Estrellas en distintas constelaciones

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Summary

No todos los amores empiezan cerca. Algunos empiezan porque un día respondes un mensaje sin pensarlo mucho, y de repente esa persona se vuelve parte de tu vida. Lia y Leo viven lejos, en países distintos con horarios que a veces ni coinciden. Y aun así, hablan todos los días. No comparten el mismo salón, ni los mismos amigos y mucho menos los mismos sabores de smoothie. Pero sí comparten madrugadas, mensajes largos y esa sensación rara de extrañar a alguien que técnicamente nunca has tenido enfrente. Porque a veces la persona correcta no está a tu lado, está al otro lado de la pantalla. Y eso aunque suene loco, es aún más real.

Genre
Other
Author
uuus41428
Status
Ongoing
Chapters
5
Rating
n/a
Age Rating
16+

Capítulo 1

"A veces una sola decisión puede cambiarlo todo. No dejes que el orgullo o las tonterías te alejen de quien amas. El amor verdadero es difícil de encontrar y aún más difícil de recuperar"-Lia




Sí, lo sé. Suena como frase de taza de desayuno o consejo de abuelita. Pero créeme, si alguien me dijera que una aplicación cualquiera en mi celular me va a voltear la vida, le diría que se relaje con las novelas.


Cosa que pasa.


Me muero de aburrimiento, literal. Hace calor, no hay nadie en casa y ya me vi todas las series habidas y por haber. Pienso en descargar algún jueguito, algo que me haga perder el tiempo decentemente. Pero termino cayendo en una aplicación de intercambio de idiomas.

¿Por qué? Ni idea. Supongo que por el ícono bonito. O porque mi nivel de procrastinación ya alcanzó su punto máximo.


Como buena curiosa -aunque lo niegue si me preguntan

-abro la app y creo un perfil sin muchas ganas. Subo una foto decente, pongo que hablo español y que quiero mejorar mi inglés

y listo


-¿Qué clase de app es esta? No entiendo nada -murmuro, medio confundida.


Parece un cruce extraño entre red social, Tinder educativo y chat con desconocidos. Después de unos cinco minutos dando vueltas sin entender bien, lanzo el teléfono sobre la cama y decido salir en bicicleta. Tengo que recoger unos libros que encargué. Y sí, soy esa clase de persona que compra libros como si no tuviera una montaña sin leer en su habitación.


-¡Buenos días, señor José!


-¡Hola Thalía! Llegaron los libros que pediste, ven a ver.


Los libros, mi debilidad. Ese lugar es como mi segunda casa desde que soy niña. Es un sitio pequeño pero muy lindo, también tienen el mejor café aquí, mi favorito de toda la vida siempre será el capuchino con crema, es raro porque cuando yo lo preparo es un asco, pero el de aquí es realmente bueno, es un lugar especial incluso huele a tinta, madera y problemas personales... o algo parecido, no sé.


Tomo mi paquete de libros charlo un rato y me voy desesperada por abrir la pequeña caja.


De camino a casa la escena es perfecta. Sol, bici, auriculares con música, viento en la cara. Me siento como la protagonista de una película indie, hasta que tropiezo con una piedra con la rueda delantera y termino en el piso como saco de papas.


-¡Aaaauch! -me quejo sobándome la rodilla.


Con moretones y sin dignidad, pero mis libros están intactos, así que supongo que gané.


Vuelvo a casa con las piernas adoloridas y raspadas. Aún así paso directo a mi habitación. Ahí están mis libros, mi guitarra, y lo más importante, nadie que me fastidie, no es un cuarto grande pero es muy bonito, ignorando todo el desorden, por supuesto.


Pongo algo de música y me meto a la ducha. Como siempre, termino dando un concierto completo en el baño. Salgo sintiéndome otra, lista para pasar el día leyendo. No hay más planes. Solo libros, yo y cero responsabilidades

.

-Me encanta estar sola en casa

-digo en voz alta.

Me tiro en la cama, reviso el celular y veo once notificaciones.


Once.


-¿Qué me perdí? -pregunto, medio alarmada.


Es la aplicación esa de idiomas.


-¡Once mensajes! ¡Ni en mi cumpleaños!


Obviamente no respondo al instante. Prefiero ignorarlos y abrir mis libros nuevos, pero el teléfono no deja de sonar.


[Notificación]

[Notificación]

[Notificación]


-¡Ya basta! -grito, lanzándole una almohada al celular.


Me rindo. Abro la app y decido responder algunos mensajes, solo por curiosidad. Una no quiere, pero el chisme llama.


Y ahí empieza el caos.


Pasando dos horas, dos enteras. Y sigo hablando con personas de Argentina Estados Unidos y Australia.


-Dios mío, estas personas son geniales -digo, riéndome de un mensaje.


Y sí, ya compartí mi número con algunos. Mi WhatsApp ya está viajando por medio mundo. Me gusta. Es fácil hablar con extraños por internet, mucho más que en persona. En la vida real, probablemente tartamudearía o diría algo que me deje como tonta


De pronto, la realidad me cae encima.


-¡La tarea! ¡La estúpida tarea!


Tengo que hacer un informe y repasar para el proyecto final. Mi graduación depende de eso, además de las pasantías que me muero por comenzar. En serio, solo quiero graduarme, cerrar el ciclo y empezar la universidad, aunque no esté segura de qué estudiar. En fin, solo quiero empezar de cero y salir al mundo.


-¿Qué podría salir mal? -me pregunto, con una sonrisita optimista.


Me siento a hacer tarea, aunque mi cerebro no colabora. Pongo música para concentrarme, pero lo único que logro es cantar canciones de Rawayana mientras mi cabeza divaga en tonterías.


-¡Qué flojera! -grito otra vez, como si eso solucionara algo.

Vuelvo a la app. No hay mensajes nuevos, así que reviso los antiguos.


Y ahí está él.


Al principio me da igual. Un "hola" más. Casi lo ignoro pero contesto igual.


Pienso que un simple "hola" es muy seco pero aun así lo envío.


-Hola, ¿cómo estás? -escribo.


Me responde en segundos.


-Estoy bien, ¿y tú? Gusto en conocerte.


-Gusto en conocerte también -contesto, sin saber muy bien qué más decir.


Mientras espero que responda otra vez, reviso su perfil.

Se llama Leo. Tiene 17 años, vive en Texas y está aprendiendo español. Nada fuera de lo normal, salvo que, bueno, es guapo. Y no del tipo "es lindo" no. Del tipo parece que toca en una banda de rock, pero al mismo tiempo luce como tonto


De hecho, luce un poco como Owen Painter. Pelo negro y rulo un poco largo, ojos cansados, mirada intensa. Su foto de perfil es atractiva, por decir lo menos.

Sus ojos parecen los de un mapache.


Mensaje de Leo:


Oye, ¿por qué estás aprendiendo inglés?


Buena pregunta. Por un segundo se me olvida que la app es para eso.


-Me gusta el idioma desde hace tiempo -le escribo aunque eso no es del todo cierto


Y seguimos hablando de todo un poco, música, libros, cosas raras y también me contó que su mamá es Latina y por eso quiere mejorar su español. Me compartió sus canciones favoritas y a partir de ahí comencé a robarme su gusto musical. Es un freaky rockerito de Texas, con sentido del humor patético.


Básicamente, mi tipo de persona.


No sé cómo, pero pasamos horas chateando la conversación fluye y no es nada difícil hablar con él. Además, tiene un español perfecto, aunque es divertido cómo dice algunas palabras que casi no pronuncia bien.


-Es bien chévere este Leo. Ojalá sigamos hablando -me digo con una sonrisa tonta.


[Mensaje]

[Foto]

[Mensaje]