Capítulo 1
Song Mingi odiaba a su maldito Jefe.
Era una conclusión a la que había llegado incluso mucho antes de haber tenido que buscar tres cafés distintos porque a Kim Hongjoong le gustaba su café exactamente a 60°C incluso mucho antes de su regaño por haberse retrasado en su horario, 1 minuto tarde; Había llegado a esa conclusión una semana luego de haber empezado a trabajar para él, o más bien siendo su esclavo personal. Y habían pasado 2 años de eso, de una completa odisea de la que no podía escapar si deseaba ascender de alguna manera en esta pirámide que era la vida laboral, al menos para estar más cerca de sus sueños y objetivos como un simple mortal.
No le quedó mucho por hacer, más que tomar un profundo suspiro antes de entrar por las puertas del infierno, la oficina de Kim.
—Sr. Kim, vine en cuanto antes para que no estuviera un grado menos —Se apresuró a decir una vez entró, corriendo a dejarlo en su escritorio.
Kim estaba tecleando su computador, y mirando sus papeles, no hizo más que levantar la mirada levemente hacía él, con el conocido desprecio, y Mingi ya sabía que nada bueno saldría de esa boca.
—Son más de las 8, no tomo café después de esa hora hasta luego de las 3 y lo sabes, llévatelo.
Mingi apretó sus labios y por dentro hizo su acostumbrada cuenta regresiva para no explotar.
—Entendido.
—Y Song, corrige el último informe, ni siquiera fuiste lo suficiente competente para poner el espaciado correcto, ahora encuentra el resto de los errores por tu cuenta.
Una vez fuera con el café en la mano casi quemando su palma, su frente un poco sudada por la prisa, tampoco pudo hacer más que dejarlo en el cesto más cercano y volver a su habitual escritorio, junto a la oficina de su cariñoso Jefe, allí estaba esperándolo su compañero Wooyoung, medio sentado en la orilla de este.
—Gigi —Le llama sonriente al verle, pero nota su cara larga—, ¿Qué sucede ahora? ¿La bestia está hambrienta de nuevo?
Mingi suspira y se deja caer en su asiento.
—Ojalá la manera de apaciguarla fuera darle de comer, sin que se queje del color de la maldita lechuga —Se queja y Wooyoung solo puede encogerse de hombros.
—Sabes, si te esforzaras un poco, podríamos volver esto un increíble fanfic, enemies to lovers —Le dice sonriendo emocionado, subiendo un poco más su pierna al escritorio—, si lo logras, te haría un fanclub.
Mingi tiene que reírse, no eran raras las ocurrencias de Wooyoung, pero todos los días tenía algo nuevo para decir.
—Si, el papa se uniría porque significa que pude domar al mismísimo diablo.
Wooyoung mira el reloj en su muñeca mientras ríe y salta en el sitio de pie.
—Debo irme, antes de que Choi note que no tengo la cabeza pegada a sus quinientas redacciones, suerte Gigi —Le lanza un beso en el aire antes de irse corriendo.
Al menos Wooyoung era un pequeño respiro, como un rayito de sol cuando hace frío.
Mingi miró cautelosamente hacía la pared de vidrio de su jefe, cuidando que estuvieran las cortinas abajo, para que Kim no pudiera monitorear si estaba con los ojos fundidos frente a su computador, corrigiendo quién sabrá cuáles errores. Una vez verificado saca su celular bajo el escritorio, mirando el nuevo icono color vino de la aplicación que recién descargó.
Resulta que su vida fuera de la esclavitud, solía ser bastante miserable, pero tenía algunos gustos especiales, sobre todo en la intimidad, así que había descubierto recientemente una manera de poder conseguir con quién compartir cierta de esa intimidad, a tráves de una nueva app, Heat.
Heat, la app perfecta si buscas subir la temperatura. Se anunciaba la misteriosa aplicación.
Era especialmente para personas interesadas en conseguir parejas íntimas orientadas a gustos de dominación y sumisión, y aunque Song siempre fue de los que se reían de aquellos que usaban apps como Grindr, no era muy fácil para él sacar tiempo para conocer a alguien cuando pasaba la mayor parte de su vida dedicándose a ser el asistente de un enano proveniente del infierno, así que allí estaba, mirando su perfil, un poco soso, misterioso, pero no quería revelar su rostro, ni muchos datos, aunque a este punto empezaba a arrepentirse.
Entonces recibe una notificación, lo hace saltar, y girarse a mirar de nuevo a su jefe, esta vez había levantado una de las persianas, y podía verlo concentrado en su computador, y algunos papeles, estaba seguro por ahora.
''Hola, me interesa lo que estás buscando.''
No iba a mentir, algo en sí se había despertado de la curiosidad, un cosquilleo de intriga.
El perfil no decía mucho, más que una foto un poco a oscuras, un hombro delgado y delicado, mostrando un poco las clavículas; una corta biografía hizo sus ojos deslumbrar un poco, Buscando alguien que sepa tener el control sobre mí.
Para Mingi sonaba cómo un desafío, y le encantaban los desafíos, así que entre una media sonrisa, respondió.
''Depende... Sabes seguir órdenes?''
La respuesta no tardó mucho en llegar.
''¿Tú sabes darlas? Porque busco alguien al que pueda cederle el control''
Mingi tuvo que contener la pequeña risa de sorpresa, estaba ante un curioso ser que buscaba ser dominado, pero sonaba un poco altanero, definitivamente le estaba gustando la idea de aceptar el reto.
''Parece que te cuesta ceder el control, pero tranquilo, sé cómo ponerte en línea''
Esta vez la respuesta tarda un poco más, aprovechando de darle un repaso al documento, ahora tenía una pequeña sonrisa queriendo asomar en su rostro, un poco de emoción en su vida no estaba tan mal.
''Me gusta eso.''
Ahora era él quién se apresuró a responder un poco, tomando el celular más rápido de lo que esperaba de sí mismo.
''Ahora dime, ¿tienes experiencia en esto? Para saber que tan duro debo ser contigo, ya sabes...''
''He tenido un par de doms, nada memorable, pero sé muy bien lo que busco, y lo que debo hacer, ¿Tú?''
''Se podría decir que soy un experto.''
El ruido de la puerta abriéndose de golpe lo hizo saltar, tirar su teléfono al cajón, e inmediatamente sintió la mirada malvada quemar su nuca.
—Song, pasta Fusilli alla norma, antes de las 12 —Le dijo con esa voz poco profunda, que parecía rebotar siempre en las paredes de su cabeza.
Mingi volteó a verlo de inmediato.
—¿La del restaurante al sur? —Ni siquiera tuvo que esperar su respuesta, sólo lo miraba fijo y fríamente—, mi auto está en mantención.
—Pues haz un poco de ejercicio.
La puerta se cerró de inmediato.
—Daría todo mi patrimonio por ver a ese enano decir alguna vez ''Por favor'' —Dijo levantándose, y girando los ojos.
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Por supuesto que no le dió el lujo de tenerlo de nuevo goteando de sudor y agotado de correr kilómetros en su bicicleta hasta su preciada pasta, tomó un merecido taxi e incluso aprovechó de tomar un respiro de aire fresco antes de regresar al infierno de la oficina. Una vez allí se sorprendió a sí mismo esperando con ansias volver al cajón por su teléfono y ver cuál había sido su respuesta, así que en nada entró a la oficina de Kim a dejarle su comida, este estaba hablando en un llamada y sólo lo echó con una mano, para su suerte.
Tal vez a su vida realmente le faltaba mucha chispa, porque estaba demasiado emocionado una vez sacó su teléfono del cajón.
''Eso tendría que comprobarlo, me gusta alguien que sepa tomar el control, y que me domine por completo, no tengo muchos límites.''
Mingi sonríe abiertamente.
''Pues vas a tener que ganarte el privilegio de que lo haga, siendo un buen chico.''
El desconocido se volvía bastante atrevido y eso despertaba en Mingi bastante atrevimiento de vuelta, le gustaba que las cosas tuvieran un poco de picor. Al parecer al desconocido también le estaba gustando ese pequeño juego.
''Bien, lo veremos.''
Sorpresivamente se convirtió en una nueva normalidad que le agregaba una pizca de sabor a su tan insípida rutina, ahora podía escapar de su ajetreado puesto de subordinado en una sola charla, que se daba diariamente, empezaron a conocer superficialmente del otro, de manera íntima, y de sus preferencias, no conocía del todo al desconocido pero comenzaba a sentirlo muy cerca, era adictiva esa actitud sumisa y a su vez atrevida, lo hacía desear más y más ponerlo a obedecer, era casi perfecto.
—Entonces, Choi me llamó mientras conversaba con Lee en la impresora, me estaba contando cómo el esposo de la recepcionista le fue infiel, y sabes para qué interrumpió?
Mingi lo miró mientras esperaban en el mostrador de la cafetería por sus pedidos.
—Para que arreglara una jodida coma.
Él más alto tuvo que reír.
—Quizás tu jefe y el mío sean parientes.
Wooyoung estuvo de acuerdo de inmediato.
—Bueno, él tuyo es peor, es un nepobaby, y enano.
Mingi se río fuerte, empujando levemente el hombro de Wooyoung, al tiempo que sus pedidos estaban saliendo.
—Primero, ya hablamos sobre tus términos pop, y segundo, mides probablemente un centímetro más.
Él más bajo puso sus ojos en blanco.
—Cómo sea —Respondió al salir del establecimiento, adelantándose cómo la diva molesta que solía ser.
Mingi se apresuró una vez miró el reloj en su muñeca, dándose cuenta que debía apurarse para poder llegar justo a tiempo, por suerte lo hizo, y pudo dejar el café en el escritorio antes de que Kim entrara por esa puerta en su nube gris. Mientras tomaba del suyo, y miraba el itinerario en la tableta, su teléfono en su bolsillo vibró indicando un nuevo mensaje, lo que lo hizo sonreír.
''Pase un par de horas en la noche, pensando en lo que estuviste describiendome, espero pases el día pensando en esto''
Casi se atraganta con su propio café una vez que abrió el archivo de la foto, era una imagen a oscuras, seguramente tomada muy temprano con las persianas cerradas, era la curva de una espalda bajando hacía el inicio de los glúteos, pero el resto estaba tapado por una suave sábana, nada más.
Oh joder.
—Si vas a atragantarte en la oficina, al menos no vengas a hacerlo en mi escritorio.
La voz de Kim lo hizo saltar, tuvo que bloquear su teléfono de inmediato, aclarándose la garganta.
—Lo siento Sr. Kim —Responde—, Su café está listo, lo pedí incluso más caliente para que a su llegada esté a temperatura adecuada, y tiene una reunión temprano para la nueva campaña.
Su jefe se sienta sin mirarlo, como es costumbre, dándole luego un sorbo al café.
—Cómo deberías —Dijo, y esa era la señal de Mingi para salir.
Una vez se libró de sus garras, y acomodó todas sus pertenencias en su escritorio, se apresuró al baño, para poder mirar apropiadamente la imagen y dar una respuesta esperada.
No pudo parar de mirarla encerrado en el cubículo, le picaban los dedos por tocar esa preciosa curva en su espalda, el inicio de unos glúteos que se veían bastante bien proporcionados, incluso su entrepierna palpitaba al verla.
''Eres realmente atrevido, ¿Estás seguro que quieres provocarme? Tendrás que abstenerte a las consecuencias...''
Mingi tuvo que desatar un poco el nudo de su corbata, empezaba a sentir un poco de calor correr por su cuerpo, esa pequeña adrenalina le estaba gustando.
''Lo que sea que me ordenes, señor, obedeceré''
Casi suelta un gruñido, de dónde había salido este hombre, era el jodido sumiso de sus sueños.
''Bien, desata tu corbata''
''Estoy en la oficina ahora mismo.''
Se le tuvo que escapar una risa, tal vez tendría que realmente corregirlo mucho.
''No te pregunté dónde estás, si eres tan atrevido, quiero ver si puedes obedecer.''
''Y muéstrame, es una orden.''
Luego de dar unos cuantos respiros profundos para salir de la calentura del momento, debía volver a su puesto para despedir a su amargado Jefe antes de la junta a la que debía ir, por órdenes suyas esta vez no debía acompañarlo, pero si se iba sin verle en su puesto realmente sería hombre muerto, así que un poco de agua fría en su rostro fue suficiente para volver a su lugar, por supuesto no podía esperar a recibir la respuesta.
Una vez Kim salió de su oficina, le dejó una pila de documentos por corregir, y lo miró de reojo, al menos para Song eso significaba algo bueno, las veces que le daba miradas fijas eran para llamarle la atención, regañarlo, así que tenía suerte, capaz estaba de buen humor, si se le podría llamar así.
Siguió esperando un poco más y más ansioso por la respuesta, hasta que una hora más tarde había llegado, casi se le cae el teléfono con la rapidez que lo sacó de su bolsillo. Se encontró con una foto un poco cerca, obviamente ambos trataban de guardar la mayor cantidad de privacidad incluso en fotografías, pero era sutil y seductora, incluso había abierto varios botones, podía ver esa bonita clavícula marcada e incluso un lunar cerca de ella, cada vez deseaba más poder probar esa piel y encargarse exclusivamente de besarla y lamerla.
''Buen chico.''
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En un par de días, empezaba a sentir la tensión sexual crecer entre ellos dos de sobremanera, había compartido un par de imágenes más, sin dar mucha información en ella, pero dando la suficiente para tentar cada vez más, aumentando ese deseo que sentían por el otro y que los estaba consumiendo. Por otro lado, su jefe Kim seguía creciendo pero en amargura concretamente, cada día parecía cada vez más molesto sin razón aparente, lo que lo hacía más exigente con Mingi obviamente, incluso apenas había podido ver a Wooyoung durante las jornadas, a veces comía su almuerzo sobre papeles y su teclado, no era fácil, pero algo a lo que estaba acostumbrado.
Sólo que hoy era un día bastante difícil, su jefe era una bomba a punto de detonar sin razón aparente.
—No sé cómo puedes seguir en este puesto si no haces nada bien —Le regañó Kim, mirándolo fijamente.
Era una temporada estresante, realmente estresante, y habían salido un par de cosas mal, malos entendidos, incluso había agendado dos reuniones para cerrar varios contratos en el mismo horario, podía llegar a entender su molestia, pero hoy estaba desbordado.
Mingi sólo pudo asentir en respuesta, y este lo echó con una mano, no sin antes darle otra pila más de papeles, que evidentemente eran para él, pero se los estaba encargando a Song.
Porque obviamente no tengo suficiente trabajo, pensó mientras resoplaba al sentarse en su escritorio ya repleto.
La pequeña esperanza que le quedaba de hacer su día más ameno, era que tenía por primera vez el fin de semana libre, pero esa alegría no podía durar mucho, porque estaba seguro que tendría que cumplir horas extras hoy, siempre debía prepararse a sí mismo mentalmente para ello, porque su jefe siempre olvidaba avisarle, bueno no olvidaba, simplemente no le importaba.
Su próximo suspiro fue interrumpido por la vibración de su teléfono, de inmediato su mirada se iluminó, era el mensaje que estuvo esperando todo lo que iba del día. Antes de abrirlo se aseguró de que las persianas estuvieran cerradas, para evitar un conflicto más, no necesitaba otro.
''Lo que va de mi día ha sido terrible, desearía que sólo me ordenarás que hacer y no tener que pensar ni un minuto más en otra cosa.''
Mingi se sintió bastante comprendido, al menos alguien más estaba pasando un día terrible, y lo que más deseaba era poder llegar a verle, sin saber cómo se veía su rostro, o él completamente, deseaba tenerle al final del día sólo para él, eso perfectamente mejoraría toda la semana.
''Ni que lo digas, quizás deba trabajar horas extras, desearía tenerte sólo para mí por la noche, haría que toda lo que resta de tu maldita semana una maravilla.''
No era muy modesto en cuanto a sus habilidades, mucho menos a la hora de dominar, sabía lo que era, y lo que podía llegar a hacer, y a este punto no había otra cosa que deseara más, así que empezaba a desear un primer encuentro entre ellos.
''Sería increíble. Estaría todo el fin de semana de rodillas sí así me lo ordenas.''
Con una sonrisa de inmediato le contesta ''Crees que mereces que te recompense? Te has portado lo suficientemente bien?''
—Tal vez necesitas que te dé más trabajo, porque te estoy viendo con mucho tiempo libre —La voz de Hongjoong en la puerta, lo hace tragar fuerte, y guardar rápidamente su teléfono.
—Estaba respondiendo a mi madre —Le responde para salir del apuro—
—No me interesa, los informes que te di los necesito en una hora, sin excusas —Le dice mirándolo a los ojos antes de darse la vuelta a su oficina de nuevo.
Realmente no sabía cómo un cuerpo tan pequeño como el de Kim Hongjoong podría guardar tanta amargura y maldad, era un gran misterio para él.
El día terminó pareciendo eterno, pero no del todo, porque por fin había llegado la hora de irse, al fin iba a poder ver la luz al final del túnel, llegar a su pequeño hogar a descansar y quizás algo más que implicaba un atrevido desconocido. Una vez dejó apilados y organizados los documentos a un costado de su escritorio salió apresurado, casi todo el piso tenía las luces apagadas, tal vez el único que quedaría allí sería su jefe Kim hasta quién sabe cuánto.
Al terminar de darse una larga y caliente ducha en su casa, prácticamente corrió hacía su teléfono, en busca de ese desconocido remitente con el que no podía dejar a un lado su obsesión.
''¿Qué tal terminó tu día, señor?''
Esta vez no se privó de soltar un gruñido, amaba el apodo, no podía esperar a escucharlo de sus labios, en un gemido, o incluso escucharlo gemir su verdadero nombre. Sólo le respondió lo terrible que estuvo, no sin su habitual picante.
''Pero podrías hacerlo mejor para mí, si eres un buen chico, te podría recompensar.''
Obviamente su atrevido desconocido y ahora sumiso, aceptó de inmediato.
''Arrodíllate para mí.''
Era tal vez muy descabellado estar haciendo esto con un completo extraño, pero al entrar y registrarse en la app, era justo lo que buscaba, y no podía desaprovechar encontrar al que parecía el sumiso perfecto, era una preciosa casualidad que no iba a dejar pasar, por ello tenía que jugar todas sus cartas, además ese cosquilleo y emoción que le causaba, era increíble. La vibración de su celular lo sacó de sus pensamientos, encontrándose con una maravillosa imagen que envió una corriente justo hasta su entrepierna.
Era un ángulo bajo y cercano, de nuevo cuidando la mayoría de los detalles para cuidar su identidad, el rostro y el entorno, pero estaba enfocado en concretamente su trasero cubierto con un pijama corto, casi sobre sus tobillos, mostrando la posición arrodillada y la espalda arqueada, listo para él, obediente.
''Eres tan buen chico, aprendiste tan bien a comportarte para mí que quiero recompensarte... Pero no lo sé''
''Podrías convencerme un poco...''
Estaba mordiendo su labio y evitando el impulso de mover su mano a su creciente bulto en su ropa interior, no podía parar de observar detenidamente la imagen, imaginando todo lo que podría hacerle, de qué maneras podía someterlo. En poco obtuvo una respuesta, lo que lo hizo tentarse aún más.
''Por favor, señor... Me encantaría poder tocarme pensando en tí hoy.''
Eso fue un poco sorpresivo para Mingi, pero no dejo de ser fascinante, incluso sólo leer las palabras, su erección se hizo aún más prominente, así que lamiendo sus labios, la apretó un poco mirando la imagen, soltando un jadeo, estaba bastante deseoso de poder tocarse también pensando en aquel atrevido desconocido, así mismo sacó una foto sosteniendo con su mano la silueta de su miembro y apretó enviar rápidamente junto a un pequeño mensaje.
''No te emociones de inmediato, gatito. Vas a hacerlo cuando te ordene, después de que yo lo haga, ¿Entendiste las instrucciones?''
Por supuesto el desconocido estuvo de inmediato de acuerdo, por supuesto sin dejar de llamarlo, Señor. Para poder controlarlo más, Mingi lo hizo esperar un minuto, mientras levemente se frotaba sobre la tela, incluso hubo un siguiente mensaje con un signo de interrogación, debía estar bastante desesperado.
''Debes estar mirando fijamente tu teléfono esperando mis ordenes, ¿Te gusta que te controle de esta manera?''
Un sí seco fue la respuesta, no era suficiente para Mingi.
''Dilo cómo es, ahora.''
''Me gusta que me controles.''
Con una sonrisa mordiendo su labio Song se sintió más y más satisfecho, esta vez decidió compensarlo con una nueva foto, levantando un poco su camiseta, y tomando una fotografía donde se podía ver el borde elástico de su ropa interior un poco más bajo, dejando ver su marcada V y sólo lo suficiente de su abdomen.
''Si estuvieras aquí estarías arrodillado ocupado justo aquí para mí.''
''Joder. Dejame tocarme.''
A este punto Song ya no estaba frotando levemente, ya había liberado su miembro para tomarlo con su mano y suavemente apretarlo, mirándolo nuevamente la fotografía que anteriormente le había mandado.
''Tan impaciente... Dime que tanto lo deseas, y podría pensarlo.''
''Mucho.''
''Describelo.''
Mientras Mingi subía y bajaba observando el chat, mordiendo su labio, se negó ''No puedo.''
''No puedes o no te atreves? Entonces demuéstramelo, pero compórtate, gatito.''
Mientras nuevamente sacudía su miembro, acariciaba levemente la cabeza, completamente excitado con la adrenalina del momento, sus palabras, el completo dominio que tenía sobre él, ese control lo estaba llevando al borde, y sabía que al atrevido desconocido igualmente. Una nueva imagen apareció en el chat, lo que lo hizo soltar un gemido y apretar un poco más fuerte su erección.
Había levantado su camisa de pijama, y bajado levemente sus pantalones cortos de la misma, mostrando que aún en la misma posición, no tenía ropa interior, sus glúteos se mostraban solo un poco apretados por el elástico, y esa pequeña cintura lo comenzaba a volver loco, tenía ganas de tomarla entre sus manos, dejarle marcas, hacerlo suyo, casi estuvo apunto de venirse con esa sola imagen, se sentía como un adolescente ahora mismo.
''Mierda...''
''¿Qué pasa? ¿No eras tú el que controlaba todo?''
Song tuvo que jadear ante el atrevimiento.
''Cuida esa boquita tuya.''
Obviamente la respuesta no se hizo esperar.
''¿Por qué? ¿Me castigarás por hablar?''
Su manera tan osada de obedecer y a su vez ser un poco rebelde, comenzaba a encantarle más que nada.
''Al menos dime, ¿Qué estarías haciendome?''
Al mirar de reojo el mensaje, sólo pudo gruñir.
''De rodillas estaría tomandote del cabello, haciéndote tomar todo por esa sucia boquita altanera...''
Se interrumpió a sí mismo y lo envió, la sola idea de estar haciéndolo, entrando en su húmeda boca atrevida, controlando sus movimientos, manteniéndolo bajo sus órdenes inmovil, sin poder tocarse, eso hizo palpitar su erección que exigía atención, así que la tomó y comenzó a moverla con más fuerza, imaginando sus pequeños y ahogados gemidos desconocidos al tener su boca siendo follada.
''¿Qué pasa? ¿No puedes contenerte si lo imaginas demasiado? Vamos...''
''No juegues conmigo...''
''Justo eso quiero, señor.''
Justo de inmediato recibe una pequeña nota de voz, de solo un par de segundos, rápido con su mano desocupada, la reprodujo, un dulce y melodioso gemido salió de su teléfono, eso lo hizo sentirse al borde, y aceleró los movimientos de su mano, esa deliciosa voz repitiendose una y otra vez, imaginando la humedad entre sus labios, todo en conjunto lo llevo justo al borde, viniendose sobre su mano en un gruñido. Joder. Ese atrevido tenía todo para volverlo jodidamente loco.
''Mírate tan desesperado, rogando todo el tiempo... Está bien, hazlo.''
No hubo una respuesta de su parte, pero Song supuso que era un pequeño manojo de desespero y ya estaba ocupándose de eso.
''Pero tendrás un buen castigo... Uno que te haga recordar que tú no decides nada aquí.''
Hubo varios minutos de separación para obtener su respuesta, eso hizo reír un poco a Mingi, de verdad que era un pequeño desesperado, que no podía parar para darle una respuesta apropiada, insistió con un mensaje más ''Bien?''
''Tengo que verte.''
''Tan desesperado estás, gatito?''
El desconocido afirmó de inmediato. Song tampoco se pudo imaginar esperando más, esto solo había avivado la llama que estuvo creciendo en sus días conversando y coqueteando, esto había empujado al límite, también estaba un poco desesperado.
''Te veré mañana, te diré hora y lugar. Y cuales son las órdenes.''
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Hace mucho que Mingi tenía nervios de acero, tener un jefe como el suyo le había desarrollado unos cuantos sentidos extras, pero estaba sorprendentemente nervioso y ansioso por el encuentro, ya estaba completamente arreglado, incluso había preparado unos pocos elementos para el encuentro y el eventual castigo, pero había una emoción y adrenalina en su interior, creciendo a medida que más se acercaba la hora.
Como persona muy puntual ya estaba yendo al lugar, había reservado él mismo una suite, y le había dado las órdenes al desconocido, esperarlo con unos quince minutos de anticipación, en sus rodillas, y un poco despejado de sus prendas, por supuesto que estuvo de acuerdo con sus órdenes, y se mostró extremadamente emocionado porque llegará el momento.
Una vez frente al imponente hotel, dejó un pequeño mensaje recordandole que estaba llegando al sitio del encuentro. Sus palmas empezaban a sudar un poco, era por lejos la primera vez que tenía encuentros casuales sexuales, pero no podía controlar ese pequeño cosquilleo, esta vez no había dejado de desearlo un solo momento de los días conversando.
El pasillo parecía eterno, sabía el número de habitación, y sabía que estaba al final de este, pero la espera se hacía más lenta entre más pasos daba, hasta que llegó a ella. Dando un suspiro, introduciendo la llave; un pequeño pensamiento se le vino a Mingi a la mente, cuestionando que no sabía el nombre del atrevido desconocido, él tampoco sabía el suyo, no lo encontraba estrictamente necesario, pero tuvo una extraña curiosidad.
Abrió finalmente la puerta, y lo primero que llamó su atención fue el pequeño cuerpo de rodillas, haciéndolo sonreír levemente. Cuando cerró la puerta a sus espaldas, el desconocido levantó la mirada hacía él, y quedó pasmado.
Kim. Kim Hongjoong. Jodido Kim Hongjoong. Su maldito jefe.
Song no podía moverse de su sitio, no sabía realmente que sentir, incluso podía deducir que Kim tampoco sabía que hacer, manteniendo la mirada, como si tampoco pudiera creerlo. Los sentimientos que tenía eran mezclados, la adrenalina y emoción seguían presentes, pero no podía encontrar la verdadera posición que tenía al respecto, sin embargo, no se asustó ni un poco, y eso fue extraño para él.
Por otra parte Kim había comenzado a levantarse, tal vez esperando poder irse corriendo, ahora con la mirada en el suelo y el rostro sonrojado.
Mingi no pudo contenerse, y algo dentro de él lo hizo hablar.
—No te ordené que te movieras —Dijo firme, y una corriente recorrió todo su cuerpo, una corriente de emoción y excitación.
Hongjoong se quedó inmovilizado justo donde estaba, con la respiración ahora cortada, pero levantó la vista hacía él, ahora con un brillo diferente en sus ojos oscuros, y volvió a arrodillarse.
Song sonrió ampliamente. Amaba los placeres culpables.
Este es mi primer fic completo después de un largo hiatus, asi que escogí una trama un poco más simple de mi usual pero picosa, espero de verdad les guste y gracias a quién lea, de todo corazón❤️