𝗟𝗢𝗩𝗘 𝗢𝗨𝗥 𝗠𝗨𝗦𝗖𝗟𝗘𝗦! - 𝗰𝗵𝗮𝗻𝗴𝗶𝗻

Summary

Jeongin, un chico que enfrenta desafíos con el amor propio, adora a su novio con su completo ser y contempla sus músculos con fascinación. Al tener una vista más detallada de aquellos, nota lo enormes que son sus músculos realmente y decide rogarle para que lo entrene y verse como él, tan siquiera un poco. Changbin, por su parte, lo ve desde una perspectiva diferente: Con amor incondicional y sin críticas. Nunca consideró necesario que ejercitara, pero accede ante la petición con la esperanza de que Jeongin cambiase la manera de verse a sí mismo. Lo que parecía ser un reto lleno de complicaciones, resulto ser más facíl de lo imaginado cuando ambos se encontraban juntos. La clave durante este proceso sería aprovechar cada oportunidad para abrazarse, y recordarse lo grande que era su amor. ¿Podrá Jeongin aprender a quererse a sí mismo? ¿Podrá Changbin hacerle ver lo bonito que es? "Binnie, quiero que ames a mis músculos así como yo amo a los tuyos." ∞ ₒ ˚ ° 𐐒𐐚 ° ˚ ₒ ∞ ➥ Esta historia NO tiene como fin dañar la imagen/reputación de los Idols mencionados a lo largo de la trama. ➥ Todo suceso es producto de la imaginación. ➥Leve Smut. ➥Homosexual. ➥Historia original. ➥Bellísimos gráficos gracias a @namciels de @VantesEditorial ♡ "El viaje que comenzo con un repentino deseo por tener músculos, termino en el deseo cumplido de estar contentos con sí mismos." CHANGBIN X JEONGIN #StrayKids ➥ No se permiten copias. Adaptaciones solamente con mi autorización y consentimiento. © 𝗥𝗼𝗱𝗿𝗶𝗴𝘂𝗲𝘇𝗔𝗿𝗶𝗮. 𝐀.𝐑 || 𝗢𝗥𝗜𝗚𝗜𝗡𝗔𝗟

Status
Complete
Chapters
7
Rating
n/a
Age Rating
16+

𝗟𝗼𝘃𝗲 𝗼𝘂𝗿 𝗺𝘂𝘀𝗰𝗹𝗲𝘀! || 𝟬𝟭

Los dulces novios se encontraban envueltos en un cálido abrazo por la mañana. La noche había transcurrido en sueños profundos, tanto que Changbin despertó por la inquietud de su pequeño soñador en la cama. Lo atrajó hacía él, abrazandolo para que pudiese dormir tranquilo.

Así, Jeongin fue el primero en despertar con una vista que le dajaba atónito, la preferida:

Su chico con los ojos cerrados, el cabello despeinado y una sonrisa en los labios mientras duerme. Es tan guapo que le hace cuestionar sí es real.

―Puedo comprobarlo― Murmuró mientras se acercaba a sus labios para despertarlo con un beso.

El mayor lo recibió aún soñoliento, pero lo acerco lo suficiente para poder besarlo sin problema. Sus manos pasaron de la espalda a el cabello, para dejar caricias.

―Así que eres real, Binnie―Dijo Jeongin entre el beso― Buenos días, guapo.

―Buenos días... lindo. Claro que sí. ¿Acaso creías que esto era otro de tus sueños?―Se separó un poco para poder mirarlo mejor. El contrario asintió con la cabeza dando un bostezo―Parece serlo, pero no lo es.

―Sí, parece serlo. Tú pareces ser un sueño...― Dijo el menor, con suavidad en su tono. Ambos sonríeron.

―Tú también pareces ser un sueño― Respondió, acariciando su cabello una vez más, antes de recordarle― Hoy es mi turno de hacer el desayuno, ¿recuerdas? Arreglate mientras voy y lo preparo―Dejó un beso en su frente y se levantó de la cama con cuidado.

―¡Tostadas! Por favor―Le pidió antes de que saliera de la habitación.

―Como quieras, bonito.

Jeongin maba que lo llamaran así.

Pasados unos minutos, el menor estaba por terminar de vestirse. Cuando lo único que le faltaba era su camiseta, se detuvo a observar su imagen.

―¿Debería ejercitarme?― Levantó sus brazos para juzgar el tamaño, y se dio la vuelta para ver su espalda también.―Soy... lindo, ¿verdad?Quizásno lo necesite― Le sonrió a su reflejo en el espejo antes de colocarse la camisa y ajustarse los pantalones.

Recuerda como en su última cita algunos chicos los observaban generando un tema de conversación acerca de ellos. No les dieron importancia hasta que empezaron a criticar la figura de el tierno Jeongin. Un momento arruinado que su novio detestará para siempre, detestará a aquellos idiotas por el resto de sus días.

"¿Vez la diferencia entre ambos? Míralo a él, que cuerpo. Ojalá estuviese solo."

"¿Que hará su pareja cuando lo lleven a la cama? Con tan poca fuerza terminará agotado en menos de 5 minutos."

Aquellas palabras resonaban en los pensamientos de Jeongin. Quería tener la oportunidad de hacerlo con él algún día. ¿Pero... acaso sería capaz de complacerlo?

Por otro lado, Changbin lo veía perfecto ante cualquier situación. Le había recordado lo bonito que es múltiples veces, estaba muy feliz de tenerlo y eso se lo había hecho saber.

Su enorme corazón anhela que su novio jamás se sienta mal por la persona que es.

―¡Ven a desayunar!― Llamó el mayor desde la cocina.

Salió de la habitación dando pequeños trotes emocionado por probar la comida que le prepararón esta mañana. Al entrar en la cocina se encontró con la mesa lista, y platos deliciosos sobre ella.

Sin embargo... algo no cuadraba.

¿Que hacían unas bandas de resistencia sobre la mesa?

―¡Todo se ve íncreible! Pero... ¿Y eso?

―Ah. Olvidé quitarlas de la mesa.

―¿Irás al gimnasio hoy?―Ambos tomarón asiento y él se quejo con un puchero. Quería tenerlo solo para él en este día, al igual que en los demás.

―Sí. Estos músculos que tanto adoras no se forman solos. Tranquilo, Innie, volveré temprano para pasar tiempo contigo.― Dijó, acariciandolé la mano tratando de que no se entristeciera o molestará, a pesar de que le encantaba verlo con ojitos de suplica.

―Está bien. Te esperaré por el tiempo que sea necesario siempre y cuando pueda tenerte para mí unas horas. ¡Ya sé! Podríamos ver películas cuando regreses.―Sugirió, y su rostro pasó de descontento a entusiasmado.

―¡Claro!― Exclamó Changbin en aceptación. La idea le dejó igualmente entusiasmado, así, los dos empezaron a parecer estar aislados del mundo como sí estuviesen en uno propio.―Solo tengo que quejarme sobre algo― Agregó, y observó como el menor hizo la cabeza a un lado.

―¿Sobre qué?...

―No podré concentrarme en la pantalla si te ves así de lindo. Por eso, tendrás que taparte el rostro sí no quieres que yo te impida ver también. Dudo que sí te lleno de besos quieras seguir viendolá.

En realidad, Jeongin no tiene problema con ello.

Le seguirá la corriente.

Y por supuesto, se veía rojizo ante la dulce tentación, por lo qué tuvo que taparse el rostro con las manos.

Sus conversaciones parecen ser más importantes que la comida sobre la mesa poníendose fría. Ambos se encontraban concentrados en cada detalle de captan involuntariamente sobre el otro, notaban como sus mejillas y orejas se tornaban rosas, creando unblushtotalmente lindo. Como sus miradas se veían llenas de amor, y como sus pies debajo daban pataditas de felicidad.

El tiempo se agotaba, Changbin tiene que salir dentro de poco para llegar puntual. Al haber terminado las tostadas y tazones de fruta lavaron los platos rozando sus codos o manos con la misma intención de siempre:Coquetear.

Era imposible ponerle fin a la conexión que los dos poseían.

El mayor se había encerrado en la habitación para cambiarse. Mientras, Jeongin estaba recostado de manera perezosa sobre el sofá, viendo video por video que aparecía en sus redes sociales. Uno de ellos llamó su atención.

“Trabajos con un buen sueldo en Corea”Ah...― Dejó que el video se reproduzca. ―¡Este!―Hizo una pausa a los pocos segundos para leer la información con detalle.

"El marketing diguital, con un sueldo de aproximadamente $ 93,836 al año."

Los extensos parrafos parecían haberle convencido bastante. Necesitaba un trabajopronto, así poder ayudarle a su pareja con las inversiones ahora que viven juntos. Quizás esté sea el indicado.

Estaba por fin a gusto con uno, tanto que se apresuró a averiguar más.

Pero la busqueda duró poco pues el movíl estaba por quedarse sin batería.

―Maldición...― Se levantó quejandosé con pucheros.― Puedo aprovechar y pedirle su opinión.

Era momento de hablar con Changbin sobre el tema del trabajo. Ha pasado 1 año y medio desde que se envolvieron en está bonita relación. Sería conveniente conseguir un sueldo para poder continúar viviendo bajo el mismo techo.

Se diriguía hacía la puerta aún con la vista clavada en el movíl. Tocó un par de veces pidiendo permiso antes de pasar.

―¿Puedo entrar? Quiero mostrarte algo y necesito el cargador.

―Espera un poco, bebé.― El musculoso aún se encontraba en la batalla de eleguir una camiseta para el día de hoy, así que de sus caderas a cabeza se encontraba expuesto.

―Apresúrate... mi movíl está por morir. Olvidé cargarlo por la noche.

―Te dije que lo hicieras.

―Lo sé. Perdón. ¿Podrías apresurarte, por favor?― Preguntá, insistente.

―De acuerdo, solo me pondré una...

―¡Está al 1%! Voy a pasar.

―¡Aún no!!!― Exclamá, y sus intentos por cubrirse con las sabanás no resultaron.

La puerta ya estaba abierta revelando al rostro de sorpresa del ínmovil de Jeongin.

El rubio perdió el aliento al bajar la vista a sus abdominales marcados, deliciosos a sus ojos.

Su piel brillante y suave... apetecible al tacto.

Es una vista irreal, su novio parece ser irreal.

El mayor podía ver lo tierno que se veía asombrado y sin saber hacía donde mirar, le hizo sentir un mar de mariposas en el estomago.

Jamás habían necesitado besarse con tanta urgencia, esa necesidad aumento cuando Changbin avanzó, dejandolos a una corta distancia.

Sentían el calor de sus cuerpos cerca.

A tal distancia Changbin jugo con el menor, acercandose y alejandose hasta que estuvo satisfecho con la desesperación del contrario como para tomarlo del mentón y besarlo.

―Y pensar... cuanto tiempo llevabas ocultandomé esto...―Jeongin dijo con dificultad entre el beso. Pasó su mano sobre los abdominales, señalandolos.

―Hubiera querido... que los vieras en otra situación, como nuestro aniversario... Aunque esto no está nada mal, Innie― Sonrió al sentir como acariciaban su piel.

―Nuestro aniversario está lejos, me es imposible esperar...― Profundizo el beso.― Te irás tarde hoy.― Jeongin se separó para guiarlo hasta la cama. Con delicadeza se recostaron juntos, mirandosé a los ojos.

―Está bien. Solo dejamé verte, si no es injusto...― Bajo la vista.

―Me la quitaría también...― Sostuvo su camiseta entre sus manos.― Pero no tengo mucho que mostrarte.

―No me importa, Innie. Quitatelá.

Obedeció un poco inseguro. Su camiseta ahora estaba sobre el suelo, dejandolo expuesto frente a él.

Pensó que al mirarlo se arrepentiría de pedirle aquello, sin embargo no fue así. Al instante empezó a acariciar su cuerpo, admirandolo sin importarle como fuera.

Era hermoso, tan delicado y bonito. Changbin no comprendía porque su novio dudaba de su apariencia... para él se veía perfecto.

Así, luego de unos minutos terminarón con los besos y los toques. Se encontraban abrazados con la respiración agitada.

El silencio en el que estaban sumidos le permitió a Jeongin pensar con claridad.

Pensó en el deseo que recién surguío dentro suyo. Luego de ver a más detalle los músculos que tenía el pelinegro empezó a querer verse igual.

Está casi convencido de que desea ejercitarse así poder lucir una imagen más atractiva frente a su pareja.

Y quizás lo que mencionarón aquellos chicos en su cita influya.

―Binnie, necesito tu ayuda.

―¿En que puedo ayudarte lindo?―Abrió los ojos sorprendido por que Jeongin parecía estar poco cansado.

―Entrename para lucir como tú.

―Estás precioso así, no es necesario.―Le sonrió con dulzura.

―Pero... despúes de hechar un vistazo a lo enorme que es mi novio, me encantaría ponerme a su nivel. Por favor, quiero que ames a mis músculos así como yo amo a los tuyos.― Le suplico con los ojos.

―Espero que sepas que te amo con o sin músculos. Estás perfecto. Si quieres acompañarme a el gimnasio no tengo problema, aunque sí lo haces por lo que dijieron en nuestra cita, tendré que declinarte. Odio que me muestres una pisca de inseguridad.― Pasó sus dedos entre el cabello rubio.

―Lo sé. Yo también te amo como sea. Es solo que me gustaría verme mejor, lo he pensado bastante y verte así hoy me convenció. Por favor dejamé ir contigo, enseñame.

―Hmmm.― Se puso un dedo sobre los labios.― Pasarías tiempo conmigo.

―¡Sí! Mucho.

―Alejarías a los que quieran coquetearme.

―¡Sería un placer!

―Entonces está bien. Ven aquí, te pondré la ropa que te quitastes.― Jeongin se sentó en la orilla de la cama. Empezó a sentir las telas de la camisa sobre él, mientras que Changbin se la ponía de manera juguetona, tocandoló por última vez aprovechando la oportunidad.― Listo. Puedes ejercitar con esto puesto.

[...]

Preparaban los maletines, mientras Changbin le explicaba a el menor acerca de como funcionan las cosas en aquel lugar.

Y no dejaba de lado los cumplidos, pues sigue pensando que se ve perfecto.

―¡Vamonos, Innie!― El pelinegro encendió el coche luego de poner los maletines de mano en los asientos de atrás.

Le emocionaba observar que ya no había solamente uno, sino dos.

gráficos gracias a @namciels en Wattpad.

PD: Me disculpo sí notan algún error de ortografía. Esta historia la escribí hace bastante, y no he podido editarla aún.