Broken parts were born to be together

Summary

Donde Ricky no se imagina una vida sin Gyuvin y Gyuvin no se imaginaba una vida sin Ricky. Pero necesitaban a alguien más para sentirse completos. •Shimkongz + Yujin •Relación poliamorosa •Contenido nsfw •Temas de abuso y acoso. •Actualizaciones constantes algo cortas

Genre
Lgbtq
Author
Fey 🌙
Status
Ongoing
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
18+

Hijo de la luna




Ricky desde que tiene su conciencia activa y uso de razón siempre se sintió acomplejado de ser quien era.

Su cuerpo al ser un híbrido entre las dos principales castas que abundan en la sociedad actual, alfa y omega, era algo difícil relacionarse con los demás sin ser juzgado sumando a su apariencia "fantasmal" desde el día que nació.

Los omegas sentían repudio hacia él por no dar ningún sentido de protección y los alfas no le veían suficientemente dócil y lindo.

 Ambas castas le dejaban claro su repudio hacia él por su aroma, demasiadas notas neutrales para ser recordado y contar con un olor demasiado notable a la vez para tener en cuenta que no era algún beta, su olor no era gourmand o varonil. Pero él no tenía la culpa que ni en eso dejara de ser una escala de grises, solo olía a limpio y a iris, quizás algo de pimienta rosa pero no hay nada dulce o fuerte en él.

 Lo más normal era que le dijeran que olía a detergente o a baño recién lavado.

 Trataba de no dejarse llevar por todo lo que le decían, pero realmente era algo difícil no hacerlo. Era difícil porque él también lo creía así puesto que estaba expuesto a esa clase de comentarios desde su nacimiento.

 Tal vez fue porque su llegada a este mundo fue una promesa a la luna, tal vez era un castigo para sus padres ya que tuvieron que buscarla para poder concebir ya que su papá no podía por más que sus chequeos médicos saliera sano y fértil.

 La gente que le pedía favores a la entidad, era marginada y marcada de una u otra manera, dejando ver que no podían lograr lo que querían y después de ver el fracaso se humillaban para ganarse su favor.

 Amaba a sus padres, nunca les recriminaría algo de manera consciente porque eran su todo. Pero realmente hubiera preferido que las cosas fueran más simples y sencillas.

 

Y tal vez eso hubiera sido más fácil para todos.

 

Sus padres era en lo único en lo que podía protegerse, para ellos eran la pareja perfectamente imperfecta y siempre estaban allí para él de más pequeño.

 

"Mami, me dijeron bicho raro y feo"

 

“Papi, me están molestando mucho porque piensan que se pelear pero no me gusta”

 

"Ellos quieren que me vaya"

 

"Me avientan arena"

 

"Me duele mucho"

 

"Me dejaron encerrado"

 

"No quiero ir, quiero quedarme con ustedes"

 

"Nadie me quiere allí"

 

"No me hagan volver allí, por favor"

 

Eran quejas de las que un pequeño Oh Quanrui de grado preescolar llegaría a la casa de sus padres Sehun y Luhan. Les dolía el alma ver que trataban así a su pequeño bebé y no podían solucionar el problema por más que hablaran con directivos, pelearse con autoridades o cambiar de institución las veces que fueran necesarias incluso si pasaban por todos los colegios de China.

 

El a día de hoy no dice abiertamente que se equivocaron, porque sabe que hicieron lo mejor desde donde estaban parados con gente que le decía a su hijo fenómeno por la palidez con la que contaba y sus cabellos tan blancos que las cañas de la gente promedio se veían oscuras. Sus ojos aún si estuvieran un poco más normales en tonos grises, era un gris antinatural donde solo se podía apreciar un ligero reflejo en su iris y la pupila parecía ser inexistente, la gente solía decir que al ser tan claros parecía que estaba endemoníado.

Ricky no quería ser alguien con un demonio, él no era malo y por más que lloraba nadie fuera de sus papás parecía entenderlo.

 Realmente a esa edad odiaba a la luna, tal vez todavía lo hace

 Y como un niño de preescolar trataría, su solución fue robar uno de los tintes de su papá Lu y ponerlo en el cabello a escondidas. Claramente hizo un desastre pero al menos el cabello rubio era más normal.

 Ese era su mayor sueño, él solo buscaba que lo quisieran. O al menos quería que no lo despreciaran.

 El que se tiñera el cabello le ahorraba ciertas burlas, no todas, pero al menos ya no era demasiado el acoso por parte de sus compañeros y maestros.

 Por qué nadie se salvaba de ser una mierda

 

Aún con esto, a Quanrui le dolía su pequeño y blando corazón cuando veía a su papá llorar en los hombros de su padre. En específico recuerda una conversación que sucedió a sus 8 años, una que tenían ellos a solas en la privacidad de su habitación. La puerta estaba cerrada y el pequeño quería entrar porque había tenido una pesadilla en su siesta, se abstuvo de entrar cuando escuchó los llantos de su papá

 

— ¿Es mi culpa, no? Lo amo tanto... Está sufriendo por mi estupidez—

 

— Lu, la gente es quien le hace daño. Tú eres el mejor papá que Rui pueda tener. Lo amas tanto que sé que darías tu vida aunque si tuvieras que morir por él al igual que yo lo haría—

 

Pareciera que aquella frase que le dijo su marido tuviera todo el sentido del mundo — ¿y si de nuevo lo hago? Puedo pedir otro favor Sehun... solo quiero que mi pequeño sea feliz —

 

— El sentido de esto es que nos necesita a ambos Lu... no podemos dejarlo solos. Pedir otro favor de ese tipo te costará caro... puedes morir y perder toda oportunidad de renacer—

 

— Si es con tal de ver a mi bebé feliz, no dudaré en hacerlo... Nadie podría detenerme, ni siquiera tú Sehun. Tenlo en claro, nadie me importa más que Quanrui—

 

 

Esa conversación marcó al más pequeño ¿Sus papás morirían si él era feliz? Él no quería eso, él quería a sus papás junto a él por siempre y para siempre. La única idea le aterró, le aterró tanto que desde ese día cambió algo en él.

 El problema era que él era alguien sensible, ¿no? Que se quejaba demasiado y lloraba mucho. Daba muchos problemas porque se quejaba de lo que sucedía.

 Eso fue suficiente para que el cachorro cerrara su corazón para todos.

 Su vida a partir de ahí fue monótona y aburrida.

 Ya no era alguien parlanchín, ya no reía ni lloraba, se abstenía de hablar más de lo necesario. El solo quería ser un fantasma para que sus padres no pensaran que hacer otro trato a la luna era una opción. Aún si eso significaba que se alejaba poco a poco de ellos al no querer hablar de nada de lo que tuviera que ver la escuela.

 En aquellos años su único consuelo era pintar. Lo hacía demasiado bien para decir verdad y no por ser un presunto. Realmente tenía talento, uno que sería abiertamente alabado y reconocido si tan solo no fuera una maldición.

 

Todo el color que él no tenía, lo tomaba prestado de los aceites.

 

Hasta sus 13 años todo era aburrido y cansado sin si era una rutina que podía mantener, pero lo peor apenas venía.

 Si ser prácticamente un hijo de la luna era un problema, su intercasta era una mierda.

 A la diosa no le fue suficiente darle apariencia física de un fenómeno, si no que su propia casta Omega-alfa era un chiste de muy mal gusto a su vida que parecía estar en vuelto en una tragicomedia.

 Cuando se presentó fue algo confuso, no dio las alertas de un celo ni de un Rut, era un intermedio. Tuvieron que parar al hospital porque sus padres no sabían por qué había tanto problema y dolor en su presentación, es normal que haya dolor, pero no tener el ardor de ambos y menos a una edad tan temprana.

 Ahí es cuando le dieron la noticia de su intersexualidad: Ambos géneros, ambos genitales, ambos ciclos, ambos problemas.

 Pudo ver cómo su padre estaba en shock por la noticia y su papá estaba llorando, culpándose de todo como lo llevaba haciendo de tiempo atrás. Quería consolarlos, quería decirles que no importaba.

 

Pero lo único que salió fue decirles que no se metieran en sus asuntos y que era mejor que lo mataran allí mismo porque por su culpa él estaba así, que solo eran unos malos padres y que no servían ni para concebir.

 

No buscaba decirlo tan duro, pero era demasiado para procesar que simplemente salió de esa manera y el que estaba en plena manifestación hizo que usara una voz que no sabía que tenía.

 

Una voz de mando.

 

No esperaba ver la cara de terror genuino de su papá Lu y la decepción o dolor de su padre Hun.

 

Menos esperaba que la persona que había sido más amable en su vida, que le trajo al mundo y le hacía saber diariamente que era su regalo más preciado le gritara que había venido a arruinar su vida y empezara a llorar de una manera tan desgarradora que se podía sentir dolorosa de solo escucharlo, podía ver cómo le costaba respirar y ver cómo se desmallaba lo hizo sentir aún peor. Siendo víctima de un ataque de pánico, de los cuales a partir serían frecuentes en su día a día.

 

Por su culpa

 

Desde allí, la dinámica familiar se rompió aún más de lo que ya estaba. Él buscaba alejarse, encerrándose en su mundo para poder ser un ermitaño y no lastimar a nadie más, su papá Lu le tenía miedo que cada vez que lo veía empezaba a llorar y a tener un problema con la respiración, llamado entre aullidos de omega a su esposo para que hiciera algo con el peligro, por que él lo sentía como una alerta real. Y su padre Sehun era quien trataba de que no todo se fuera a la mierda.

 

Por su maldita culpa.

 

Fue por eso que apenas cumplió los 15 años que se fue de su casa. No quería arruinar el matrimonio perfecto de sus papás, el cual se estaba yendo a la borda desde el día que comenzó a existir.

Claramente como toda pubertad de 15 años, su padre lo encontró apenas después de unas horas.

No quería volver, pero llegaron a un acuerdo a que podría vivir solo, porque Sehun sabía que su marido no estaba bien y necesitaba ayuda al igual que Quanrui que necesitaba estar fuera del radar de Luhan si no quería que las cosas terminaran siendo aún peor.

 Las cosas una vez mudándose solo no fueron mejores, pero al menos ya no tenía que pretender todo el tiempo.

 La escuela, sus compañeros, todo en su vida era una mierda.

 Es por eso que cuando empezaron el asunto de las universidades y ver cómo todos estaban emocionados por del alguien, Rui optó por irse a lo único que le hacía sentir vivo: el arte.

 No deseo continuar con sus estudios en su propia ciudad natal o incluso en su país China, él quería alejarse y ser una nueva persona, o al menos una a la que no humillarán demasiado por no ser normativo. Y tal vez así su papá Lu pueda estar más tranquilo de no verlo ni por error, le dolía demasiado el pensar que alguien que alguna vez fue su refugio ya solo era un recuerdo borroso.

 Decidió mudarse al país de su Padre, a Corea del Sur para continuar con sus estudios allí. No era el mejor en coreano pero al menos podía entender lo que le decían y comunicar lo necesario. Total, nunca le hablaban así que con entender le bastaba.

 El ahora proclamado Shen Ricky, no buscaba él ilusionarse en que la vida lo trataría perfecto a partir de ahora por este cambio que había decidido, pero muy dentro de eso esperaba que la decisión que tomó aún si sentía un pesar hubiera sido la correcta.