Qué es el amor?
O lo que espero que sea.
Lauren.
El amor, para mí, siempre fue el equivalente a la distancia entre enero y diciembre.
Tan lejos, pero tan cerca.
Cuando era chica no rebuscaba: el amor eran besos y mariposas en el estómago. Listo, ya está.
Creí que iba a crecer e iba a conocer a mi alma gemela, tal como papá y mamá, o como en las películas de amor. Un amor floreciente, de esos que con solo mirar al otro se te remueve el estómago. Un amor correspondiente, una coincidencia tan hermosa como desgarradora.
Crecí.
Al crecer, me di cuenta de que no era tan fácil.
No tenía a alguien que aguantara mis cagadas.
Alguien que me abrazara cuando estaba mal.
Alguien que, con solo su silencio, me envolviera en mil palabras.
No lo tenía.
Los otros sí.
Mi hermana, mi mejor amiga, mis familiares, mis conocidos, mis desconocidos.
De pronto, la ilusión que había guardado en una caja hace diez años se escapó por el candado.
El amor nunca llegó a mi pecho.
Pero Cupido seguía repartiendo flechazos a mi alrededor, evadiéndome, como un fantasma que no ama.
Pero yo sí amaba.
Dios, yo amo.
No sé si puedo responder a la pregunta. No sé si puedo explicar qué es el amor, porque nunca lo sentí completo.
No sé cómo es sentir una mirada en la nuca tan intensa como para saber que te están observando más allá de tu carne.
No sé cómo es buscar a alguien y notar que te estaba buscando antes.
No sé cómo es sentir un amor que no sea más allá de lo irreal.
Supongo que el amor no tiene una definición, porque si la tuviera, se perdería lo incierto, lo personal, la duda, su encanto.
Supongo que, para algunas personas, el amor es la ausencia del mismo. Como yo.
Dudo mucho conseguir algo como en las películas, pero si tuviera la oportunidad de describir el amor por primera vez, lo gritaría en voz alta hasta quedarme sin garganta.
Espero morir con la garganta seca, sabiendo que di todo de mí para poder responder mi pregunta:
¿Qué es el amor?