Capรญtulo 1: El Emperador de la Tempestad
El carruaje que transportaba a Olivette se deslizaba por la carretera empedrada como un ataรบd de terciopelo. Afuera, el cielo parecรญa haberse vuelto de plomo, con nubes grises arrastrรกndose como presagios de guerra sobre los bosques dormidos. Dentro, la joven mantenรญa la espalda recta, las manos cruzadas sobre su regazo y la mirada fija en el horizonte. No era miedo lo que sentรญa, sino algo mรกs corrosivo: resignaciรณn envuelta en rabia.
Desde la carta sellada con el emblema imperial, su vida habรญa dejado de ser suya. Su madre no derramรณ una sola lรกgrima; su padre no alzรณ la voz. โEs un honorโ, dijeron. โUn destino realโ, sentenciaron.
Una mentira disfrazada de gloria.
Cuando llegaron al palacio imperial, las puertas de hierro negro se abrieron como fauces. Dos filas de guardias con armaduras oscuras la recibieron con un silencio tan rรญgido como el mรกrmol. Nadie le ofreciรณ la mano para bajar. Lo hizo sola, pisando la piedra hรบmeda con pasos decididos, aunque su pecho palpitara con la furia de mil tempestades.
La Gran Cรกmara de Audiencias era vastรญsima. Columnas de obsidiana y oro se alzaban como gigantes dormidos, sosteniendo un techo pintado con escenas de guerra y conquista. La luz que entraba por las vidrieras teรฑรญa el suelo de tonos sangrientos.
Y ahรญ estaba รฉl.
Sentado en su trono de acero oscuro y relรกmpago forjado, el Emperador Katsuki Bakugou observaba. No hablaba. No se movรญa. Simplemente miraba, como si el mundo entero fuera un tablero de ajedrez y Olivette una pieza nueva que acababa de colocar frente a รฉl.
Vestรญa un manto largo de terciopelo negro con bordes de rojo oscuro, y su espada descansaba al lado del trono, aรบn manchada de algo que no parecรญa haber sido limpiado. Su cabello rubio, mรกs salvaje de lo que se esperarรญa de un emperador, caรญa desordenado sobre sus ojos ardientes.
โEres mรกs desafiante de lo que me prometieron โdijo, finalmente, su voz rasposa como el eco de un trueno lejanoโ. No te has arrodillado.
Olivette levantรณ la barbilla.
โY usted es menos imponente de lo que me amenazaron โrespondiรณ, sin titubear.
Un murmullo recorriรณ la sala. Los ministros y consejeros ocultos tras los pilares se tensaron como si esperaran que Bakugou la hiciera cenizas allรญ mismo. Pero el emperador no rugiรณ, no se levantรณ. Sonriรณ. Una sonrisa peligrosa, torcida, casi... entretenida.
โYa veo por quรฉ te eligieron โdijo, levantรกndose. Sus botas resonaron contra el mรกrmol mientras se acercabaโ. ยฟCuรกl es tu nombre?
โOlivette Vega.
โยฟY sabes por quรฉ estรกs aquรญ, Olivette Vega?
Ella dudรณ. ยฟDecir la verdad? ยฟO lo que รฉl querรญa oรญr?
โPorque alguien decidiรณ que soy รบtil para su Imperio โrespondiรณ finalmente.
Bakugou soltรณ una carcajada seca, como si ella hubiera dicho algo tremendamente divertido.
โรtil... No. Elegida. Porque solo alguien que no tema el fuego puede caminar junto a mรญ.
โยฟY si prefiero quemarme sola?
โEntonces te mirarรฉ arder โdijo, acercรกndose lo suficiente para que ella viera los diminutos rastros de una antigua herida en su mandรญbula.
El silencio volviรณ a asentarse entre ellos. Pero era un silencio cargado, como antes de una tormenta.
โTendremos la ceremonia en tres dรญas โanunciรณ รฉl de pronto, girรกndose hacia su corteโ. El Imperio tendrรก su Emperatriz.
Olivette no se moviรณ, ni siquiera cuando รฉl pasรณ por su lado. Pero sus dedos, ocultos entre los pliegues del vestido, se cerraron con fuerza. Tres dรญas. Tres malditos dรญas para entregarse a un hombre al que no conocรญa, en un imperio que nunca habรญa elegido.
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Esa noche, la joven fue conducida a sus aposentos. La habitaciรณn era una prisiรณn disfrazada de paraรญso: vitrales celestes, tapices bordados con hilo de plata, una cama que parecรญa hecha para una diosa. Pero Olivette solo miraba las paredes. Tan gruesas. Tan silenciosas. Como si no quisieran que nadie escuchara si ella gritaba.
En la mesa habรญa un vestido nuevo, negro con detalles dorados, y un juego de joyas imperiales que aรบn no habรญa tocado. Lo รบnico que aceptรณ fue el baรฑo caliente, que la hizo sentir, por primera vez en dรญas, humana.
Cuando se hundiรณ en el agua, Olivette cerrรณ los ojos y recordรณ.
Recordรณ los jardines de su casa. Las clases de botรกnica. Las hojas verdes que le gustaba colocar en su cabello. La risa de su hermano pequeรฑo, que ahora estarรญa en casa preguntando dรณnde estaba su hermana.
Y entonces, la puerta se abriรณ.
โยฟNo sabes que deberรญas cerrar con llave?
La voz de Bakugou era inconfundible. Ella se cubriรณ, aunque el agua turbia ya la protegรญa, y lo mirรณ con furia. รl se apoyรณ en el marco, sin entrar del todo, pero sin apartar la vista.
โยฟVienes a comprobar que aรบn soy virgen? ยฟO solo disfrutas invadir habitaciones?
โVine a ver si huรญas โrespondiรณ, con desdรฉnโ. Pero ya veo que prefieres las jaulas doradas.
โNo tienes idea de lo que prefiero.
Bakugou la observรณ por un momento. Luego, bajรณ la mirada. No de vergรผenza. Sino de cรกlculo. Como si estuviera midiendo su fuerza.
โNo creas que estar aquรญ te hace dรฉbil. Pero tampoco creas que puedes desafiarme sin consecuencias.
Y, sin mรกs, se marchรณ, dejando tras de sรญ un leve olor a pรณlvora y fuego.
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Esa noche, Olivette no durmiรณ. La luna brillaba sobre el Imperio, ajena al destino de la joven que yacรญa despierta, planeando. No cรณmo escapar. Sino cรณmo sobrevivir.
Porque si algo tenรญa claro, era que no iba a ser una esposa silenciosa. Ni una muรฑeca de porcelana. Ni una emperatriz decorativa.
No.
Si iba a casarse con un monstruo, iba a aprender a bailar con dragones.
Katsuki: Con los detalles rojo
Olivette:
Castillo:
Recรกmara similar:
Vestido con detalles dorados:








