kiss to win ; spiderbear

Summary

Un pulso con reglas, dijo nunca nadie.

Genre
Lgbtq
Author
Drea Ayo
Status
Complete
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
13+

💋

—¿Estás listo para perder, Brown? —suelta Spreen, arremangándose la manga hasta el codo con una sonrisa ladina.

—¿Para perder, yo? —Roier levanta una ceja, su sonrisa creciendo un poco mientras apoya su codo sobre la mesa, esperando a que Spreen le agarre la mano. —Sólo si me amarras las manos detrás de la silla.

Spreen no tarda en chocar su mano con la del castaño. Sus músculos están tensos, las venas ligeramente marcadas por eso.

Rivers, Mariana, Carre y Robleis observan alrededor de la mesa, intercambiando sus apuestas en susurros.

—A la cuenta de tres —dice Mariana, colocándose frente a las dos manos unidas. —. Uno... dos...

Roier ensancha su sonrisa y aprieta su agarre, y sin apartar la vista de los ojos amatistas de Spreen, acerca sus labios a las manos y deja un suave beso sobre los nudillos del contrario.

Spreen se queda inmóvil por un segundo. Y ese segundo es todo lo que Roier necesitaba.

—¡Tres!

Con un empujón, Roier dobla la muñeca de Spreen y estampa su mano contra la mesa.

—¡GANÉ! ¡TE GANÉ! —celebra, levantándose de su asiento.

Spreen lo mira con los ojos entrecerrados, confundido por... lo que sea ese ridículo y estúpido calor que le sube por el cuello.

Roier sabía que ganarle a Spreen iba a ser un poco bastante complicado. Quiera o no, está más trabajado, y su fuerza es algo que Roier conoce muy bien. Lo había visto cargar cosas imposibles con una sola mano y, bueno, también lo había cargado a él sin problema más de una vez, por lo que... sí, Roier conoce la fuerza de Spreen. Así que ganarle de manera limpia no era exactamente su plan desde un principio.

—Eso es trampa. —dice al fin el oso, con su ceño fruncido.

—Tú lo llamas trampa. Yo lo llamo usar mis encantos.

—¿Querés ver mis encantos en tu cara?

—Bueno, depende. Un café antes, ¿no?

—Estás enfermo...

—Y tú rojo.

—No estoy rojo. —gruñe Spreen, apartando la mirada mientras se sienta mejor en su silla. De repente, es muy incómoda, al parecer.

—¿Ah, no? —Roier vuelve a sentarse, ahora apoyando los brazos cruzados sobre la mesa e inclinándose hacia Spreen con una sonrisa descarada en los labios. —¿Seguro? Porque yo diría que pareces un tomate, mi rey.

—Tsk- no me digás así. —Spreen le lanza una mirada llena de odio, pero Roier solo puede sonreír triunfante, pareciendo que ha ganado más con eso que con el pulso.

Carre ríe por lo bajo. —Yo ya no sé si están peleando o coqueteando.

—Yo sí —responde Robleis, cruzándose de brazos con una ceja levantada. —. Están coqueteando.

—Siento que sobramos. —añade Mariana.

—¡Cállense! —sueltan Roier y Spreen al mismo tiempo, antes de mirarse de reojo con una sonrisilla.

—Sí. Bueno. Vale —interrumpe Rivers. —. Pero, ¿va a haber revancha o vas a dejar que Roier te gane con eso?

Spreen rueda los ojos. Está tenso, pero no tiene nada que ver con el pulso. Todo lo que puede sentir es el calor de los labios de Roier sobre su piel. Fue casi un roce, pero suficiente para quemarle la mano entera.

—Si me ganás otra vez —dice al fin, con voz más baja, mirando directamente a Roier y olvidándose del resto. —, te devuelvo el beso. Pero donde yo quiera.

El silencio se rompe de golpe con un "¡UUUUH!" colectivo de todos.

Y ahora es el turno de Roier para pasar por siete tonalidades distintas de rojo.