Encuentro
Jimin salió temprano del trabajo.finalmente podía respirar aire fresco.
el trabajo lo estaba consumiendo y llevaba días saliendo tarde, y eso hacía que se sintiera un poco culpable de no poder pasar más tiempo con su novia.
había estado planeando pedirle matrimonio desde hace algunos meses atrás.
llevaba ocho años de noviazgo con la castaña y tenían tres de vivir juntos.
era tiempo de dar el siguiente paso.
así que aprovechando que hoy tenía tiempo de sobra.
se dispuso a preparar la comida que le llevaría a su amada.
quería sorprenderla llevando su comida favorita. podría aprovechar para sacar el tema del matrimonio y si todo salía bien y obtenía luz verde. finalmente le pediría matrimonio en su próximo aniversario el cual estaba cercas.
metió la comida en pequeños toppers y las colocó con sumo cuidado en una vieja lonchera que solía usar cuando trabajaba de repartidor.
tomó las llaves del departamento y emprendió marcha al trabajo de la castaña.
no estaba lejos de su hogar así que para ahorrar gasolina decidió irse en su vieja bicicleta.
tenía años que no la usaba.
el viaje podría servirle para pensar las cosas.
si iba dar este paso tan importante con Irene, tendría que ajustar sus horarios, trabajar en un lugar mejor para comprar una casa y poder tener los hijos que tanto anhelaban tener.
de sólo imaginar el futuro; una sonrisa tonta se plantó en su rostro.
Jimin amaba a la castaña de sobremanera.
y estaba seguro de que ella lo hacía de la misma forma.
por supuesto que el viaje sólo le tomó diez minutos. aún estaba en buena condición; tanto él como su vieja bicicleta.
estacionó la bicicleta en su zona y tomó las cosas para entrar al enorme edificio.
el lugar era más grande por dentro.
había muchas personas pasando de un lugar a otro vistiendo ropa fina y cara.
él apenas si llevaba puesto un viejo pantalón y una camiseta de su equipo favorito de baloncesto.
de haber sabido que se vería rodeado de personas elegantes, se hubiera esmerado en vestir más formal.
se acercó a la recepcionista para pedir los datos.
— es en el noveno piso bajando del ascensor a la izquierda — le había informado la mujer a cargo.
Jimin agradeció y se retiró.
por supuesto que alcanzó a escuchar como la mujer le decía a la otra que vestía como un hombre de la calle.
era consciente que no estaba vistiendo su mejor ropa, mucho menos siendo que era una empresa sofisticada.
pero él sólo quería sorprender a su chica con un detalle bonito.
estaba bien, podría soportar las caras de asco que le daban, valía la pena sólo por Irene.
— ¡detén el ascensor! — un hombre que vestía un elegante traje gritó a unos cuantos metros
Jimin presionó el botón de espera.
— muchas gracias — le había agradecido el hombre apenas entró.
— no es nada — respondió en cortesía.
el ascensor avanzaba y por la vista periferia se percató que el hombre lo veía de reojo.
— disculpa, eh, no pude evitar notar tu forma de vestir... — allí iba otra vez — no lo tomes a mal. me disculpo si te hago sentir incómodo.
es sólo que como ves — señaló su propia ropa — la gente suele vestir formal.
— vengo a traer la comida a una de las empleadas, se llama Irene.
— oh, ya entiendo, disculpa chico.
Jimin no le dio más importancia.
entregaría la comida y le diría que pasaría por ella e irían a cenar.
está noche era sólo de ellos dos.
— ¿sabes a qué cubículo entregar?
— no... — ni siquiera sabía a dónde ir — sólo me informaron que es en el noveno piso a la izquierda.
— puedo entregarla si gustas
— yo, agradezco, pero debo dársela personalmente.
— Irene es mi pareja, fui yo quién le pidió la comida — ¿de qué hablaba? — puedes revisar en tu aplicación que está a mi nombre — el hombre le enseñó su teléfono — ¿lo ves? soy Jeong Yunho.
en ese instante a Jimin se le venía el mundo abajo.
el hombre debía estarse confundiendo.
se negaba a qué se tratará de su Irene.
— debe ser un error, quizás se confunda de Irene.
el hombre negó — no, se trata de Song Irene. es la única empleada con ese nombre — no era verdad — además, cómo dije, fui yo quién pidió la comida para ella.
porqué de todo el mundo, ¿por qué justo le tenía que pasar a él?
— ¿quieres comprobar nuevamente? — Jimin negó.
— yo, — ¿qué se supone que debía decir? — aquí tiene.
el hombre aceptó la comida y le ofreció el dinero al rubio — aquí tienes tu pago.
— no soy repartidor
— ¿no? — lucía confundido, y a decir verdad, Jimin también lo estaba.
negó — Song Irene es, —, se corrigió a si mismo — era, mi pareja.
quería sorprenderla trayendo la comida que le gusta — el rubio río irónico — pero el sorprendido soy yo.
Jeong Yunho, quién así fue como se había presentado, no dijo ninguna palabra.
él no tenía conocimiento de que Irene tenía pareja.
para ser sincero, Irene le hizo saber que estaba soltera.
— puede decirle que sus cosas estarán afuera, que pase por ellas cuando salga — hizo una reverencia y volvió a entrar al ascensor.
— no tenía conocimiento de esto, jamás la hubiera pretendido de saberlo. — el hombre lucía arrepentido — de verdad lo lamento.
incluso cuando hizo una reverencia pidiendo disculpas, Jimin no tenía nada que perdonar.
el hombre frente a él no tenía la culpa.
— está bien, sin rencores — le dio una sonrisa amarga antes de que las puertas se cerrarán.
dicen que la vida pasa en cuestión de segundos, y ahora tenía claro eso.
allí iban ocho años de su vida tirados a la basura.
salió del edificio con las manos vacías, con el corazón roto y con un nudo en la garganta.
subió a su bicicleta y comenzó a pedalear lo más rápido posible.
quería llegar cuánto antes, quería sacar todo recuerdo, quería dejar la casa vacía, quería dejarse caer en el suelo, quería dejar salir las rebeldes lágrimas que comenzaban a acumularse.
la vista se le hacía cada vez más borrosa, las lágrimas no le permitían ver.
en más de una ocasión estuvieron a punto de aventarlo.
pero Jimin agradecería si eso pasaba.
el dolor físico es más tolerante, prefería sentir ese dolor antes que el dolor que sentía en su corazón.
arrojó la bicicleta contra la banqueta y subió al departamento.
una vez dentro comenzó a sacar todas las cosas de la castaña.
lo arrojó todo en bolsas y una por una las fue dejando en la recepción.
tiró los recuerdos que ésta le había dado a la basura, apostaba todo a qué esas cartas no eran más que mentiras.
— joven Park, ¿está todo bien?
su dulce vecina, la cuál era un poco mayor, se había acercado cuando vio como el rubio sacaba un montón de bolsas.
— Irene y yo terminamos nuestra relación — soltó sin más.
su vecina parecía un poco sorprendida.
— lo lamento tanto querido — pero ella te era infiel.
en más de una ocasión vio como la castaña metía a hombres al departamento mientras Jimin no estaba — si necesitas ayuda, o necesitas hablar, sabes dónde vivo.
— gracias, señora Choi — la mujer siempre había sido tan buena con él.
subió al departamento y se dejó caer en el viejo sofá.
lo justo era que ella se fuera, él pagaba por él, el contrato estaba a su nombre.
se sentía tan patético, no, era patético.
— necesito emborracharme.
caminó hacia el baño, dónde se metió a la ducha y dejó que el agua corriera por su cuerpo desnudo.
el agua hacia que pasaran desapercibidas sus lágrimas.
¿qué fue lo que la orillo? ¿acaso ya no la complacía? ¿ya no era lo suficiente atractivo? ¿ya no servía como hombre?
demasiadas preguntas comenzaban a abrumar su mente.
no había mejor forma de callar dichos pensamientos que con alcohol.
cerró la llave y salió envolviendo su cuerpo con una toalla.
se vio al espejo donde su torso desnudo se reflejaba y justo unas gotas de agua bajaban por éste.
tenía buen cuerpo; sí.
era verdad que no tenía un cuerpo tonificado. pero seguía siendo atractivo, ¿cierto?
así que, ella no lo hizo por eso.
luego estaba el hecho de que casi no tenían sexo los últimos meses por su trabajo o porque a ella le dolía la cabeza... y como un balde de agua fría; la respuesta vino a él.
era falta de sexo.
si, había fracasado como hombre y amante.
por eso odiaba su mente, le hacía ver cuan patético y estúpido era.
alcohol y más alcohol siempre era su solución.
se colocó un ceñido pantalón negro y una camiseta blanca holgada con sus botas.
probablemente tomaría hasta no recordar su nombre, así que no llevaría su auto.
cerró la puerta, no sin antes cambiar la clave y pedirle a la señora Choi que cuidará de sus llaves.
no las perdería si no las llevaba con él, ¿cierto?
— sólo cuídate cariño, cuando la mente está rota podemos hacer locuras porque el corazón está destrozado y dolido.
— prometo no llegar tarde y cuidarme, gracias de nuevo — le dio un abrazo a la anciana y se alejó del lugar.
— que Dios te acompañe — su dulce vecina era lo único bueno que aún quedaba en su destruida vida.
tomaría un taxi que lo llevaría al centro de la ciudad, allí escogería el mejor bar y dejaría que el alcohol se hiciera cargo del resto.
pagó al taxista una vez llegó.
había al menos cinco en la zona.
decidió entrar a uno al cual nunca había entrado; un bar para hombres.
no quería entrar a los que solía ir con sus amigos y, sólo no quería que nadie lo viera.
no quería que vieran como Park Jimin tomaba hasta perder la conciencia, y si hacía el ridículo, al menos nadie lo conocería.
si algún hombre se le acercaba con interés, los mandaría a la mierda.
él sólo estaba allí para borrar viejos recuerdos y perder la poca dignidad que le quedaba haciendo el ridículo.
— identificación — le había pedido el hombre de la entrada allí a cargo.
— ¿no hay algo así como un modo incógnito?
closetero — pensó el hombre — no te conozco y no estoy interesado. sólo quiero saber que tienes edad y eres tú el de la identificación.
¿lucía joven acaso? — aquí tiene.
el hombre tomó la identificación y verificó los datos — diviértete — le devolvió la credencial y le dio acceso al lugar.
— sólo estoy aquí por el alcohol.
— chico, he oído eso muchas veces — Jimin no dijo más.
no tenía por qué intentar convencerlo, él sólo quería alcohol y eso era verídico.
había pocas personas, no pasaban de las cinco de la tarde.
apostaba que a partir de las diez esté lugar estaría repleto.
se acercó a la barra y pidió un tequila, quería empezar con algo suave y luego iría por algo más fuerte.
— aquí tienes chico — le entregó el barista.
lo tomó de un sólo trago, quemó por toda su garganta cuando bajó por está — dame otro.
el chico asintió y sirvió otro el cuál se lo tomó nuevamente de un sólo trago — deja la botella.
— necesita pagar por ella primero.
— ¿y cuánto es?
— son 65,516 wones
— dame dos.
— me temo que sólo puedo dar una por cliente.
— los pagaré, idiota. tengo dinero.
— no puedo vender más alcohol de lo permitido antes de las nueve de la noche.
— ¿ahora existe un jodido horario para emborracharse?
— son políticas del establecimiento, señor.
— bien — pagó por la botella y tomó un trago.
hace mucho no bebía de esta forma, había tomado algunos soju con sus compañeros, pero jamás algo extranjero.
mucho menos solo.
— dame un whisky, por favor.
— enseguida señor.
volvió a pegar otro trago, jodida madre, estaba empezando a tener efecto en él.
— amigo, debes primero poner un poco de sal y limón en tu mano.
— no soy tu amigo.
— tranquilo, sólo quería darte un consejo.
— aquí tiene su whisky, señor.
el pelinegro agradeció y se giró al rubio — así no arderá cuando baje por tu garganta.
Jimin no respondió, pero sí que siguió el consejo.
dio un trago y luego chupó la sal con el limón. ciertamente le daba un mejor sabor y ardía menos.
preparó otro más y antes de dar un trago, el hombre allí levantó su vaso. — salud.
— salud — chocó la botella con el vaso del hombre.
bien, su cuerpo estaba empezando a sentirse caliente y mareado.
— nunca te había visto por aquí, ¿nuevo en la ciudad?
— no, he vivido aquí toda mi vida.
— ¿y cuál fue el motivo que te hizo entrar aquí?
— sólo quiero emborracharme y perder la conciencia.
— huelo un corazón roto.
— tú qué sabes de corazones roto, apuesto que nada.
— por muy difícil que te parezca amigo mío, he sufrido de mal de amores a lo largo de mi vida.
— no soy tu amigo, ya te lo dije.
— me disculpo, pero no sé tú nombre.
— Jimin, Park Jimin.
— Jeon Jungkook — extendió su mano.
Jimin estaba dubitativo si tomar la mano ajena o no.
qué más da, jamás se volverían a ver.
estrechó la mano con el pelinegro — eres apuesto.
— gracias, tú, — Jeon barrió al rubio con su vista antes de proseguir — definitivamente eres mi tipo.
— no te confundas amigo, lo digo porque es de extrañar que sufras de amor.
— creí que no éramos amigos.
— tienes razón, luego de que pierda la conciencia con el alcohol, no volveré a saber de ti.
— no sé por lo que estás pasando, pero ciertamente no es la solución.
— a ver señor apuesto, ¿cuál es la solución según usted? — no sabía si era su nula resistencia al alcohol, el hecho de que no había comido nada o el aire del lugar, pero estaba ebrio.
— nada como un buen sexo.
Jimin rio irónico — ¿dónde? dime, ¿dónde voy a conseguir un buen sexo?
— Jimin, ya te lo dije, eres mi tipo.
— ¿me estás ofreciendo tener sexo?
— si.
— bien — terminó de un sólo trago lo que quedaba a la botella — bien.
ahora sí que tenía el suficiente alcohol en su sangre cómo para hacer lo que estaba a punto de hacer.
— vamos a los baños y bájate los pantalones.
ahora fue Jeon quién rio — no, yo soy quién les da.
— ¿dar qué?
— soy yo quién, — se acercó al rubio y susurró — quién mete su verga en sus bonitos culos.
— ¡¿cómo se te ocurre que voy a dejar que me metas eso en el culo?! — se levantó de golpe apenas escuchó esas palabras.
los pocos que estaban allí habían dejado de hacer lo que hacían y voltearon a ver al rubio.
algunos estaban molestos.
— señor, le tengo que pedir que baje la voz o se retire.
— ¡este tipo de aquí acaba de decirme que me quiere meter eso en el culo! ¡a él es a quien deben echar!
— ¡no lo culpo! ¡bonito culo! ¡guapo!
— ¡que les den imbéciles! — asquerosos imbéciles, cómo se atrevían a hablar de su cuerpo.
— señor por favor lo invito a que se retire.
— ¡estoy pagando por estar aquí! ¡no me iré!
— seguridad, ebrio está creando alboroto — Jimin se giró indignado al escuchar a otro sujeto hablar por un radio.
— ¡ni siquiera estoy ebrio por qué tú!, — señaló al barista que lo atendió — ¡sólo me diste una jodida botella de quinientos mililitros! ¿quién se emborracha con eso? ¡¿quién?!
— amigo acompáñame a la salida.
— ¡no!
— evita la pena que te saque de aquí esposado.
— ¡todos ustedes váyanse a la mierda! — se alejó del guardia quién intentaba tomarlo de la mano — ¡conozco mis derechos! ¡me están privando!
Jungkook hartó del numerito que estaba haciendo el rubio, decidió cargarlo y sacarlo del lugar.
— ¡bájame, tú, pervertido! — los presentes allí empezaron a aplaudir — ¡jodanse! ¡que les den!
— ¡diosito te oiga hermana!
— ¡no soy ninguna hermana, tú, enano idiota!
— ya basta Jimin.
el rubio se removía, se sentía incómodo que el hombre le estuviera tocando el trasero — ¡deja de tocar! ¡ayuda! ¡me quiere enterrar su cosa en mi culo!
— no lo hago con esas intenciones — no se creía nada — Jimin deja de moverte o te vas a caer.
y como lo había dicho Jungkook, Jimin hizo que ambos fueran a parar al suelo.
el golpe lo había desorientado unos cuantos segundos antes de finalmente reaccionar.
— ¡veo borroso! — intentó ponerse de pie, pero todo se movió — ¡perdí la vista!
— tienes una hoja en la cara — como pudo el pelinegro se levantó y retiró la hoja de la cara del rubio — caíste en la basura.
— por un momento pensé que ese alcohol me había dañado la vista.
— es poco probable que eso pase — levantó al rubio del suelo y sacudió un poco su ropa.
— ¡no me toques! — retrocedió, pero dio a parar al suelo.
— por favor Jimin, estás en mal estado, estás demasiado ebrio, déjame ayudarte.
— ¡pero me quieres dar por el culo!
las personas que iban por allí pasando los veían mal.
— baja la voz — le pidió — pensé que eras pasivo, ya veo que eres activo.
— claro que soy pasivo.
— pero hace unos momentos atrás me dijiste que querías que me bajará el pantalón y te molestaste cuando te dije que sería yo quién te diera.
— ¿de qué mierda hablas? — su estómago se revolvió, mala idea beber sin comer — no me gustan los hombres.
– hablo de que no me gustan las confrontaciones.
— se les llama pacifista, Jimin.
— cómo sea, no soy gay.
— ¿no eres gay?
— no, — hipó — me gustan las mujeres. aunque algunas sean unas traicioneras que echan a la basura ocho años de relación por salir con su asqueroso, rico, y apuesto jefe y todavía tienen el descaro de fingir amor aun sabiendo que las amas y querías pasar una vida a su lado criando unos bonitos hijos en una cómoda casa con dos perros golden retriever y una camioneta familiar con la que iríamos todos los domingos al parque.
las lágrimas empezaron a salir de los ojos del rubio, aún tenía alcohol en su sangre, pero el dolor amargo seguía.
— lo lamento Jimin — se agachó al lado del más bajo — fueron muchos años y sé que costará olvidar, pero bebiendo no llegarás a nada — colocó una mano en su espalda — ven, te llevo a tu casa.
Jimin asintió, dejó que Jeon lo ayudará a levantarse y que lo dirigiera hasta su bonito y costoso auto.
¿qué cómo sabía que era bonito y costoso? bueno no lo sabía, pero él lucía como el tipo de hombre que usaría uno.
— es ese auto de allá — era un camaro ss, 2023 color naranja lava.
ni en un millón de años él podría conducir uno así.
número uno, porque no tenía 110,255,937 wones.
segundo, él manejaba apenas un Volkswagen vento 2014 color plata que valía 11,416,794 wones.
lo que equivalía aproximadamente diez veces menos de lo que vale el auto de Jeon.
— ¿puedes sostenerte? — Jimin asintió.
Jungkook abrió la puerta del pasajero para ayudar a Jimin entrar cuando el rubio se giró y vómito su camisa.
— lo único que faltaba — maldita la hora en que decidió ser amigable con el pobre hombre.
— lo- lo siento — con ojos llorosos y con poca energía, Jimin ayudó a quitar la camisa de Jungkook.
— está bien, puedo solo.
— fue mi culpa, perdón.
— está bien chico, tenías que dejarlo salir — aunque fuera encima de él.
— al menos no fue en tu auto — soltó una risita tonta que provocó que sus ojos se volvieron una pequeña línea.
— tienes una sonrisa muy linda — Jungkook había visto sonrisas de todo tipo, pero ninguna como la del chico frente a él.
— gracias — otro hipido — y tú, tú tienes un buen cuerpo — colocó sus manos en el marcado abdomen del hombre — ¿cómo lograste estar así?
Jungkook sintió un escalofrío en cuanto el rubio colocó sus manos — será mejor que subas, la gente puede vernos.
aún seguían en la calle, y aunque se había colocado su saco por encima, el hecho de que no tuviera camisa y Jimin lo estuviera tocando; llamaba demasiado la atención.
y claro estaba que no quería lidiar con un alcohólico Jimin discutiendo con la policía y que terminara en dos días de prisión.
— bien, ayúdame — se giró — prometo no vomitar está vez.
a Jungkook le fue inevitable soltar una carcajada, el chico tenía buen humor.
lo ayudó a subirse y rodeo el auto para entrar y emprender marcha.
— dime tú dirección. — no obtuvo respuesta — ¿Jimin? — el rubio dormida plácidamente — bien, supongo que iremos a mi departamento.
condujo hasta las afuera de la ciudad, justo a uno de los barrios más prestigiados de Seúl.
el vigilante apenas vio el lujoso auto, levantó las plumillas y Jeon entró estacionando en su lugar designado.
ahora sólo debía preocuparse cómo subir al chico, luego se encargaría de lo demás.
bajó del auto y lo rodeo, llegando a la puerta del durmiente.
— Jeon, en qué cosas te metes.
abrió la puerta y cargó al chico, no era pesado, era ligeramente liviano.
cerró con su pie la puerta y colocó la alarma.
— ¿necesitas ayuda? — giró y se encontró con su vecino.
— lo agradecería, hyung.
el chico apretó el botón del ascensor subterráneo y entraron juntos.
— ¿quién es el bello durmiente?
— es, — decidió mentir, no quería dar explicaciones — un compañero, fuimos por unos tragos, pero no resistió más.
— el chico es lindo, — Jungkook concordó — si despierta, háblale de mí, sigo soltero.
— me temo que no es gay.
Taehyung suspiró — es una pena, es muy lindo.
el ascensor se detuvo en el sexto piso y las puertas se abrieron.
— ¿ocupas ayuda para abrir la puerta?
— puedo arreglármelas, gracias de todas formas.
— para servirte, — Jeon salió y antes de que las puertas se cerrarán, Taehyung habló — es una pena que ambos seamos activos, de verdad eres caliente.
las puertas se cerraron antes de que pudiera contestar.
bajó su vista a su desnudo torso, claro, había olvidado que Jimin lo vomitó.
Jungkook había conocido a Taehyung el día que se mudó, desde el principio el pelirrojo le había dejado claro que lo quería entre sus sábanas.
lástima que se llevó una decepción al saber que Jungkook también era activo.
aun así, el chico era apuesto, pero no era del tipo de Jeon.
a él le iban más; cómo Jimin.
logró sacar la tarjeta y abrió la puerta entrando y cerrando con el pie.
nunca creyó que su pie iba a ser tan beneficioso este día.
se dirigió a su recámara y con sumo cuidado dejó al rubio en la cama.
— sólo espero recuerde un poco de lo que pasó, no quiero que arme un escándalo.
se quitó la ropa quedando en bóxer, había manchado un poco el pantalón.
debía darse un baño.
le dio la espalda a Jimin y comenzó a buscar algo de ropa.
mientras tanto Jimin empezaba a abrir los ojos cuándo vio una espada desnuda a lo lejos.
al percatarse que se trataba de un hombre se levantó asustado — ¡¿quién eres?!
— baja la voz — tomó su ropa y le dio la cara — nos conocimos en el bar, estabas ebrio, hiciste un escándalo, te corrieron, te ayudé, me vomitaste, te quedaste dormido en mi auto sin darme tu dirección y te traje a mi departamento.
Jimin barrió el cuerpo de Jungkook con la mirada.
Jeon al percatarse habló — no hicimos nada — aún — vomitaste en mi camisa y parte de mi pantalón, iba a bañarme.
— lo sé, lo recuerdo — aún mantenía la vista en él.
— ¿entonces por qué me ves así?
— tienes buen cuerpo.
— ¿gracias? — no le molestaba que admirarán su físico, pero Jimin lo hacía sentir un tanto caliente — iré a darme un baño, en la cocina hay suero por si te da resaca.
Jimin no respondió, pero seguía viéndolo.
se cubrió con la ropa que tenía en la mano y se fue al baño.
colocó la ropa sobre la tapa del inodoro y se quitó la última prenda colocando en la cesta y entró a la ducha dejando que el agua tibia recorriera cada centímetro de su cuerpo.
— ¿te importa si uso este cepillo? debo lavar mis dientes.
Jungkook se estremeció al escuchar la voz del rubio, mantenía los ojos cerrados por lo cual no lo había visto entrar.
Jimin bajó la vista hasta la hombría ajena.
— Jimin, por favor — Jeon se cubrió — sólo toma eso y lávate los dientes en el baño de invitados.
— ¿está bien si tomo una ducha?
— si — carraspeó — te llevaré ropa cuando acabe.
— gracias — y sin más salió del baño.
el pelinegro no tenía ni la menor idea de lo que acababa de pasar.
¿seguiría aún ebrio?
por su lado Jimin entró al baño indicado y quitó su ropa.
no sin antes lavarse los dientes.
— ya sé que está mal lavarlos luego de vomitar, pero siento la comida de hace tres días — se hablaba a sí solo.
recordaba siempre lo que su madre le había dicho. de que no debía hacerlo luego de vomitar, podría dañar el esmalte dental, pero Jimin no quería que su boca supiera a vómito.
el agua corría, y él estaba gustoso. y al estar tibia lo hizo sentir tranquilo.
y relajo sus pensamientos.
pasó el jabón por todo su cuerpo hasta llegar a su miembro el cual estaba despierto.
quizás el alcohol lo había provocado.
o quizás ver el cuerpo del pelinegro, o quizás fue imaginar lo que se sentirá estar entre las sábanas finas de Jeon.
no iba tocarse, dejaría que el pelinegro se encargará.
hace unas horas su exnovia lo había engañado, y ahora estaba aquí pensando en un hombre.
terminó de bañarse y cerró la llave del agua.
tomó una toalla que apenas si cubría su cuerpo.
estaba demasiado ajustada, marcaba bien su silueta, sobre todo resaltaba su trasero.
cómo no vio ropa, salió del baño y entró a la habitación.
justo en el momento en que Jeon retiraba su toalla.
soltó un jadeo.
Jungkook al escuchar eso tomó la toalla y se cubrió rápido.
— lo siento, es que no vi la ropa y salí — su fuerza de voluntad lo ayudó a desviar la mirada.
— acabo de salir, yo, — Jungkook estaba igual de nervioso — iré a buscar ropa.
Jimin le dio la espalda, mala jugada.
Jeon no pasó desapercibido ese gesto, la toalla se ajustaba tan bien a la silueta de Jimin.
suspiró y con toda su fuerza de voluntad, desvió sus ojos del trasero del chico.
pero como si el destino le jugará una broma de mal gusto, justo donde Jimin estaba parado. había un espejo enfrente.
espejo que Jeon se detuvo a ver, pero solamente porque la ropa estaba a un lado.
no es que quisiera ver por voluntad propia el bonito y bien marcado trasero del chico heterosexual.
— Dios, porqué me haces esto — debía respirar.
esto era una prueba y él iba a pasarla.
— ¿dijiste algo? — Jimin se giró.
benditos sean sus ojos.
la gran y marcada espalda del pelinegro era lo único que podía ver. o no.
el bendito espejo reflejaba el bulto sobresaliente de la toalla de Jeon.
tragó grueso — no sabía si era el alcohol, pero Jimin quería a este chico.
— yo, — se giró — preguntaba si tú querías... — Jimin estaba de frente a él.
su bendito cuerpo apenas siendo cubierto por una delgada tela.
— ¿sí?
carraspeó — Jimin, quiero decirte algo antes de que pase algo más.
le iba dar algo, su voz sonaba tan ronca — asintió, porque no sabía si su voz iba a salir.
instintivamente estaba mordiendo su labio.
ese gesto no pasó desapercibido por el pelinegro quién desvío sus ojos a esos rechonchos labios humedeciendo los propios.
Jimin tampoco perdió detalle de esa lengua pasando por esos finos, pero apetitosos labios.
¿pero qué le estaba pasando? estaba complemente desnudo, bueno, siendo cubierto por una delgada toalla. frente a otro hombre en la misma situación que él, y que es gay y aparte quería darle.
— voy a ser directo contigo — Jeon se acercó a él — me puso verte de esta forma.
la yema de su dedo pasó por su cuello, bajando por su pecho dónde lentamente rozó su pezón izquierdo y siguió bajando por su abdomen hasta llegar al filo de la tela que cubría su ya despierta hombría.
— y no sé si es el alcohol el que está hablando por ti, pero, — rozó su erección sobre la tela — veo que te sientes de la misma forma.
Jimin soltó un gemido, la mano de Jeon aún rozaba su hombría por sobre la tela.
se acercó a su oído dónde susurró — no deberías gemir de esa forma si no quieres que esté aún más despierta — acto seguido tomó la mano del rubio y la colocó sobre su erección.
Jimin se tomó la libertad de palpar y tocar.
eso estaba bien, ¿no? Jeon fue quien puso su mano allí, y el gemido que salió de sus labios le decía que no estaba mal.
— somos adultos, ¿cierto? — el rubio asintió — ambos estamos completamente extasiados por el otro — volvió a concordar — dejemos que hoy nuestros cuerpos decidan — acercó su boca al cuello de su amante está noche y lamió.
y a Jimin le gustó de pronto esa idea, y esa acción.
eran adultos, ambos querían eso, y que importaba si mañana se arrepentía. sólo quería liberarse y dejarse llevar por el jodidamente perfecto y atractivo hombre frente a él.
no debía responder, Jeon sabía cuál fue su respuesta en cuanto vio como retiró ambas toallas.
Jimin pasó ambas manos por el cuello de Jeon y lo atrajo más a él.
Jungkook aprovechó este gesto para chocar sus labios con los del rubio.
fue Jimin quien abrió su boca para dar acceso a la de Jeon. y por supuesto que lo hizo.
primero se atrevió a explorar su húmeda y caliente cavidad bucal.
luego succionó su labio inferior y mordió.
Park no se iba quedar atrás, mordió los ajenos y metió su lengua para comenzar una danza con la de Jeon.
el chico estaba hambriento al igual que él.
bendita sea esa tal Irene y su amante, de lo contrario no se encontraría en este instante tocando ese redondo y perfecto culo.
se separaron para tomar un poco de aire. ambas bocas estaban rojizas y con hambre.
— llegaré hasta donde tú me lo permitas.
sí, pudiera estar amasando su apetitoso trasero, pero si Jimin no quería que lo tocara, o, mejor dicho, que le diera. no lo haría.
se conformaría con un oral y masturbación mutua. sólo le bastaría con ver a Jimin retorcerse de placer para tener un buen orgasmo.
— jamás he hecho esto — eso estaba claro para él — pero tienes mi total permiso para joderme — lo tenía tan mal — sólo se gentil.
— voy a prepararte cariño, — tomó la nuca ajena y lo acercó a él — y voy a hacerte gemir de placer y haré que manches mis sábanas mientras gritas mi nombre. — Jimin pegó un respingo cuando Jungkook apretó su trasero — créeme, después de esto pedirás por más.
— Jeon idiota, sólo tócame de una vez.
juntó ambas bocas que se movían en una especie de batalla, ninguna quería ceder, ambas querían más.
ambos cuerpos sincronizados siendo lentamente depositados en la cama que crujió con el peso de ambos amantes.
Jungkook fue el primero en romper el beso y bajó su boca por la barbilla del chico, lamió la curvatura de su cuello y siguió bajando dejando un rastro húmedo.
Jimin gimió en cuanto sintió la lengua de Jeon en su pezón, éste chupó, succionó y mordió a su antojo.
luego continúo con el derecho.
por su puesto que estaba haciendo un buen trabajo, el rubio soltaba jadeos cada vez que tocaba ambos pezones.
— p-por favor.
— por favor, ¿qué, cariño? — seguía pellizcando ambas protuberancias.
— comien-comienza a doler — el placer que Jeon le estaba proporcionando era innato — por favor.
la mano derecha de Jeon bajó por su abdomen, recorriendo lento su camino. a Jimin le estaba encantando esto.
finalmente llegó a la despierta erección de su amante. estaba necesitado, su rojiza cabeza y pre-semen eran muestra de ello.
pasó uno de sus largos dedos por el glande quién se estremeció dando un pequeño respingo.
esparció con sus dedos el líquido por toda la extensión.
— s-sí, Jungkook, ¡sí!
— ¿te gusta esto? — repitió la acción antes hecha — dímelo y lo haré de nuevo.
— me encanta — aún no comenzaba y Jimin ya era un desastre.
sus apetitosos labios entreabiertos. era jodidamente caliente.
tomó el pene del rubio con su palma derecha, está lo cubría por completo.
metió sólo el glande en su boca, Jimin gimió, Jungkook pasó su húmeda lengua.
tenía un sabor un tanto salado, pero era tan bueno.
bajó hasta cubrir toda la extensión, sacando y metiendo de su boca la anatomía de su amante. su boca se ahuecaba cada vez que repetía dicha acción.
con su mano izquierda jugó con los testículos del chico, y con la derecha comenzó a masturbarlo.
Jimin era una máquina de gemidos.
sus dedos de los pies se encorvaban y su cadera empujaba hacia arriba cada vez que Jeon metía su caliente boca a su pene.
— e-estoy a, — no necesitaba terminar la frase, el pelinegro sabía que su orgasmo se aproximaba.
sus bolas se tesaron en su mano, su glande vibró y un nacarado hilo salió disparado de está.
el líquido caliente bajaba por su mano que aún sostenía su hombría.
ambos abdómenes fueron alcanzados y parte de la sábana.
Jimin no creía que un hombre había podido hacer que tuviera el mejor orgasmo en sus veintiocho años.
su respiración era errática, tenía el cabello pegado a su frente producto del sudor.
— ¿eso estuvo bien? — su bendita voz ronca.
— si — asintió en un hilo de voz.
— pero esto apenas es el principio — su caliente aliento chocó contra su clavícula derecha — te dije que te haría gritar mi nombre — encajó los caninos en ésta — y aún no escucho mi nombre.
Jimin gimió de dolor, Jungkook había encajado sus dientes. y aunque había pasado la lengua después. ardía.
— voy a hacer que jamás quieras estar con otra mujer — bajó su rostro a la altura de las piernas del rubio — mejor dicho — las separó lo suficiente para poder ver el paraíso — haré que no quieras estar con nadie más que no sea yo.
enterró su rostro en su entrepierna, besando su entrada.
Jimin se estremeció en cuanto lo sintió.
continúo dando pequeños besos húmedos en ambos muslos, mordiendo y dejando marcas rojizas.
levantó unos cuantos centímetros su rostro — dame tu permiso.
no debía preguntar a qué se refería, Jimin lo tenía claro, así que asintió aún cegado con el placer que estaba sintiendo.
Jeon separó ambas nalgas, podía ver la entrada de Jimin, estaba apretada pero dispuesta.
escupió dejando una buena cantidad de saliva que escurrió por su trasero.
no dejó pasar más tiempo y lamió uno de sus dígitos para introducirlo dentro del chico.
Jimin gimió en cuanto sintió la intrusión, al principio se sentía extraño y palpitaba, pero el como Jeon jugaba con su dedo dentro de él le hacía sentir como un nuevo orgasmo se acumulaba en sus testículos.
volvió a escupir más saliva e introdujo tres de golpe.
está vez el cuerpo de Jimin se elevó, dolió.
— tranquilo — continúo jugando con su entrada.
abría y cerraba está con sus dígitos, incluso el dedo medio había encontrado esa pequeña protuberancia.
hizo gansua y tocó.
— ahh, ¡dios! — Jeon sonrió — ¡si!
continúo tocando y Jimin continúo retorciéndose.
tomó nuevamente el falo ajeno y comenzó a masturbarlo, Jimin nuevamente estaba erecto y el líquido seminal no dejaba de escurrir.
bajó su vista a su propia hombría, había una larga línea de pre-semen bajando.
su pene también necesitaba ser atendido.
retiró los dígitos aún escuchando los gemidos de su amante.
— cariño, no lo soporto más — esparció el líquido por su anatomía — de verdad te necesito.
— J-jungkook, — su pecho bajaba y subía — entra en mí — su segundo orgasmo estaba cercas.
sus fosas nasales se expandieron y sus pupilas se dilataron.
complacería a su bonito amante.
detuvo sus movimientos y alineó el glande en la ya dilatada entrada.
— dolerá al principio pero prometo que te gustará después.
lentamente introdujo el glande, se perdía en la grisácea entrada del rubio.
estaba tan caliente y apretado.
Jimin gimió en respuesta cerrando ambas piernas.
por supuesto que Jeon no se lo iba permitir, las abrió aún más y las sostuvo contra el colchón.
empujó poco a poco su cadera hacia adelante.
podía ver como su pene se abría paso y entraba.
— mal-maldita sea Jeon — dolía, sentía como sus paredes eran dilatadas — n-no puedo.
lo tranquilizó, no iba a moverse hasta que Jimin lo permitiera.
repartió besos por todo su rostro, Jimin mantenía una pequeña mueca, apenas estaba acostumbrándose al dolor.
— cariño, seré sutil, lo prometí, ¿lo recuerdas? — asintió.
Jimin acercó su rostro y besó su perfilada barbilla y ese lunar debajo de sus labios.
este hombre lo tenía tan mal, — puedes, puedes moverte.
— ¿estás seguro? — asintió.
estaba listo, el dolor había pasado y su pene estaba doliendo por no haber sido tratado.
Jungkook besó los hinchados labios del rubio y comenzó a mover su cadera.
— dios, Jeon, ¡si! — elevó su cadera.
— eso es cariño — pasó su lengua delineando los labios ajenos — quiero que digas mi nombre.
la boca de Jimin formó una “O” en cuanto Jungkook empujó más profundo entrando por completo.
Jeon aprovechó esto para atacar su boca y meter su lengua.
Jimin arañó la espalda ajena y movió su cadera.
las embestidas eran rápidas, su cadera golpeaba su trasero y hacia un sonido obsceno que se escuchaba por toda la habitación.
ambas respiraciones eran erráticas luego de ése húmedo beso.
Jeon pegó su frente contra la de Jimin quien cerró sus ojos.
no quería caer encima de él, así que se sostenía con ambos brazos.
Jimin aún mantenía sus uñas en la espalda de este.
quedarían marcas, marcas que serían la prueba de lo que pasó entre ambos.
aceleró los movimientos, y como pudo tomó el pene ajeno y lo masturbó.
Jimin no paraba de gemir; se sentía tan bien.
podía sentir la oleada de placer golpeando sus bolas.
Jungkook aceleró el movimiento en su mano y pronto Jimin gritó su nombre impulsando su cuerpo hacía arriba.
habia tenido el mejor orgasmo. era una mezcla de semen y orina translúcida.
la entrada del rubio se apretó y aprisionó el pene de Jeon. quién se enderezó y tiró su cabeza hacia atrás, siguió chocando su piel contra la del rubio.
podía sentirlo, estaba cercas.
— quiero, — apretó sus ojos — quiero correrme dentro de ti.
— mi-mierda, — Jimin cerró sus ojos, no podía más — Jeon, por favor lléname.
los testículos de Jungkook vibraron al escuchar su nombre saliendo de la boca de Park.
tomó con más fuerza las caderas ajenas y aceleró aún más, lo sentía cercas.
— ¡Jeon! ¡allí! — líquido translúcido salió del glande de Jimin.
— oh, si, — una estocada más — ¡Jimin! — finalmente se corrió dentro de su amante.
las paredes anales de Jimin lo apricionaron y descargó hasta la última gota de semen.
— mierda cariño — se inclinó y depósito un beso en la frente de Jimin.
estaban hechos un desastre, ambos cuerpos sudados. la habitación entera olía a sexo y el ambiente estaba bochornoso.
salió con cuidado de dentro de Jimin. su semen se esparció apenas lo sacó.
la grisácea entrada del rubio palpitaba.
Jungkook jamás había tenido un sexo como el que acababa de tener segundos atrás.
Jimin sentía sus piernas flaquear y su boca sedienta.
— ¿estás cansado? — apenas estaba recuperando su aliento.
asintió — quiero dormir.
— iré por papel para limpiarte — iba a levantarse pero Jimin se lo impidió.
— lo haremos después — abrió sus ojos los cuales aún mantenía cerrados — sólo vamos a dormir.
Jimin se giró y le dió la espalda. Jungkook se acomodó a un lado del rubio pasando su brazo por su cadera.
en esa posición encajaban tan bien.
cubrió sus desnudos cuerpos y dió un beso en su nuca — ¿estarás aquí por la mañana?
— estaré aquí todos los malditos días.
Jeon soltó una risa ronca — estamos encantados de tenerte aquí todos los días.
Jimin giró para verlo — ¿encantados, quiénes?
le gustaba más está posición, podía ver su bonito rostro.
acarició su mejilla — mi verga y yo.
bufó — era de suponerse — enterró su rostro en la curvatura del cuello del pelinegro.
— duerme durazno.
— ¿durazno? — la voz de Jimin vibró en su cuello.
— te sonrojas fácil y tú piel es del color de un durazno.
— pensé que sería por otra cosa.
— ¿por tu trasero?
— mmh.
apretó uno de sus glúteos — por su puesto, también es redondo y suave como uno.
— no se que hiciste Jeon.
está vez fué Jungkook quien abrió sus ojos. — ¿a qué te refieres?
Jimin levantó su rostro para verlo — hace unas horas yo juraba amar a una mujer, juraba ser heterosexual y juraba que nadie iba a introducir nada en mi trasero. — Jungkook soltó una carcajada — vamos, no te rías — golpeó su pecho desnudo.
— lo siento, — aún reía — es sólo que tienes un encanto natural.
— ¿eso es bueno?
— lo es, — asintió — de lo contrario hubiera desistido de tí apenas me mandaste a la mierda.
— así que estabas cazandome.
asintió — apenas te ví. supe que serías mi mayor y exquisita presa.
— ¿eso le dices a todos? — se levantó un poco enfadado.
negó — jamás, — lo acercó a él de nuevo — siempre paso de ellos, pero contigo no. — besó su nariz y ojos — Jimin, me gustas.
— tú también me gustas Jeon.
— sé mi amante entonces.
— ¿es que acaso ya no lo éramos?
— chico, me tienes a tus pies — Jimin soltó una risita que para Jungkook fué como un coro de angeles.
— Jeon Jungkook, — lo besó — eres jodidamente perfecto.
dieron paso a un beso cargado de sentimientos. dónde la noche se pasó entre caricias y besos.
en dónde por la mañana tuvieron dos rondas de sexo.
y por la tarde Jimin volvió a su departamento donde encontró a Irene esperando por él.
— Jimin, por favor, déjame explicarte.
esas fueron las palabras que le soltó apenas lo vió entrar al edificio.
— ¿explicar qué? — retrocedió cuando la castaña se acercó a él — ¿qué me engañas desde hace mucho?
— eso no es cierto, — Jimin dudaba de si esas lágrimas que bajaban por su mejilla eran reales — te juro que te amo sólo a ti.
— pero yo dejé de amarte a ti.
— ¡no! — se arrodilló a sus pies — no puedes dejarme, te amo y tú me amas aún, yo lo sé.
— ¿cómo voy a seguir amando a una mujer que me engañó durante los ocho años de relación?
por qué si, su vecina le había dicho la verdad cuando le llamó por teléfono para entregarle sus llaves.
— eso es una mentira, lo inventaron para separarnos — se levantó y tomó la mejilla de Jimin — ¿no lo ves?
Jimin retiró la mano de la chica — ayer cuando fuí a darte la sorpresa, que al final la sorpresa fué pará mi. fuí a ése bar gay y pedí una botella de tequila.
— ¿qué?
— me corrieron por ser grosero, pero un apuesto y caliente hombre me llevó a su departamento donde al inicio le había dicho que no era gay. — Irene no entendía a qué quería llegar — pero, ese hombre me hizo sentir cosas. me acosté con él y fué el mejor sexo que he tenido.
— de, ¿de qué mierda me estás hablando?
— te estoy diciendo que no te amo, que salgo con un hombre maravilloso y que si volví fue por mis cosas.
Jungkook entró al edificio, por supuesto que cuando Irene lo vió entrar babeo al instante.
era el tipo de hombre con el que siempre soñaba.
fingió llorar y corrió hacia Jungkook para recibir consuelo.
Jungkook vió sus intenciones, no era tonto, tampoco era la primera vez que hacían esa táctica.
se quitó antes de que la castaña llegara a él.
— cariño, vine porque ví que tardabas — pasó un brazo por la cintura de Jimin.
— tranquilo, sólo me despedía de, — sonrió — de mi ex.
Irene estaba confundida, ¿Jimin y ése apuesto hombre?
— entonces vamos, quiero tener sexo — besó los belfos del rubio — jamás tengo suficiente de ti.
Jimin le devolvió el besó — ni yo de ti.
— ¡debes estar bromeando Park Jimin!
Jungkook tomó la mano de Jimin y salió con él del edificio seguidos por una furiosa Irene.
— ¡maldito amanerado! ¡me usaste!
Jungkook abrió la puerta de copiloto para su chico y cerró apenas entró.
luego rodeó el auto y subió arrancando y yéndose del lugar.
a lo lejos Irene los insultaba.
poco importaba.
— ¿qué te parece si vamos por un trago?
— mmh, qué tal si mejor vamos a la habitación y lo tomamos allí.
— eres tan descarado, Park Jimin.
— ¿no te gusta?
desvío un momento sus ojos para verlo sonreír — me encanta.
ambos sonrieron y siguieron su camino. pues era el comienzo de una larga relación.
y todo gracias a que lo confundieron con un repartidor de comida.
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FIN
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