Unico
Yoongi top, Hoseok bottom | escenas muy explícitas sino te gusta este tipo de contenido por favor no leerlo. | Palabras altisonantes, todos son mayores de edad. | Todo lo que se lea a continuación solo es para entretener y solo ficción.
El día que supo que era tan diferente que los demás se sentía tan extraño. Todo empieza cuando estaba en primaria y solo era normal por ser solo un niño, pero cuando inicio siendo un adolescente y su cuerpo quería experimentar se volvió algo problemático. Dio su primer beso con una chica y eso no le resultó nada satisfactorio o algo que él deseaba, él quería probar los labios de aquel chico que sonreía con gracia enfrente suyo al ver que la punta de la botella apuntaba a una pareja, pero el miedo de que fuese insultado o incluso golpeado hizo que mejor aceptara a besar con más chicas. Y el día que ingreso a la preparatoria todo fue distinto, se sentía un poco más libre y por primera vez supo lo que era besar a otro chico y fue bastante satisfactorio que su libido se encendió, también en esa epoca supo lo que es estar con uno de manera sexual y fue la mejor experiencia de su vida. Tuvo muchos novios hasta la universidad que es cuando uno le dijo «¿Cuándo será el día que me presentaras con tus padres?» Su cuerpo se tenso y no sabía ni como responderle, ya que, sus padres no sabían nada de su sexualidad. Siempre le dio una excusa para no hacerlo, y cuando terminaron le hizo saber que no debía ocultarlo siempre. En muchas ocasiones ha visto a sus papás aceptando la sexualidad de sus familiares, de sus amigos e incluso hablando de que admiraban mucho a esas personas que salían del closet, de su valentía de salir a marchar y expresar su libertad y de lo que realmente son, por eso cuando decidió decirles lo que en verdad es él tenia la certeza de que lo aceptarían con mucha felicidad, pero lo único que se llevo fue un duro golpe de realidad. Jamás olvidara el rostro de sus padres al confesarles que es gay, y lo destrozo aun más cuando salieron las palabras de su padre.
—Dime por favor que es una puta broma— exclamo con un tono de enfado y decepción. Hoseok se siente pequeño.
—No lo es, estoy siendo bastante sincero y es hora de que se los haga saber.
Su madre solo hizo un gesto de decepción y se llevo las manos al rostro, y ahí es cuando su mundo se derrumbó en cuestión de segundos.
—Lárgate.
—¿Qué?— está estático.
—Dawan, ¿no crees que estás siendo un poco duro con Hoseok? Tal vez y solo está confundido, no sabe realmente lo que quiere...
Hoseok se aclaro la garganta, sentía ese jodido nudo que ni siquiera lo dejaba hablar bien. Tomó un poco de valor y se quitó rápidamente las lágrimas de un golpe.
—No, no estoy confundido, estoy muy seguro de lo que soy.
Su padre aprieta los dientes y apuña la mano, esta demasiado enfadado para poder pensar con claridad, esta tan concentrado en su disgusto que ni siquiera puede razonar.
—Escúchame bien. Me arrepiento tanto que tu seas mi hijo, la decepción que eres para mí que ni siquiera quiero volver a verte.
—Eres un hipócrita— soltó sin miedo, sus lágrimas caían con tanta facilidad, ya no tenia las fuerzas para quitárselas de encima, sus manos tiemblan al igual que su cuerpo—. Apoyabas a otros mientras que estás haciendo lo mismo que tanto criticabas.
—Porque ellos ni siquiera comparten una gota de mi sangre, porque es alguien que no es de mi incumbencia. Llámame como quieras, a estas alturas me importa todo lo que venga de ti, lárgate de mi casa.
Él miro a su madre para que lo defendiera pero ni siquiera en su mirada hubo compasión, simplemente se miraba tan bien aquella decepción en sus ojos. Como pudo saco su ropa y se llevó lo que pensó él que sería necesario, lo demás le dijo que podrían hacer lo que quisiera. Se sentía abandonado y decepcionado. Era realmente injusto y tan traicionado por sus propios padres. Con la ansiedad encima llamo como pudo a su mejor amiga Hirai, no podía articular ninguna oración bien por el llanto y el temblor en todo su cuerpo, y en seguida ella estaba conduciendo hacia el parque estaba cerca de su antes hogar. Hirai salió del auto y se acercó rápidamente a él, no pregunto ni dijo nada solamente lo abrazo con mucha fuerza, Hoseok lloraba desconsoladamente que lo único que pudo hacer fue hundirse en su pecho.
—Me corrieron, Hir, me tiraron como si fuera basura— ella lo arrulló como si fuese un niño pequeño, dejo que desahogara todo lo que necesitara—. Les dije lo que soy y lo único que recibí fue sus palabras hirientes. Estoy solo.
—Oye, claro que no— menciona ella—, ¿Entonces yo soy nadie? jamás te dejaré solo en esto, aquí estoy para apoyarte en absolutamente en todo.
No respondió lo único que logró fue llorar aun más.
—. Vienes a casa conmigo.
—¿Qué?— se separa de ella para mirarla con el ceño fruncido—. No, no, no quiero ser una carga más en tu casa. ¿Qué pensarán tu padre
Ella sonríe.
—Él ni siquiera está la mayor parte del tiempo. Aparte, no creo que le moleste mucho, le hablado mucho de ti y le caes bastante bien.
Ahora que lo recordaba siempre que iba a visitar a Hirai jamás conoció a su padre, hasta presentía que ella vivía sola ahí. No menciono nada, ella tomó sus cosas y también sostuvo la mano de su mejor amigo para arrastrarlo a su auto.
Le sorprendía de alguna forma la vida de ella, desde cuando tenía tres años de edad su madre los había abandonado, claramente para estar con un hombre millonario porque, por lo que le contó su padre, él no tenía nada y era solo un pobre diablo, por lo que con tan solo, en ese tiempo, veintitrés años el padre de Hiari se esforzó tanto que levantó una empresa en bancarrota y como si la vida le estuviese sonriendo se convirtió en el CEO de dicha empresa, con ello compró una casa que era evaluada en un millón de dólares, y le dio a su hija la mejor educación que había en el país, hasta que ella había querido estudiar ingeniería por lo que él quería pagar bastante dinero para que pudiese ingresar en una de las mejores universidades pero ella lo rechazó rotundamente, ella quería hacerlo con su mero esfuerzo y demostrarle que también podía hacerlo como él lo hizo, ahí es cuando conoció a Hoseok y lo demás es historia. Claramente cuando Hirai tenía dieciséis años su madre los buscó pero su padre la corrió con mucho enojo, no hizo mucho esfuerzo solo le pidió a su seguridad que la echara de su propiedad y si volvía le hablaran a la policía, después se enteró que el hombre que estaba con ella le había sido infiel con otra mujer y así la hecho de casa para vivir ahora con su amante, ella ya no tenía nada y cuando se enteró que su ex esposo era uno de los empresarios más importantes y millonarios del país los buscó como a dé lugar, la corrió.
Se sentía bastante intruso cuando puso un pie en la enorme casa de Hirari, se sentía también bastante pequeño, era un extraño. Se abrazó y caminó con cuidado sintiendo como si fuera la primera vez que llevaba a esa casa. Su mirada buscaba con desespero a Hirai.
—¿Estas segura que tu padre no me correrá también?
Ella suelta una sonrisa y niega.
—No, tranquilo Hobi. Es más, creo que está aquí.
Lo dice muy segura no porque sea adivina, sino porque ha visto sus zapatos en un rincón de la entrada principal. Y como si todo las heridas y lo amargo que había sentido esa noche desaparecía como arte de mágica cuando vio bajar a un hombre bastante guapo, pero es que el decir "guapo" le quedaba bastante corto, es tan atractivo y perfecto que jamás en su vida había visto a alguien así y agradecía de alguna manera haber venido. Ese porte, ese traje negro le quedaba bastante bien, esos ojos, esos labios, todo de él estaba donde debía estar, y de repente su boca casi se cae al suelo cuando se da cuenta que el hombre más guapo del mundo es padre de su mejor amiga.
—Creí que estabas en tu habitación— menciona serio, maldición, esa voz hizo que su piel se erizara completo.
Hirai sonríe.
—Lo lamento, Hobi me necesitaba.
Se congelo cuando siente su mirada, está analizándolo pero no de una mala manera pero aun así se siente extraño.
—¿Sucedió algo?— interrogó, no sonó molesto más bien preocupado, si eso le pudiera llamar Hoseok.
—Sus padres lo corrieron de su casa, él les confesó que es gay y no se lo tomaron de buena forma.
Nuevamente su mirada es dirigida hacia a él. Maldición, si seguía mirándolo de esa manera iba a terminar desmayado de la presión. Lo vuelve analizar y al parecer esta pensando demasiado. Hoseok no era nada feo, podría decir que tuvo bastantes pretendientes y no solo de hombres sino también de mujeres, pero ahora dudaba de su belleza al notarse un desastre, sus ojos hinchados por tanto que había llorado y su rostro estaba igual.
—Lo lamento mucho— su voz ahora suena distinta, es honesto lo puede ver en sus ojos y está actuando discreto también puede notarlo, Hoseok solo asiente—. Eres bienvenido, aquí hay un techo para ti siempre que lo necesites. No sé si Hirai ya te menciono mi nombre.
Hoseok niega sin aún decir nada.
—Lo olvide— ríe—, es que como no estaba por eso no tuve la oportunidad de presentártelo.
Esos ojos intensos hacia qué Hoseok se sintiera aun más débil, se toma la libertad de tomar su mano y las junto con las suyas, sonríe, está jodido completamente.
—Mi nombre es Min Yoongi, yo sé que tienes el apoyo de mi hija pero si necesitas algo no tengas vergüenza de decírmelo.
—Un gusto, soy Hoseok— sonaba más que un susurro, y para terminar la conversación solo le agradeció.
Después de la presentación le pidió que le diera una habitación para después decirles que bajarán para cenar, Hoseok no tenia ni el gusto de comer algo, tenía ahora muchas emociones encima, pero de alguna forma la emoción de conocer al padre de su mejor amiga estaba siendo bastante interesante para él. Amablemente le dijo a Hirai que no tenía suficiente hambre porque lo único que deseaba era acostarse en la cama para poder un poco descansar. Está pensando demasiado, su cabeza siente que le va a explotar en algún momento, lo único que quiere es paz y algo de tranquilidad de alguna manera. Después de pensar mucho las palabras de sus padres, su mente de inmediato se bloquea y ahora está pensando en el exquisito de Yoongi, claro que está mal, está bastante mal porque no solo es un hombre mayor sino también es padre de su mejor amiga, pero no puede evitar pensar en lo atractivo y perfecto que es, ni siquiera aparenta la edad que tiene. Su mente va más allá, su excitación va aumentando de poco en poco. Se siente ridículo, de repente está pasando un momento difícil donde sus padres han sido bastante crueles con él y ahora está ahí fantaseando sexualmente con el padre de Hirai.
Al siguiente día estaba hecho un desastre, se sentía tan jodido que ni siquiera quería salir de la habitación. Sus ojos bastante hinchados, su cabeza aumentó el dolor y no sabe porque le duele el cuerpo, está aferrado a las sábanas y deseando que nadie notara que estaba en esa casa, falló, porque Hirai está tocando su puerta y como no obtuvo respuesta entró casi asustada. Se sentó en la orilla de la cama moviéndolo con cuidado y este solo se retorció incómodo.
—Vamos a desayunar, Hobi, ayer ni siquiera cenaste.
—No quiero, me duele bastante la cabeza y el cuerpo y además me veo horrible, me da vergüenza que me vean.
Su vanidad jamás se iba. Ella le sugirió que entonces le trajeran algo de comer con un analgésico, quería decir que no se molestara por él pero ella ni caso le hizo, salió de la habitación dejándolo solo. Se siente una carga.
Tomó un baño con agua caliente, su cuerpo se lo agradeció y después de ello se tomó el analgésico y con menos ganas comió lo que le habían traído, no tenía que ser un malagradecido, ellos están siendo buenos con él para que todavía se diera el lujo de dejarlo. Le habían traído un jugo de naranja frío y aprovechó para ponerse el vaso sobre los ojos, ojalá y así pudiera bajarle la hinchazón. Hablo con Hirai que no iría a la universidad por lo que se quedaría a investigar algunos sitios de trabajo por internet para obtener dinero y ahorrarlo para aunque sea retar un departamento y así no ser una molestia, obviamente no se lo dijo así pero solo le menciono en encontrar un lugar para trabajar, ella está tranquila sabiendo que Hoseok ha salido de la cama y se ocupe en algo para no caer en la tristeza, le ha prometido que le traerá todos los apuntes para que estuviera al corriente.
Ahora está justamente buscando muchos lugares pero ninguno le está convenciendo, de repente su estómago le está pidiendo alimento y se frustra porque no puede tomarse aún la libertad de ir por comida, pero recuerda que uno de los empleados se lleva muy bien con él por lo que tendrá que ir con ella, es mucho más sencillo. Sale de la habitación con cuidado y baja las escaleras, caminando unos cuantos pasos es detenido de inmediato por aquella voz que lo pone bastante nervioso.
—¿Cómo te sientes, Hoseok?— siente que su alma cae al suelo y su rostros se vuelve pálido, gira su cuerpo a su dirección y su boca casi cae al suelo.
Lleva puesto una camisa blanca acompañada doblada hasta los codos, está elegantemente desabotonada por dos botones en la parte del pecho, su pantalón de traje negro ajustaba bien a sus piernas, lucia tan encantador que no dejaba de mirarlo. Esa voz profunda le encanta.
—Mucho mejor, señor Min— quiso sonar lo más normal posible—. Gracias por preguntar.
Sonríe. Se jodio todo, ahora desea ponerse de rodillas ante él, quería escuchar su risa cerca de su oído. Quieres ser tomado por él. Él está pidiendo un milagro.
—Me mantiene tranquilo. Como padres nos equivocamos mucho y pensamos que siempre tenemos razón o las decisiones que tomamos es porque es lo mejor, cuando no es así— está atento a todo lo que dice, retiene el aire y después lo suelta—. Lamentablemente eso yo lo pase solo que las palabras duelen más que los golpes. Y con Hirai trato de ser un padre distinto.
—¿Cómo qué pasó lo mismo?— ahora está mucho más intrigado por saber su vida, se siente raro e inoportuno.
—Yo soy bisexual, cuando se los dije a mis padres mi padre quería golpearme, me llamaron loco y que estaba confundido o que mis amistades me envenenaron la cabeza— dio una risa nasal—. Son cosas que no se olvidan pero es una enseñanza para cuando somos padres no ser lo mismo, después de que me escape de mi casa yo me sentí libre, pero claramente cometí errores que también los convertí en enseñanza.
Esos pasos cortos pero muy fuertes que golpean sobre el suelo hicieron que Hoseok se hiciera pequeño, se sentía intimidado por Yoongi pero también bastante caliente, su mirada profunda hacía que su miembro reaccionara en su lugar. Sus manos sostienen los del joven, y sonríe con calidez.
—Ahora haz las cosas por ti, vive para tu felicidad y sal con tantas personas quieras sin miedo a nada. Ya tienes que dar ninguna explicación.
Los dedos pulgares acariciaron la piel de sus manos, siente una corriente eléctrica y está fascinado con la forma en que le habla. Sin más lo deja que vaya a la cocina sin decir nada más.
...
Ya hacía un mes que estaba viviendo en casa de Hirai. Hoseok tenía mucha oportunidad de ver cómo quisiera a Yoongi, y en la noches se masturbaba pensando en él. La primera vez que lo hizo se sintió extraño pero realmente es algo que necesitaba, tuvo ese sentimiento de culpa por hacerle eso a su mejor amiga pero cuando volvía a imaginarlo y pensar que lo tomaba en su despacho nuevamente su miembro estaba erecto para ser utilizado. Ahora cuando Yoongi nadaba en la piscina los ojos de Hoseok casi salía de sus cuencas, fascinado y con la emoción al mil, deseando que lo tomara pero antes de decir o hacer algo Hirai lo estaba llamando. Obviamente Yoongi se había dado cuenta de muchísimas cosas, empezando por la forma en que lo mira, esos ojos cafés brillaban con tanta lujurias que era inevitable no describirlo, la forma en que se comportaba tan ansioso y tímido a la vez, su voz sonaba más suave cuando se diría a él con un tono más coqueto. Este mismo aceptaba que Hoseok es bastante hermoso y atractivo, tampoco negaba la idea de decir que le gustaba pero por respeto a su hija no hacía algo al respecto.
Su hija incluyó a Hoseok a su familia como si fuese un hijo más, no iba hacer algo que no. Todo eso se esfumó cuando el chico después de llegar de clases cayó rendido sobre el sillón, tuvo un día bastante duro porque comenzaba ya los exámenes, ese día Yoongi decidió tomarse un tiempo libre para revisar algunos pendientes en otros de sus negocios. Cuando Yoongi decidió ir a la cocina para tomar un poco de agua lo miro de pies a cabeza, esos pantalones que tenía puestos se ajustaban bastante bien a sus piernas imaginándose mil cosas. Se aclaró la garganta y trato de mirar por otro lugar.
—¿Y Hirai?— pregunta con una voz grave.
Hoseok abre los ojos y se acomoda.
—Olvide decirle que le avisara que no llegará a dormir porque tendrá una pijamada con sus amigas.
Yoongi está serio, siente nuevamente esa mirada tan dura sobre su cuerpo que está haciendo que también reaccione, si sigue haciéndolo terminará perdiendo la cordura de pedirle que lo cogiera en el sillón. Saca su celular del bolsillo del pantalón y le llama, es corto y breve, es comprensible pero también está pidiendo que se lo haga saber antes. Cuando termina la llamada lleva su lengua sobre los labios para empaparlos de su saliva, Hoseok se siente un poquito duro.
—La casa es solamente de nosotros dos— su voz sonó grave, se jodio todo porque su pene ya estaba muy erecto. El pantalón estaba siendo incómodo pero tampoco quería que se diera cuenta.
Disimula sonriendo a medias y llevándose discretamente una almohada sobre sus piernas.
—Eso parece— susurra.
La tensión se siente espesa y bastante cargada, Hoseok disimula que le duele el cuello para estirarse un poco para quitarse la excitación o por lo menos bajarle un poco.
—¿Estas estresado?— pregunta y camina detrás del sillón para llevar sus manos a los hombros de Hoseok—. Estás algo tenso.
No pregunta más, comienza hacerle un masaje bastante bueno que al sentir sus grandes manos sobre sus hombros lo único que logro fue calentarlo aun más. Sin pensarlo mucho cerró los ojos y se dejó llevar por ese exquisito masaje, sin ninguna intención soltó un jadeo que también activó algo en el hombre, mordió su labio inferior y sus dedos pulgares acarician la piel del cuello haciendo que una corriente eléctrica pase por su columna. No puede más, suelta más jadeos.
—¿Te gusta?— Hoseok asiente aun con los ojos cerrados. Por fin se da cuenta que el pene de Hoseok está erecto porque se puede notar bastante bien, sonríe con picardía.
Su lujuria lo nubla, baja sus manos hasta el pecho de Hoseok y llega hasta su vientre donde una de sus manos ya está sobre el pene de este, abre los ojos de golpe y se vuelve tenso.
—Se-señor Min...
—¡Shhh!— dice sobre su oído—. Estás muy tenso, ¿no quieres que te relaje?
¿Cómo le podía decir que no? Esos ojos oscuros brillando con tanta lujuria, su voz estaba hipnotizándolo y su mano comenzando a moverla masajeando su bulto. No respondió nada, simplemente lo miraba con súplica, con los labios entre abiertos y el ceño fruncido, la manera en que lo está acariciando es tan lento que esta cayendo en la desesperación, sus piernas tiemblan y su cuerpo está ardiendo. Muerde su labio inferior cuando Yoongi lo acaricia con más rapidez, pero después no se siente satisfactorio, ese jodido pantalón esta siendo tan estorboso que pide a gritos que se lo quite. Y como si lo estuviera leyendo la mente, retira su mano y camina donde sentado Hoseok, se sienta aun lado suyo y se golpea el regazo para indicarle que se siente, al inicio está dudando pero al final acepta. Con cuidado le desabotona el pantalón y el cierre para después bajarle un poco la prenda junto al bóxer para liberar su pene, está rojizo, gruesa y con algunas venas marcadas. Se moja los labios con una sonrisa marcada, hace que Hoseok pegue su espalda sobre su pecho para mirarlo mejor, levanta su camisa hasta su pecho y al mirar como su pene golpea contra su vientre no aguanta la necesidad de tocarla. Esta masturbándolo despacio sacándolo varios jadeos, sus ojos se cierran para disfrutar de lo que esta haciéndolo, Yoongi se está dando cuenta y lo toma de la mandíbula.
—Abre los ojos, mira como te estoy masturbando. ¿No te gusta?
—S-sí— tartamudea, no puede ni siquiera puede respirar bien—. Me gusta mucho.
Sonríe. Sube y baja con un poco más de velocidad, Hoseok está obedeciendo lo que el señor Min está pidiendo, y siente que no podrá aguantar mucho. Una de las manos de Yoongi está acariciando el pecho de Hoseok desde su estómago hasta sentir sus pezones duros. Los jadeos se convierten en gemidos y se vuelven escandalosos. Su pene esta muy rojo y llorando por lo delicioso que lo está jodiendo, de repente esta masturbándolo con más rapidez que se está retorciendo encima de él, y cuando se ha dado cuenta que se corrió sobre su mano. Con el semen en su mano se lo lleva a la boca mientras lo está mirando con sorpresa, lo chupa sin quitarle la vista de su precioso rostro sonrojado, con esa acción hizo que se volviera a poner duro.
—Que delicioso sabes, Hoseok.
Un golpe de realidad lo golpea y se está dando cuenta que no debería ser. El padre de su mejor amiga lo acaba de masturbar. Esta avergonzado, no se atreve ni siquiera a mirarlo a los ojos. Yoongi le divierte de alguna forma, le encanta verlo de esa manera.
—Señor Min, esto no debió pasar...
Se levanta y se sube la ropa con rapidez, esos ojos profundos no dejan de mirarlo y mordiendo su labio inferior. No dice nada, solo se desabotona el pantalón junto al cierre para sacar su pene, está boquiabierto al verlo todo expuesto. Su mano lo acaricia y se masturba un poco.
—¿No quieres probarla?
Y ahí es cuando se da cuenta qué tal vez y su mente le está jugando, no puede distinguir entre la realidad y lo soñado, pero realmente es tan increíble ver cómo esta sentado sobre el sofá con las piernas abiertas con su pene expuesta con ese traje negro, su boca se le hizo agua y se encamina frente a él para ponerse de rodillas, Yoongi baja la mirada no quería perderse nada. Solo acerca su boca cerca de su pene sin tocarla, Yoongi la guía hasta que despacio la lengua de Hoseok lo acaricia, lo lame como si fuese una paleta, Yoongi gime al ver como Hoseok ya está cogiendo su boca con su pene. Se siente como la maldita gloria, toma su cabello para moverlo mejor y así empujarlo más, después Hoseok como puede se lo quita de la boca para concentrarse en sus testículos y chuparlos también juguearlos con la lengua, los ojos de Yoongi están en blanco al sentir lo delicioso que es, está a nada de que explote así que lo obliga nuevamente a que se la vuelva a chupar indicándole que le juegue los testículos con las manos. Sin perder tanto tiempo Yoongi se corre con fuerza haciéndolo temblar, Hoseok no hace ni siquiera un gesto al tragarse su esencia. Se levanta del suelo limpiándose la comisura de los labios y de nuevo la realidad le cae.
Yoongi se levanta del sofá, se acomoda bien la ropa y cierra su cremallera junto al botón. Lleva su pulgar al barbilla de Hoseok y le avienta un beso.
—Tal vez, no sea la última vez que hagamos algo parecido... Quisiera probarte en varias maneras.
Se fue dejándolo solo con su mente en un lío.
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Toda la noche no pudo ni siquiera dormir, y cada vez que se acordaba de lo qué pasó se excitaba y tenía que masturbarse o se sentía incómodo. No quería tampoco ir detrás a la habitación de Yoongi porque pensaría que es un necesitado, sin embargo, su necesidad ahora de que se lo coja es más grande lo que él pensó.
Al día siguiente no sabía como mirarlo ni mucho menos como mirar a Hirai. Al inicio todo fue bastante vergonzoso y ni querer que Yoongi se le acercara por miedo de que su hija lo descubriera y se enojara con él.
Jamás va olvidar aquella noche, esa noche que en serio fue tan distinta. Antes de irse a dormir su madre llamó por él, no fue una conversación amena y solo hizo que se sintiera tan mal, Hirai lo abrazo y le dijo que no tenía que preocuparse por nada porque ahora tenía un hogar donde se puede quedar cuando él quisiera, ademas, Yoongi estaba encantado con su presencia. Bajoneado y después de desahogarse con ella decidió irse a su habitación, no quería pensar mucho en esa maldita conversación y se dispuso mejor a querer descansar, fallo, porque ni siquiera tenía sueño, sin embargo para no tener que pensar en nada hizo la típica de "contar borregos". Checo el reloj en su celular eran las tres de la mañana, maldición, más tarde lo iba a lamentar, siguió su intento de hacerlo cuando vio escucho como la puerta de su habitación se abrió.
—¿Hirai?— pregunta, se acerca a su mesita de noche y enciende la lámpara, se sobresalta cuando ve a Yoongi parado sobre la puerta ya cerrada—. Señor Min, ¿qué está haciendo aquí?
—Deduje que estarías despierto, ¿te molesta? Si me dices que sí puedo irme sin ningún problema.
En realidad no estaba ni siquiera sorprendido por su aparición, es más, estaba bastante feliz que haya llegado, necesitaba algo que podría desahogarse y olvidarse de ese maldito trago amargo.
—No— dice casi en un susurro—. Puede quedarse.
—No tengas pendiente de mi hija, ella ya está durmiendo— él vestía ya su ropa de dormir, esa camisa de algodón azul marino le quedaba bastante bien, incluso el pantalón cuadrado flojo comenzaba a marcarse su pene semi despierto—. Fue alguno de tus padres que llamo, ¿cierto?
Hoseok asintió.
—No debería afectarme porque ya decidí ser feliz pero de alguna forma esta doliendo.
Yoongi se acerca a la cama y se sienta sobre el colchón, su mano cae sobre la pierna de Hoseok y este siente como escalofrío le recorre.
—Es normal, son tus padres y de alguna manera duele, eres humano y es válido. No tienes que preocuparte de nada, cuando tú quieras puedes venir a mí a desahogarte.
Su mano va subiendo un poco, está siendo juguetón y eso hace que Hoseok jadee poquito. Sonríe, le encanta hacerlo sufrir y que disfrute sus caricias, Hoseok no hace nada, simplemente se deja ser tan cariñoso con él hasta que su cuerpo reaccione. Es como si hubiera apretado un botón para que su excitación se encendiera, de repente su mente se nubla y lo único que cae en cuenta es que ya está encima de Yoongi besándolo. Lo besa primero despacio, la manos de Yoongi no dejan de ser juguetonas y hace que el beso se vuelva más morboso y tan necesitado, su lengua experimenta la del contrario y chupa su labio inferior de manera caliente, como si hubiera esperado tanto ese momento. No espera nada, su mano está acariciando ya el miembro de Hoseok sin despegar sus labios de los de él, los jadeos están siendo ahogados mientras se mueve con el contacto de Yoongi. Hoseok se sienta sobre su regazo, besa ahora su mejilla hasta llegar a su cuello tan desesperada haciéndolo sonreír, este le quita la camisa de pijama y sus dedos están acariciando su espalda.
—Déjame cogerte— confiesa sin filtro, Hoseok lo está mirando a los ojos se siente embriagado, sus mejillas están coloradas y su cuerpo está tembloroso—. Ándale— acaricia sus mejillas mientras lleva su lengua hacia su labio inferior.
Hoseok asiente repetidas veces. Claro que si quiere ser cogido por ese hombre.
Ahora sus besos de Yoongi recorren la mandíbula del muchacho hasta su cuello y caen sobre su pecho, pasa su lengua por su piel y sus manos aprieta sus nalgas con necesidad, este jadea al sentir ambos actos. Hace que se frote sobre su pene ya duro, mueve sus caderas sin dejar de besarlo y chupar su piel, está siendo bastante bueno y sus jadeos de tan solo escucharlo siente que se correra. De una vez le está avisando que no será nada gentil y eso a Hoseok le importa menos, le pide que se quite todo y se recueste sobre la cama en cuatro, obedece sin decir ninguna palabra y solo está mirándolo como un león hambriento. Esta en la posición que le ha dicho, ver la entrada de Hoseok hace que su pene esté pidiendo a gritos que lo deje entrar ahí, no le hace caso, no hará lo que su pene le diga. Se quita de igual manera la ropa y se arrodilla sobre el colchón detrás de Hoseok, sus manos acarician sus nalgas abiertas como si fuera algo tan delicado, lleva sus labios sobre de ellas para besarlas dejando lo mejor para después, está siendo una tortura pero no pasa nada quiere escuchar a Hoseok rogando que haga algo con él. Le encanta, por eso hunde su rostro hacia la entrada de Hoseok, si lengua está chupando ahí y lo hace tan bien que sus piernas están siendo tan débiles, le gusta jugar y experimentar por todo el terreno, baja y sube chupándolo y de repente lo penetra con la lengua mientras sostiene sus muslos, le encanta. Su pecho cae sobre la cama y se sostiene bien de las sábanas, siente que ve estrellas al rededor suyo, ahora Yoongi ya no se concentra en su entrada sino ahora está jugando con sus testículos que los chupa con cuidado, mientras que uno de sus dedos está en su entrada dilatándolo. Hoseok no puede evitar gemir, solo deja que sea usado de la manera más excitante, nuevamente la lengua de Yoongi cae sobre esa entrada pero después se aleja para escupir en ella y ahora usar sus dedos, comienza siendo lento para después penetrarlo con su dedo de en medio. Es delicioso, bastante que incluso le pide que le abra más sus nalgas. Ahora dos dedos están dentro suyo está entrando y saliendo, se escucha el choque entre la palma de su mano con la piel del contrario, Yoongi observa cómo está pidiendo que no se detenga y está casi lloriqueando diciéndole cuanto le encanta. Le retira los dedos y se los lleva a la boca para lubricarlos más y nuevamente meterlos, está muy sensible que está a nada de correrse, y lo deja no se pone nada rudo. Cuando termina de correrse deja a Hoseok temblando, deja que descanse mientras va en busca de preservativos y lubricante, su pene duele y siente que sino lo toca va a enloquecer. Está listo, se masturba mirando el cuerpo vulnerable de Hoseok en la cama, siente que está perfecto, abre con cuidado el condón y se lo coloca. Le pide a Hoseok que vuelva a la misma posición para colocarle el lubricante, no quería lastimarlo, así que después de haberme colocado él lo hace con la entrada del contrario. Está preparado. Con cuidado alinea su pene y va entrando, es fácil, con el lubricante es bastante sencillo, le duele un poco por el grosor de su pene pero se acostumbró conforme pasaba los minutos. Yoongi jadeó al sentirlo tan estrecho, va moviéndose de poco en poco hasta que Hoseok se mueve dando una señal, le encanta, está fascinado como el culo de Hoseok lo está apretando tan jodidamente bien. Hoseok cae por completo a la cama y Yoongi cae sobre de él pero sin llegar a aplastarlo, está embistiéndolo y lo toma con rudeza. Está agradecido con su hija de haber traído a Hoseok a su casa, de estar cogiéndose a este precioso muchacho. Sus gemidos están siendo una delicia para sus oídos, está nuevamente lloriqueando por cómo está golpeando su próstata tan bien. Está alucinando.
—¿Te gusta como te estoy cogiendo?
Las embestidas están siendo más rápidas, el sonido de sus cuerpos está siendo morboso, el rostro de Hoseok está pegado a la cama mientras sus ojos están cerrados y su boca abierta en una O gimiendo con su garganta casi destruida, la saliva se le cae pero eso no importa en absoluto, su cabello castaño está siendo un desastre, y su mano está a puñada a la altura de su cara. Yoongi está susurrándole sobre su oído.
—Me fascina— suelta con dificultad, claro que le encanta cómo está siendo jodido.
La maldita pelea dejo de existir, ya ni siquiera sabe que porque estaba triste. Unas estocadas más y ambos llegan al orgasmo, le hubiese encantado correrse sobre Hoseok pero preferiría fuera después. Lo abrazo y beso su hombro.
—Sabes delicioso— dice haciendo sonreír a Hoseok—. ¿Cómo te sientes?
—No recuerdo ni porque estaba triste— suelta una carcajada—. No me beses más o me calentaré nuevamente.
No obedeció sólo siguió, los toqueteos llegaron a que otra vez se pusiera duro. Como pudo busco un nuevo preservativo y se lo colocara con rapidez, acostado de lado Yoongi levantó su pierna para poder penetrarlo mientras besaba su cuello y nuevamente su hombro. Esa noche no fue exactamente para dormir.
Al día siguiente no podía ni con su propia alma, Yoongi ordenó que le llevaran el desayuno a su habitación e indicarle que no se presentará a la universidad sino quería. En efecto no se presentó, le dijo a Hirai que no se sentía emocionalmente bien, una mentira más una mentira menos.
No había ninguna noche que Yoongi no visitara a Hoseok. Le encantaba como lo coge todas las noches y escucharlo rogar por más. Esta vez no fue la excepción, le fascinaba que Yoongi le quitaba el estrés de absolutamente todo. La boca de Yoongi estaba siendo una maravilla con el pene de Hoseok; está en cuatro mientras Yoongi está acostado boca arriba chupando su pene y las caderas del contrario las está moviendo, Yoongi está usando su mano derecha para masturbarse y la otra para meter un dedo en su entrada. Y desde hace bastante tiempo la culpa ya ni siquiera lo carcome. Cuando Hoseok llega al orgasmo se quita para ayudar a Yoongi, todo es excitante y bastante delicioso.
Pero mientras se frecuejtaban, los sentimientos de ambos dejaron de ser solamente atracción sexual. Los problemas financieros de Hoseok se presentaron más ahora del pago de la colegiatura, pero sin saberlo, Yoongi hablo con Hirai preguntándole si ya había hecho el pago a lo cual ella respondió que no, y de inmediato le pagó la colegiatura de lo que restaba del año, en cuanto Hoseok se entera le reclamó porque lo había hecho pero todo ese reclamó se esfumó porque ya lo tenia embistiendo sobre su escritorio. No solo fue la colegiatura, sino también le compraba todo lo que necesitara y cuando Hoseok se negaba se molestaba y lo castigaba sin verlo más en su habitación, obviamente todo a escondidas de Hirai. Todo era un secreto, uno donde los sentimientos ya estaban de por medio, incluso ya el tener relaciones sexuales con él era algo significativo.
No le importaba que fuera mucho más mayor que él, ni tampoco que ya fuera padre de su mejor amiga y si tenía que enfrentarse a ella lo haria. Ese día estaba dispuesto a decirle, ese día había llegado más temprano a casa y pregunto por Yoongi, al saber que estaba en su despacho abrió la puerta sin siquiera ser educado, Yoongi se sorprendió por la forma en que llegó y se levantó de su escritorio.
—¿Pasa algo?— pregunta con el ceño fruncido.
—Le diré a Hirai que estoy comenzando a tener sentimientos por ti.
La expresión de Yoongi no era de asombro, él sabía perfectamente ya los sentimientos que tenía Hoseok hacia a él y viceversa. Esta analizado un poco la situación, sabe que está mal por la diferencia de edad, pero Hoseok ya no era un menor de edad.
—Esta bien— responde—. Estaré ahí porque también siento muchas cosas por yi, incluso amor.
Sus manos van hacia sus mejillas y lo besa, es algo muy diferente y nada de dobles intenciones. Cuando menos lo esperan la puerta del despacho se abre y se deja ver a una Hirai palida.
—¿Papá? ¿Hobi?— pregunta en estado de shock.
—Hirai, escúchame— dice rápidamente acercándose a ella.
—¿Por qué? No me toquen
Hirai sale corriendo, Yoongi esta preocupado y le grita para poder hablar con ella pero es detenido por Hoseok, quien le dice que hablara personalmente con ella.
Ella al notar la presencia de Hoseok le dice que se vaya pero este insiste en hablar, en cuanto la logra calmar le explica de la manera más tranquila posible que se a enamorado de su padre, no hay nada de malo porque ambos son adultos, Yoongi no tiene pareja y además no está engañando a nadie. Ella lo analiza y le toma un poco en procesar todo.
—Lo lamento, es que me sorprendí y no supe cómo reaccionar y ademas, no tenía porque hablarles asi. Estoy feliz que hagas feliz a mi padre— lo abraza—. Pero olvídate que te diré "padrastro"
Ambos ríen a carcajadas, tampoco es que Hoseok se sienta cómodo con decirle hijastra. Aun es muy jocen.
Fin.