Love
Hoy es el día que Jimin más detesta de la semana. ¿Por qué? Simple, el calendario semanal de su celular retumbó con una notificación llamada "levanta el trasero y ponte a limpiar."
Así es, día de limpieza.
Soltando un gran suspiro de fastidio, el hombre de veinticinco años rodó por su cama y se despegó las sábanas calientitas para poner un pie en la alfombra y levantarse. Desde que vive solo con su hermano menor Kim Taehyung ambos se han dividido las tareas de los fines de semana. Los sábados Jimin debe hacer el aseo de las habitaciones, lavar la ropa de él y de su hermano, fregar los pisos de madera, pulir las estanterías de libros por motas de polvo, cambiarle el agua al pez Floppy, ordenar la alacena —ya que siempre queda desordenada por lo rápido que cocinan entre semana—, pasar el cepillo por los sofás para quitar los pelos de su mascota Yeontan, hacer un poco de compras y regar los girasoles de la azotea.
Todas estas tareas se repiten nuevamente el domingo, pero su hermano Taehyung es quién debe hacerlas.
Cómo ambos estudian y tienen beca por igual, además de vivir en un apartamento propio —lo cual los libra del alquiler—, sus gastos son muy pocos. Entre semana casi ni conviven juntos, él por su parte tiene una vida extenuante en la universidad, y su hermano menor igualmente recibe su carrera de arte con un horario completo. Así, ambos se reparten las tareas del hogar sus días libres y logran llevar su vida medianamente calma.
Jimin está consciente de lo afortunados que son por haber obtenido una excelente beca que les mantuviera sin trabajar. Mantener los excelentes promedios era muy difícil, pero valía la pena, Taehyung y él podían vivir de manera calma sin preocuparse por el trabajo y con un ambiente silencioso para estudiar. Además, sabían hacer las tareas del hogar desde muy chicos, algo importante que les enseñó su madre antes de fallecer por un derrame cerebral.
¿Su padre? Bueno, él había muerto hace algunos años ya por un accidente de trabajo, había quedado atrapado en un ascensor y este cayó hasta el último piso, provocando su muerte. Jimin recordaba el día de la noticia y cómo su madre lloró desconsolada, contrario a Taehyung, quién estaba algo menor para acordarse de ese suceso. En parte agradecía bastante que no lo recordara, había sufrido demasiado al ver a su madre llorando todos los días, y haber asistido al funeral fue aún más shockeante para sus cortos siete años. Taehyung apenas tenía dos, así que siquiera tenía noción o recuerdo de su padre, lo conocía únicamente por las fotos que tenían en un álbum familiar.
Jimin parpadeó para quitarse el sueño de encima y botó la pasta dental que tenía en su boca para enjuagarse. Se dió una última pasada de manos húmedas contra su rostro dormido para espabilar y cerró el baño, listo para hacer el desayuno.
—¡Taehyung! ¿Ya comiste? —Gritó desde la cocina, moviendo un sartén vacío a la estufa. Al no escuchar respuesta de su hermano, lo puso en fuego bajo y se movió hasta la habitación de su hermano—. ¿Taehyung?
Tocando levemente la puerta, Jimin se dió cuenta de que estaba abierta, así que empujó con su mano y miró dentro. La habitación de su hermano estaba totalmente vacía.
—¿Y dónde se metió este mocoso? —dijo con el ceño fruncido, sacando el teléfono de su bolsillo para llamarlo.
Se detuvo de su acción cuando vio un mensaje de KakaoTalk de su hermano, que decía lo siguiente:
De: TaeTae.
Hyung, tuve que salir a comprar unas acuarelas y pinceles para mí proyecto de la próxima semana. Saldré a almorzar con Bogum así que no te preocupes por mí almuerzo
Suerte limpiando!
9:40 a.m
Jimin resopló y le contestó un "está bien, cuídate" para después cerrar el chat y volver a su desayuno. Bueno, parece que sólo eran él, sus girasoles y su pez Floppy, el mencionado solo se dedicaba a explotar las burbujas artificiales de su pecera. Dándole un vistazo a la casita de Yeontan en la sala, Jimin se dió cuenta de que su mascota tampoco estaba, lo más seguro es que su hermano se lo había llevado.
—Que solo estoy, que solo estoy —canturreó mientras batía unos huevos en un bol, agregando una pizca de sal y pimienta.
Un desayuno rápido de rollitos de huevo con salchichas acompañados de dos tostadas con aguacate y un té, y se movió hacia la sala para ver la televisión. El apartamento era bastante amplio, y siendo de color blanco con varias ventanas daba la sensación de que era aún más grande. Jimin recuerda el día que pudo obtener la herencia que había dejado su madre y lo invirtió en este apartamento. El dueño del lugar les había hecho un descuento ya que en ese entonces él tenía veinte años y su hermano quince, al parecer este hecho además de no tener padres, apeló al corazón del propietario y les rebajó el precio final. Llevaban cinco años viviendo aquí.
Jimin le dió un sorbo a su té humeante, mirando los rayos de sol filtrarse desde los vidrios hasta el suelo de madera. Si enfocaba bien sus pupilas, podía ver el polvo bailando por el ambiente. Definitivamente necesitaba limpiar este chiquero.
—Bien, no decepciones a tus padres Kim Jimin. ¿Qué te enseñó tu mamá? —habló con sí mismo, tomando una cubeta con agua y detergente, un trapeador, un paño colgando de su hombro y una escoba. Asintió para sí mismo—. Primero debes de quitar el polvo y después friegas. ¡Así es!
Animándose a sí mismo con las palabras de su madre y soltando una risa por lo tonto que sonó, comenzó a mover la escoba por cada rincón, esquina y superficie que tuviese en la vista. Fue un poco penoso como después de media hora ya le dolían los brazos y la espalda, pero no se detuvo. No estaba acostumbrado a hacer ejercicio, lo único que hacía para moverse en toda la semana además de limpiar era moverse por el campus de la universidad.
Al cabo de dos horas terminó con las áreas externas, regó cuidadosamente a sus girasoles, le cambió el agua salada a su pez, llevó todas las alfombras a lavar, quitó el pelo del can de los sofás, volvió a ordenar algunos libros en su lugar, pasó un paño por el vidrio de los cuadros para limpiarlos, y puso a cocinar su almuerzo. Bien, lo único que quedaba era sacar la ropa de él y de Taehyung, además de limpiar ambas habitaciones.
Aquí era un poco más sencillo, Jimin usaba una aspiradora para no tener que repetir todo lo anterior, además su hermano se encargaría de limpiar a fondo mañana las tres habitaciones. Girando el cuello para liberar un poco de tensión muscular, Jimin se agachó para conectar el cable de la aspiradora y empezar a vagar por el suelo de la habitación de su hermano.
Mientras fijaba su vista en el canasto de ropa, el sonido de la aspiradora trabandose le hizo girar la cabeza a su dirección. Sacó la aspiradora debajo del escritorio y se dio cuenta de que había un papel pegado a la boquilla. Jimin apagó el aparato y se agachó para tomarlo entre sus manos. Era un sobre de carta.
Interesante.
Al darle vuelta al papel un detalle llamó su atención, y era un corazón dibujado en donde iba la estampilla. ¿Qué era esto?
Bueno, podía ser que alguien se le había declarado a su hermano, no sería la primera vez que llegaba al apartamento con algún regalo parte de una confesión. Jimin no era ignorante del físico de su hermano, incluso tiene algunos amigos que le han dicho lo lindo que es Taehyung. Por supuesto, Jimin siempre trató de tenerlo alejado de los buitres.
Volviendo al presente, esta carta podía estar dirigida a él, no era impresionante. Lo que si, es que le dieran una carta en papel, ¿la gente seguía haciendo esas cosas? Él pensaba que el romanticismo se había ido al carajo.
En su mente, Jimin le daría un punto extra a la persona que le hizo esto a su hermano, y-
—Espera. —Detuvo el tren de pensamientos que pasó por su cabeza, parpadeando al darse cuenta de algo—. Esto...
"V"
Una simple letra que para otra persona no hubiese significado algo, pero oh chico, él si sabe que rayos significa. Es la firma de artista que tiene su hermano en cada pintura, su ligero curvado al finalizar la letra se lo confirmó.
Ahora la intriga lo sacudió por completo. ¿Esto lo escribió su hermano? ¿Su hermano menor? ¿A quién?
Mordiéndose el labio, debatió sus dos opciones: una, dejar la carta donde estaba y continuar limpiando. Y dos, abrir la carta y ver a quién diablos le gustaba su hermano.
¡Es que él debía saberlo! ¡¿Por qué su hermano no se lo había contado aún?! ¡¿Y su chisme?!
—Cálmate Jimin, confía en tu herman-
Demasiado tarde, ya la rasgó y extendió el papel dentro. No puede con la intriga, se va morir si no lo descubre. Moviendo sus ojos de aquí a allá por la hoja, estos se fueron expandiendo más y más hasta que su boca se aflojó y se le fue el aire por un momento.
—No puede ser —dijo, yendo hacia la ventana por más luz y volver a leer la dedicatoria—. Oh.
-
"He querido escribir esto desde hace algún tiempo, pero mis temores a un posible rechazo me han mantenido en el mismo sitio. Este miedo nació en mí desde la primera vez que te vi, desde que me fijé en tu bonita sonrisa y tu deslumbrante forma de ser. Aunque siempre actúas con demasiada confianza, no he podido tomar parte de ella para devolvertela y actuar de la misma manera, pero aún así mentiría si dijera que no me gusta esta dinámica.
Me gustan estos nervios, me gusta la sensación cálida que generas en mí, como siento que estoy hundido en un cuadro de pintura que tiene plasmada tu imagen. Me he negado a dibujarte muchas veces y por diferentes razones, una de ellas es que es imposible captar todo lo que siento detrás de unos viceles. Creo que sabes a dónde me estoy dirigiendo, pero lo haré más claro para ti.
Realmente me gustas, y mi gustar tiene muchas partes que un artista puede describir a su manera. La mía, es una mezcla de admiración, deslumbramiento, atracción, nerviosismo y calidez. Espero que en algún momento también pueda incluir la palabra calma a esta lista, pero mientras las mariposas sigan revoloteando en mi dudo mucho que me dejen respirar.
A pesar de miedo al rechazo, no hago esto esperando algo de vuelta. Como un gran admirador del arte, sería feliz simplemente teniendo la oportunidad de verte, así que espero no te genere algún rechazo leer esto. Si lo hago, perdóname, podría alejarme de ti si es lo que quieres.
Y si no, si hay un atisbo de similitud en cuanto a emociones, me gustaría explorarlo.
Esperaré por tu respuesta, Jeon Jungkook."
-
Mierda.
Que cursi.
Que bonito.
Y finalmente.
¡¿Qué carajo?!
—¡Oh Dios mío! ¡Jungkook va infartarse al leer esto! —Se rió en voz alta y se abanicó a sí mismo, algo afectado por el romanticismo de su hermano—. Quién diría que eres un romántico encubierto Taehyung.
Con una mano en la mejilla sonrojada, se debatió sus opciones. No le daría la carta a Jungkook, eso jamás. De dársela será su mismo hermano, ya que le estaba entregando algo realmente romántico —y penoso a su parecer, no le linchen—, pero eso es algo que le incumbe solo a él. Por otro lado, también podía crear un plan.
Después de un momento de debate, el bombillo en su cabeza se prendió con una idea y guardó de nuevo la carta en el sobre, dejándola en el mismo sitio.
—Oh hermanito, me vas a odiar. —Rió de forma malosa mientras seguía limpiando, hasta que un distintivo olor a quemado llegó a su nariz y soltó la aspiradora, corriendo a la cocina—. ¡Ay no, el maldito arroz!
Esa tarde de un sábado veraniego, Jimin pagó su curiosidad con un arroz quemado como almuerzo, pero daba igual, el día de mañana enmendaría el karma de este momento.
Y de la mejor forma posible.
•
A las exactamente siete de la mañana de un domingo y sin faltar ni un solo microsegundo, fue que sonó el teléfono de Jeon Jungkook con una llamada de su mejor amigo. El primer instinto de un alma desvelada como la suya fue silenciarlo y tirar el celular a la alfombra para que le dejase dormir, pero unos toques en su puerta le distrayeron de igual forma.
—¡Jungkook, te llama Jimin al teléfono!
El mencionado se tapó el rostro con la almohada, maldiciendo mientras estaba tirado de forma diagonal sobre el colchón.
—¡Dile que no estoy! —respondió a su hermana luego de quitarse el objeto, volviendo a cerrar sus ojos.
Volvieron a tocar la puerta dos segundos después.
—¡Dice que te escuchó, que si no contestas vendrá aquí y te sacará de la cama!
—Oh por favor. —Gruñó de mala gana, rodando sus ojos y arrastrándose del colchón para ir a la puerta.
Su mejor amigo era increíble, a veces podía encapricharse con algo y no desistir hasta tenerlo. Jungkook estuvo allí para verlo en muchos casos y la mayoría salía victorioso, él no sabía cuál era el don del convencimiento que tenía su amigo, pero debía de ser su propia terquedad lo que lo llevaba a hacer lo que sea. Por su parte, Jungkook era un alma más calmada que no insistía demasiado en algo.
No sabía cómo sus personalidades distintas terminaron encajando, pero lo hicieron. Llevaban el último año de carrera juntos y estaban a punto de graduarse en seis meses, y esperaba tener la paciencia para aguantar a un Kim Jimin hasta entonces.
Cuando abrió la puerta de su habitación, su hermana Yuna le tendió el teléfono y él la despidió con una mano, volviendo a cerrar dentro. Tomó aire antes de responder.
—Dime que es de vida o muerte o te voy a colgar.
—¡Es mucho más que eso, se trata de tu virginidad!
Jungkook frunció sus cejas.
—No estoy para bromas estúpido, no dormí bien haciendo el maldito proyecto que tú deberías de estar haciendo también, así que-
—Si si si, hablamos después de eso. Lo importante aquí es que te bañes bien, te afeites y vengas a casa.
¿Es que acaso Jimin tenía no modales? ¿O le tenía muy poco respeto por ser su amigo? Como sea, el recién levantado miró su propia cara lampiña en el espejo de la pared y rodó sus ojos.
—Kim.
—¡Cállate y hazme caso! Se trata de mi hermano.
Eso sin duda cambió el semblante que tenía en el rostro. Se aclaró la garganta y tomó asiento en su cama, aún mareado por despertar tan abruptamente.
—¿Qué hay de él?
—Ash, ahí si me pones atención imbécil —gruñó tras la línea y después soltó una risa—. Necesito que vengas al apartamento, requiero de tu ayuda para hacer algo para mi hermano.
«¿Hacer algo, como un regalo?» Pensó Jungkook mientras veía el calendario que tenía en la pared. Era 26 de marzo, ¿no se suponía que Taehyung cumplía años en diciembre?
—¿Qué cosa?
—¡Deja de preguntar tanto, solo ven! Avísame cuando estés por llegar. —Y con eso, colgó.
Jungkook se alejó el teléfono de la oreja y se debatió breves instantes su amistad con Jimin. En primera, estaba furioso con él porque le había llamado todo el día de ayer debido al proyecto y no le contestó, sumado a eso, se había desvelado haciendo partes que no les correspondían porque oh sorpresa, la entrega es mañana.
Podría fácilmente ignorarlo, volver a las cobijas y seguir durmiendo, pero...
Pero...
Mencionó a su hermano, a aquel chico de veinte años que es la vivida representación de un ángel. Jungkook en su maldita vida había visto un hombre que fuese tan hermoso como Kim Taehyung. Jimin debía ser adoptado o algo así, porque sino ¿cómo estaban emparentados? Taehyung era todo lo contrario a Jimin.
Y al oír la mención de este ser, su curiosidad despertó. ¿Acaso le estaba preparando un regalo?
Decidiéndose finalmente que hacia esto por Taehyung y no por su mejor amigo, dejó el móvil en la cama y fue al baño. Fue extraño que mientras se enjuagaba el cuerpo su vista se fijó en un rastrillo y luego se miró a sí mismo. Más vale soldado preparado que soldado avergonzado.
«Deja de pensar estupideces». Se dijo a sí mismo, sintiéndose algo tonto por tomar el maldito rastrillo y depilarse su zona baja. Maldito Jimin y sus palabras labiantes.
Se preparó para salir y robó una pera del canasto de frutas, dirigiéndose a la sala con el sonar de los zapatos por los escalones.
—Pero bueno, ¿irás a una cita? —dijo su hermana apenas le vio bien vestido.
En realidad no era la gran cosa, solo unos pantalones negros y ceñidos en sus muslos, una camiseta blanca algo holgada, una chaqueta de mezclilla y una cadena de plata rodeándole el cuello. Siquiera se había secado el cabello negro, tenía unos mechones tirados hacia atrás y otros en su frente. A Jungkook no le importaba, después de todo era corto y como iba caminando, se secaría rápido por el sol de la mañana.
—Con el diablo —respondió antes de tomar el pomo y salir por la puerta.
•
Desde que se levantó, se cepilló los dientes, se bañó y se sentó para comer, lo que pasó por su mente fue que su hermano estaba teniendo un comportamiento raro. Es decir, Jimin ya era raro por naturaleza, pero hoy parecía que estaba chiflado.
Taehyung sostuvo su tenedor con un pedazo de col y lo atrapó en sus dientes para masticarlo, llevando sus ojos de nuevo a Jimin. El rubio estaba dando vueltas por el salón, acomodando los cojines en los sofás y retocando las posiciones de los cuadros anclados en la pared.
—Hyung —le llamó en algún momento, sin poder aguantar ya la pregunta. Otra vez, Jimin estaba alborotandose su cabello teñido en rubio mientras veía las ventanas o su reflejo en ellas, quién sabe—. Hyung, sin ofender pero, ¿acaso tienes pulgas en el trasero o por qué te estás moviendo tanto?
En vez de ofenderse o, de una manera típica, regañarlo por sus bromas, Jimin torció el cuello hasta mirar a su lugar y le regaló una sonrisa que hizo que los vellos de Taehyung se convirtieran en escarpias.
—No es nada hermanito, tú sigue comiendo, ¿bien? —dijo con un tono fingido en tranquilidad y siguió en lo suyo, sea lo que sea que estaba haciendo.
Lejos de animarle a comer, Taehyung miró la col con sospecha y dejó el tenedor en la mesa. ¿Por qué su hermano podía llegar a comportarse extraño? Habían muchas respuestas a esa duda. Tal vez había faltado de entregar una tarea y estaba carcomiéndose de estrés, o tal vez no le llegaba alguna compra de Amazon y el repartidor había extraviado el artículo. Sea lo que sea, lo tenía ansioso a él y por ende, tenía ansioso a Taehyung.
¿Qué rayos era?
En su breve caso de detective mental Taehyung no registró el sonido del timbre viajando por las paredes del apartamento, solo fue hasta que la figura de Jimin se volteó y aplaudió dos veces en victoria que Taehyung salió de su cabeza.
—Bien, llegó la hora —canturreó el rubio emocionado.
Taehyung tragó, ¿por qué tenía un mal presentimiento?
—Um, ¿Jimin?
Su hermano volteó a su dirección sin perder la sonrisa.
—Recuerda que te quiero y que lo hago por tu bien, Taehyung.
Bien, eso ya lo alarmó. Taehyung se levantó de la mesa rápidamente y siguió a su hermano hasta la puerta con el corazón trotando en su pecho.
—Carajo Jimin, no me digas esas cosas y después desaparezcas, ¿qué estás traman... —Todo lo que iba a decir se esfumó de su lengua apenas la puerta se abrió, dando con una imagen muy conocida detrás.
No fue el único que estaba impactado, el mismo Jungkook no estaba esperando verlo detrás al tocar el timbre, todos los reclamos que había formulado en su boca y ser tirados hacia Jimin se derritieron, fluyendo junto a su saliva. Tragó cuando captó que el otro se quedó igual de pendido que él, creando una atmósfera llena de nervios, confusión y algo más.
Jimin, quién estaba en el medio de ambos se removió en un escalofrío por la tensión. ¿Cómo nunca lo había notado? Era tan obvio por la forma en que los dos se quedaban como dos idiotas viéndose. En fin, él saldra de escena.
—Bueno, sé que los dos consideran realmente babeable al otro, pero yo no tengo por qué aguantar sus salivas. —Su mano se hizo hacia adelante y tiró del brazo de Jungkook para adentrarlo al apartamento. Cuando estuvo a la par de Taehyung, sonrió en grande—. ¡Bueno, hasta luego! ¡No ensucien mucho que ayer limpié!
Boom. La puerta se cerró con un portazo.
El reloj de la sala y su constante tictac fue el único sonido por un minuto. Finalmente, Taehyung salió del transe y maldijo por lo bajo, yendo hasta la puerta de color blanco.
—Qué- ¡Jimin! —Golpeó la madera, intentando girar el pomo para abrir. Estaba cerrada—. ¡Jimin no seas estúpido y abre!
Silencio, al parecer su hermano había desaparecido por completo. Tragando, se volteó hacia Jungkook y se percató de que miraba el mismo lugar donde había desaparecido el rubio.
—Acaba de...
—Encerrarnos. —Finalizó Taehyung por él, dejando la vergüenza de lado por un momento—. Perdona, veré si hay alguna llave del apartamento.
Pasó a la par de él y se dirigió a la cocina con todo el cuerpo hormigueando y el estómago apretado. Al ver los ganchos donde se colgaban las llaves se dió cuenta de que estaba vacío. Oh no, el imbécil debió llevárselas todas.
Taehyung se pasó una mano por el rostro, empezando a buscar en otros lugares para ver si hallaba algo, pero nada. Yeontan solo le miraba desde la casita como se paseaba de allá para acá y desordenaba un poco por la búsqueda, pero al cabo de cinco minutos se dio por vencido.
—¿Qué te dijo Jimin para que vinieras? —preguntó Taehyung, volteándose con pena.
Este era su presentimiento, su hermano lo sabía. Sabía que le gustaba su mejor amigo, si no es que sus palabras de hace un momento le dijeron algo.
Su cerebro ya estaba maquinando a toda velocidad lo que Jimin pudo ver o escuchar estos días para que haya hecho esto. Taehyung siempre se ha asegurado de que su hermano no sepa nada, y joder, aquí va él enterándose Dios sabe cómo de que está totalmente perdido por su mejor amigo. No era fácil adivinar que hizo esta tontería de encerrarlos porque se enteró de sus sentimientos, el hombre podría encapricharse con algo cuando se lo proponía.
Lo que no sabía Taehyung era qué ganaría de todo eso. ¿Pena, vergüenza? ¿Le estaba dando una lección? ¿Quería que sedujera a Jungkook o qué carajos? No está encontrando la lógica en su estrategia, no sabe qué resultado estaba esperando.
Jungkook finalmente se movió de la entrada y caminó inseguro por el lugar, no queriendo incomodarlo más de lo que ya parecía.
—Me dijo que necesitaba ayuda para prepararte algo.
Taehyung sonrió. Por supuesto que era mentira.
—¿Te dijo que vendría? —preguntó Jungkook esta vez, aunque por su reacción ya sabía la respuesta.
—No. —Su tono de voz estaba bastante nervioso así que carraspeó, mirándole—. Él estuvo muy raro toda la mañana, hasta hizo el desayuno cuando se supone que es mi turno.
—Si, definitivamente es extraño. —Frunció el ceño y soltó una breve risa que el menor acompañó—. Si te incómoda demasiado podemos buscar la forma de abrir la cerradura.
Incómodo en sí no estaba, nervioso era el término correcto. Se devolvió a la sala, pasando por los sofás.
—No creo que podamos abrirla. —Movió sus ojos a la puerta—. La seguridad es muy buena. No podrías salir de aquí, a no ser que saltes del edificio —comentó en broma.
—Mm, son ocho pisos —respondió Jungkook al moverse a las ventanas y mirar abajo. Sintió un pequeño vértigo—. Aún así, lo haría si te sientes menos incómodo.
Taehyung se rió de sus palabras.
—No quiero que mueras, tranquilo —dijo, bajando su mirada cuando el otro se la devolvió. Miró a su alrededor—. Y um, ¿ya desayunaste?
—En realidad, no —respondió honesto, sintiendo la pera que hay en el bolsillo de su chaqueta—. Jimin me sacó de la cama casi a la fuerza y no tuve tiempo.
—Ash, así es él. —Se río alegremente y se dirigió a la cocina, rodeando la isla—. Bien, te haré un desayuno como disculpa.
Jungkook le miró con una sonrisa suave.
—Me encantaría, si.
•
Habían pasado tres horas desde que Jimin los había dejado encerrados y aún no regresaba, pero no es cómo si Taehyung estuviera sufriendo al estar aquí con el hombre que le gustaba, todo lo contrario, sentía que toda la serotonina llegaba a él en cantidades abismales e intentaba nivelarlo.
Habían pasado un tiempo en el desayunador, donde Taehyung había preparado un desayuno/almuerzo que consistía en Tteokbokki y arroz frito con kimchi para acompañar. Fue un completo manjar a las papilas gustativas de Jungkook, incluso repitió segundo plato por lo bueno que estaba.
Al finalizar de comer, se dispusieron a lavar los trastes y después ir a la sala para ver algo. En realidad no le pusieron atención a la película, se la pasaron hablando de sus carreras universitarias y sus vidas en general, descubrieron que a ambos les gustaba dibujar y los videojuegos, además de que compartían gustos musicales. Fue fácil entrar en confianza.
Después de un rato, Taehyung se levantó para darle un recorrido por el apartamento.
—¿Tres habitaciones? —mencionó Jungkook mientras iban a las puertas de los pasillos.
—Una es mía, otra de Jimin y la última es mi estudio de pintura —comentó, yendo hasta el sitio. Se giró frente a la puerta—. ¿Quieres ver?
Sintiéndose algo importante porque Taehyung le estaba dando acceso a algo valioso, Jungkook asintió con la cabeza y siguió a Taehyung dentro de la habitación. Inmediatamente se sintió en un museo.
No era solo un estudio, también parecía una galería por los diversos cuadros colgados y algunos dibujos en las paredes que de alguna forma se conectaban entre sí. Los cuadros iban desde las flores, los paisajes, la fauna, hasta retratos de Jimin, del mismo Taehyung, de su madre y hasta su padre. Era realmente hermoso como el castaño claro podía representar tan bien a las personas, capturando sus rasgos más mínimos y haciéndolos a su propio estilo.
—Wow —susurró al ver una pintura de un caballo negro con armadura y en su lomo llevaba un jinete envuelto en niebla—. Realmente pintas hermoso.
Taehyung llegó a la par de él y miró la pintura en un recuadro plateado. La tituló como "El caballero de la noche", y la había hecho hace un año. No era la mejor, pero se veía bien.
—Desde un ojo profesional hay algunos errores. —Se encogió de hombros—. Pero gracias por el cumplido.
El pelinegro dejó de ver la pintura para verle.
—Es arte Taehyung, mientras hayas representado lo que realmente querías en tus dibujos, el ojo profesional no cuenta. —Le sonrió mínimamente, pasando por sus demás pinturas para continuar observándolas.
Esa frase caló en el corazón de Taehyung, haciéndole sonreír por lo bajo y caer un poco más profundo en el pozo de sentimientos que tenía por este hombre. Desde que lo conocía siempre estuvo lleno de estas frases bonitas, Jungkook tenía una manera de pensar mucho más calma y plena que la suya, que era guiada por la perfección. A veces era bueno que le recordaran que las cosas simples también tienen su encanto.
—Oh, esta es genial. —Señaló un paisaje nocturno en lo que parecía ser, los puentes de Busan. Habían diversos automóviles pintados, motos, taxis, y unas figuras sombreadas en negro que estaban sentadas en un edificio, mirando todo desde allí.
Taehyung miró la pintura y asintió.
—Es un sueño que tuve una vez, fue tan descriptivo y tan bonito que me desperté para pintarlo.
Jungkook siguió observando lo demás y él, observándole. Como buen artista que era, Taehyung se sentía muy atraído por todo aquello que le inspirara, y el perfil de Jungkook conformado por una nariz redondeada en la punta, labios pomposos, ceja lineal y mentón suave le daba ganas de tomar su bolígrafo, una hoja y ponerse a dibujarlo. Dios, de verdad le atraía, en estos momentos no sabía si matar a Jimin o agradecerle.
—¿Distraído? —preguntó Jungkook en algún momento, cachándolo mirando a su dirección por un buen tiempo.
Taehyung parpadeó con un leve sonrojo, saliendo del transe.
—Perdona —retrocedió un paso, inseguro de su escrutinio—. No quería molestarte.
—No me molesta. —Se giró para estar de frente, dándole algo de ternura la manera en que estaba avergonzado—. En realidad me gusta que me mires.
El menor sintió que le desinflaron los pulmones al recibir esa información.
¿Eso... fue un coqueteo?
—¿D-Disculpa?
—Me gusta que me mires. —Repitió con más confianza, dando dos pasos al frente—. Así como me gusta verte.
Va explotar en este momento. Si, definitivamente Jungkook, el hombre que le gustaba desde hace tres años estaba coqueteando con él. ¿Qué se hacía en estos casos? ¿Agradecer? ¿Devolver el coqueteo? ¿Besar?
En situaciones desesperadas, medidas desesperadas.
—Si te gusta que te mire, deberías modelar para mí mientras intento dibujarte —soltó en voz baja y oh Dios, no supo de dónde venía ese impulso de ser tan descarado.
Pero parecía el único sorprendido de los dos, Jungkook estaba reaccionando muy distinto, en realidad parecía... complacido.
—No tengo problema. —Levantó un brazo y tomó la muñeca del otro para dejarlo en su sitio mientras él se acercaba—. Pero por el momento deja que yo te vea.
Taehyung tragó, sintiendo sus rodillas volverse gelatina.
—¿De qué forma?
—La que sea. —Su dedo índice viajó por su rostro, delineando un pómulo—. La que quieras mostrarme, la que tú creas la mejor.
Taehyung inhaló y puso todos sus esfuerzos en no perder la cordura ni lanzarse encima de él. Ya había llegado hasta acá, era todo o nada, tú puedes.
—Da la casualidad de que luzco muy bien cuando estoy falto de aliento. —Sostuvo la mirada ajena con un sinfín de sensaciones en el cuerpo—. ¿Te importaría crear esa imagen?
Lamiéndose los labios, Jungkook inclinó su cabeza y susurró:
—Un placer.
En el momento en que Taehyung sintió el contacto de los labios de Jungkook contra los suyos un gemido salió de su boca, pero no le dio tiempo para sentirse mortificado cuando Jungkook ya estaba buscando sacarle otro mientras le hacía retroceder.
La superficie de una pared se sintió tras su espalda y Taehyung se curvó, entregándose de forma fácil y dócil al hombre que ponía de cabeza su mundo. Jungkook le pasó un brazo por su cintura para apretarlo contra sí, lo que valió que el menor casi desfalleciera ahí mismo. Le encantaba que lo trataran así, dejándole con poco espacio, posesivo y como si buscara devorarlo.
Cuando el mayor se separó y fue a por su cuello, otra sacudida y escape de aliento se generó como reacción. Taehyung usó su poca capacidad de pensar algo coherente para susurrarle:
—Vamos a mi habitación.
Llegaron entre trompicones y golpes, Taehyung más de una vez hizo celo contra él, lo cual distrajo al mayor varias veces de su objetivo y se quedaron besando de forma ardiente contra una pared. Se desvistieron prenda por prenda mientras se besaban casi sin aliento.
—E-Espera, tienes que saber algo antes. —Se separó de su boca y le miró de frente mientras respiraba desigual, sentado en la cama.
Jungkook se separó un momento y se mostró atento a lo que iría a decir.
—Desde hace algunos años me gustas. —Se sinceró, tragando el sabor de la saliva del chico en su boca—. Me gustas en verdad, y no quiero que simplemente follemos y nos olvidemos de esto después. S-Si realmente no estás interesado en mi de manera romántica y solo quieres coger, no voy a aceptar hacer esto. Yo... no me acuesto con las personas por diversión.
De todo lo que escuchó en eso, lo que más retumbó en la mente del pelinegro fueron las palabras: "me gustas". Joder, maldito Jimin, ¿así que él sabía de esto y por eso los había encerrado? ¡Y él pensando que lo hacía para hacerle sufrir!
Antes de responder, le tomó de la mejilla y le dió un beso en su nariz. Taehyung se vio confundido por el pequeño mimo pero no se quejó, le miró atento a su respuesta.
—Tae, no puedo empezar a explicar cuánto comparto de tu pensamiento. —Sonrió y vagó su mirada en su cuerpo desnudo. Era precioso—. Nunca dije algo porque soy un cobarde cuando se trata de confesiones, no soy como Jimin, insistente y perseverante en todo. —Juntó sus labios—. Perdona por hacerte creer que solo estoy buscando lujuria. No es así, me gustas mucho y cuando te veo me dan ganas de cuidarte, así como también de tenerte debajo mío.
Taehyung se sonrojó ante eso, pero dado que estaba desnudo y muy excitado, el sentirse emocionado por esa idea era bastante estúpido. Solo se rió, acercándose para besarlo nuevamente y liberar finalmente las mariposas que carcomian su estómago desde hace tres años. Ya no tiene por qué hacer secreto su amor por él, finalmente se siente libre.
—Yo también quiero eso.
Jungkook le correspondió el beso y se separó, levantándose un momento para ir al pantalón que había dejado en el suelo y sacar algo.
Un sobre de condón de un bolsillo, y de otro una pequeña botella de lubricante.
—¿Cómo es que no sabías lo que Jimin planeaba si cargabas eso? —ingirió Taehyung con una ceja alzada.
El otro soltó una risa.
—Realmente no, pero yo nunca pierdo la esperanza.
Taehyung se mordió el labio y después negó con la cabeza. Cuando volvió a la cama Taehyung quiso besarle, así que le dejó tener el control por su boca mientras las manos ajenas se paseaban por su cuerpo. Era de ensueño, cada pequeño tramo de piel, cada espacio y rincón era tan atractivo para él. Taehyung respiró el olor de su cabello y suspiró.
—Ya quiero que estés encima mío.
La frase volvió interesada la polla de Jungkook, pero se alejó un momento para establecer las reglas aquí.
—Quiero que hablemos antes de empezar.
Taehyung se separó de su cuello, dándole una mirada sufrida.
—¿De qué?
Jungkook sonrió por su desesperación, pero podía entenderlo. Él también quería empezar de una buena vez, pero era una charla importante.
—Quiero que me digas lo que te gusta en la cama, y lo que no. —La yema de su pulgar acarició el mentón ajeno—. Tu placer es importante para mí Tae, habla conmigo.
El corazón del otro bombeó a niveles de taquicardia. Hoy, él se dio cuenta que los buenos hombres realmente existen, aquellos que se preocupan por ser buenos en la cama y por el placer de su pareja. Taehyung se conmocionó tanto que casi se echó a llorar.
—Me gustan los azotes —comenzó inseguro, sin saber cómo sería la reacción del otro a sus gustos sexuales. Cuando Jungkook se mantuvo callado, continuó—. Me gusta que me alaben con apodos bonitos y la charla sucia.
—Bien. —Lo tomó en su mente, sintiendo que era bastante normal, nada extraño—. ¿Algo que te disguste?
—Que me saquen sangre. —Se removió al pensarlo.
Jungkook rió mientras negaba y lo atrajo, besando su cabeza.
—No voy a herirte, no es el punto de esto. —Pasó una palma sobre su sedoso cabello, aspirando su aroma—. Está bien, vamos a empezar, pero quiero hacer algo antes.
Taehyung se hizo hacia atrás y cuando el otro le dijo que se volteara levantando el trasero de la cama, él obedeció. Jungkook miró desde su posición como el castaño claro dejaba caer la cabeza en las sábanas y su tronco superior, mientras que sus rodillas posicionadas rectas mantenían su trasero empinado. Lo que Jungkook que deseaba hacer antes de follarlo era comer su entrada, y es lo que hará ahora.
Se acostó boca abajo y llegó donde el trasero de Taehyung estaba, para después separar sus mejillas y así exponerlo mejor.
El menor ahogó un gemido y ocultó su cabeza en las cobijas cuando la sensación de una lengua cubierta en saliva haciendo círculos en su entrada hizo aparición, para después presionarse contra ella. Su mano izquierda fue al cabello de Jungkook y empezó a empujarlo contra su trasero, instándolo a seguir.
Jungkook se mantuvo un buen rato allí, hundido en las mejillas de su trasero y moviendo la lengua de diferentes formas para hacerle disfrutar. Después de un momento se separó para meter un dedo, volviendo a lamer alrededor en lo que movía el falange de adentro hacia afuera. Estaba consciente de las piernas temblorosas de Taehyung, como su bonito pene colgaba entre ellas y como sus testículos se retraían a las caricias. Jungkook chupó el ano, pasando por el perineo y se detuvo en sus testículos para lamerlos igualmente, rozando sus dientes en la sensible piel. Su dedo no había dejado de trabajar todo este tiempo, arrastrándose por esas paredes cálidas mientras lo giraba de forma circular en busca de su próstata.
Taehyung sacó la cabeza de la almohada para maldecir al sentir que Jungkook había encontrado su punto más sensible. Se hizo hacia atrás y gritó un "¡ahí!" que animó a su pareja a seguir estimulando en el mismo sitio.
Dos dedos dentro y la sensación se duplicó. Taehyung se empujaba contra esos falanges con lujuria, gimiendo de forma desvergonzada por el placer. Un hilo de semen proveniente de su polla estaba balanceandose junto a los movimientos de cadera, y Jungkook bajó un dedo para tocar la punta, rejuntar el líquido y llevarlo a su boca.
Metió un tercer dedo en su cavidad y aceleró la mano dentro y fuera, guiado por los lloriqueos y quejidos de Taehyung. Parecía quebrado, dividido entre alejarse por la sensibilidad y acercarse para más. Su pene volvió a gotearle pero Jungkook siguió sin tocarlo, con el nivel de reacción ajena era muy posible que se viniera únicamente con sus dedos. Una vez más, acercó la boca a su entrada y chupó alrededor, así como sus nalgas. Su mano libre paseó por los muslos internos donde la saliva comenzaba a regarse, volviéndolo todo más desordenado y estimulante.
—¡Kookie! —gritó el chico con voz quebrada, respirando agitado—. ¡Mh! ¡Ah! ¡Ya me voy a v-venir! ¡M-Me vas a hacer venir! ¡Ah! ¡Mgh!
Jungkook sentía el nivel de tensión alrededor de sus dedos, la forma en que su pene parecía tan rojizo y supo que a Kim no le quedaba más, solo unos cuantos movimientos para que se perdiera en el orgasmo. Ayudándole, levantó una palma y la impactó contra una mejilla de su trasero, haciéndole gritar y seguidamente venirse de forma inmediata contra el colchón.
El castaño bajó las caderas a la cama y Jungkook finalmente sacó sus dedos, viendo su ano crudo y rojizo por el fingering que le había hecho.
Se veía tan delicioso.
—¿Cómo te sientes, bebé?
Al cerebro derretido y borracho de Taehyung el apodo "bebé" le vino de maravilla, haciéndole sonreír como un estúpido con la mejilla aplastada contra la cama. Cuando sintió que podía moverse sin desmayarse, se irguió con los codos y aún respirando agitadamente, volteó para ver al hombre que le había entregado el mejor orgasmo de su vida.
—Perfecto.
—¿Quieres descansar?
—No —respondió de forma inmediata, llevando una mano a su nalga izquierda para separarla—. Quiero que me tomes.
Es tan descarado y le encanta. Jungkook maldijo y cuando fue por el condón que estaba en la cama, pero Taehyung le tomó la muñeca para impedirlo.
—¿Tae?
—Quiero que me tomes. —Volvió a repetir sus palabras, lamiendo sus labios—. Sin nada.
Quitando la irresponsabilidad del hecho, el cerebro recalentado de Jungkook aceptó sin siquiera pestañear, sacando el agarre de su muñeca, dándole una nalgada por el atrevimiento y después, tomando las piernas de Taehyung para arrastrarlo hasta que la cadera quedó al filo de la cama y con sus piernas tocando el suelo. Jungkook se colocó detrás de él y miró su bonita espalda, su trasero redondo y su cabello claro cubriendo parte de su perfil para después lamerse los labios. Quería follarlo en cuatro, pero debido a que Taehyung acaba de tener un orgasmo era muy probable de que sus brazos no aguantaran la posición, además, podía dolerle la espalda con el tiempo.
Era mejor así, mientras estaba acostado boca abajo y sus piernas quedaban suspendidas al suelo, mostrando su trasero hacia él. Jungkook volvió a tomar la botella de lubricante y echó el líquido en su palma para frotarlo y con las dos manos mojar más su extensión. Adicional a esto, echó un chorro en el trasero de Taehyung directo de la botella, y sonrió cuando el otro se removió por lo frío del líquido. Debió sentirlo aún más por su ano sensible.
Jungkook se hizo hacia adelante, sin necesidad de agacharse puesto que la cama estaba bien elevada, y paseó su glande sobre la abertura. Dios, no podía esperar a hundirse profundo en él y tomarlo, pero también le encantaba cómo se escuchaba Taehyung cuando estaba frustrado. El chico soltó quejidos y se hizo hacia atrás para buscar encajar la polla en su trasero.
—J-Jungkook —musitó jadeando, al borde de empezar a rogarle.
El mencionado pasó de hacer celo desde su abertura hasta su cóxis, a hacerlo desde su abertura, pasando por su perineo y viajando hasta sus testículos. Taehyung apretó los muslos en busca de sentir el roce del pene contra la piel de allí, pero Jungkook volvió a retirarse y vagar circularmente contra su entrada.
A este punto Taehyung no sabía si buscaba dejarlo totalmente húmedo de lubricante, o si estaba frustrándolo. Fuera lo que fuera debía empezar a follarlo ahora.
En el momento que abrió su boca para rogar, dos manos hicieron aparición por su espalda, pasando por sus brazos hasta tomarle las muñecas. Jungkook las llevó hacia atrás, sujetándolas para impulsar sus caderas con mayor impacto hacia adelante. El castaño comenzó a prepararse mentalmente para el placer que estaba por vivir.
—¿Listo bebé?
Asintiendo para hacerle saber que estaba preparado, finalmente sintió como el glande comenzaba a separar su borde y después de eso, fue un completo deslizamiento rápido hasta tocar fondo. Taehyung abrió sus ojos en grande con la piel de gallina, se había sentido tan glorioso que estaba en una especie de shock. Oh, siquiera necesitaba que se moviera para ser feliz, estaría más que bien con que Jungkook se quedara unido a él de esta forma, guardando su polla en su trasero como si fuera de su propiedad.
Toda está clase de pensamientos se registraron mientras Jungkook saboreaba la sensación del trasero cálido de Taehyung envuelto alrededor de él.
¿Era normal que se sintiera tan bien? Siquiera quería moverse.
Pero sus testículos si que lo pedían, casi rogando una liberación pronta, así que Jungkook retrocedió lento y tomó la sensación en su memoria. Podía sentir que cada parte que salía de su pene era sensibilizada, hasta que volvió a sentirla en toda su extensión al volver a meterla a fondo. Soltó un jadeo ronco y otra vez, volvió a sacarla para meterse, repitiendo y repitiendo hasta que con los jalones de brazo hacia atrás y los impactos hacia adelante, comenzó a follar a Taehyung de manera más rápida.
Por su parte, la boca de Taehyung ya estaba abierta contra la cama, humedeciendo el colchón con su saliva y dejando salir sonidos de placer. La sensación era tan increíble que se olvidó de hablar, solo se mantuvo con ojos entrecerrados mientras que Jungkook lo movía a su antojo, sintiéndose como un muñeco de trapo entre más lo follaban. Solo podía registrar el leve dolor de sus nalgas al impactar con la pelvis ajena, el sonido de los chasquidos de sus pieles, los gruñidos de Jungkook y su propio pene frotarse contra la cama. Estaba flotando en una nube de placer y temblando como una hoja, dejándose follar por el hombre más atractivo que había visto a sus veinte años de edad.
—¿Cómo te sientes bebé, es bueno?
—S-Si, si. —Jadeó cuando un duro impacto se llevó su aliento—. ¡Jungkook!
El otro continuó con sus movimientos, ascelerando sus caderas. Cuando estaba tan húmedo siquiera tenía que preocuparse mucho por la velocidad, cualquier lesión se disminuía debido al líquido del lubricante, así que continuó así y apreció los lloriqueos del chico. Era música para sus oídos, le parecía increíble cómo podía hacer llorar a alguien por su polla.
—Si supieras lo increíble que te sientes, lo apretado que estás. —Tomó ambas muñecas en una sola mano y volvió a azotarle, haciéndole gritar—. Lo precioso que se ve tu trasero chupando mi polla, joder.
Taehyung se removió a la palabrería sucia y volvió a gemir, todo su cuerpo hormigueando y volviéndose sudoroso. Deseaba tanto verle el rostro, de seguro tenía todas sus facciones duras, con el entrecejo fruncido, ojos oscuros, pómulos marcados y mandíbula tensa.
—Q-Quiero verte Kook —rogó en voz débil.
—Mm, ¿qué pasa precioso, quieres ver el rostro del que te está follando tan bien?
Taehyung se removió entero, Jungkook era muy bueno en la charla sucia.
—¡Si! —Gritó, usando sus piernas débiles para sostenerse y hacer sus caderas hacia atrás—. ¡Ah! ¡Por favor!
Jungkook maldijo a su necesidad y le sacó la polla de un tirón, dejándole ir las manos y usando una de las suyas para envolver su base y apretar, impidiendo su orgasmo. Taehyung había caído totalmente en la cama, temblando, con el cuerpo sudoroso y sintiendo su vientre a punto de explotar.
Después de unos segundos Jungkook dejó ir su polla y llevó las manos a la cintura ajena, dándole vuelta sobre el colchón. El rostro de Taehyung era un espectáculo, estaba con las mejillas totalmente rojas, la piel brillante, pestañas húmedas y con algunos mechones castaños pegados a su frente. Jungkook se agachó para darle un beso calmo, nivelando la testosterona en ambos antes de seguir. Al separarse, los ojos desenfocados de Taehyung buscaron los suyos y le sonrió.
—Mh, tan bonito. —Besó su frente, llevando dos manos a los muslos ajenos para levantarlo. De esta forma, puso una rodilla en el colchón y se subió a la cama con Taehyung en brazos—. Yo también quiero ver tu cara de ángel bebé.
Una vez acostados, Jungkook se puso encima de él y luego los puso a ambos de costado, Jungkook estaba con su lado izquierdo a la cama y Taehyung con su lado derecho. Esta posición era un poco más perezosa, pero lo suficientemente íntima para hacer que todo en Taehyung se revolviera con emoción. El castaño dejó que Jungkook le alzara la pierna para rodear su cadera y tener un acceso más fácil a su entrada. No esperó mucho hasta que la extensión de Jungkook buscó su agujero y comenzó a deslizarse, quedando completamente unidos de nuevo.
Taehyung abrió su boca en un jadeo, rodeando a Jungkook con su brazo izquierdo y cerrando sus ojos para disfrutar del lento arrastre. Al estar tan juntos su polla chocaba con el vientre y abdominales ajenos, dándole una sensación más firme y húmeda para frotarse que una cama. Jungkook lo folló lento por varios minutos, ondulando sus caderas y repartiendo besos por todo su cuello, oreja y mejillas, y finalizando con ambas lenguas unidas en un beso.
—¿Alguna vez has probado pintarte a tí mismo desnudo? —preguntó Jungkook de la nada, sacándolos de la atmósfera íntima.
Taehyung negó, besando el mentón ajeno, justo en su lunar.
—No me considero tan fan del nudismo. Aunque... —Sus ojos recorrieron el rostro del otro—. Siempre he tenido el deseo de pintarte, pero no he querido hacerlo para no considerarme espeluznante.
Jungkook acarició toda su columna, apretando una mejilla de su trasero, hasta llegar a donde ambos estaban unidos. Recibió con gusto la imagen de Taehyung echando su cabeza contra la almohada al bordear con sus dedos su entrada, y en ese momento pensó que no todo el arte estaba en pinturas, el chico frente a él era la prueba.
—Puedes hacerlo, puedes pintarme. —Le dio permiso en voz baja, besando su manzana de Adán.
Taehyung abrió sus ojos y, sonriendo, fue a por su boca mientras se subía encima, dispuesto a montarlo. Jungkook le dejó, dándose una imagen divina de un chico con los cabellos revueltos, piel mojada, cintura estrecha y expresión de placer moverse de arriba hacia abajo con sus cejas curvadas. Él por su parte le sostuvo la cadera con una mano mientras la otra fue a su pene, dándole un vaivén suave y apretado.
El chico gimió y echó su cabeza hacia atrás, mostrando la extensión de su garganta, lo mojado de su vientre y sus pezones erguidos. Jungkook dejó un momento la extensión y paseó la mano por toda su contextura física, creando piel de gallina por dónde sus yemas acariciaran. Un pezón quedó atrapado entre sus dedos y lo retorció, generando que un bonito sonido saliera de esos labios rosados.
Taehyung comenzó a acelerar, tomando impulso de sus rodillas y balanceando sus caderas. Él ya no sabía qué era más sensible en este momento, si su esfínter anal o su próstata, ambos palpitaban y estaban hinchados por el constante roce. El problema es que él no podía ir más rápido que esto por más que lo desee, sus muslos hervían de esfuerzo y le dolían las rodillas, así que sosteniéndose como pudo subió por su polla y la sacó de su agujero, recobrando el aliento unos segundos.
Él quería que Jungkook lo tomare de nuevo.
Se giró en su regazo y mantuvo su mirada en Jungkook mientras se acostaba totalmente en la cama, hundiendo su pecho y levantando sus caderas para ofrecerle su trasero.
Jungkook no tuvo que recibir una orden, se levantó de su sitio y se puso encima de Taehyung con una rodilla a cada lado de su cadera, para después llevar su pene al ano del chico. Comenzó a hundirse y sus abdominales calientes se tensaron a la presión. Le parecía increíble cómo la sensación no dejaba de ser adictiva, como seguía generándole que todos sus nervios se sintiera a flor de piel, segregase más presemen y su visión se volviera borrosa, ahogándolo en placer. El hombre llevó una mano a la nuca de Taehyung y la tomó mientras que la otra fue a su espalda baja para presionar y pronunciar su trasero. De esta forma comenzó a chocar su pelvis contra él, jadeando y maldiciendo mientras Taehyung abría las piernas para sentirlo más profundo.
El chico castaño estaba más que cedado por todo lo que sentía, era increíble que debido al ángulo algunas veces el escroto del contrario chocaba con el suyo y lo hacía una sensación gloriosa. Taehyung curvaba lo más que podía su espalda baja, haciéndose adicto a la sensación de la polla ajena creando un desastre en sus muslos internos llenos de lubricante, saliva y semen. A pesar de la posición Jungkook no iba lento, todo su cuerpo se removía de adelante hacia atrás por el colchón y su orgasmo estaba a nada de destrozar su cuerpo.
—¡Jungkook! —Se aferró a las sábanas hasta que sus nudillos estaban blancos y un par de gotas descendieron de sus ojos—. ¡Agh! ¡Mgh! ¡V-Voy a correrme! ¡Jo-Joder! ¡Ah! ¡Agh!
Los impactos eran más que duros, constantemente vaciando sus pulmones y dejando su cerebro en blanco. La mano que se aferraba a su nuca se tensó y lo curvó aún más. Jungkook estaba maltratando su próstata directamente y haciéndole llorar del placer, cada entierro de polla, choque de testículos, palmadas en su trasero, alabanzas y cumplidos hicieron que abriera la boca y tornara sus ojos. No podía pensar, fue llevado a un plano dónde solo existía el libido.
Jungkook estaba implacable, más que frenético e errático. Su extensión estaba cubierta de arriba hacia abajo de semen, a cada salida podía percibir el líquido entrar y salir del trasero donde estaba hundido, lo que le ponía aún más loco. Quiere venirse dentro, cubrirlo de su corrida y hacer que salga de su entrada para después mojar sus muslos.
Finalmente le soltó la nuca y le levantó el trasero maltratado aún más para darle unos últimos embistes y después, vaciarse dentro con una gran carga, creando en consecuencia que Taehyung llegara a su orgasmo. Todo el semen de Taehyung empapó las sábanas en chorros, haciendo que lo último de fuerza en sus piernas desapareciera y estuviera a punto de hundirse. Jungkook soltó un gruñido y jadeó, ondulando sus caderas suavemente mientras liberaba su propio semen dentro de su cavidad apretada y espasmódica. Lo mantuvo en su sitio con un buen agarre, sin permitir que se cayera en la cama mientras recubría sus paredes internas con su esencia.
Taehyung estaba delirante a la sensación, cada cuerda de semen que estaba vaciando dentro podía sentirla, incluso los espasmos del miembro y las venas dejando pasar el torrente sanguíneo. Fue increíble y placentero, se sintió tan bien que liberó algunas lágrimas.
Cuando finalmente Jungkook retiró la polla, el líquido blanco comenzó a salirse por su esfínter rojizo, gotear por sus testículos y combinarse con la corrida en la cama, haciendo que Jungkook se llevara una hermosa toma de un creampie.
Por todos los dioses, él va repetir esto más tarde.
Cayó a la par de él sin aliento y tratando de enfocar aún con el sudor en el rostro. Se retiró los cabellos húmedos hacia atrás y miró a su acompañante, quién con una sonrisa suave y párpados entrecerrados tenía una expresión plena y dicha en su rostro. Lo había disfrutado sin duda.
El par se quedaron así por unos diez minutos, bajando de sus alturas y tratando de normalizar la sensación de sensibilidad en sus cuerpos. Taehyung seguía retrayendo su entrada para sacar el líquido. No era asqueroso, se sentía húmedo y tibio mientras bajaba por su perineo hasta la cama, ahora que había descubierto esta increíble sensación nunca más querría usar un maldito condón.
Jungkook fue el primero en hablar después de aclararse la garganta.
—¿Quieres repetirlo?
Taehyung liberó una risa gastada y en vez de responder con palabras, encontró la fuerza para erguirse y lanzarse a los labios de su enamorado. Terminó subiendo su cuerpo mientras no se separaba de su boca, gimiendo y jadeando hasta hacer celo con sus caderas contra sus abdominales. Se retiró por oxígeno y continuó balanceándose, pensando que el día de hoy algo salvaje despertado en su interior.
O tal vez era la persona, tal vez es porque es Jungkook y le encanta en todos los sentidos. Se siente muy enamorado en este momento.
—¿Eso es un si? —consultó Jungkook burlón, girando su cabeza para lamer un lado del cuello del castaño.
Taehyung exhaló una risa, capturando sus labios de nuevo. Oh, los besos eran adictivos, siquiera le importaba lo maltratada que estaba su boca, él podía seguir besándole así se quede sin labios.
—Eso es un... —Se separó de un jadeo y fue descendiendo por su cuerpo hasta tener la polla de Jungkook frente a sus labios. La tomó con su mano y miró hacia arriba, tragando—. Fóllame la boca.
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Era tarde bastante cuando Jimin volvió a la casa, exactamente las diez de la noche, y lo primero que pudo oír apenas abrió la puerta del apartamento fue una voz gritar: "joder más" mientras unos reconocidos sonidos de aplausos y cama rechinando llegaban a sus oídos.
Mierda, si se fue temprano fue justamente para no escucharlos y evitar una muy perturbadora imagen mental de su mejor amigo y su hermano. ¿Habían pasado cogiendo desde que se fue o qué rayos?
Bien, no importaba, ya no podía irse de nuevo porque no tenía donde ir. Decidió ignorar lo que sucedía en la habitación del menor y fue por sus airpods en su habitación, colocando música mientras iba a ver qué podía cenar. Por lo que podía intuir al llegar a la cocina aún no habían hecho la cena, lo que decía que llevaban más de tres horas ahí dentro. Esto Jimin lo sabía desde hace mucho, Taehyung acostumbraba a comer a las siete en punto, lo que significaba que saldría con un apetito voraz si pasaba una hora más allí dentro.
Se puso manos a la obra para hacer un chapche con bulgoki para los tres, tararando al sonido de la canción "Circus" de Britney Spears en sus audífonos. También se aseguró de darle de comer a Floppy de su alimento para pez y buscó la casita de Yeontan para darle su taza de alimento también. Ahora que lo piensa al ver al perro, tal vez debió llevárselo y evitar que escuchara el espectáculo salvaje de su hermano y su amigo por horas.
Disculpándose con una doble ración de comida para el can pomerania se devolvió a la cocina para finalizar la comida. Una vez listo llevó sus raciones en una bandeja y buscó el control remoto para prender la televisión. En ese momento se dió cuenta de que el espectáculo en el cuarto había finalizado, o eso creyó por los primeros quince minutos, antes de que los sonidos volvieran de nuevo y esta vez con más fuerza. Jimin estaba impresionado por el aguante de ambos hombres.
¿Eran conejos y no lo sabía?
En fin, seguía sin ser su asunto. Tomó el control remoto y prendió la televisión para ver el canal de las noticias mientras acomodaba la bandeja de comida sobre sus piernas. Un momento después Yeontan llegó a él y se acomodó a la par, sin intenciones de buscar comida cuando él ya había tomado dos platos y tenía su estómago redondo.
Dieron las once y media de la noche cuando finalmente el par de criaturas en apareamiento decidieron salir de la habitación con los cabellos revueltos y vistiendo una bata camino a la ducha. Jimin giró la cabeza hacia atrás y notó cómo ambos se quedaron cómicamente quietos al verlo en el sofá, con el canal de las noticias de fondo.
—¡Sorpresa! —Alzó sus manos, riéndose de sus expresiones avergonzadas y en shock—.Veo que se les acabó el celo a ambos, ¡que bien, bienvenidos! —Siguió burlándose y sorbió un poco de sus fideos, riéndose a media acción cuando Jungkook rodó sus ojos.
—Oh por favor. No te quejes, tú lo empezaste. —Se defendió el otro.
—Yo solo salí. —Se encogió de hombros inocentemente.
—Claro.
Tragando la comida que tenía en la boca, volvió a verlos de nuevo.
—Ya hice la cena, aunque por la forma en que los escuché devorarse no creo que tengan hambre —soltó burlón.
Taehyung, quién se había escabullido de la vergonzosa escena para dirigirse al baño, le gritó desde allí al escucharlo.
—¡Jimin!
El rubio se carcajeó pero decidió parar por ahora. Cómo lo dijo en un principio, no era su asunto si los dos copulaban hasta que se les cayera el pene, después de todo no es como si no haya imaginado la posibilidad de que esto sucediera cuando hizo el plan. Había tenido un día para él y secretamente había terminado también una tarea que Jungkook y él debían hacer juntos. La entrega no era mañana, pero estaban libre de esa responsabilidad por los siguientes siete días.
Jungkook, quién no se había movido aún al baño, se acercó a él y decidió preguntar lo que le estaba carcomiendo desde la tarde.
—Jimin. —Le llamó, viéndole voltear—. ¿Cómo supiste que tu hermano estaba enamorado de mi?
—Mm, eso no puedo decírtelo. —Chasqueó su lengua, tomando un trozo de cerdo condimentado para adentralo a su boca—. Dile a Taehyung que mire debajo de su escritorio y se dará cuenta.
Jungkook de quedó callado, y fue al baño para finalmente asearse. Estaba totalmente pegajoso, con fluidos de todo tipo en la piel y le dolían los músculos a la exigencia del sexo. ¿Lo disfrutó y volvería a repetirlo? Claro, pero si follaba una vez más posiblemente se le caerían los huevos.
Al momento en que las palabras de Jimin fueron dirigidas a Taehyung mediante Jungkook, el otro se atragantó con la pasta dental y estalló en rojo.
—¡PARK JIMIN!
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Hola bebés, 10K para su disfrute, espero les hay gustado la historia. Nos vemos en la tardecita en el live de Instagram🥰