bedroom | patoscar.

Summary

𝗽𝗮𝘁𝗼𝘀𝗰𝗮𝗿 𝗮𝘂 | Oscar lleva un tiempo pensando si realmente podía tener una oportunidad para que Patricio lo mirará y le causará el mismo brillo en los ojos igual que como le brillaban con esa chica de la que tanto hablaba. Claro que no esperaba que eso realmente pasará.

Genre
Romance
Author
angy
Status
Ongoing
Chapters
3
Rating
n/a
Age Rating
16+

keep secret. !

—¡Quítate O’Ward!

El regio lo tenía abrazado por la cintura, se había auto invitado a su cama, no es que le fastidiara la cercanía con el otro si no que era demasiado temprano para ser fastidiado por su amigo, sí Patricio su amigo.

—Cariño, podrías no lo sé no decir nada como por... unas horas —depositó un beso en la frente del menor y lo abrazó aún más.

Estúpido Patricio.

Pero no iba a mentir si decía que no también abrazó aún más a su compañero, escondió su rostro en el torso y podía jurar que aún lograba percibir la colonia que usó el día anterior.

Quizás pasaron un par de horas, la alarma de Oscar sonó. Patricio aún seguía ahí, dormido como un bebé.

Trato de levantarse claro que no podía salir fácilmente, tenía que subirse encima de Pato con cuidado tarea que se complicó cuando se giró y Oscar termino encima pero no en una posición que desearía recordar.

—Buenos días —Patricio abrió de más los ojos pero luego lo miró con picardía y puso sus manos en la cadera del menor—. Vaya, oye Osc primero deberías dejarme invitarte a salir.

El australiano atinó a sonrojarse y de inmediato se bajó para dirigirse al escritorio que había delante de su cama.

—¡Eres un pervertido! —Oscar sacó unas cuantas ropas de su armario y se dirigió a la puerta que daba a la ducha que compartían con el cuarto de al lado.

—¡Oscar! ¡Oye espera, corazoncito, no te enojes!

Patricio permaneció acostado con una sonrisa enorme mientras se tallaba la cara. Minutos después se levantó y empezó a arreglar ambas camas, en lo que Oscar se duchaba el trataría de terminar una investigación que le habían dejado de tarea que claro era para ese mismo día y él no llevaba ni un cuarto de página.

𖦆 🥐 ぃ

—¿Sales temprano hoy?

—¿Qué? ¿Cómo por? ¿Qué te importa, ocupas algo? De antemano te digo que dinero ni tengo.

Ambos iban camino a sus respectivas facultades, la residencia donde vivían estaba dentro del campus por lo que no debían pagar un taxi todos los días ambos iban en la bicicleta de Patricio.

—Ush, ¿uno ya no puede preguntar nada o que pedo? Disculpe usted mi estimado enfermero.

Oscar solo soltó un suspiro de resignación.

—¿Por qué mi amor? ¿Necesitas algo?

—¡Así mero chingao! Eso sonó más chingón, como me gusta cuando me hablas así, bien bonito con palabras de amor.

Oscar le dió un suave golpe con el codo provocando una risa al castaño mayor. Patricio llegó frente al edificio de Oscar, este descendió de la bici y se despidió.

—Vete o llegarás tarde, nos vemos al rato Pato.

El mencionado le brindó una cálida sonrisa y le dió un beso en la mejilla. Poco después se despidió, Oscar solo lo vio alejarse con una sonrisa en el rostro.

—Que lindo, siempre te viene a dejar tu novio.

Charles Leclerc, estudiante de música, al igual que él también estaba en segundo año, se habían conocido una tarde la segunda semana del inicio de clases para los nuevos hace un año.

—Deja de molestarlo, según él “no son nada”.

George Russell, estudiante de marketing y está en tercer año. A él lo conoció en un evento organizado por la escuela.

—Basta los dos, ya me voy, nos vemos que no quiero que se anden burlando y no me aportan nada constructivo a mi día.

—Oscar, vamos no te pongas en ese plan.

Los dos iban detrás del australiano riendo, siempre eran así con él. Eran dos de sus amigos cercanos del campus, si bien Patricio era su “mejor amigo” por diversas situaciones, Charles, George y él se habían vuelto tan pegados como garrapatas.

Las clases pasaron bastante tranquilas, sin llegar a ser tediosas o así pareció ser para el agrado de Oscar. Tendría una clase más pero su profesor no llegó lo que quería decir que ya podía irse en paz sin algún pendiente.

Antes de siquiera ir a la residencia universitaria, pasaría a comprarse algo para comer.


Camino tranquilo, había más estudiantes afuera quizás sus clases ya habían terminado. Su teléfono vibró, seguramente un mensaje.

<<¿Quieres que pase por ti en mi súper vehículo? >>

Patricio. Respondió con un simple no y que lo vería en la habitación, por ahora quería estar solo si bien era agradable pasar tiempo con él a veces uno necesita tiempo a solas.

No camino por más de 30 minutos, ya que estaba frente a él edificio era una de las tantas residencias estudiantiles con las que la escuela contaba dentro del campus. Sí, había otras pero a los dos, tanto al mexicano como al australiano ninguna les había convencido tanto como está y era la que quedaba aún más cerca de casi todo, desde el día uno se tomaron el examinar todo el panorama antes de decidir.

Su habitación era de las que estaba en los pisos superiores, menos mal que había ascensor o le dolería mucho las piernas al final del día. Al llegar escuchó ruido dentro, supuso que Pato ya había llegado.

—Ya llegué.