Prólogo
Sky siempre había sido un caos. Desde que Nani podía recordar, la energía inagotable de su mejor amigo había sido la chispa que encendía hasta los días más grises. Si alguien necesitaba a un voluntario para un karaoke improvisado o para liderar una cruzada en contra de una máquina expendedora rota, Sky era la persona indicada.
Nani, por el contrario, era el polo opuesto. Ordenado, meticuloso, y, según Sky, aburrido. Pero tal vez por eso se complementaban tan bien. Sky era el torbellino que sacudía la rutina de Nani, y Nani era la ancla que mantenía a Sky con los pies en la tierra… al menos la mayor parte del tiempo
Sky y Nani siempre han sido un paquete inseparable. Desde las bromas internas hasta los momentos más vulnerables, su amistad ha resistido todo: conflictos, rupturas amorosas, y hasta las decisiones más absurdas que solo ellos podrían entender. Para el mundo, son el ejemplo perfecto de lo que significa tener un mejor amigo, ese vínculo único que nada ni nadie puede romper.
Pero, ¿qué pasa cuando lo que parece inquebrantable empieza a tambalearse?
Una noche. Una fiesta. Alcohol. Música. Y una habitación cerrada. Un instante que ninguno de los dos esperaba y del que ninguno puede escapar. A partir de ese momento, su perfecta dinámica empieza a cambiar. Las bromas ya no suenan igual. Las miradas duran un segundo más. Y las barreras que siempre los definieron como “mejores amigos” comienzan a desmoronarse.
Mientras intentan ignorar lo evidente, las emociones se mezclan con el miedo a arruinar lo que han construido juntos. Pero, ¿cómo vuelves a ser el mismo cuando todo tu cuerpo y mente te gritan que nada es igual?
Entre risas nerviosas, malentendidos y momentos de pura tensión, Sky y Nani deberán enfrentarse a la pregunta que tanto temen: ¿y si su relación no está destinada a ser solo una amistad? Y más importante aún, ¿qué estarán dispuestos a perder si apuestan por algo más?
En una historia donde la amistad y el amor se entrelazan en el borde más fino, Sky y Nani descubrirán que a veces el mayor riesgo es no arriesgarse en absoluto.