.
Mi madre finalmente se metió al carro para encenderlo, yo miré de reojo a mi padre y este se despido de mí con una seña, copié su acción para después ver cómo se quedaba allí.
Miré por el retrovisor a mi madre, parecía triste pero, son cosas de adultos, por eso mismo no quiero conseguir pareja. Es un dolor de cabeza.
Más tarde, la ciudad se fue perdiendo y los árboles aparecían más, las casas era pocas pero la carretera estaba llena por automóviles que de seguro iban para la misma dirección. No sé cómo le haré para sobrevivir, aún no llego y ya me quiero ir.
Suspiré apoyando mi codo a la ventana.
—Esto va para largo—murmure al ver como el tráfico empezaba a formarse.
¡Genial!
Ahora no sé cuánto tiempo estaré metido aquí, pero, lo bueno de tener mi música y sobre todo mis mangas, así que abrí mi mochila para sacar uno.
Nada mejor que leer.
Esto si es literatura.
Literatura gay.