Not By The Moon

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Summary

Hijo del sol e hijo de la luna, mejores amigos desde que tienen memoria y aunque sus estatus eran diferentes ellos sin más no les importaba, solo deseaban ser felices aunque una vida diferente les esperaba. ~ -Lyvian, te juro por la luna que te buscare en otra vida. -No, no lo jures por mi madre, solo hazlo... ~ ¿Podrán reencontrar de nuevo con aquel amor de su infancia? ¿podrán estar juntos después de tantos años? ¿Aprenderán de los errores de esta vida o lo seguirán repitiendo? Primer libro de la trilogía Eclipse

Status
Ongoing
Chapters
31
Rating
5.0 1 review
Age Rating
16+

Prólogo

Aedattas & Lyvian

Por dónde podríamos comenzar, todas las historias de la realeza comienzan con un había una vez, pero esta vez será diferente, ¿Cómo es posible que un niño se enamore del hijo de la sirvienta? ¿En verdad tenía la oportunidad de estar con él en algún momento de mi vida?, pero bueno antes de seguir tenemos que saber cómo es que comenzó todo eso.

Está vez viajaremos 23 años atrás en un reino llamado Orene.

— ¡El rey y la reina tuvieron un varón! ¡Es un niño!

Las personas del pueblo festejaban debido a mi nacimiento por se el nuevo príncipe de Orene, él siguiente en la línea de sucesión por lo que mis padres estaban más que felices por mí, su hijo.

— Tu nombre será Aedattas hijo mío – dijo mi madre quien me tenía en brazos, un gran futuro me esperaba al ser el hijo de los reyes de Orene, pero nadie sabía si eso era lo que realmente me haría feliz…

Un nuevo pequeño príncipe había nacido, el futuro heredero del trono de mi padre al ser varón y él pueblo festejaba el nacimiento de su futuro monarca lo cual según mi madre equivaldría a una semana de fiesta, los empleados del palacio festejaban alegres pero había alguien en específico, una persona la cual sería muy importante para esta historia, era la ama de llaves de aquel palacio, nadie tan importante dentro del reino, pero ella tenía a un pequeño hijo de 3 años llamado Lyvian era un niño de la nobleza al igual que su madre sin tener el mente el destino que nos depararía a ambos en unos cuantos años.

— Mamá vamos ya a casa.

— Lyvian sabes que nos vamos más tarde a casa, pero no es hora.

— Pero todos se están yendo ¿Porque nosotros no?

— Porque recuerda que los reyes confían en nosotros para poder cerrar las puertas de su gran palacio

— ¿Entonces nos quedaremos a dormir aquí? ¡Los cuartos están fríos!

— Lo se hijo, pero tal vez por hoy si, ¿no quieres que Cyril continúe leyendo este cuento?

— ¡Si, él aún no lo termina!

Lyvian desde que tiene memoria su casa siempre había sido el castillo de los reyes pero en un lugar un tanto más privado de ellos; él no sabía que el nuevo príncipe había nacido, solo tenía 3 años y a pesar de ser muy listo a él le costaba comprender muchas situaciones, el solo quería que Cyril siguiera con aquellos relatos que lo hacían dormir hasta la mañana siguiente qué el desayuno inundaba sus fosas para finalmente ver que un plato de pancakes estaba frente a él con un gran vaso de leche, la vida de Lyvian y su madre era buena, nadie lo podía negar salvo que su madre trabaja un poco más de sus horas para poder darle un buen futuro a su hijo.

— Rise, el príncipe ha nacido y los reyes quieren que vayas a casa a descansar.

— En verdad, Cyril pero no puedo dejar mi trabajo de esta manera, aun faltan muchas cosas que hacer.

— Rise tranquila mañana será un día nuevo, ahora lleva al pequeño Lyvian a su casa y espero que estés lista para esta semana de fiesta por el nacimiento del futuro monarca.

— Gracias Cyril, dale mis felicitaciones al rey y a la reina. Iré por Lyvian que estaba quedándose dormido en aquella cama.

— Ve con cuidado Rise.

Mi nacimiento daba inicio a 2 semanas de festejos y de igual manera miles de reyes y reinas vendrían a felicitar a los nuevos padres, claro también a ofrecer algunos regalos al pequeño monarca, osea a mi.

— Lyvian vamos cielo, esta noche iremos a casa.

— ¿Iremos a casa mamá?

— Si hijo, esta vez ambos estaremos en casa.

La vida de Lyvian se había basado en vivir en aquel castillo y dormir en una fría y gran recámara, pero en ocasiones eso era diferente como en esta vez, dormir en su pequeña cama rodeado de aquellos peluches era lo que hacía feliz al pequeño niño.