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Hotel Dragon Boss

Summary

El destino de la tierra se acercaba una vez más. Kami-sama, el dios del planeta tierra, sabía que son goku se estaba preparando, para la próxima batalla contra la reencarnación de Pikoro Dainmaku. Consciente de que no sería suficiente, decidió prepararle un entrenamiento especial para el artista marcial. Uno que, sin saberlo, marcaría el inicio de algo más que una aventura.

Status
20d ago
Chapters
2
Rating
n/a
Age Rating
18+

Capítulo 1

Dimensión: Dragon Ball.

Año: 756.

Ubicación: Templo Sagrado.

En lo más alto de las nubes, donde solo podías llegar por medio de un avión de última generación, o con árboles cuidadosamente lindos, acompañado por un blanco pasillo, junto con una especie de palacio en el centro de la misma. Un imponente platillo gigante con símbolos y toques antiguos, se posaba en lo más alto del planeta tierra.

Afuera del mismo, 2 siluetas parecidas a corrientes de aire, chocaban y danzaban entre ellas.

Sus movimientos no eran comunes. Era una velocidad que iban más allá del sonido, o incluso, de la misma luz.

Luego de un rato, el anticlimático fenómeno se detuvo.

Y con ello, se mostraron dos personas que no estaban allí antes.

El primero era un joven de diecisiete años. Con un cabello puntiagudo en forma de palmera, vestido con un dogi de color naranja junto a una camisa de color negro debajo suyo. Un cinturón del mismo color, muñequeras de color azules y botas de combate.

Por otro lado, el sujeto que tenía al frente, era de piel oscura, vestido con un turbante, pantalones blancos y un chaleco parecido a un genio de la lampará.

Ambos se miraban con una sonrisa, notando que estaban emocionados por la pelea. Pero solo uno de ellos lo estaba, mientras que el otro tenía sus razones para estarlo.

—Felicidades, joven goku. Has mejorado tu estilo de pelea y saber leer los movimientos de tu oponente por medio de su ki.—Menciono con una sonrisa al joven identificado como goku, quien solo dio una sonrisa.

—Lo sé, míster popo. Cuando llegue al templo sagrado hace 2 años no era capaz de darte ni siquiera un solo golpe, pero ahora no solo puedo estar parejo contigo, sino que hasta puedo sorprenderte.—Revelo goku, identificando ahora al sujeto como míster popo.

En eso, goku desapareció de la vista de míster popo, apareciendo para lanzar un golpe sorpresivo. El ataque fue tan rápido pero preciso, que el cuarto maestro de goku, apenas y tuvo tiempo para bloquearlo con su mano derecha.

Incluso con esa acción, el golpe fue tan fuerte que lo hizo retroceder varios metros de la atalaya. No tanto para mandarlo fuera del templo, pero si lo suficiente como para empujarlo. Esto en vez de preocuparlo, solo hizo que sacará una sonrisa de orgullo. Uno que no podía ocultar por más que tratara de disimular.

—Excelente joven goku. Has logrado superar todos tus límites conocidos y tal parece que ya me has superado.

—No diga eso míster popo. Usted seguirá siendo muy fuerte y habilidoso sin importar los años que pasen. Aun así, siento que este entrenamiento no será suficiente para enfrentarme a la reencarnación de pikoro daimaku, en el próximo torneo de artes marciales número 23.

Justo después de decir esas palabras, una figura salió de la entrada del templo sagrado. Sus pasos hacían eco en todo el templo, hasta finalmente ver su apariencia.

Era un ser raro, parecido a un señor de avanzada edad. Su piel era de color verde oscuro con antenas, con ojos blancos con pupilas negras y unas especies de manchas con contornos rojos en los brazos. Su ropa consiste en una bata blanca junto a un símbolo en el centro de color rojo, una bufanda de color azul oscuro que terminaba en una capa y unas botas de color marrón. Y en su mano derecha, lleva un bastón que usa como soporte para caminar.

Tanto goku como míster popo, saludaron a nada más, ni nada menos, que el mismo kami-sama. El Dios del planeta tierra y creador de las esferas del dragón.

—Excelente, goku. Has logrado llegar a un nivel que no esperaba ver en ti, pero no es suficiente para enfrentar a pikoro junior.—Menciono serenamente, mirando a goku con la calma del quien sabía lo mejor para su discípulo.

—Lo sé, por eso quiero seguir entrenando para volverme más fuerte.—Hablo con una sonrisa determinada, relajando su cuerpo lo mejor que podía.

—Bien. En ese caso, ha llegado el momento de darte un entrenamiento especial para incrementar y pulir tus poderes de la mejor manera posible, pero lo dejaremos para mañana. Por ahora míster popo te dará de comer y luego te iras a dormir.—Explico, recibiendo un asentimiento en la cabeza por parte de goku.

Sin embargo, la mención de un entrenamiento especial capto de inmediato, la atención de goku. Antes de soltar una pregunta, su estómago rugió como una bestia, indicando que tenía hambre. Un poco avergonzado, decidió en aceptar lo que kami-sama le había dicho.


Dentro del templo Sagrado.

Una pila de platos se iba acumulando a montones, mientras míster popo seguía trayendo más y más comida para el guerrero. Con cada plato nuevo, este era devorado por goku en cuestión de segundos, siguiendo con otro y así sucesivamente.

Una vez terminado la masacre, el artista marcial dio un gran suspiro de alivio y llevando sus manos al estómago, satisfecho por todo lo que había comido.

—¡¡UFF!! Estuvo delicioso. Gracias míster popo.

—No hay de que, joven goku. Ahora vaya a descansar, porque mañana será el entrenamiento especial, que kami-sama le tiene preparado.—Lo dijo mientras recogía los últimos platos.

Goku solo asintió, agradecido por la comida y yéndose a su cuarto para recargar baterías. Al no estar nadie en la cocina, míster popo empezó a lavar los platos a una velocidad subsónica.

Normalmente lavaría todos los platos tranquilamente, pero por esta vez haría una excepción. En menos de 5 minutos, termino todo y lo dejo en orden. ¿La razón? Kami-sama le informo que se juntaran en el patio del templo sagrado, para hablar de un tema en específico.

Al terminar, salió de la cocina, yendo directo hacia su compañero de vida, mientras el eco de sus pasos sonaban en el largo y extenso pasillo del templo sagrado.

Para una persona común, era fácil perderse. El templo sagrado no solo era grande y bonito por fuera. Pero por dentro parecía un laberinto sin salida. La misma conducía varias puertas a diferentes lados; habitaciones, escaleras con un espacio de posibilidad infinita y, la que nadie pudo acceder: La habitación del tiempo.

Pero para míster popo y kami-sama, ya conocían a la perfección el lugar, pues han estado hospedados en ese lugar desde hace cuántos siglos. Por ello y si alguien como goku se perdía, ellos serían sus guías hasta que memoricen cada rincón a la perfección.

Al llegar al patio del templo, el dios de la tierra ya lo estaba esperando de espaldas. Miraba el cielo nocturno y las estrellas con esa seriedad y esa calma que siempre lo caracterizaba.

—Bien kami-sama. ¿Para qué me solicito?—Pregunto con duda, el cual se dio la vuelta para mirarlo a los ojos.

—Te llame para hablarte sobre el entrenamiento que voy a prepararle a goku.—Expreso con seriedad, dejando intrigado a su amigo y mano derecha, quién antes de decir una palabra, siguió hablando.

—Antes de que me preguntes cualquier cosa, te daré un resumen para no alargarlo de forma innecesaria. Cuando goku llego al templo sagrado hace 2 años, tenía pensado en llevarlo a la habitación del tiempo, pues sentía como su poder había aumentado desde que peleo contra mi contra parte maligna. Pero luego recordé “esa” dimensión.

Al decir lo último, mister popo abrió sus ojos con sorpresa y a la vez se preocupó por lo que podía pasar.

—Espere. ¿Habla del?

—Así es. Tengo pensado en enviarlo a ese universo del que oí muchas historias y antiguas leyendas. ¿Será difícil? Si, pero conociendo a goku y más con el poder que tiene actualmente le ira bastante bien.

Estas palabras harían que míster popo, aunque sorprendido todavía, mostrara una sonrisa en señal de estar de acuerdo. Pero la intriga y duda fueron más fuertes, así que no evito preguntar lo siguiente.

—Pero. ¿Qué hay de sus habitantes?

—De eso no te preocupes. Como lo mencione antes, goku no tendrá problemas en adaptarse a ese universo sabiendo como es su personalidad. Obviamente no lo tendrá para nada fácil a la primera y más aun por la forma en como son ellos, pero logrará sobrepasar eso con el tiempo.

Y dicho esto, mister popo asintió con la cabeza. Al igual que su amigo, él también confiaba en que goku lograría salirse con la suya. Después de todo, siempre encontraba una o varias formas, de poder ganar o salir de una situación complicada.

Viendo que ya era muy tarde, decidieron en descansar para recuperar energías.

Aunque, si fuéramos algo realistas y lógicos, ellos no necesitan dormir, pero era mejor para así, evitar cualquier problema con goku.

Llegando a la entrada del templo sagrado, se despidieron con respeto y yéndose cada uno por su camino, a uno de los cuartos.


Al día siguiente.

El azabache seguía durmiendo en la cama de invitados, disfrutando de la siesta sin ningún tipo de molestia.... o eso era lo que pensaba.

Una alarma que se encontraba en un mueble al lado izquierdo comenzó a hacer su trabajo diario: Despertar al dormilón.

Goku, quién hasta ese momento se mostraba muy cómodo (y tierno) durmiendo, mostro una mueca de molestia por la buya. Con un poco de somnolencia, movió su cuerpo y luego su brazo derecho, apagando la alarma.

Al hacerlo, estiro cada una de sus extremidades en el proceso; brazos, piernas, espalda y cuello, con sueño todavía en su cuerpo.

Sin embargo, sus ojos se abrieron de golpe cuando recordó lo que kami-sama le había dicho ayer.

Se levanto de un salto con un entusiasmo más grande que antes, listo para empezar el día, no sin antes hacer uno que otro calentamiento en su cuerpo antes de tomar una ducha y cambiarse de ropa por su clásico dogi color naranja y sus muñequeras, camisa, cinturón y botas de color negro.

—¡Muy bien! Es hora de comenzar con un nuevo día.

Al salir del cuarto, logro ver a míster popo acompañado de kami-sama al fondo del pasillo, caminando hacia su ubicación. Cómo era costumbre, goku se dirigió hacia ambos, saludando con su tono carismático y alegre a sus 2 maestros. Ambos le devolvieron el saludo, seguido de prepararle el desayuno por parte del cuarto maestro del azabache.

Una vez terminado, los 3 fueron al patio del templo sagrado, aunque goku no paraba de preguntar, que tipo de entrenamiento especial era.

Kami-sama le dijo que se calmará, pues le daría los detalles una vez que estén afuera.

El viento del exterior los recibió con su característico aroma fresco.

Sin embargo, el Dios de la tierra, por primera vez desde que su reencarnación había sido eliminada, mostro un rostro más serio de lo habitual, provocando que goku lo miré con mucha confusión.

—Goku, antes de comenzar con el entrenamiento especial, es necesario contarte una parte de mi historia, que no te quise decir hasta ahora.

Intrigado y confundido, goku solo asintió con la cabeza, escuchando atentamente lo que el creador de las esferas del dragón iba a decir. Cuando kami-sama hablaba de esa forma, era porque algo muy serio, estaba pasando, o iba a pasar.

—Hace muchos años, cuando mi contraparte maligna bajo a la tierra, hubo alguien más quien se unió a su destrucción. Su nombre era Garlick, un rival mío que compitió conmigo por el puesto de Dios en aquellos tiempos. Su deseo era simple: convertirse en el nuevo Dios de la tierra y gobernar el mundo entero. Sin embargo, él noto sus verdaderas intenciones, provocando que me escoja a mí, después de expulsar toda mi maldad acumulada durante años.

Goku se impresiono por lo que contaba el creador de las esferas del dragón. Incluso siendo alguien inocente, ingenuo y distraído, reconocía lo que era muy importante cuando alguien como kami-sama se lo decía.

—Frustrado, impotente y sobre todo, furioso, Garlick juro venganza por robar lo que, según él, era suyo por derecho. Vago por la tierra en búsqueda de un aliado lo suficientemente poderoso como para matarme, destronar mi puesto y gobernar finalmente el mundo. Es ahí donde entra Pikoro Daimaku.

—Al principio, tuvieron sus conflictos y diferencias, incluso estuvieron a punto de desatarse una guerra entre ambos. Pero cuando confesaron lo que cada uno quería, decidieron en colaborar, para que nadie más se interpusiera en sus planes, creando una de las alianzas más aterradoras que una vez existió en el planeta tierra.

—¡¡INCREÍBLE!!—Expreso goku sorprendido, no pudiendo creer lo que escuchaba, hasta que pregunto con esa curiosidad típica y conocida de él, las siguientes palabras.

—¿Y Qué paso después?

Hubo un silencio tenso, como si la pregunta hubiera tocado una fibra sensible en el Dios de la tierra.

Aunque inocente, puro de corazón, honesto y directo, se percató de la reacción de su maestro. Se apeno por ello, sabiendo que había tocado una fibra sensible.

Pero antes de que si quiera abriera la boca para disculparse, su quinto maestro lo miro con sinceridad, demostrando que no estaba molesto o enfadado por la pregunta.

—No te preocupes, goku. Es solo que. A pesar de haber pasado muchos años desde ese evento, lo recuerdo como si hubiera sido ayer.—Comento melancólico, pausando un rato sus palabras antes de continuar.

—Afortunadamente, él se dio cuenta de lo que ambos querían hacer. Molesto y decepcionado, trato de encerrarlos por toda la eternidad, con la intención de que no volvieran a dañar a nadie nunca más. Pikoro daimaku logro escapar a duras penas.

—Pero Garlick. No corrió con la misma suerte. Su cuerpo, destruido y su esencia corrupta y maligna, quedo sellada en una dimensión, donde nadie más que no sea un descendiente del mismo, pueda acceder. Desde ese entonces, la tierra ha estado en paz por un tiempo hasta el regreso de pikoro daimaku y su reinado de terror en la tierra. Y como dice, el dicho, el resto, ya es historia.

El azabache quedo en silencio, procesando toda la información que kami-sama le había dado.

Si el Dios de la tierra le contaba todo eso, era porque la posibilidad de que alguien peor que pikoro junior apareciera era mucho mayor.

Míster popo, quién hasta ese momento se mantuvo de espectador, decidió intervenir, hablando por kami-sama.

—Joven Goku, sé muy bien lo que está pensando, por eso kami-sama decidió en preparar el entrenamiento especial.

—Justo iba a preguntar eso... ¿Qué tipo de entrenamiento será?

Hubo un silencio breve por parte de ambos, como si la pregunta de goku fuera de suma importancia. Se miraron por breves segundos, asintiendo con la cabeza y volviéndolo a mirar. Esta vez, kami-sama decidió ir directo al grano.

—Bueno goku, para no dar muchos detalles, he decidido que el tipo de entrenamiento especial será enviarte a otro universo, donde podrás conocer a otras personas y aprender cosas nuevas que serán muy útiles para ti.

Estas palabras hicieron que goku abriera los ojos como platos, quedando en shock por escuchar eso. Sabía a la perfección de lo poderoso que era, pero no esperaba que lo fuera tanto.

—Es una broma, ¿verdad?—Riendo entre nervios, pero su respuesta fue una mirada seria pero tranquila de kami-sama.

—Esperaba esa reacción de tu parte, pero no estoy bromeando, goku. Mandarte a otro universo o dimensión es una de las tantas habilidades que tengo. De hecho, se podría decir que es la más poderosa que tengo como el Dios del planeta tierra.

Decir que goku estaba en shock era decir poco. La revelación de que el Dios de la tierra tuviera una habilidad bastante fuerte (y peligrosa en manos equivocadas) era imposible de creer.

Poco a poco, una sonrisa comenzó a formarse en el rostro del azabache, hasta notarse aún más. ¿La razón? Simple, estaba emocionado y contento, por la gran posibilidad, de conocer a sujetos muy poderosos pertenecientes a otros universos.

No obstante, una pregunta se cruzó en su mente, así que decidió en preguntar, antes de que se le olvide por la emoción.

—Kami-sama, tengo una duda.

—Dilo goku.

—Si es verdad lo que dice... ¿Por qué no la uso en mi entrenamiento desde el principio?

Al escuchar esa pregunta, el creador de las esferas del dragón se puso pensativo por un momento, intrigando un poco a goku. Finalmente, decidió en responder la duda, siendo acompañado por míster popo.

—Porque no es tan sencillo como te lo imaginas, goku. Mandarte a otro universo o dimensión es posible para mí. El problema viene cuando hacer eso significa drenar toda la energía y magia que tengo, pues todo eso se concentra en un solo punto específico. Además, decidí esperar a que míster popo terminara de entrenarte, para no preocuparme por si algún enemigo poderoso llega a pelear contigo.

—Así es joven goku. Después de todo, nunca sabrás a que tipo de enemigo o rival te enfrentarás y mucho menos si tiene habilidades muy avanzadas para compensar su falta de poder.—Añadió seriamente, cruzando los brazos para refinar su postura.

Al escuchar la declaración final, goku comprendió finalmente la situación, entendiendo el por qué no se lo dijeron antes.

Aun así, eso no cambiaba lo emocionado que estaba, de posiblemente viajar a otro universo. Era una gran oportunidad para no solo volverse más fuerte, sino, para conocer nuevas técnicas y habilidades, hasta incluso nuevos amigos.

Dando una sonrisa más optimista de lo habitual, pregunto estas simples palabras.

—¿Cuándo comenzamos?

—Si quieres podemos hacerlo ahora mismo, no sin antes empacar tus.

Antes de siquiera terminar, goku desapareció como un relámpago hacia el templo sagrado, reapareciendo de nuevo con una mochila y uno que otro objeto útil como su báculo sagrado. Los 2 habitantes del templo sagrado abrieron sus ojos como platos, no pudiendo creer lo rápido que fue eso.

Antes de que uno de los 2 alzara la voz, goku se les adelanto.

—Dijo que si quería podemos comenzar ahora mismo, así que no perdí más el tiempo y guardé todo lo necesario para el entrenamiento especial jeje.

Luego de dejar ese momento graciosamente incómodo, kami-sama le ordeno a mister popo que preparé todo para comenzar con el proceso.

El compañero de vida del Dios, acepto con gusto, yendo a por los materiales necesarios y llegando minutos después. Al regresar, tenía consigo varios objetos: Un libro de magia, 5 velas y una especie de cristal con forma de diamante de 2 colores distintos; Uno rojo por el lado derecho y uno azul por el lado izquierdo, con un símbolo difícil de describir en una lengua humana.

A goku le llamo bastante la atención el cristal, preguntándose a sí mismo de donde lo consiguió kami-sama. El último mencionado le indico al hombre más fuerte del mundo los pasos que debía seguir para que todo saliera bien, aceptando con gusto.

Una vez todo listo, kami-sama comenzó con el proceso de traslado a otro universo o dimensión. Abriendo el libro de magia, fue a una página en específico, comenzando a hablar en un idioma extraño, haciendo unos movimientos suaves pero precisos con su bastón.

El cristal que tenía goku en la mano comenzó a elevarse, empezando a brillar de forma intensa. Finalmente, un color rojo comenzó a dominar el cristal hasta estar por completo, rodeado de ese tono. Seguido de ello, una niebla de gran poder se dirigió hacía goku.

Poco a poco, esa niebla comenzó a rodearlo, seguido de elevarlo del suelo, sin estar usando su ki. Todo indicaba que el proceso estaba funcionando, ya que poco a poco, se pudo sentir el ki de goku desapareciendo poco a poco.

—Le deseo mucha suerte en su aventura, joven goku.—Comento míster popo sonriendo, a lo cual su respuesta fue un pulgar en su dedo, indicando que va a estar bien.

En un fuerte brillo que ilumino todo el templo sagrado, una brecha dimensional se abrió en el cielo, seguido de un relámpago impacto a goku, provocando que todo finalmente se calmara.

El proceso del ritual había sido un rotundo éxito, y eso se confirmó cuando el ki del peli palmera había desaparecido.

Kami-sama se desplomo al suelo, sudando con mucha pesadez y esfuerzo, dejando caer al mismo tiempo, el libro y su bastón.

Míster popo, preocupado por su amigo, fue de inmediato para atenderlo. Sin embargo, unas palabras menciono el creador de las esferas del dragón, antes de caer inconsciente.

—Confío en ti, son goku. Se que lograrás hacer mucho más.

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En un plano más allá del entendimiento mortal y de la misma comprensión humana.

Una ciudad en medio de unas zonas rocosas y pinchosas, junto a un cielo de color rojo sangre y un tipo de sombrero en el cielo era visible.

A su lado, con ese mismo símbolo que se formaba como un sol, estaba una especie de círculo con toques celestiales que lo acompañaba.

Edificaciones de distintas ciudades, se podían ver por todos lados. Cada una con un color diferente, pero con unos tonos góticos y hasta con ojos y dientes, dándole un aspecto demoniaco. Lo interesante aquí, es que cada ciudad se dividía por 10 sectores con una función distinta, siendo el centro de esta, uno de los más llamativos, siendo un tipo de iglesia con un reloj que recordaba al big ben de la Inglaterra.

Sin duda alguna, este era el estado de castigo eterno, donde aquellas almas pecadoras en vida terminaban parando aquí por sus acciones, sin haberse arrepentido.

Pero lejos de la realidad, este “infierno”, parecía más una representación perfecta de cómo es vivir en Latinoamérica: Asaltos, pelotudezes, drogas, cumbias, bachatas, cervezas, chilenos, peruanos, venezolanos, argentinos, etcétera.

No obstante, eso no quitaba el hecho de ser un plano astral bastante hostil, en donde la maldad, el caos, la locura y la muerte es lo más natural que podías ver de aquellos malditos, que solo estaban ahí por voluntad propia.

Sus habitantes eran todo lo que estaba mal en el mundo y lo que seguirá después; Asesinos, sicarios, traidores, violadores, depravados sexuales, pedófilos, políticos corruptos, narcotraficantes y muchos más.

Era tanta la maldad y depravación, que si un alma noble llegara a ese lugar, estaba condenado a corromperse lentamente por sus habitantes. O en el peor de los casos, ser esclavo de un demonio poderoso por toda la eternidad.

La ciudad luciferina, donde caen la mayoría de las almas humanas, están ubicada en el círculo del orgullo, gobernado principalmente por los soberanos, quienes se encargan de no solo gobernar con mano dura, sino de todos los círculos infernales que se encontraban en el infierno.

Esto último solo era posible, gracias a los mismos pecados capitales, los cuales se encargaban de escoger a los más aptos para hacer el trabajo por ellos. En este caso, recolectar almas a través de contratos que hicieron en vida o en el mismo infierno para volverlos mucho más fuertes.

Mientras más pecado y corrupción tengan esas almas, más poder adquieren.

Sin embargo, no todos los que cayeron en ese agujero lleno de seres peores que la porquería eran así.

Por loco que sonará, existían almas y hasta demonios que, pese a tenerlo todo en su contra, deseaban llevar una vida tranquila y fuera del pecado. Esto último sería imposible, si no fuera por alguien que sería odiado hasta incluso por el mismo creador del pecado.

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Una pequeña ciudad, muy alejada y donde casi nadie pasaba por ahí, habitaban todo tipo de razas demoniacas: Diablillos, sabuesos infernales, pecadores y muchos más. La ciudad no era tan llamativa, pero tampoco era incómoda.

Sin embargo, había algo muy raro en ellos que los diferenciaban del resto.

El comportamiento de todos ellos, eran como de los humanos: tranquilos, educados, respetuosos, amigables, sociables y buena onda. Obviamente tenían sus diferencias y defectos, pero siempre encontraban una forma de poder arreglar las cosas.

En pocas palabras, casi como una familia.

Las puertas estaban abiertas por y solo para aquellos, que realmente estén dispuestos a dejar todo rastro de pecado con tal de no solo vivir una vida pacífica y normal, sino, de mejorar como personas y aprovechar las oportunidades que desperdiciaron en vida.

A menos que seas un idiota que vino a causar el caos y destrucción, o intentabas arruinar esa paz solo para llamar la atención. Ellos odian esa clase de personas, por lo que no dudarán en torturarlo de las peores formas posibles, hasta que se aburran y los terminen “matando”.

La sorpresa no es la existencia de esa ciudad, sino quién fue su fundador.

No, mejor dicho, su fundadora.

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En una montaña de la ciudad pequeña, se encontraba una edificación que diferenciaba del resto, pues tenía la pinta de pertenecer a una ciudad grande. Era un hotel para hospedarse, pero no uno barato y común, pero tampoco caro y raro.

Su tamaño era digno de catalogarse como una mansión, cabiendo para una gran cantidad de personas, además de tener un estacionamiento lo suficientemente grande, como para que entren hasta más de 20.000 autos y eso que no mencione que hasta tiene una piscina en su parte trasera.

Este era el Hotel Hazbin, cuya función está especializada en la rehabilitación y en la redención para pecadores y demonios, que estén dispuestos a cambiar para bien.

Su fundadora era ni más ni menos, que la hija del arcángel que condeno a la humanidad por su orgullo y de la primera humana creada a imagen y semejanza de Dios, charlot magne morningstar, mejor conocida por nosotros como charli.

En estos momentos, ella se encontraba en una de las reuniones más importantes de su vida. Tan importante era, que tuvo que pausar todas y cada una de sus actividades, como administradora principal del Hotel Hazbin.

¿Y que era esa reunión tan importante como para interrumpir todas las actividades de la Princesa? Pues.

—Y yo le dije, “Cantas como la corneta, ve a dar el circo a otro lado”.— Comentó una mujer mitad pájaro, provocando una risa muy fuerte por parte de charli.

—Tu nunca cambias vía, pero no me quejo.—Sonrió de verdad, siendo de los pocos momentos que realmente podía ser ella misma y no la princesa del infierno.

Así es, señoras y señores.

La reunión eran de 2 amigas que no se habían visto desde hace ya 2 siglos.

En este caso, era también de la clase alta. No tanto como la familia de charli, pero sí que destacaba a su manera en el infierno. El nombre de esa amiga es octavia goetía, hija del príncipe estolas y de la hermosa estela y, próximamente, heredera al trono de los Ars Goetía.

A pesar de ser de diferentes razas como de jerarquías, se llevaban de maravilla. Especialmente por tener historias similares: Ambas tienen metas que cumplir, ambas están solas en lo que desean y ambas tienen padres estrictos.

Su amistad era como el de hermanas, siendo inseparables y apoyándose, en las buenas y en las malas por igual. Jugaban juntas, reían juntas, lloraban juntas y peleaban juntas.

Sin embargo, llego un punto en el que por temas personales y deberes de la realeza, no podían juntarse más como solían hacerlo normalmente. Juraron que si el destino era piadoso, ellas se volverían a reencontrar.

Desde entonces, no se supieron ninguna de la otra, ni que habían estado pasado en la vida de cada una... hasta ahora.

Charlando por un buen rato sobre los buenos tiempos, llegaron finalmente, a la parte delicada de cada una.

—Y dime amiga, ¿Cómo esta tu relación con tus padres?—Pregunto curiosa, a lo cual su respuesta llego en una mirada de tristeza por parte de la chica mitad buo.

—Peor. A mi madre solo le interesa que me case con alguien rico y famoso. Y en cuanto a mi padre. En serio no quiero hablar de eso.

La hija de lucifer, notando el cambio de actitud, se sintió culpable por hacerle recordar ese momento. Sabía a la perfección él por qué reacciono de esa forma, así que por respeto y cariño, guardo silencio. Sería muy incómodo de preguntarle hasta el cansancio, que le había pasado para terminar así.

Queriendo aliviar ese dolor, decidió en confesar lo que más aborrecía recordar, con el fin de que su amiga tenga más confianza en liberar esa carga.

—¿Sabes? No eres la única que le fue peor, via.—Comento con tristeza.—¿Recuerdas cuando mi padre trato de destruir el hotel?

—Si, pero, ¿Por qué lo preguntas?—Pregunto intrigada, viendo como su primera amiga bajaba la cabeza y contenía las lágrimas, recordando ese maldito momento.


Flashback, hace 100 años.

Vemos a una charli con heridas mortales en todo su cuerpo. Cortes profundos, moretones graves, algunos huesos rotos y sangre saliendo en algunas partes como cascada infinita.

Jadeando con pesadez y con un dolor insoportable, se levantó con dificultad de los escombros y de las llamas que la rodeaban como una ola inagotable.

A su alrededor, se encontraban los cadáveres de los “pecadores” y demonios, que trataron de ayudarla en su batalla. Siendo asesinados y sus almas destruidas en el proceso por el rey del pecado.

Imponente, orgulloso y maligno, era la figura que la princesa podía ver en el maldito, al que tenía la desgracia de llamarlo padre. Aunque con heridas y raspones, no eran tan graves en comparación con las de su hija. Sus siglos de experiencia y habilidades como antiguo portador de la luz, le permitieron llevar la delantera sin complicaciones.

Con una voz grave, cargada de desprecio y veneno de una serpiente, se dirigió a la que ahora consideraba, su más grande error.

—Eres una vergüenza para todo el infierno. Hacer todo esto a MIS espaldas y más aún con un antiguo edificio de mi propiedad, es completamente imperdonable.—Hablo fríamente, mientras su hija solo podía apretar sus dientes y puños con fuerza.

—¡¡¿TU QUE MIERDA SABES?!!—Grito con ira y desdén.—¡Tu ni siquiera me apoyaste cuando mamá nos abandonó!, ¡No te importo si era posible la redención y solo te obsesionabas con ser el Dios que tu jamás serás y!

De forma inesperada, lucifer en un rápido movimiento, la golpeo en su estómago con tal fuerza, que el suelo debajo de ellos se agrieto, mandando no solo a volarla por todo el cielo rojo, sino, a todos los cuerpos sin vida a su alrededor, como si de simples muñecos de trapo se tratarán.

Charli escupió una hemorragia de sangre dorada y roja alarmante. Él puñetazo de su padre, casi le atraviesa sus tripas, siendo hasta increíble para ella que su resistencia como nephilim era bastante alta.

Intento detenerse con sus alas lo más que podía. Sin darse cuenta, su padre ya la estaba esperando. Y sin pensarlo ni un segundo, lanzo un golpe de mazo en la espalda de la princesa, estrellando a la misma contra el suelo de la ciudad purgatorio.

El rey del pecado aterrizo delante del cráter, mirándola con una frialdad y desprecio de hace eones acumulados. Describirlo sería limitado, pues su cara no mostraba nada de compasión por la que él mismo consideraba, un adefesio que debió abortar cuando tuvo la oportunidad.

Sin embargo, vio en la cima de la ciudad donde estaban peleando, el Hotel Hazbin que tanto le había costado a su hija construir.

Una idea retorcida le rondo en la cabeza. Sonrió con pura maldad, sabiendo como podría lastimarla aún más de lo que ya estaba no solo física, sino mentalmente.

Abriendo sus 6 alas de ángel caído, voló hasta llegar a la cima del Hotel, preparando una esfera gigante de fuego infernal de sus manos, con la intención de destruirlo junto con la ciudad purgatorio.

No le importaba si habían almas que realmente querían la redención. Simplemente quería seguir viéndolas arder por toda la eternidad. Pero ahora, quería romper el espíritu y la moral de su hija y que mejor forma para hacerlo que destruir todo lo que ella había creado.

Mientras tanto, momentos antes y en el cráter donde fue mandada charli, la mencionada poco a poco comenzó a despertar, mientras daba gruñidos de dolor. Su cuerpo daba la impresión del colapso total, pero su voluntad fuerte, al igual que su ira, seguían de pie como una llama inapagable.

Al abrir sus ojos un poco más, quedo atónita y en shock por la bola de energía que su padre estaba creando, preguntándose a sí misma si la quería matar. Pero al analizar un poco más el contexto, su rostro se dibujó en terror y preocupación extrema, percatándose de las verdaderas intenciones del diablo.

Intentaba moverse, pero sus huesos estaban casi rotos, sintiendo una frustración e impotencia terrible, por ver como el ataque de su padre, no hacía más que aumentar con el paso del tiempo, amenazando con destruir lo único que tenía ya de cordura en este asqueroso lugar, al que tenía la mala suerte de llamarlo hogar.

Arriesgando su propia vida, decidió en absorber la energía infinita del infierno que había en todos lados, regenerando las heridas más graves de su cuerpo y logrando moverse por muy mínimo que fuera.

Mirando con furia y determinación, abrió sus alas de arcángel mitad demonio, para evitar que el ataque de su padre no solo destruya el hotel, sino, a todos a los que ya consideraba su pueblo.

Lucifer, notando que su hija se había levantado, sonrió un poco orgulloso por dentro. Sin duda era su propia hija por muy irónico que fuera.

Pero dejando eso de lado, noto como su ataque ya estaba listo, por lo tanto, decidió en lanzarlo al Hotel Hazbin.

Quería ver si su propia hija, estaba dispuesta en morir por esos monstruos, aunque en el fondo sabía que no la mataría, pero tampoco sería mortal de recibir.

Charli logro llegar al frente del masivo ataque que se dirigía a su hotel. Con todas las fuerzas que pudo reunir, la detuvo con sus dos manos, evitando el avance. El ardor llego al momento del contacto. Dio un grito desgarrador de puro dolor, pero se aguanto las ganas de esquivarlo.

Si quería proteger el hotel y a toda su gente, daría su vida por ellos.

—Ríndete, charli. No puedes cambiar el destino que ya está escrito, para todos esos miserables seres, a los que tienes el descaro de llamarlo pueblo.—Declaro firmemente, haciendo avanzar aún más su ataque.

—¡¡CÁLLATEEEEEEE!! ¡¡NO TE ATREVAS A MENOSPRECIAR, TODO EL ESFUERZO Y SACRIFICIO QUE ESTOY HACIENDO POR ELLOS!! ¡¡MIENTRAS LA FE Y LA ESPERANZA SIGAN EXISTIENDO, LUCHARÉ HASTA EL FINAL!!—Grito con furia la princesa, mientras las venas marcaban todo su cuerpo y rostro haciendo notar todo su poder al máximo en su forma demoniaca.

Al ver la mirada determinada y decidida de charli, lucifer, por primera vez después de tantos siglos, se quedó en shock por las palabras de su hija.

¿La razón?

Se vio a si mismo cuando quiso sentarse en el trono de su Padre y termino por ser desterrado al infierno, como castigo por haber condenado a la humanidad al pecado y a la depravación total, solo por querer darles a los humanos, ese mismo pensamiento de rebeldía y orgullo.

—Estúpida.

Sin contenerse más, lucifer aumento más su poder, haciendo que charli gritara y suelte lagrimas de dolor. Esta vez decidió en dejarla en un miserable estado, así demostraría que, si alguien cometía el mismo error que ella, pagaría las consecuencias con su propia alma.

Charli, estando cansada del dolor y de la fatiga, sabía que su padre no se detendría, pero no podía aceptarlo. Si iba a morir, lo haría protegiendo a todos.

Inesperadamente para todos (incluyendo a lucifer), charli se metió en la bola de fuego, provocando preocupación y desesperación en todos los pecadores, que habían convivido con la princesa.

—¿Pero que demonios?—Se pregunto lucifer, quien estuvo a punto de cancelar el ataque, pues sabía que eso sería suicida para ella y lo que él menos quería era matarla.

Sin embargo, algo inesperado paso.

La bola de fuego, antes gigantesca e imponente, se estaba encogiendo poco a poco, al mismo tiempo que charli emergía de ese mismo ataque.

Su carne se había quemado por completo, dejando expuesto algunos de sus huesos, pero aun siguiendo en pie. Su mirada, muy afilada, llena de una determinación y voluntad inquebrantable, estuvo recibiendo ese ataque como absorbiendo.

En un fuerte grito animal, logro encoger la esfera de fuego, hasta finalmente desaparecerla por completo, quedando como único testigo, las cenizas que se perdieron en el infinito cielo rojo.

Sin aguantar más, termino cayendo al suelo, desmayada y con todo su cuerpo apenas reconocible por las quemaduras.

Los espectadores que estaban cerca de la pelea, rápidamente corrieron hacia ella sin importar que el rey del pecado estuviera presente.

Ante la situación, lucifer gruño con fastidio. Descendió lentamente al suelo. Camino hacia la ubicación de su hija a pasos lentos pero firmes, dispuesto a dar el golpe final.

Sin embargo, los pecadores y demonios, que habían convivido con la princesa en los últimos años, se pusieron al frente de ella, como si de un escudo viviente se tratará. Consternado por la acción, lucifer libero una mirada de muerte, como si estuviera diciendo de forma implícita: “Si se meten, los devoro aquí mismo”.

Pero eso cambio cuando uno de los habitantes de la ciudad purgatorio, grito, (aunque con miedo), las siguientes palabras.

—¡Portador de la Luz, no vas a tocar a nuestra reina!

—¡Así es! ¡Puede que no tengamos oportunidad contra ti, pero no tienes derecho a destruir todo lo que esa mujer construyo!

—¡Si la quieres matar, tendrás que pasar sobre nosotros!

—¡Púdrete, pedazo de mierda! ¡Ese error que muchos, incluyéndote a ti llaman, tiene más humanidad y más paciencia, de la que tu jamás tendrás!

Entre más pasaba el tiempo, todos se unían y le gritaban, abucheaban y lo insultaban a más no poder, para que se largará y dejará en paz, a la inconsciente pero derrotada, princesa del infierno.

Era increíble, aun sabiendo de lo que era capaz el rey del pecado, no estaban dispuestos a dejar que mate a su propia hija por un capricho suyo y que por puro ego, se lo busco y ahora todos están aquí de forma injusta.

Lucifer no sabía cómo sentirse en estos momentos, al ver como todos esos mortales protegían a su hija de él.

Una parte suya quería hacerles comer sus palabras a base de torturas o servirles de alimentos a sus mascotas. Pero por otra parte, era saber que su hija, había logrado sin que lo supiera, hacer lo mismo que él, aunque con diferencias notables.

Los habitantes, aunque tensos y llenos de un miedo primitivo, ya habían tomado su decisión y no estaban dispuestos a torcer sus brazos. Si iban a morir, que al menos sea haciendo lo correcto por una vez en toda su vida.

Sin embargo para sorpresa de todos, lucifer con un gran esfuerzo, comenzó a relajarse de a poco, hasta finalmente regresar a su forma normal.

No sabían si era un intento de manipulación, o una alucinación para engañarlos. Pero en ningún momento bajarían la guardia, aunque tampoco serviría de mucho que digamos, sabiendo que sus poderes y habilidades, eran insignificantes a comparación del pecado del orgullo.

Dando un suspiro de fastidio, logro finalmente calmarse, pero aun emitiendo esa maldad y orgullo que lo caracterizaba.

Miro por última vez a todos los presentes, en especial a su hija, todavía inconsciente. Y sin más, desapareció en una nube de polvo mágico, sin dejar rastro alguno de que estuvo allí y con todo el desastre que quedo en la ciudad purgatorio.


Fin del flasback.

—Y eso fue lo que paso.—Finalizo en sus palabras, aliviada por desahogar todo lo que tenía guardado con alguien muy cercano y de confianza.

Octavia no podía creer lo que había escuchado. Hacerle eso a su propia hija ya era extremo y eso ya es mucho decir para alguien como ella.

Sin contenerse, abrazo a su amiga, confundiéndola y dejándola sorprendida por tal acción.

Sabiendo el por qué estaba así, correspondió el abrazo y, sin que se diera cuenta, también comenzó a llorar, aunque no tanto en comparación con su amiga.

No tenerse una a la otra en ese siglo fue una tortura mental. Estando juntas, en cambio, se sentía un ambiente que muy pocas veces podía deambular en ese basurero lleno de habitantes peores que la porquería.

Pasando algunos minutos, pudieron calmarse y estar más relajadas. El soltar lágrimas y abrazarse una a la otra fue como una liberación. Estando en silencio por un buen rato, decidieron en hablar de otro tema.

Sin embargo, ese tema era muy, peculiar.

—Y dime, via. ¿Ya te interesa un chico?—Pregunto con curiosidad, siendo respondida por una cara de pocos amigos por la heredera de los ars goetia.

—No. Sinceramente no me interesa estar con un hombre por ahora.—Respondió cortadamente, teniendo nula importancia , por no tener a un hombre que le llame su atención.

—Era de esperarse, aunque debo de admitir que no vale la pena conseguir un novio. Después de todo, ¿Quién desearía tener de novio a un machista, o depravado sexual?—Suspiro, frustrada de no tener a un hombre que no solo la trate como a una princesa, sino, como a una mujer verdadera.

No por nada, el lugar donde estaban era el mismo infierno, el epicentro de la maldad absoluta, donde habitaban todo tipo de almas corruptas, las cuales estaban dispuestas en a dañar a otros con distintos fines.

Siendo el peor de todos, los que hacen el mal por diversión.

Octavia quedo en silencio por las palabras de su amiga, ya que tenía un buen punto.

No era porque no les interesará, sino porque todos en general, eran avariciosos, pedófilos, depravados sexuales, drogadictos, alcólicos y mucho más. No iban a tolerar a sujetos con esas clases de carácter, conformándose con lo que le dan sus padres y resignándose, a estar solteras por toda la eternidad.

Pero sin saberlo, ahora existía la posibilidad de que ese gran anhelo se cumpla.

.

.

.

.

.

En alguna parte del infierno, más específico a las afueras de la ciudad luciferiana, un portal comenzó a manifestarse poco a poco en el cielo. Adentro del mismo, una silueta comenzó a hacerse visible poco a poco, hasta finalmente expulsar lo que venía del mismo, como si fuera un meteorito.

Al impactar contra el suelo, algunas columnas de piedra y rocas, hechas de un material resistente, se desvanecieron por la explosión. Otras en cambio, salieron volando por los aires, seguido por un gran terremoto que fue sentido por todo el circulo del orgullo.

El humo poco a poco se fue desvaneciendo. Finalmente, se revelo al causante, de haber provocado esa destrucción de magnitudes colosales.

—¡Diablos! De haberlo sabido mucho antes, hubiera estado más preparado.—Alego goku, sus ojos estando en espiral y con ganas de vomitar, aguantándose a las malas.

Reposando un poco para recuperar fuerzas, vio como el portal arriba de él se encogió poco a poco, hasta finalmente desaparecer sin dejar rastro alguno. En su lugar, recibió el infinito cielo de un color rojo sangre y algunas montañas de puras rocas a lo lejos.

Curioso pero intrigado, pudo notar algunas diferencias en el universo en el que fue mandado por kami-sama.

Goku, quien siempre se ha caracterizado por ser positivo, alegre, inocente, ingenuo y de corazón puro, no era ningún tonto.

Al lugar donde fue mandado para su entrenamiento especial, no era uno común y corriente.

Él ambiente a su alrededor era tan denso y pesado, que incluso podía compararlo como la habitación del tiempo. El olor a azufre se podía sentir por todo el lugar y ni hablar de varias voces que se escuchaban a kilómetros.

No sabía si era buena idea, pero no perdía nada con intentarlo. Al cerrar sus ojos para concentrarse en sentir la presencia de los seres vivos, lo sintió. Se levantó del suelo de golpe, con los ojos abiertos por el shock, el impacto y, extrañamente en el, miedo.

¿La razón?

Había sentido una cantidad tan descomunal, de muchas energías malignas, siendo hasta infinitas de contar. Desde almas humanas corruptas, hasta incluso... demonios.

Se quedo parado en el mismo lugar del impacto, pensando a detalle lo que le esperaba en este nuevo universo llamado entrenamiento especial.

—Lo que decía kami-sama no era mentira.—Murmuro serio, pero sonriendo con emoción por alguna extraña razón.—Aun así, eso lo hace más emocionante.

.

.

.

.

.

—Así que tu fuiste el causante de provocar todo este desastre, ¿no?

Goku se sorprendió por escuchar una voz a sus espaldas, no sintiendo en qué momento había llegado. Rápidamente se dio la vuelta para saber, quien era esa voz a la quien le hablo, viendo con asombro a una mujer con rasgos humanos, a unos 5 metros parado de su sitio.

Por otra parte, charli también quedo sorprendida, al ver la apariencia del quien hace unos minutos, desprendió un poder tan colosal y tan grande, que sacudió todo el circulo del orgullo y la hizo levantarse de golpe.

Su amiga también lo sintió, estando de igual forma que su amiga. Al recibir una llamada por parte de su padre, sabía que las cosas tendrían que quedarse ahí por ahora. Se despidieron como las viejas amigas que eran, para llegar a la actualidad.

Ambos se miraron fijamente, analizando cada uno con la mirada sus características principales.

En el caso de goku, podía sentir un gran poder viniendo de aquella mujer. Pero al mismo tiempo, desprendía una gran maldad en todo su cuerpo, provocando que se ponga serio como pocas veces lo solía hacer.

Aunque, noto algo distinto en esa energía.

—No sé qué clase de energía emana esa mujer. Es como si fuera una mezcla entre un ki puro y un ki corrupto al mismo tiempo.—Pensó muy asombrado, pero emocionado por saber, que tendría a alguien tan fuerte con quien poner a prueba los resultados de sus entrenamientos.

Por otro lado, charli también podía sentir el poder que ese hombre liberaba, mostrando curiosidad e interés genuino.

Sin embargo, sintió algo que era imposible de creer.

Para ella, quien siempre pudo ver y sentir la manipulación, la seducción, las promesas falsas y más cosas negativas de casi todos los pecadores y demonios, sintió algo diferente en ese hombre.

—¿Será que es un alma pura enviada por error al infierno?—Pregunto, reflexionando en sus pensamientos.

Sabía que ese humano no podía ser normal, si pudo llegar al infierno con su cuerpo incluido, así que para aclarar todas sus dudas, tomo una decisión. Era consciente de los riesgos que podría pasar, pero sentía que podía confiar en ese hombre.

—Disculpa, chico.—Pregunto, llamando la atención de goku.—¿No te gustaría venir conmigo?

—¿Eh? ¿Por qué?

—Solo ven conmigo. En mi hotel te explicaré con más calma todas las dudas y preguntas que tengas. A cambio, tendrás que responderme las preguntas que te haré.

Goku lo pensó por unos momentos, preguntándose a sí mismo si era buena idea o no. Apenas acababa de conocer a esa mujer y ya le estaba proponiendo ir con ella. Pero al no saber nada de este universo, decidió hacerle caso; podía sentir que ella sabía muchas cosas que, ahora mismo, él necesitaba conocer.

—Está bien. Acepto.—Comento, sacando una sonrisa a la peli rubia por convencerlo.

—Bien, toma mi mano.—Sonrió, alzando su mano derecha y esperando al azabache.

Goku solo se acerco, a punto de tomar la mano de charli. Sin embargo, antes de que lo hiciera, un golpe en la cabeza lo hizo reaccionar. Se froto la cien de manera suave, intentando aliviar el dolor.

Esto fue notado por charli, quien no pudo evitar una risa por la situación graciosa que ahora estaba goku.

—¿Pero qué fue eso?—Se quejó, mirando el suelo con los ojos entrecerrados—¡Ah, es mi mochila! Con que aquí estabas. Seguro se me cayó del templo cuando crucé el portal.

Charli recupero su compostura, aunque ahora se le notaba una sonrisa. Aunque la confusión al ver que un objeto místico acababa de llover del cielo de la nada, era lo primero que mostro su rostro.

—¿Una mochila?

—Es la mochila que lleve para mi viaje.

El peli palmera se agachó y la levantó como si nada.

Para sorpresa de charli, de la mochila sobresalía un bastón de color rojo brillante que emanaba una energía mística muy sutil pero sumamente pura. Una que contrastaba de forma casi violenta con el ambiente pesado y corrupto de ciudad luciferiana.

Se quedó contemplando el báculo por un segundo. Su instinto le decía que ese trozo de madera tenía una historia milenaria y un poder que no pertenecía a este mundo.

—Interesante y eso que vi muchas cosas locas.

Goku se acomodó la mochila a la espalda, asegurando bien las correas y volvió a mirar a la princesa del Infierno con su típica confianza.

—¡Listo! Ahora sí, ¿A dónde me dijiste que íbamos?—Preguntó, extendiendo su mano con entusiasmo hacia ella.

Charli sonrió de oreja a oreja, feliz de ver, que a pesar de lo extraño de la situación, este chico seguía estando dispuesto a confiar en ella.

Al tomarse de las manos, pudieron sentir con más claridad, el poder y las buenas como malas intenciones de cada uno.

Esto provoco que ambos se vieran con una profunda sorpresa reflejada en los ojos. La conexión los dejó mudos por un segundo, pero la certeza en sus pechos era innegable: podían confiarse el uno en el otro.

Contagiada por la determinación de Goku y ansiosa por ponerlo a salvo antes de que los soberanos o los pecadores curiosos se acercaran a investigar el impacto, charli asintió con la cabeza.

Sin perder más tiempo, extendió su mano libre y activó su magia de linaje real.

Un círculo mágico de un intenso color carmesí y destellos dorados se dibujó bajo sus pies, iluminando las áridas afueras de la ciudad. En un abrir y cerrar de ojos, la silueta de ambos se desvaneció en el aire, dejando atrás únicamente, el gigantesco cráter que el nuevo había provocado en su caída, el cual ahora lucía completamente silencioso bajo el cielo rojo del Infierno.

Fin del Capítulo.

Chapters
1. Capítulo 1
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