• Dream • | TaeKook |

Summary

Aún observándolo desde tan cerca, comprobando que realmente es él y no un producto de su imaginación... no puede creerlo. La famosa estrella surcoreana Kim Taehyung es el mayor ídolo de Jeon Jungkook a sus 21 años, y ambos se encuentran dentro de un centro comercial en Japón. Jungkook debe estar soñando. ~ A c l a r a c i o n e s ~ >>One shot. >>Temas fuertes como trastornos alimenticios, bullying y acoso verbal. >>Cero copias, adaptaciones o archivos PDF. >>Historia de mi total autoría. © DreamHopeB

Status
Complete
Chapters
1
Rating
5.0 1 review
Age Rating
16+

Unico

⚠️

Advertencia:


Mención del baja autoestima, transtornos alimenticios y acoso verbal. Si alguno de estos temas es sensible para ti, por favor no lo leas.

⚠️











Los centros comerciales eran su lugar favorito para distraerse. Su variedad de tiendas, pisos y actividades recreativas hacían que a Jungkook le encantara venir cuando quería un respiro de los estudios.


Él realmente necesitaba ver más allá de las ventanas de su apartamento en Japón.


Actualmente era un estudiante de intercambio originario de Corea del Sur finalizando su semestre de medicina en Tokyo. Hace unos meses, cuando la oferta universitaria fue dada por sus profesores debido a sus grandiosas notas, Jungkook no lo pensó dos veces para aceptar el intercambio y vivir en Japón por medio año.


Destiló alegría al crear sus maletas, despedirse de su familia y abordar el avión hacia el país de sus sueños.


Pero también, secretamente la razón de la emoción del viaje fue porque su ídolo favorito daría una gira en Japón los meses en que él estaría estudiando aquí.


Jungkook caminó por los pasillos del centro comercial Nakano Broadway con sus grandes ojos marrones asomándose por su gorro de pescador. Le emocionó mucho que V fuese a venir a dar una gira en el país, pero debido a su desgracia salarial no pudo conseguir a tiempo un boleto para el concierto en el Estadio Olímpico Tokyo, lo que significaba que daba igual estar en el mismo país, no vería a V cantar en vivo.


La decepción llegó al contar todos sus ahorros y notar que efectivamente, no tuvo el dinero suficiente para una entrada. Todas las noches donde imaginó tener un asiento entre el público y obsérvarlo cantar con su dulce voz se esfumaron en un segundo.


Lloró un poco ese día, porque siempre fue un chico sensible cuando se trataba del hombre que más admiraba, pero ¿qué podía hacer? Nada. Las entradas se agotaron en todos los puntos del país, solo podía seguir estudiando porque su estadía en el departamento dependía de su promedio.


En algún punto de su recorrido por las tiendas detuvo sus pies con botas negras, ajustando su mochila al mismo tiempo que sacaba su celular para buscar el nombre del restaurante que quería visitar. Bueno, el dinero ahorrado desde enero no quedaría en vano, hace unos días descubrió un famoso restaurante de sushi en este lugar y planeaba ahogar sus penas en arroz, algas y camarones.


Podría gastar sus billetes en licor, si al menos le gustara. A Jungkook no le terminaban de encantar los sabores fuertes, y tal vez por eso se sentía un poco incómodo en las fiestas. En Corea del Sur era muy común que las fiestas fueran reuniones donde prácticamente se ponían a beber hasta terminar borrachos. A Jungkook no le gustaba el alcohol y por ende, no le gustaban las fiestas.


Cuando dió con la página de Instagram del restaurante, miró el letrero.


—D&H —deletreó el nombre en la imagen de su celular. El logo mostraba las letras encerradas en un sushi y dos palillos cruzados de izquierda a derecha—. Mh, debe estar en el primer piso.


A unos cuantos metros de sus lugar miró unas escaleras mecánicas y caminó hasta allí en lo que guardaba su celular. Le sorprende que en un domingo haya tan poca actividad dentro de un centro comercial, Tokyo no de caracterizaba por ser calmo, todo lo contrario. Sus vidas son demasiado ajetreadas, muy parecido a Seúl.


Un flash de luz blanca a su derecha le hizo parpadear y frunciendo sus cejas, alejó sus manos de la baranda movible de las escaleras para mirar en esa dirección. Grata fue su sorpresa cuando encontró una pequeña multitud de camarógrafos tomar fotografías a una plataforma cubierta de modelos con trajes y vestidos.


Sin querer acercarse por miedo a que fuera un programa en vivo de la televisión, observó desde el otro lateral del pasillo.


Le sorprendió tal evento en un lugar como este y a las puertas de lo que parecía ser una tienda de diseñador. Habían modelos masculinos y femeninos, todos se veían tan profesionales que le generaron una especie de asombro. El evento parecía ser exclusivo, con barras negras para evitar el ingreso de público indeseado.


Jungkook los miró mientras se preguntaba por qué hacían este evento aquí. ¿Acaso era un nuevo método de marketing que él no se enteraba?


Miró las cámaras apuntar uno de los modelos de traje azul. Era apuesto, de piel tan perfecta que la suya parecía un cartón corrugado en comparación. Bien, teniendo veinte años y siendo un universitario de medicina que vive pagando sus materias con todos sus sueldos y que sobrevive a base de carbohidratos, su cuidado facial y corporal no es el más... adecuado.


No es feo, no, solo... sabe que podría ser mejor si coloca un mejor esfuerzo de su parte. Y la mayoría de veces renuncia antes de empezar.


Las ropas holgadas son sus favoritas. Cómodas, van bien a cualquier hora del día, y ocultan la poca definición que posee. Observando al modelo de cabellos rojos que está siendo fotografiado a pocos metros de distancia, una parte de su mente se siente agradable por la belleza física que está mirando, pero la recriminatoria termina comparándose con él, sacando todos sus defectos en una enorme lista.


A veces se siente estúpido o avergonzado por compararse con otras personas, pero son pensamientos que la mayoría de veces son inevitables cuando notas a alguien mucho más hermoso y luego tu cuerpo en un espejo. Hay inseguridades, recriminaciones y defectos imposibles de callar.


Él no encajaría en esos estándares.


Suspirando por sentir otra vez esa horrible sensación en su pecho, movió su vista del lugar y continuó su camino, colocando sus pies en el escalón de metal. No debía desviarse, él vino aquí con un único objetivo y era comprar sushi en un restaurante llamado "D&H." Había finalizado exámenes hace dos días y no pudo comprar su entrada para ver a V, tiene motivos suficientes para recuperarse mentalmente comiendo.


Siquiera su sueño frustrado de ser modelo le quitará el hambre.


Comprar un poco de ropa tampoco estaría mal. Su cartera tiene un poco de billetes para disfrute propio después de pagar las materias del siguiente semestre, y él necesitaba más camisas negras.


Si, sonaba bien.


Al llegar al primer piso empezó a buscar por los alrededores con su estómago reclamando atención. Bajó su mascarilla negra para respirar un poco de aire y miró de nuevo su celular. Según la ubicación estaba a tres locales, perfecto.


—No, no estoy perdido Hobi —resopló una voz a su alrededor—. Deja de ser tan paranoico. No va pasarme nada por estar aquí solo, además Jimin va venir en algunos minutos.


Jungkook escuchó al desconocido pero no lo volvió a ver, después de todo no era su asunto. Bien, si caminaba en esta dirección...


Mientras, un chico de cabellos platinos con un celular en mano y una bebida de fresa en otra, se recostó en una baranda del segundo piso en lo que hablaba con su manager. Agh, a veces odiaba un poco la sobreprotección que tenía como artista.


—¿Se supone que eso me tranquilice? ¡Saliste del hotel sin avisarnos! ¡No puedes hacer eso en un país que no conoces! —rugió la voz de Jung Hoseok por el teléfono, y el platinado rodó sus ojos, llevando la pajilla a sus labios para sorber su bebida—. Y para el colmo estás en un centro comercial, donde cientos de personas pueden reconocerte, en serio.


Taehyung bajó la bebida, chasqueando sus labios para saborear la fresa.


—Casi no hay nadie aquí —respondió con sinceridad, colocando su brazo de nuevo en una baranda de metal—. Dame una hora y me iré con Jimin, ¿bien?


El hombre se atragantó al otro lado de la línea.


—¡¿Una hora?! Ta-


Cortó la llamada sin esperar respuesta, guardando el celular en su bolsillo. No era un niño, no necesita tres personas detrás de él a cada paso que daba por la ciudad. Agradece la preocupación de Hoseok a lo largo de toda su carrera, pero hoy, hoy quiere respirar, necesita respirar.


Bajó su cubrebocas para tomar aire hondamente. Hace algunos días que tiene una presión aplastante en su pecho, no puede dormir ni comer de la mejor forma, se siente enfermo de una forma que no puede expresar en palabras. Es como un encierro mental que lo ata de manos y cabeza para no dejarlo moverse por su cuenta. Él de verdad necesitaba despejarse.


Pasó una mano por su rostro para alejar un par de mechones platinos y guio sus manos al objeto que colgaba en su cuello, apuntando hacia abajo mientras la configuraba. La cámara se resbaló un poco de sus dedos y por error apretó el click, sacando una fotografía con un fuerte flash instantáneo.


Jungkook se sobresaltó por la repentina luz que hizo reflejo en los azulejos del suelo y miró hacia arriba con sus ojos abiertos. Un chico con una cámara alrededor de su cuello en el segundo piso estaba mirando hacia él.


—¡Oh! ¡Gomen! (Lo siento)


El chico con gorro de pescador abrió sus labios para responder en el mismo idioma y decirle que no importaba, pero todo oxígeno abandonó sus pulmones cuando observó directamente su rostro.


Casi cae de rodillas a la impresión, congelado en su lugar sin moverse ni un milímetro. Toda la sangre se esfumó su rostro, pálido, incrédulo y con dificultades respiratorias. Iba a tener un infarto en ese momento.


—No puede ser, no puede ser, no puede ser —susurró para sí mismo, sintiendo su cabeza entrar en combustion.


Taehyung lo observó con curiosidad y una especie de preocupación. El chico había perdido todo rastro de color en su rostro, parecía haber visto un fantasma.


—¿Daijobudeska? (¿Estás bien?)


Jungkook cerró sus ojos al escuchar la pregunta, su característica voz profunda en japonés siendo un deleite auditivo. Reprimió un sonido muy poco varonil mientras asentía, V seguramente creía que él era japonés.


Inhaló un par de veces para calmarse, encontrando la fuerza en sus manos y piernas para dejar de temblar. Dios, ¡Su ídolo le está hablando y él aquí temblando como idiota!


¡Maldita sea Jungkook, tu amor platónico está a pocos metros, deja de hacer el ridículo!


Esto era demasiado, va ponerse a llorar.


—¡Si si! Yo... Ah... —De pronto toda la sangre volvió a viajar a su rostro y se tiñó de un poderoso sonrojo. Dios mío, ¿Que está haciendo?—. ¡L-Lo estoy! —Por fin pudo encontrar la voz en su garganta, respondiendo en coreano—. Perdón por molestarte, y-ya me voy.


Sin ánimos a parecer más un fanboy o un pesado hizo una corta reverencia para despedirse y empezó a reanudar su ida al restaurante.


Taehyung lo miró extrañado antes de soltar una risa. Si, sabía que conocerlo podía llegar a ser intimidante, pero tampoco le gustaba cuando las personas huían de él.


Aún así, dejó que el chico se fuera y volvió a subirse el cubrebocas, continuando su camino por el lugar.


Mientras tanto, Jungkook entró al local con una ligera taquicardia en su pecho y esperó a que lo dirigieran a su mesa, sonriendo a la mesera en lo que se sentaba. Cuando el menú estuvo en sus manos Jungkook botó todo el aire de sus pulmones y se quitó el cubrebocas y el gorro.


Qué. Acaba. De. Pasar.


Estuvo unos dos minutos con la vista en el menú, pero sin ver realmente. Tenía una pequeña manía de disociarse cuando algo interrupia su mente, y la experiencia recién vivida era motivo suficiente para hacerlo.


Le habló a su ídolo, habló con Taehyung.


Sus dedos se apretaron en el material del menú y bajó su cabeza. Ya siquiera tenía hambre, su mente estaba viajando lejos, en un cabello platino y unos bonitos ojos de un solo doble párpado.


—¿Gusta realizar su orden?


La voz del camarero le hizo parpadear y después asentir, mirando la primera opción en su menú.


—Unos camarones jumbo con quince rollos de philadelphia, por favor.


Dicho esto, el mesero se fue y se dispuso a esperar. Lo primero que hizo fue sacar su celular para buscar el calendario, anotando:


18 de octubre, conocí a mi ídolo V (e hiciste el ridículo)


Jungkook soltó una ligera risa nerviosa y guardó su celular. ¿En qué se está convirtiendo su vida?


Cuando vino su orden, lo primero que hizo fue tomar un camarón y hundirlo en la salsa dinamita, para después dirigirlo a su boca. Mientras hacía esto, miró la entrada del restaurante y sus acciones quedaron congeladas.


¿¡Esa figura que estaba entrando no era V?!


De inmediato hubo un revuelo de personal en el restaurante mientras lo dirigían a una mesa reservada, y Jungkook quitó su vista de él cuando pasaron cerca. Nunca quiso tanto que la tierra se lo tragara como en este momento.


Qué mierda está pasando.


Quién manifiesto esto.


Ya no es gracioso, es penoso.


—Qué estás pagando Jungkook.. —susurró a sí mismo y después metió el camarón en su boca, con cuidado de no ahogarse en público. No necesita más pena.


Bueno, objetivamente no era la gran cosa, ¿verdad? Este restaurante es muy famoso, por este mismo motivo fue que él quiso venir aquí. ¿Y si a V también le apetecía un sushi de uno de los mejores restaurantes de Tokyo? No era tan imposible de pensar, tiene lógica.


«Deja de pensar que vino aquí por ti, estúpido» dijo una voz en su cabeza.


Ahora, el gran reto era comer cuando la persona que más admiraba estaba a cuatro mesas de distancia. Se está arrepintiendo de no haber pedido su comida para llevar.


No pudo comérselo todo, los nervios eran muchos y sentía que iría a vomitar si metía otro rollo en su boca. Pidió la cuenta y la comida sobrante la llevó en una bolsita con dos palillos nuevos. En la recepción, miró una vez más el lugar donde estaba sentado V antes de soltar un suspiro y retirarse.


Vaya, no esperó que su reacción fuera llena nervios y ansiedad. Siempre imaginó que cuando conociera a la persona que más admiraba se sentiría en calma, en paz y con mucho agradecimiento, pero ahora mismo lo único que quiere es esconderse en su apartamento y llorar. ¿Se puede llamar a sí mismo fan cuando siquiera pudo comprar un maldito boleto de su concierto?


Quitándose el gorro y alborotandose el cabello, Jungkook se dijo a sí mismo que no valía la pena echarse a llorar por eso, no salió del estrés de su apartamento para hundirse en otro.


Fue así como caminó por distintas tiendas y comenzó a buscar ropa de su estilo. Deseaba algunas prendas nuevas como camisas y pantalones, así que tenía el dinero para hacerlo. Jungkook encontró una tienda de su agrado y entró, encontrándose con bastante gente por toda la tienda.


Comenzó a buscar algo de su talla y revisó los precios. Estaban bien, así que tomó algunas y se las llevó al vestidor. Dentro, miró su propia camisa para retirarsela.


Hizo caso omiso de su figura desnuda, pues no le gustaba verse a sí mismo. A veces miraba su vientre nada definido y algo hinchado con un poco de... decepción. Él tuvo una vida muy atlética en su juventud, pero ahora no puede ponerse la misma ropa de antes sin parecer ridículo.


«¿Crees que le gustarías a alguien viéndote de ese modo?»


Sintiéndose su estómago revolverse, tomó la nueva camisa gris y la deslizó por su cabeza, viéndose bien los primeros quince segundos antes de que su mente comenzara a notar todas sus inseguridades.


No te ves bien.


Está demasiado grande, ¿qué estás ocultando?


Pareces un callejero.


Jungkook respiró hondo y mordiéndose el labio, se retiró la camisa de su cuerpo. Optó por ponerse los pantalones y de nuevo...


Estás gordo, eso no cierra.


Te ves asqueroso.


¿A quién estás buscando impresionar? Te ves patético.


Cinco minutos después estaba saliendo del vestidor con la ropa que se probó en manos y devolviéndola.


—Oh, joven. ¿No le gustaron las prendas?


Jungkook negó, pero dio las gracias y tomó su mochila para salir de ahí. Ya tenía suficiente de sí mismo.


En algún punto de su recorrido, sacó la caja de sushi y miró un basurero, así que se acercó con la intención de botarlo. Su mano vaciló mientras sostenía la caja en sus dedos y él se sintió tan malditamente frustrado.


Por esta comida estás así, bótala.


Jungkook soltó una exhalación y se aguantó las lágrimas de la rabia. Realmente le dolía desperdiciar su dinero en algo que no va mejorar su apariencia. Él debió gastar en un maldito gym, ¡no en esto!


Entre su frustración mental, no percibió como una persona se acercaba a su derecha.


—¿Por qué vas a botarlo?


Jungkook se sobresaltó. Taehyung estaba ahí, mirando al chico de cubrebocas sostener el paquete de sushi frente al basurero.


El pelinegro tragó saliva y quitó su mirada.


—N-No me gustó —mintió.


—¿No? —Su cabello platino se ondeó hacia la derecha, donde había ladeado su cabeza. Frunció sus cejas—. Que extraño, cuando entré al restaurante parecías feliz comiendo.


Las comisuras de Jungkook se apretaron de forma amarga y miró la caja con el sushi. Fue peor cuando un gruñido salió de su estómago.


Ya no comas, basta.


Taehyung lo miró por un momento y metió las manos en su pantalón.


—No deberías botarlo, sentiría mucha lástima por los cocineros. —Sonrió mínimamente y se acercó dos pasos—. Puedes darmelo si gustas.


Jungkook lo miró incrédulo, y atrajo el sushi de nuevo a su pecho.


—No me gustaría que comieras sobras.


—No son sobras, es comida. —Se acercó para apuntar la caja, diciendo de forma suave—. Y cuando lo ingieres, haces que tu estómago sea feliz.


Por un momento, por un breve segundo Jungkook imaginó que Taehyung sabía lo que estaba pasando en su cabeza. Pero fue muy breve, su voz interna no tardó en resonar con burla.


No te creas tan importante.


Bajó su vista a la caja en sus manos y después la entregó, dándosela a Taehyung. Este, puso sus propias manos sobre las suyas y aceptó la caja con los rollos mientras sonreía de forma suave. Jungkook se retiró rápido para no incomodarlo.


—Um, bueno-


—¿Cuál es tu nombre? —Interrumpió el ídolo, llevando el paquete de sushi en su brazo.


Jungkook parpadeó.


—J-Jungkook.


Taehyung asintió. El chico parecía tan tímido a hablarle como si temiera molestarlo con el mínimo gesto, y eso le parecía tan tierno de su parte.


—Bien Jungkook, ¿me darías un recorrido por el lugar? Soy nuevo por aquí y tú hablas coreano, así que...


Jeon solo lo pudo ver unos dos segundos antes de que la tristeza se borrara de su rostro para ser reemplazado por la vergüenza. ¿Su ídolo le estaba pidiendo ser su guía?


Asintió de manera robótica y se giró en su sitio, decidido a buscar algo que fuera de su interés. Pensó en su cámara y lo mucho que le gustaba a Taehyung tomar fotografías, así que pensó que lo mejor sería ir hasta el último piso y tomar fotografías desde ahí.


Además no pueden pasar por dónde vino, si el evento de modelaje seguía allí los camarógrafos sin duda irían a reconocerlo. V se encontraba sin compañía, sin guardaespaldas o manager. De encontrarlo se armaría un gran escándalo, era una presa perfecta.


Mordiéndose el labio y pensando seriamente qué estaba haciendo, lo miró con ojitos nerviosos, sin saber muy bien como comunicarse con el hombre que lo hace terriblemente gay.


—Umm, ¿te gustaría ir a la azotea? Este edificio tiene un área verde en el último piso y está al aire libre, así que puedes sacar fotos de la ciudad y de algunas flores también.


Taehyung lo observó, sonriendo levemente a sus palabras.


—Me encantaría, te sigo.


En serio iba a desmayarse.


Lo observó en lo que fueron unos quince segundos de indecisión, preguntándose si Taehyung había reconocido que era un fan y por eso estaba jugando con su corazón de esa manera. Inhaló tembloroso antes de empezar a mover sus piernas, asintiendo.


—V-Vamos entonces —murmuró, sin saber si Taehyung había escuchado. Maldita sea, jamás en su vida llegó a pensar en decirle eso a la persona que más ama.


Estaba tan incrédulo mientras se dirigía al ascensor. El idol lo estaba siguiendo con una expresión entre divertida y cariñosa por notar que estaba siendo un saco de nervios andante con gorrito de pescador negro, al igual que toda su ropa. Jungkook agradecía el gorro que tapaba sus rojas orejas, su cubrebocas hacía la misma función con sus mejillas.


Trató de caminar como normalmente lo hacía, pero es que Taehyung tampoco colaboraba con su existir completo. Mientras se dirigían a los ascensores, Jungkook recién pudo apreciar el look que portaba V: una camisa larga con corbata negra, cabello platino como había visto en varias imágenes de Twitter, pantalones holgados negros, cubrebocas del mismo color y una cámara rodeando su pecho con una correa.


Dios, en serio era muy llamativo. ¿Siquiera tenía una chaqueta para disimular su reconocida figura?


Movió sus dedos entre sí, un poco indeciso mientras le miraba.


—¿No quieres comprar algo de ropa para disimular que tú no eres... tú?


Taehyung lo miró por un momento antes de echarse a reír. Oh, en serio sus fans eran tan bonitos cuando se preocupaban por él.


—¿Por qué debería? —Metió sus manos en los bolsillos de su pantalón—. No estoy tratando de pasar desapercibido, no soy un superhéroe que debe proteger su identidad.


Una pequeña sonrisa se dibujó bajo el cubrebocas del menor al escucharlo. No pensó que V fuera un chico tan despreocupado de su prescencia, pero debió imaginarlo al verlo sin manager, completamente solo y en un lugar tan concurrido como un centro comercial.


Aún así, sentía su corazón acelerarse cuando pasaban por pequeños grupos de personas y estas miraban al ídolo a su lado. Era muy paranoico y temeroso, básicamente Taehyung lo había dejado a su cuidado y sentía una responsabilidad enorme de que no le pasase nada.


—Um, entonces... ¿qué lugares haz visitado desde que estás aquí?


—No muchos en realidad. —Taehyung encogió sus hombros, ignorando a la poca gente que volteaban a ver cuando le reconocían—. No me permiten salir, de hecho, estoy aquí en contra de la voluntad de mi manager.


El pensamiento de V siendo un chico rebelde hizo reír a Jungkook. No conoce el nombre del manager, pero debe tener canas verdes.


—Sabes, te conozco desde hace cuatro años —comentó Jungkook por casualidad, respirando.


—Un año después de mi debut —dijo el otro, asintiendo—. Eso es bastante.


—Mis hermanas te siguen desde antes de tu debut. Llegué a saber quién eras gracias a ellas. —Rió al recuerdo de ambas gemelas empapelando su habitación con la cara de V—. Yo caí con el tiempo.


De la forma más literal que existe, cayó por él.


—Eso es lindo. —Taehyung sonrió en voz baja—. Muy pocas veces puedo interactuar con fans de este modo. Hoseok querrá matarme si se entera que hablo contigo así.


Jungkook lo miró preocupado.


—¿Tan grave es?


El otro lo miró con simpatía.


—Tenemos una imagen de "visual e inalcanzable" que debemos cuidar, y no la estoy cumpliendo justo ahora. —Pasó su mirada al frente—. En este momento no estoy siendo V.


Jungkook lo miró un momento antes de tragar de forma nerviosa. No debía buscar mucho en esas palabras, sabe que la confesión delata su comodidad con él hasta actuar por quién es. Es... lindo.


—Siempre... llegué a preguntarme cómo era realmente tu personalidad, la mayoría de los fans lo hacen. —Le miró con un brillo de cariño en sus ojos—. Veo que también es muy cool.


Taehyung correspondió el gesto aunque no pudiera verlo en totalidad por la mascarilla.


—Gracias.


Jungkook negó con una sonrisa.


—No me agradezcas por decir la verdad.


Finalmente llegaron a los ascensores y Jungkook apretó un botón de subida para que viniera a esta dirección. Mientras esperaban, un grupo de tres personas hablando entre sí pasó detrás de ellos. Jungkook les escuchó hablar en japonés.


—¿Ese es V?


—Parece que si pero, ¿qué hace aquí? La otra semana tiene un concierto.


—¿Y ese quién es, su guardaespaldas?


—No lo creo, ¿tal vez su manager?


—Chicos, ¿ustedes creen que estaría acompañado de un chico tan raro? Debe ser un acosador.


Jungkook se asustó de sus palabras y se miró a sí mismo. ¿De verdad se veía tan mal?


Aunque ahora que lo piensa su aspecto es patético. Ropas muy holgadas, cabello largo, y sus aretes... Debe verse horrible e incluso Taehyung podría sentirse incómodo.


—Ignoralos —dijo el idol, acercándose para ponerle un brazo al costado de su hombro y acercarlo—. No les hagas caso, ningún fan juzgaría mi compañía.


El chico se sintió un poco más calmado con eso, pero la inseguridad se abrió paso por su mente y quedó allí, sembrada. Las puertas se abrieron y ambos entraron, gracias a Dios eran los únicos dentro.


Mientras subían, Jungkook se recostó en la pared del fondo y se cruzó de brazos. Es un día muy mierda para su autoestima, cada vez está más inseguro y desea regresar a casa. Lo único que lo mantiene aquí es que no va desaprovechar estar cerca de la única persona que lo ha mantenido cuerdo durante años.


Hubo algo aquí y es que este ascensor era de espejo. Si subía la vista de sus zapatos podía verse a sí mismo en el reflejo y lo evitó completamente. En su lugar, guío su vista hacia Taehyung y se deleitó de su buen rostro y su físico. Era extraño para él, pero con Taehyung no existía el sentimiento de compararse, con él se sentía en calma.


Cuando las puertas se abrieron el sol de la tarde les dio la bienvenida, y ambos salieron para mirar el lugar. Observaron una terraza enorme inundada en césped y algunos caminos de piedra. El atardecer que cubría el panorama no podía explicarse con palabras. Decir hermoso era muy banal, una gran atenuación.


Taehyung miró emocionado e impresionado los alrededores y Jungkook no distaba de estar exactamente igual. Era la primera vez que lo visitaba desde que está en Japón.


Sin demorar V tomó la cámara alrededor de su cuello y fijó varios escenarios, empezando a capturar la suave puesta de sol con las edificaciones al fondo. Jungkook caminó con él mientras notaba su emoción por la belleza de las pequeñas áreas de flores, los distintos arbustos de diferentes colores y relieves, las hélices de viento que se movían suavemente a las brisas, Kim deseaba captarlo todo.


El cielo con pequeñas nubes entintadas en rosa llamó la atención de Jungkook, quién elevando su rostro dejó que las brisas acariciaran sus facciones desnudas de un cubrebocas. Por tercera vez en el día, Jeon escuchó un flash apuntarle en su derecha, pero está vez no se molestó en comprobar el causante.


Luego de unos minutos tomó asiento en una banqueta de madera blanca y se relajó ahí, mientras el otro iba de un lado a otro sacando fotografías. En un momento Jungkook miró disimuladamente a su dirección, y se dejó llevar por la hermosa vista de su perfil siendo acariciado por el oro del atardecer, por el hermoso marrón de sus ojos transformándose en un ámbar, por los cabellos platinos revoloteando por el viento... Jungkook sentía su corazón latir a un ritmo suave mientras lo observaba, el capturador de sus sentidos desplazándose de aquí hacia allá en sincronía.


No puede creer que alguien tan hermoso exista.


Más tarde Taehyung se acercó a él con una sonrisa y tomó asiento a su lado.


—¿Quieres verlas?


Asintiendo, Jungkook se acercó a él y miró las fotografías. Eran buenas, la calidad de la fotografía era excelente y cada plano parecía perfecto. Sabía que V era talentoso con la cámara.


Se dieron un momento para estar en silencio, viendo los rascacielos esparcidos por toda la ciudad, algunos ya encendidos en luz debido al crepúsculo. Jungkook entrecerró sus ojos y se dejó mecer por el viento otoñal, sintiendo que respiraba verdaderamente, en lo que fueron, meses.


—Bien —habló Taehyung, quién sacó la caja de sushi que llevaba dentro de su camisa para destaparlo, tomando los palillos—. Hora de un aperitivo.


Jungkook miró cómo el mayor tomaba un rollo y quitó su vista, deseando que su estómago no gruñera.


Algo le picó la mejilla izquierda, y cuando volteó, se dió cuenta que era el dedo de Taehyung.


—Toma. —Ofreció, sosteniendo el rollo frente a Jungkook—. Come.


Jungkook abrió su boca para negarse.


—No tengo ham- ¡Mphh!


Cuando separó sus labios Taehyung aprovechó el momento y le sambulló el sushi, haciéndole comer de todas formas. Jungkook masticó de mala gana, mirándole con las mejillas llenas y un ceño fruncido.


Taehyung tomó otro sushi de la caja y esperó que tragara para volver a ofrecerle otro. Esta vez, Jungkook miró el sushi y abrió la boca, dejando que lo colocara allí dentro para después masticar.


Con cada masticar, con cada sabor en sus pupilas gustativas, Jungkook fue borrando el ceño, dejando que Taehyung lo alimentara. Entre más llevaba a su boca, más apresado se sentía su pecho, y el líquido de sus lágrimas fue acumulándose en la esquina de sus ojos.


Finalmente llegó el último y él lo tragó, dejando que las lágrimas corrieran por sus mejillas libremente. Taehyung no dijo nada, simplemente dejó los palillos y sacó un pañuelo de su bolsillo para ofrecérselo forma amable.


—No te saltes tus comidas —sugirió suavemente, buscando su mirada—. ¿Bien?


Sollozando, Jungkook movió su cabeza en afirmativa y se pasó la tela por el rostro.


—Lo siento, es que... —Jugó con el material en sus dedos, tragando—. Y-Yo odio verme así.


—¿Así? —Le retiró un cabello del rostro y lo puso detrás de su oreja—. ¿Así cómo? ¿como un cuerpo de adulto normal?


Jungkook negó, hipando.


—Yo debería de verme diferente.


—No, no deberías de verte diferente. Eres saludable, tienes una bonita figura y un bonito rostro. —Se recostó en la banqueta y atrajo a Jungkook de su hombro—. El mensaje en mis canciones es amarte a tí mismo, ¿por qué no lo aplicas?, ¿por qué no te aceptas como eres?


Jungkook tragó saliva y cerró sus ojos, sintiendo las brisas otoñales acariciar la humedad de sus mejillas. No lo sabe, no entiende esa parte de él y sabe que debe trabajarla, pero es difícil si todo el día está sumido en sus estudios y su único escape es... el hombre que lo sostiene contra él.


Conteniendo un suspiro y parpadeando para volver a la realidad, Jungkook se retiró de su hombro y le devolvió el pañuelo húmedo. Taehyung lo estudió brevemente y parecía más tranquilo por la forma en que sonreía, así que le devolvió el gesto.


Si tan solo supieras lo hermoso que te ves en este momento.


Acomodándose en la banca, Taehyung tomó las manos del chico entre las suyas y lo miró fijamente.


—Jungkook, quiero que me prometas algo.


El mencionado lo miró atento. Taehyung parecía muy serio de repente. Tragó.


—¿Q-Qué?


—Prométeme que cuando despiertes vas a comer algo, vas a bañarte y finalizarás tus tareas, ¿bien?


La garganta de Jungkook se movió en una contracción, y mirándole fijo a esos dulces ojos marrones, terminó por sonreír.


—Lo haré —susurró, lamiendo una lágrima que se derramó por su mejilla—. Muchas gracias Taehyung.


Satisfecho y orgulloso por su respuesta, Taehyung lo atrajo de la nuca para abrazarle, percibiendo lo frágil y débil que estaba su alma en ese momento. Desearía hacer más, desearía que pudieran reunirse y llegar a tomarlo en sus brazos o incluso besarle, pero por el momento esto era lo único que tenían.


El peliplata le acarició el cabello y bajó su cabeza unir sus labios contra los ajenos, dándole un último momento de felicidad antes de desaparecer. Jungkook soltó un suspiro y le devolvió el beso, ignorando las lágrimas que descendían de su rostro mientras besaba a la persona que más amaba con gratitud.


Y así, fue como finalmente su sueño terminó.



.

.

.

.

.

.

.

.


El ruido del despertador hizo que Jungkook abriera sus ojos cubiertos de lágrimas. Él nunca se había levantado de un sueño llorando y sintiéndose feliz, pero parece que para todo hay una primera vez.


Tomó una gran inhalación y miró su celular para ver la hora. Ocho y treinta, debía asistir a la universidad.



Subió una mano a su rostro para quitarse el líquido de sus ojos. No sabía por qué soñó eso, pero dudaba demasiado que haya sido un simple sueño y nada más. Así que él... le hará caso a V y comerá algo.


Con piernas débiles por el hambre, se levantó de la cama y se dirigió a la cocina de su apartamento en Tokyo para prepararse un desayuno. Cocinó unos huevos revueltos con unas tostadas de pan, algo muy ligero para su estómago lastimado por el hambre. Él miró la comida en su plato y tragó saliva, para después tomar un poco entre sus manos y llevarlo a su boca.


Cuando la comida se mezcló en su boca, bajó su cabeza y soltó un sollozo.


—S-Sabe mucho mejor que en un sueño —dijo con voz cortada, tragando el alimento y volviendo a comer.


Cuando finalizó su comida, se limpió el rostro y alistó su maleta en el cuarto con todo lo necesario para ir a la universidad. Cuando estuvo listo para irse, miró la imagen que tenía de Taehyung pegada en la pared de su cuarto y sonrió, terminando de acomodar la mochila en su hombro.


—Gracias por salvarme, Taehyung.



Con ese agradecimiento, salió del apartamento y conectó los audífonos con su celular, iniciando así un nuevo día donde tratará de conseguir un objetivo importante.



Amarse a sí mismo.