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Entre cenizas y orquรญdeas negras | | ONE-SHOT Honghwa

Summary

En la cima del monte mรกs remoto, donde el mundo permanece virgen y la luna acalla, se alza un reino envuelto de sombra. Allรญ, donde los espectros susurran y las formas oscuras cobran vida, gobierna un monarca. Su trono se encuentra rodeado por un mundo tan muerto como el pecho sin latido de su duquesa. Seonghwa yace a su lado, intacto en su belleza eterna, con labios tal rubรญes y ojos que viven para ser mimados. Una mera trampa fue lo que los uniรณ, pero fue la inmortalidad la que los encadenรณ. Ahora, prisionero de un tiempo que no avanza, el monarca reina junto a su musa que lo hizo cautivo allรญ, reina hacia una inmortalidad que les parece insuficiente. เงฒเงด ๐•ญ๐–†๐–˜๐–†๐–‰๐–” ๐–Š๐–“ ๐–‘๐–† ๐–•๐–†๐–—๐–Š๐–๐–† ๐–•๐–—๐–Ž๐–“๐–ˆ๐–Ž๐–•๐–†๐–‘ ๐–‰๐–Š ๐–‘๐–”๐–˜ ๐–‘๐–”๐–ˆ๐–”๐–˜ ๐•ฌ๐–‰๐–†๐–’๐–˜ ุใ…ค เงฒเงด ๐•ฎ๐–†๐–’๐–‡๐–Ž๐–” ๐–‰๐–Š ๐–•๐–—๐–”๐–“๐–”๐–’๐–‡๐–—๐–Š๐–˜ ุใ…ค เงฒเงด ๐•ฏ๐–†๐–—๐– ๐•ฝ๐–”๐–’๐–†๐–“๐–ˆ๐–Š ุใ…ค

Status
Complete
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
18+

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https://youtu.be/vgKl55KPZwo

El silencio de la noche se desliza por los corredores como un susurro de tiempos olvidados, la neblina hace de las suyas al vestir las ramas de blanco delicadamente con la ausencia de hojas.

La madera, vetusta y noble, rechinaba con cada pisada que daba el residente solitario. Sus zapatos resonaban mientras el traje, de corte riguroso y oscuro como la tinta mรกs profunda, comenzaba a tornarse ajustado por el ascenso.

Los vuelos de las mangas van tiritando en cada paso marcado. El broche que lleva no es otro detalle mรกs que de su amado, suele arreglarle de aquรญ y allรก, una que otra puntada o ajuste para terminar con un beso esquimal, todo aquello seguido de un gesto aprobatorio con los brazos tras su espalda.

Con un gesto mecรกnico, tirรณ de la camisa al nivel del cuello, deshaciendo sin el nudo de la corbata, cual si aquella prenda le sofocara el pecho como la nostalgia que lleva dentro.

Va subiendo los escalones con el andar de un espectro, pues varios puede contar los que lleva por dentro. Por todas partes de la mansiรณn hay tรบnicas negras que terminan en bordados dorados, trabajo duro de unas finas manos que adora sostener, su aroma a orquรญdeas de luto estรก por todas partes.

Cualquiera que entra nota el toque de la musa en cada detalle, Hongjoong es el mรกs dichoso.

Las paredes, tapizadas en terciopelo marchito, ostentan marcas de garras, semejantes a las que su amante entierra en su espalda, tan firmes como juramento. Hongjoong era el papel donde su amado trazaba los mรกs bellos patrones cuando yacรญan juntos.

Entre sombras que bailan al compรกs de los candelabros, se perfila la silueta del monarca nocturno quien con porte grave recorre los lรบgubres pasillos de la mansiรณn.

Antes que su desespero le haga desfallecer es cuando entonces ya se encuentra en la recรกmara.

Un halo femenino es el que perfuma el ambiente. No se trata de un perfume cualquiera, sino de aquellos que se aplican exprimiendo el frasco como quien sangra un recuerdo. Es almizcle, orquรญdea marchita, y algo indefinido, tal vez toques a aroma de amor condenado.

El espejo alto estรก bien ornamentado de las almas absorbidas que osaron mirarse a travรฉs de los siglos.

La cama, por su parte, luce como altar de telas pesadas que se adhieren como lamentos a la silueta que reposa sobre ella.

Con la cabeza inclinada en el pilar de madera el monarca se toma un tiempo para ver reposar a su lรณbrega ninfa.

De un lado, pende un pie que aรบn porta un tacรณn de charol tan fiero, negro, precioso como su reina. Y Hongjoong no puede hacer mรกs nada que sonreรญr con devociรณn malsana.

Su mirada sube lenta, gozosa, por la larga pierna de su amado que ha sido expuesta por la tela satรญn. Seda europea es su debilidad, su reina lo sabe bien, los telones solo le abren paso a la mรกs profana vista en cuanto puede ofrecerle.

La liga de encaje que abraza el muslo yace como un juramento carnal, y la pequeรฑa daga de plata dormida ceรฑida allรญ es lo que le hace sonreรญr por su significado.

Mรกs arriba, el corsรฉ โ€”reloj de arena de terciopelo negroโ€” marca el lugar exacto donde le fascina posar su tacto. El escote resguarda un busto coronado por un collar que termina en el frasco de corazรณn. Hongjoong sabe bien el contenido de aquel relicario, es su propia sangre sellada con un pequeรฑo corcho.

ร‰l mismo lleva uno idรฉntico, oculto siempre en el bolsillo del chaleco, cerca del pecho.

La piel de su reina es tan pรกlida que parece no haber conocido nunca la luz del sol; tan fina y helada como cristal amatista. Y, sin embargo, sus labios eran fuego: rubรญes encarnados, hรบmedos, latentes, el inferior su favorito para hundirle el filo de su diente canino.

Su querido Seonghwa le estaba negando la mirada al dormir

Deseaba adorarlo como cada noche

Odiaba despertarlo, aun asรญ, no negarรญa era una de sus partes favoritas del dรญa.

El monarca remueve los pendientes de su duquesa y retira con delicadeza los mechones metรกlicos que cubren sus pรกrpados. Su musa se agita suavemente desde la dimensiรณn de sus sueรฑos y parece sonreรญr ante el toque de su amado.

Hongjoong cuida de no dejar caer el amuleto de metal sobre su rostro al inclinarse para posar un beso sobre sus labios sin poder resistir otro segundo mรกs.

Ha sentido en carne propia el apropiamiento de su alma.

Una, cuando Seonghwa se la absorbiรณ en aquella ribera donde el monarca lo confundiรณ con una doncella perdida.

La segunda la que sufre cada amanecer, cuando Seonghwa despierta y sus ojos lo aรฑoran como su seรฑor.

Hongjoong se asume mรกrtir, uno que perece cada vez que Seonghwa alza las comisuras de sus labios y lo atrae a uno de esos besos que le carcomen el alma, justo como ahora.

โ€” Es hora de desayunar, querida โ€” murmura Hongjoong, su voz suave, tal roce de pluma sobre superficie de lago.

Su reina frunce ligeramente el ceรฑo sin abrir del todo los ojos, la piel aรบn atrapada bajo el velo tibio de la fatiga

โ€” Querido, estoy exhausto ... โ€”susurra, girando el rostro apenas queriendo esconderse de la insistencia en los labios de su amado.

Pero Hongjoong no accede como lo hace siempre, en cambio le acaricia la mejilla con los nudillos, paciente con su reina.

โ€” Debes comer algo, Hwa. No puedes seguir alimentรกndote sรณlo de aire ... o de mรญ โ€” aรฑade con una sonrisa que apenas curva su boca.

Seonghwa emite un sonido entre un suspiro y una risa, resignado. Entonces extiende los brazos como lo harรญa un cisne desplegando sus alas.

La luna agoniza tras los vitrales ennegrecidos, tiรฑendo con su pรกlido reflejo las escalinatas de mรกrmol que descienden hacia el gran comedor. Es esa hora en la que las almas aรบn susurran entre los muros cuando Hongjoong emerge de la penumbra, sus pasos silenciosos como un conjuro antiguo con su reina en brazos.

Seonghwa, envuelto en una tรบnica de terciopelo negro cuyo largo borde arrastra con parsimonia por los peldaรฑos, se apoya como un espectro dormido contra su amado. Sus brazos rodean con delicadeza el cuello perfumado de Hongjoong, y de sus tobillos cuelgan cadenas de plata que tintinean con cada paso semejantes a campanas fรบnebres.

Las paredes, a cada tramo, estรกn vestidas de retratos que el tiempo no ha podido marchitar. ร“leos enmarcados con molduras de espinas doradas relatan, como un evangelio privado, la historia de su devociรณn. Una de las pinturas muestra a Seonghwa sentado en un sillรณn victoriano, vestido con volantes negros y encaje carmesรญ, el rostro altivo, mientras Hongjoong yace arrodillado ante รฉl, con una pierna desnuda de su condesa descansando sobre su hombro tal pedestal consagrado.

Otro cuadro los retrata en la quietud de un sueรฑo compartido: Seonghwa reposa, dormido en brazos del Rey, envuelto en un chal de gasa, la expresiรณn en su rostro tan plรกcida que podrรญa confundirse con la muerte si no fuera por la leve sonrisa de sus labios entreabiertos.

Mรกs abajo, una pintura mรกs pequeรฑa, pero aรบn mรกs intensa, muestra a Hongjoong inclinado con profunda devociรณn, besando la mano enguantada de su Rubรญ, justo sobre el anillo de compromiso: una pieza singular, coronada con una viuda negra de รณnix, de cuyas patas emerge una fina telaraรฑa de plata abrazando el dedo anular de su ahora esposo.

Eternidad vestida de luto

Descienden asรญ hacia un salรณn vasto donde la mesa ya estรก servida con manjares oscuros: frutas marchitas, panes ennegrecidos con ceniza de rosas, copas de vino casi negro. Candelabros torcidos lloran cera sobre manteles de encaje carmesรญ. Todo exhala la belleza marchita de una elegancia macabra que hace de todo aquello hogar.

Hongjoong deposita con sumo cuidado a su duquesa sobre su silla de respaldo alto, tallada en รฉbano y con detalles en forma de espinas, su trono.

El mรกs bello de los condenados frunce apenas el gesto: su espalda, exhausta por las danzas a que su monarca lo sometiรณ en su lecho y los suspiros de la noche, no halla descanso.

โ€” Yunho โ€” ordena Hongjoong con una sonrisa torcida, llena de la satisfacciรณn oscura de quien conoce bien el precio del placer โ€” Rรกpido, un cojรญn, mi rubรญ estรก fatigada.

Desde las sombras, surge Yunho, el mayordomo, alto como un ciprรฉs y de pasos medidos. Un ex convicto del manicomio, asesino serial buscado que ahora sirve a los Kim. Trae en sus manos enguantadas un cojรญn de terciopelo gris con cenizas de condenados. Hongjoong lo toma sin esperar mรกs y lo coloca รฉl mismo tras la espalda de Seonghwa, que se deja hacer con la gracia indolente de una alteza eternamente adorada.

Sus dedos se rozan brevemente; la mirada de Seonghwa se entreabre, cargada de sueรฑos malditos y amor eterno.

โ€” Me mantuviste despierto toda la noche Mon Cher ... โ€” murmura con voz de eco antiguo.

โ€” Y aun asรญ nunca me es suficiente, Cara Mรญa โ€”responde Hongjoong con un susurro que contiene siglos de devociรณn maldita.

Ambos sellan sus besos como lo llevan haciendo por siglos y siglos abriendo sus brazos a una eternidad juntos, una que no les alcanza.

Hongjoong se separa de su ninfa y acaricia ese rostro que le ve con encanto, como hace siglos atrรกs.

Hongjoong apenas guarda recuerdos claros de su vida pasada. Antes de Seonghwa todo se resumรญa a una secuencia interminable de responsabilidades: ser servido, adulado, instruido.

Desde que tuvo uso de razรณn, fue el elegido para heredar el trono de Anarchteez, serรญa candidato a rey desde que fue concebido y ni le habรญan consultado.

El reino implacable de su padre, fundado sobre el militarismo, donde no hay espacio para el dolor, el miedo, ni para los sentimientos. Allรญ, la humanidad era una debilidad que se entrenaba para extinguir.

Criado bajo esa doctrina desde la infancia hasta la adultez, Hongjoong se convirtiรณ en un prodigio en el arte de la espada, la equitaciรณn y la caza. Todo apuntaba a su ascensiรณn como lรญder supremo del reino. Su destino estaba tallado en los cimientos de la opresiรณn.

Pero justo a una semana de la coronaciรณn decidiรณ montar una รบltima vez a Hades, su corcel negro, y cabalgar a travรฉs de los parajes sombrรญos que bordeaban el reino. Fue su รบltimo acto de libertad, un momento para acallar su interior antes de sellarlo para siempre. Sabรญa que no habrรญa mรกs lienzos ocultos tras la chimenea, ni mรกs noches robadas a la lectura de poemas, ni mรกs contemplaciones silenciosas frente al arte. La libertad y la pasiรณn serรญan los primeros sacrificios en su reinado, asรญ habรญa sido estipulado.

Con una รบltima cacerรญa, Hongjoong se preparaba para la sesiรณn final de recatamiento. Caminaba entre arbustos secos, dejando el rastro de su espada como guรญa en los troncos. De pronto, un aleteo lejano rompiรณ el silencio.

Guiado por el sonido, se adentrรณ en la maleza hasta dar con su origen

Un cuervo

Uno de plumaje negro espeso como brea, de tamaรฑo inusualmente grande, de una belleza inquietante, nunca habรญa visto uno igual.

Hongjoong tensรณ el arco con precisiรณn. El viento se alzรณ, trayendo consigo un aroma denso a almizcle y orquรญdeas marchitas. El cuervo graznรณ y se posรณ torpemente sobre una rama. Fue entonces cuando notรณ el ala herida, colgando a un lado como una sombra rota.

El peliblanco bajรณ el arco y exhalรณ. Las palabras de su padre sobre tomar la ventaja de la vulnerabilidad. Negรณ con la cabeza. No podรญa matar a un ser indefenso, apreciar la vida no lo hacรญa dรฉbil.

De pronto el cuervo emprendiรณ un vuelo a medias, doloroso y torpe. Hongjoong quiso detenerlo, pero sabรญa que interferir solo agravarรญa la herida. Lo siguiรณ con la mirada hasta que el ave descendiรณ junto a una ribera, cerca de un pozo desolado, dando un par de saltos inseguros. Solo en ese entonces fue consciente de su entorno, estaba solo, en las lejanรญas de su reino, a ciegas en la tiniebla, las ramas secas estaban retorcidas y tenebrosas al acecho.

Hades relinchรณ con fuerza hacia atrรกs, alzando sus patas delanteras en el aire. El cuervo aleteรณ con agitaciรณn, croando con las alas abiertas. Hongjoong intentรณ calmar al equino, pero Hades retrocediรณ bruscamente, haciรฉndolo caer al suelo.

Apenas tuvo tiempo de incorporarse cuando el corcel saliรณ galopando a toda velocidad, dejando tras de sรญ un sendero de cenizas.

Hongjoong maldijo entre dientes mientras se levantaba observando el polvo gris suspendido en el aire. Entonces, el aroma a orquรญdeas secas volviรณ a envolverlo, denso y persistente. Sintiendo los bellos de la nuca rizarse girรณ para toparse unos ojos negros lo aguardaban en silencio.

Rรกpido, desenfundรณ su espada con una postura defensiva, pero parpadeรณ, confundido. A la orilla del pozo, una estatua desnuda se hallaba sentada, de espaldas a รฉl. Su cuerpo era pรกlido como la luz de luna, cubierto apenas por un encaje negro que caรญa con delicadeza, y sus venas, oscuras se veรญan por la traslรบcida piel. Desde su sitio, la figura parecรญa contemplarlo en un silencio inquietante.

Aquella figura portaba un fulgor pรกlido, no de sol ni de luna, sino del abismo que late en lo profundo de los espejos antiguos. Y tenรญa ... ยกOh! ojos que no eran sino portal infernal. Negros, inmensos, sombrรญos cual las profundidades de un rรญo sin nombre. En ellos yacรญa la furia de los cielos y el sosiego de las criptas; eran, sin duda, la semilla de toda hermosura que el mundo alguna vez soรฑรณ parir.

Hongjoong, a quien jamรกs se vio inclinarse por joyeles ni tapices, ni por la danza de la luz en los tallos de las rocas, ni por los nudos sagrados en los pelajes de los ciervos, ni siquiera por las letras engalanadas de los papiros ... sintiรณ, por vez primera, la punzada del asombro. Jamรกs le fueron deleite los rasgos de hombre o mujer, ni hallรณ virtud en labios ni en figura humana. Mas ante aquel ente โ€”ยฟEra aquello una obra de arte, o un remanente de lo que fue humano?โ€”, se preguntรณ el monarca sintiรฉndose herido por una belleza tan vasta que parecรญa doler.

Cuando la punta de sus dedos amenazaban con congelarse la estatua parpadeรณ

Hongjoong retrocediรณ de golpe, el corazรณn latiรฉndole con fuerza descontrolada, asustado mรกs allรก de lo que nunca estuvo. Se habรญa enfrentado a bestias, enemigos, los mรกs terribles adversarios, ninguno se sintiรณ tan letal como aquella figura y la presencia que irradiaba.

Entonces, la estatua ladeรณ la cabeza con una calma perturbadora, como si se divirtiera con su reacciรณn. La vestidura de encaje resbalรณ suavemente de su hombro, dejando al descubierto mรกs piel de la que Hongjoong hubiera querido ver. No pudo evitar que su mirada descendiera, atrapada por la blancura fantasmal. Un escalofrรญo le recorriรณ la espalda mientras su mente luchaba por decidir si aquello era arte o una amenaza viva.

Algo hizo clic en la mente de Hongjoong. ยฟQuรฉ hacรญa una doncellaโ€”si es que lo eraโ€”sentada en la orilla de un pozo, en medio de la nada, vestida como si hubiera escapado de un sueรฑo antiguo?

Bajรณ la espada lentamente, sus pensamientos corriendo mรกs rรกpido que su pulso. Finalmente, la envainรณ con cautela, sin apartar la vista de la figura sin querer asustarla. La estatuaโ€”o lo que fueraโ€”se incorporรณ con elegancia inquietante, evaluรกndolo de pies a cabeza con unos ojos que ahora brillaban con fulgor hรบmedo y real.

โ€” Con su permiso, Madame โ€” dijo Hongjoong, limpiรกndose la ceniza de las palmas โ€” ยฟSe encuentra usted perdida?

La figura ladeรณ la cabeza una vez mรกs, esta vez con una delicadeza casi felina. Luego, su voz surgiรณ, suave como terciopelo desgastado por el tiempo.

โ€” ยฟPerdida? Oh, se equivoca mi noble caballero. Estoy exactamente donde deseo estar.

Su sonrisa era apenas un pliegue en los labios, pero tenรญa el filo de una navaja. Dio un paso hacia รฉl, sus pies descalzos tocando la tierra sin hacer ruido, como si no pesara. Como si no fuera del todo real, Hongjoong no creรญa que lo fuera, tal belleza acentuando sus caderas de esa manera no podรญa ser parte de la realidad.

โ€” Pero en cambiรณ usted ... mi noble caballero estรก lejos de casa, ยฟMe equivoco?

Hongjoong sintiรณ una presiรณn en el pecho. Un frรญo sutil comenzรณ a trepar por su columna.

โ€” ยฟTiene nombre, mi Lady? โ€”preguntรณ con cautela, intentando mantener la compostura acercรกndose aun mรกs.

โ€” Me parece que fue hace mucho que no lo pronuncio ... Recuerdo me nombraban Seonghwa โ€” respondiรณ, su voz envolvente como el eco de una canciรณn olvidada โ€” ยฟY el tuyo, viajero?

Seonghwa nunca se interesรณ por aquellos que llegaban al bosque, no pudo evitar que su lado mรกs curiosesco flotara por la superficie con รฉste nuevo visitante.

Hongjoong titubeรณ. Algo en รฉl gritaba que no debรญa responder, pero sus labios se movieron por inercia.

โ€” Hongjoong, Kim Hongjoong

โ€” Encantado โ€” dijo Seonghwa con una leve inclinaciรณn olvidando su nombre casi de inmediato, su atenciรณn en el porte de aquel mozo.

โ€” ยฟPuedo ayudarle? โ€” dijo Hongjoong tras una pausa, con la voz mรกs firme de lo que se sentรญa โ€” No tengo caballo ahora, pero... juntos podrรญamos salir de aquรญ. El reino de mi padre estรก a unas millas. Soy heredero al trono de Anarchteez. Si caminamos antes de que caiga la noche...

โ€” Uhm ยฟHeredero?

El peliblanco frunciรณ el ceรฑo. Aquella reacciรณn le pareciรณ extraรฑa. ยฟTan aislada estaba esta joven como para no saber siquiera del reino?

โ€”ยฟHa estado perdido tanto tiempo ... como para no saber de Anarchteez?

โ€” Temo que no ยฟSabes? Hace mucho que no hablaba con alguien... con tanta luz en el alma. Parece que son siglos los que he estado solo ... โ€”confesรณ con voz quebrada, aunque sin una lรกgrima โ€” Demasiado tiempo sin un alma que me hable ... sin alguien que me mire ... al menos no como tรบ lo haces.

Hongjoong sintiรณ que algo en su interior se ablandaba. Habรญa sinceridad en esa voz, o al menos eso querรญa creer. Dio un paso mรกs, como si con su presencia pudiera aliviar ese dolor invisible.

โ€” Ya no estรก solo. Lo llevarรฉ a mi reino, le ayudarรฉ a volver, a recordar. Si me lo permite โ€” Seonghwa podรญa mecer sus pies al escuchar su voz, al sentirse asรญ con toda esa atenciรณn que estaba recibiendo.

Seonghwa sonriรณ, esta vez con una dulzura terrible. Inclinรณ la cabeza apenas, como si aceptara una ofrenda invisible.

โ€” Es usted todo un caballero, Joven Kim โ€” dijo, y su voz fue un murmullo que calรณ hasta los huesos โ€” No sabe cuรกnto significa para mรญ ... tenerlo aquรญ ante mรญ.

Hongjoong asintiรณ conmovido tendiรฉndole su palma con anticipaciรณn. Y cuando la mano de Seonghwa se alzรณ, pรกlida y suave como la neblina, y sus dedos rozaron los de รฉl, algo muy antiguo y muy hambriento despertรณ en lo profundo.

El roce de los dedos de Seonghwa fue apenas un susurro sobre la piel de Hongjoong, pero dejรณ una estela de calor helado que no se desvaneciรณ. Al contrario, pareciรณ extenderse, trepando por su brazo como un rรญo lento. Y, sin embargo, Hongjoong no se apartรณ.

Lo habรญa soportado bien, quizรก demasiado bien. Porque, pese a la extraรฑeza de todo, habรญa algo en Seonghwa que lo mantenรญa anclado. La belleza no tenรญa igual: sus hebras caรญan en suaves ondas grises que relucรญan como agua nocturna, sus manos parecรญan esculpidas con la precisiรณn de un dios obsesionado con la perfecciรณn, y su figura ... pecaminosa, provocativa en cada curva apenas velada por el encaje oscuro.

Hongjoong tragรณ saliva al observar parte de su busto descubierto, Seonghwa estaba todo desnudo apenas cubierto por el manto de la muerte.

Su educaciรณn, su rol como heredero, le habรญan prohibido siempre ir mรกs allรก de sus deseos. Se esperaba de รฉl pureza, รฉtica, control. Su cuerpo era un voto sellado, reservado para el matrimonio, para la polรญtica, para una vida escrita por deber.

Pero ahora ... ahora sus pensamientos estaban nublados. Las sensaciones despertaban como raรญces rotas buscando salir a la superficie. Seonghwa no solo lo tocaba con los dedos: lo tocaba con la voz, con la mirada, con el mero estar.

โ€” Se ve cansado, alteza โ€” susurrรณ Seonghwa, con una dulzura envolvente mientras enredaba levemente sus dedos con los de รฉl โ€” ยฟGusta sentarse conmigo?

Hongjoong no supo cuรกndo habรญa comenzado a sudar, ni por quรฉ el aire le costaba tanto en los pulmones. Su cuerpo se sentรญa ligeramente mรกs pesado.

โ€” Tal vez un momento โ€” murmurรณ, sin fuerza para negarse.

Se dejรณ llevar, sentรกndose al borde del pozo. Lo que no contรณ fue que Seonghwa abriera su tรบnica hacia los costados descubriendo sus piernas para รฉl. Hongjoong quiso interceder, pero Seonghwa ya se habรญa hecho lugar en su regazo.

โ€” Debe estar tan agobiado ... con tanto peso sobre tus hombros โ€” dijo Seonghwa, sus ojos clavados en รฉl, oscuros como abismos โ€” Aquรญ puede descansar, mi noble caballero. Solo un poco. Solo conmigo ยฟLo desea?

Y mientras hablaba, mientras le sonreรญa, algo invisible se deslizaba bajo la piel de Hongjoong. Muy, muy lentamente. Como una raรญz espectral aferrรกndose a su alma ... sorbo a sorbo.

Pero รฉl, cegado por una ternura inesperada y un deseo que jamรกs se habรญa permitido explorar, no lo notรณ del todo. Seonghwa tomaba aquel apuesto rostro en sus manos y lo apreciaba, cada poro, cada rastro, pestaรฑa o detalle sin perderse nada.

Solo cerrรณ los ojos ... y respirรณ hondo.

Hongjoong cerrรณ los ojos, solo un momento se dijo, buscando alivio en el silencio, en la voz suave de Seonghwa, en el calor tibio de ese contacto que parecรญa tan inofensivo. Todo en Seonghwa era helado y sin vida, pero el nรบcleo de donde reposaba, se sentรญa tibio y latente sobre sus pantalones. Se sintiรณ fatal por querer tomar ventaja de una pobre alma en desdicha.

No se dio cuentaโ€”o no quiso darse cuentaโ€”de cuรกn cerca estaba el otro. De cรณmo su presencia habรญa cruzado lรญmites invisibles que nadie, jamรกs, habรญa osado traspasar.

Seonghwa estaba pisando terreno sagrado donde Hongjoong no habรญa permitido a nadie entrar. Ni amantes, ni amigos, ni consejeros, consortes del harem de su padre, nobles. Nadie.

Pero Seonghwa lo hacรญa con la delicadeza de un susurro, con la insistencia de una brisa que se vuelve huracรกn sin que uno se dรฉ cuenta. Estaba tan cerca que sus que su aliento cรกlido acariciaba la lรญnea de su mandรญbula, el pico de su seno sobre su insignia real.

Y sin permiso, sin preguntas, Seonghwa estaba tomando de รฉl.

Tomando miradas. Tomando aliento. Tomando tiempo. Tomando tanto como nadie le habรญa exigido jamรกs.

Y Hongjoong ... se lo permitรญa

Oh, cuรกnto a Seonghwa le fascinaba

No por debilidad, sino por esa trampa dulce que es el deseo negado. Por esa aรฑoranza callada que Seonghwa supo olfatear desde el primer instante. Porque lo que ofrecรญa no solo era lujuria, era algo mรกs profundo, mรกs enredado: comprensiรณn. Intimidad.

โ€” Oh, Joven Kim โ€” suspirรณ con ambos arrullando su cuello โ€” Es usted muy tibio, del alma y carne, debo confesarle que lo encuentro tan apuesto. Soy tan dichosa por haberlo encontrado al fin.

Una bocanada saliรณ del joven cuando Seonghwa le susurrรณ al oรญdo y comenzรณ a mecerse sobre รฉl, sus brazos cediendo como su fuerza de voluntad, sus oรญdos fijos en las palabras de quien lo tenรญa preso bajo su cuerpo. Hongjoong se sostenรญa de la orilla temblando sin tocar a Seonghwa absorto en los besos tras su oreja y el cuello. Seonghwa estรก bien enterado de la virginidad del joven, el aroma de sus poros lo delata, no pudo estar mรกs fascinada asรญ que lo ayuda y al colocar las manos alrededor de su cintura desnuda, Hongjoong se abstuvo, pero Seonghwa insistiรณ trazando su lengua pecaminosa en la caracola superior de su lรณbulo.

โ€” Muรฉvete conmigo โ€” tentรณ, al ver la mirada de Hongjoong descubriรณ sus hombros, la tela cayendo por completo โ€” Toca en cuanto quieras, puedes lo que sea, tรณmalo todo โ€” se alzรณ ofreciรฉndose de cuerpo y alma podrida completa.

Hongjoong intensificรณ la fuerza en la cintura sin fuerza de voluntad alguna como para bajar la vista de los senos que lucรญan como bollos glaseados.

Como si leyera sus pensamientos el รญndice sobre su pulso se hundiรณ exigiendo atenciรณn.

Seonghwa paseรณ la punta de la nariz sobre la tibiez de su piel โ€” Recuerda, toma en cuanto desees, รบnicamente pido te dejes llevar.

Hongjoong dejรณ de limitarse, saliรณ de su zona de confort directo a la de Seonghwa al elevar sus caderas y dar en ese punto, el nรบcleo que derramaba nรฉctar. Aun con la tela obstruyendo el toque directo Hongjoong sintiรณ que sus sentidos tocaban otra dimensiรณn, una pequeรฑa ruptura apenas que amenazaba con tocar terreno desconocido. Evidente fue el brillo en los ojos ajenos al descubrimiento del joven. Gustoso colocรณ ambas piernas mรกs abiertas en invitaciรณn.

Hongjoong repitiรณ el movimiento mรกs insistente desencadenando adrenalina y nuevas sensaciones por el cuerpo.

La humedad pintรณ trazos en la tela del joven, sintiรฉndose sofocado apresurรณ la labor de retirar la prenda inferior dando paso libre al contacto directo. Los pequeรฑos bocados introductorios de la lujuria en sus comisuras eran incentivos para aumentar la fricciรณn contra la entrada del abismo.

Demasiado ensimismado en aferrarse a la orilla de la perdiciรณn Seonghwa incentivรณ al monarca tocar uno de sus pechos. El contacto tรญmido de primera instancia

Sin reparo o advertencia mas que una sonrisa satรกnica de la musa la punta introduciรฉndose de golpe.

Y fue la punzada cual beso gรฉlido del abismo, lo que en la carne de Seonghwa despertรณ un estremecimiento tan profano, que su cabeza cayรณ lรกnguida a un costado, agitado hasta el delirio.

Sus hombros, cual alas abatidas, se encogieron, y sus manos, crispadas como garfios se aferraron a los hombros de Hongjoong. Mas no fue un simple contacto, sino un pacto de sangre, pues luego de ello sus puntiagudas uรฑas trazaron un sendero carmesรญ, pavimentado herida viva.

Seonghwa, llevado por la lascivia arรณ con sus uรฑas la dermis ajena pactando en su mente que esas tierras a partir de esa misma fecha serรญan reclamadas como suyas.

Hongjoong no yacรญa en el trono, pero con tal majestuosidad sobre su regazo allรญ mismo sentรญa como si lo estuviera, no era un monarca, sino un hombre hechizado. A cada lado de su cintura, alzadas como el mรกrmol de una estatua pagana, se posaban las largas piernas de Seonghwa. Su postura no era casual, sino calculada con la precisiรณn de una obra maestra: tentadora, etรฉrea, y de una belleza inquietante.

Un alarido roto lo sacรณ de la ensoรฑaciรณn de la divinidad sobre รฉl

โ€” Sabe ยกAgh! Es usted diferente a todos los que vinieron antes โ€” gimiรณ cantarรญn escupiรฉndole sollozos placenteros al rostro.

Hongjoong abriรณ los ojos con lentitud. No supo quรฉ responder. Porque parte de รฉl... empezaba a creerlo. Pero algo no estaba bien en el aire, no precisamente a la manera en que sus brazos comenzaban a temblar.

โ€” ยฟSeonghwa? ยฟQuรฉ?-

โ€” La forma como me mira, como la sangre corre sin control, adoro que te doblegues asรญ ... Por mi causa ยกAgh! โ€” su rostro se deformรณ en placer y Hongjoong seguรญa sin entender.

La figura se elevรณ y descendiรณ simultรกneamente que le encarnaba las uรฑas sobre el traje, Hongjoong entendiรณ que tenรญan filo inusual al sentir las puntas dolorosas a travรฉs del traje.

Bajรณ la vista encontrando con el encaje arrugado y un temblor leve el brazo. No fue hasta que se acercรณ que notรณ el gesto tenso, la respiraciรณn contenida ... y el mango de su espada saliendo bajo la piel de la entrada hรบmeda.

โ€” ยกSeonghwa! ยฟQuรฉ estรก haciendo?

โ€” Estรก bien, solo ... dรฉjame.

Pero no estaba bien. No habรญa protecciรณn, el mango ni siquiera estaba en el รกngulo correcto. La punta de la espada enterrada en el suelo era un detalle menor al lado del temblor en la mano de Seonghwa al descender.

โ€” ยฟDejarte? ยฟSabes lo que estรกs haciendo? ยกEsto estรก mal! Va a lastimarse โ€”Hongjoong lo tomรณ dela cintura para detenerlo. Nunca, en todos sus aรฑos leyendo sobre la intimidad, habรญa leรญdo sobre hacerlo con objetos de esa forma. Ni siquiera en los mรกs especรญficos.

Extendiรณ la mano y le tomรณ el rostro con firmeza.

โ€” Va a lastimarte, Seonghwa. Por favor. Detรฉngase

Hongjoong nunca sintiรณ cuรกndo la habรญa desenvainado, fue lo que menos le importรณ

โ€” Solo necesito terminar esto ...

โ€” No โ€” interrumpiรณ Hongjoong con voz baja, pero firme โ€” No asรญ. No ... Al menos no solo โ€” soltรณ sin ser consciente del todo.

Seonghwa supo que habรญa dado en el blanco

Un suspiro apenas audible escapรณ de los labios de Hongjoong, como una confesiรณn velada entre las paredes de una catedral en ruinas. Seonghwa, aรบn encaramado sobre รฉl con la serenidad de un รกngel caรญdo, inclinรณ levemente el rostro, sus cabellos rozando el cuello del monarca. La espada fue lanzada al suelo de inmediato.

โ€” Hwa, espera

El mencionado ronroneรณ ante su llamado

โ€” Nunca lo he hecho ... consumar โ€” murmurรณ Hongjoong, la voz envuelta en terciopelo y pudorโ€” Con nadie.

Seonghwa se detuvo. Su mirada, antes encendida por un fuego tรกcito, se suavizรณ con algo mรกs dulce, casi reverente. El รกngulo de su rostro se torciรณ apenas en una media sonrisa, pero no de burla, sino de ternura inesperada.

โ€” Entonces se ha perdido de mucho, alteza

Pero Hongjoong no respondiรณ. No porque no supiera quรฉ decir, sino porque lo que pensaba lo carcomรญa con una emociรณn extraรฑa, nueva. Sabรญa, con la certeza punzante de los celos nobles, que Seonghwa era experimentado. Lo intuรญa en el modo en que lo habรญa besado: sin titubeos, sin pedir permiso, como si su boca hubiese sido esculpida para ese arte oscuro. Como si supiera, siempre, quรฉ hilos exactos mover para hacerlo temblar.

Y aunque deberรญa sentirse halagado, venerado incluso, por ser el objeto de tanta maestrรญa... en su pecho floreciรณ una punzada amarga. No soportaba la idea de Seonghwa siendo asรญ con otros, entregando esos mismos gestos, esa misma mirada cargada de tormentas, a alguien mรกs.

โ€”ยฟHas ... sido asรญ con otros hombres? โ€”la pregunta escapรณ, baja, como un rezo que no se quiere oรญr.

Seonghwa lo mirรณ, y por un instante todo se volviรณ mรกs quieto que la muerte misma. Sus dedos, que hasta entonces habรญan descansado sobre los hombros de Hongjoong, se deslizaron hacia su cuello, no en gesto posesivo, sino como si quisiera recordarle que aรบn estaba allรญ, que lo escuchaba.

โ€” He sido muchas cosas. He sido buscado, deseado, usado.

La confesiรณn no era una disculpa, ni una excusa. Era una verdad ofrecida como ofrenda, con el peso de lo vivido a cuestas.

โ€” Sรญ, he estado con otros hombres โ€” continuรณ, la mirada fija en la de Hongjoong, sin huir de la incomodidad, sin adornar la crudeza โ€” Pero nunca asรญ. Nunca con esto que tรบ me haces sentir. Ellos querรญan un cuerpo. Tรบ me ves el alma, una que no poseo ... y aรบn asรญ me deseas.

El corazรณn de Hongjoong latรญa con un nerviosismo tan humano, tan alejado de la imagen imponente del monarca. Se sintiรณ desnudo, no en el cuerpo, sino en algo mรกs profundo, en ese lugar donde uno es mรกs niรฑo que rey. No le bastaba saber que era diferente... necesitaba creerlo.

โ€” ยฟY si me rompo al intentarlo? No soy bueno, no podrรญa ser habilidoso.

Seonghwa sonriรณ, pero no con burla. Fue una sonrisa triste y bella, como el sol saliendo entre las columnas de una iglesia abandonada.

โ€” Entonces te recogerรฉ pedazo por pedazo โ€”dijo, y su mano rozรณ la mejilla del monarca con devociรณn casi litรบrgica โ€” Y harรฉ de ti una obra aรบn mรกs perfecta. No porque te pertenezcas menos... sino porque, por primera vez, no estarรกs solo.

Y entonces, con voz apenas mรกs fuerte que el murmullo de las cortinas movidas por el viento, preguntรณ al fin.

โ€” ยฟQuรฉ eres tรบ, Seonghwa?

Una pausa

โ€” ยฟEres real?

El peso de esas palabras no cayรณ en vano. Seonghwa no apartรณ la mirada, no desviรณ los ojos como lo hacen los que fingen, los que mienten con ternura para no herir. En su rostro no habรญa sorpresa, sino compasiรณn antigua, como si ya hubiese oรญdo esa pregunta en sueรฑos, dicha por bocas distintas, en vidas que quizรก ya no recordaba del todo.

โ€” Soy lo que tรบ ves โ€”respondiรณ al fin, con gravedad suave โ€” Carne, deseo... historia. Pero tambiรฉn soy lo que tรบ has hecho de mรญ. Este momento... esta forma de tocarte sin tocarte... eso no existe con nadie mรกs.

Se inclinรณ, sus labios rozando apenas la frente de Hongjoong, como una bendiciรณn invertida.

โ€” No soy un sueรฑo โ€”susurrรณโ€”, pero tampoco soy simple. Si me crees real, entonces lo soy. Y si un dรญa dejas de creerlo ... aรบn asรญ seguirรฉ recordando que una vez lo fui, en tus ojos.

Hongjoong cerrรณ los suyos. No porque quisiera huir de la intensidad, sino porque querรญa conservarla. Como quien guarda en el pecho un relicario secreto, una prueba de que, por una vez, lo intangible habรญa respondido.

Y en medio del silencio, sintiรณ que todo โ€”el viento, la noche, el dolor ajeno y propioโ€” se aquietaba. Sintiรณ soltarse, sintiรณ su cuerpo arder entrar en el interior, en la cavidad que le oprimรญa el miembro y lo cabalgaba asfixiรกndolo con sus seรฑos.

No sabรญa quรฉ era Seonghwa. Un รกngel expulsado, un espectro encarnado, un ser marcado por demasiadas memorias. Morirรญa sin saberlo. Y estaba bien.

Porque en ese instante, todo lo que existรญa era รฉl, y la forma en que su cuerpo respondรญa โ€”como si hubiese estado esperando, desde antes del tiempo, ese exacto roce, esa exacta presenciaโ€”. Cada latido en su pecho era un poema sin nombre que hablaba solo de Seonghwa.

Habรญa admirado la belleza del mundo con los ojos... pero con Seonghwa, lo hacรญa con el corazรณn. Un corazรณn que palpitaba, no por deber, no por obligaciรณn, sino por elecciรณn.

Y si aquel ser misterioso acababa por quebrar su cordura, si lo arrastraba mรกs allรก de los lรญmites de lo razonable, Hongjoong sabรญa que lo aceptarรญa. Que lo acogerรญa con la misma ternura con que uno acepta el final de un sueรฑo hermoso al alba.

Porque siempre habรญa seguido a su corazรณn, incluso cuando no lo comprendรญa. Y esta vez, su corazรณn latรญa por Seonghwa. Y eso era todo lo que necesitaba saber.

Seonghwa derramaba obscenidades en su boca, descendรญa clavรกndose al desplomarse como ave herida, se arqueaba tal enredadera, lo marcaba con sus dientes tras la oreja, se estremecรญa como nunca al sentir sus senos ser devorados. Una vez probados Hongjoong no habรญa dejado de probarlos, enmelarlos de deseo reprimido, estrujarlos para sentir cรณmo las mejores notas que eran la sinfonรญa de gemidos que le componรญa.

No fue un canto como los que se escuchรณ en los salones de la corte o en los templos cargados de incienso. No tenรญa ornamentos ni artificios, y sin embargo, era majestuosos. Sus gimoteos emergรญan cada vez mรกs rรกpido, roto, temblorosos al principio, como una vela encendida en mitad de una cripta, y luego creciรณ, envolviendo los vientos muertos a su alrededor como una marea que lo arrastraba todo.

Hongjoong aumentรณ el ritmo codicioso de mรกs, los ojos de su amante se cerraron desfalleciendo, se quedรณ quieto esperando por mรกs del monarca.

Jamรกs habรญa oรญdo algo asรญ. Cada lastimera nota era un susurro dictado por una musa invisible, cada frase era una lรญnea de una sinfonรญa compuesta no con instrumentos, sino con alma. Era como si el universo hubiese callado solo para escucharle.

Y Seonghwa ... Seonghwa se estremecรญa cada vez mรกs, sus clavรญculas marcadas a cada respiraciรณn. Como si entregarse de ese modo le doliera, pero igual eligiera hacerlo. Como si cada sollozo que salรญa de su garganta fuese arrancado de un lugar profundo y secreto. No era un espectรกculo. Era una ofrenda. Para รฉl.

Hongjoong no pestaรฑeรณ, no parรณ, solo escuchรณ y siguiรณ

Entendiรณ, con la claridad que solo los momentos divinos traen, que esa voz, esa belleza, esa vulnerabilidad expuesta ... todo estaba siendo dado a รฉl, y solo a รฉl. Y eso era mรกs de lo que alguna vez se atreviรณ a merecer tras los muros del castillo.

Estaba perdido, completamente ido.

Cada vibraciรณn bajo su palma que ahora robaba la respiraciรณn de su amante, cada quejido de esa voz lo atrapaba, lo ataba con hilos invisibles que no querรญa cortar. Su alma flotaba, y a la vez era arrastrada, anclada por algo mรกs fuerte que el deseo, mรกs feroz que la razรณn.

Asรญ danzaron juntos un vals egoรญsta

Solo para ellos, sin mรบsica ni tiempo, perdidos en aquel nuevo delirio, un relicario oscuro que no tenรญa nombre pero lo contenรญa todo. Un beso mรกs, profundo y desesperado al unir sus cuerpos con un deseo reciรฉn nacido: no solo tenerse, sino pertenecer. No solo tocar, permanecer.

Era una sรบplica muda que sus bocas pronunciaban mejor que cualquier lengua humana:

Quรฉdate. Sรฉ mรญo. Hazme tuyo.

Y en esa entrega, en ese roce de almas disfrazado de piel, Hongjoong fue cediendo sin notar cuรกnto.

Primero fue la fuerza en sus brazos, que dejaron de aferrarse con firmeza y cayeron a los lados cuando a la cรบspide del placer llegรณ, el mundo se hizo mรกs liviano. Luego fue el latido en su pecho, que antes retumbaba con la fuerza de la vida y ahora parecรญa danzar al ritmo de una mรบsica cada vez mรกs lejana, mรกs lenta.

Pero no tuvo miedo ยฟCรณmo podrรญa?

Porque Seonghwa lo miraba con los ojos de una eternidad cansada, ojos que habรญan visto reinos nacer y pudrirse, pero que ahora, por primera vez en siglos, titilaban con una emociรณn distinta. Algo casi humano, algo peligroso.

Y Hongjoong ... รฉl no querรญa ser rey. No querรญa heredar un trono maldito construido sobre pactos de sangre y promesas oxidadas. No querรญa servir a una corona sin alma.

Querรญa servirle a ella, a su musa, su fin

Asรญ fue como Hongjoong comprendiรณ que su cuerpo comenzaba a rendirse, no por la violencia de Seonghwa al sonreรญrle y montarlo sin saciarse, sino por el peso dulce del deseo que roza la muerte. Por el tacto de manos que parecรญan no solo tocarlo, sino escribir su nombre en algรบn lugar entre el mundo de los vivos y el de los condenados.

Sus pรกrpados pesaban, pero sus labios seguรญan buscando los de Seonghwa

Y Seonghwa, que podรญa arrebatarle la vida con un suspiro, simplemente lo sostuvo. Como si aรบn no decidiera si querรญa perderlo ... o perderse con รฉl.

La noche los envolviรณ como un velo de luto sobre el cuadro fรบnebre que pintaban. No habรญa luna, solo la inmensidad de las nubes cubriendo el cielo como un sudario.

Y Seonghwa sabรญa, sabรญa que su amado estaba muriendo, el sabor de su alma en el paladar mรกs dulce que ninguna.

Podรญa sentir el hilo del alma de Hongjoong deshilรกndose bajo sus dedos de porcelana. Cada segundo era una gota menos, un pรฉtalo que caรญa de una flor demasiado hermosa para durar.

โ€” ยฟQuieres reinar? โ€” preguntรณ Seonghwa, con voz calma, como un verdugo que ya no cree en el castigo.

Los ojos de Hongjoong, enrojecidos y brillantes como carbones hรบmedos, lo miraron con ternura resignada.

โ€” No

โ€”ยฟQuieres vivir?

โ€”Tampoco

โ€” ยฟQuieres tu vida de vuelta? Volver al mundo que perteneces, al palacio, al deber, a la corona. Podrรญa bendecirte con una gran boda, vestirte con colores aceitunas, naranja nacarado como tu favorito.

โ€” No lo deseo

Seonghwa inclinรณ el rostro, su sombra envolviendo los pรกrpados medio cerrados de Hongjoong.

โ€” ยฟY si pudieras reencarnar? Empezar de nuevo, limpio, lejos de la opresiรณn de la responsabilidad de Anarchteez. La condiciรณn ... mi presencia fuera de tu memoria.

Un temblor leve. No de frรญo, sino de angustia pura.

โ€” No... no me quites esto, mi musa โ€” suplicรณ Hongjoong con la voz hecha ceniza โ€” No me dejes sin ti, ni en otra vida. Prefiero la condena a un mundo con tu ausencia.

Seonghwa cerrรณ los ojos. Una sola lรกgrima resbalรณ por su mejilla y cayรณ en el agua del pozo, tan negra que ni la quebrรณ.

โ€” ยฟDeseas morir en mis brazos?

โ€” Si morir es el precio de amarte, que mi รบltimo aliento te pertenezca. Que esta carne, esta alma, este corazรณn deshecho, se queden contigo, musa mรญa ... mi ruina, ninfa del bosque, mi reina.

Seonghwa temblรณ y lo besรณ, como quien acepta un juramento sellado con sangre.

Pero al separarse, sus labios ya no temblaban de tristeza, sino de decisiรณn. Sus ojos, tan negros como el pozo mismo, brillaron con algo que no era esperanza... pero sรญ destino.

โ€” Entonces no morirรกs. No asรญ.

Su voz cambiรณ, mรกs grave, mรกs honda, como si hablara con el peso de mil aรฑos.

โ€” Vivirรกs. Pero ya no como un rey de los hombres. No con la corona de tu linaje podrido. Reinarรกs, sรญ ... n la penumbra. En lo eterno, juntos.

Una brisa helada se alzรณ del pozo, como si este reconociera al nuevo soberano que nacรญa.

โ€” ยฟMe aceptas? โ€”susurrรณ Seonghwa โ€” ยฟComo tu final... y tu comienzo?

โ€” Soy todo tuyo, asรญ que por favor sรฉ mรญo โ€” suplicรณ.

Seonghwa erguido con la solemnidad de un sacerdote impรญo. De entre los pliegues de su tรบnica extrajo una pequeรฑa daga de mango de plata ennegrecida.

Con la misma calma con la que otros pronunciarรญan un voto, Seonghwa deslizรณ el filo a lo largo de su antebrazo. Su piel se abriรณ como seda tensa, y lo que brotรณ no fue sangre comรบn. Era espesa de un tono plateado, como si cada gota contuviera un fragmento del cielo nocturno atrapado en una lรกgrima.

Seonghwa inclinรณ el brazo y dejรณ que su sangre cayera lentamente en un frasco de cristal soplado, moldeado en forma de corazรณn. La sangre resbalรณ por el interior como mercurio sagrado. Ambos gimieron cuando Seonghwa saliรณ de su interior y se arrodillรณ junto a su amado.

Tomรณ la mano de Hongjoong con suavidad, con ternura, apartรณ la tela de su camisa desgarrada y colocรณ el filo sobre su antebrazo. Hongjoong apenas temblรณ ante el corte y luego, sintiรณ el tirรณn sutil de algo mรกs: su propia sangre, que fluรญa.

Seonghwa recogiรณ esa sangre en otro frasco, idรฉntico al suyo. Los sostuvo lado a lado. La sangre de Hongjoong aรบn conservaba algo del rojo humano, aunque manchada con un halo oscuro, apenas rastros de su alma casi extinta.

Entonces, sin decir palabra, Seonghwa vertiรณ unas gotas de la suya en el frasco de Hongjoong, y viceversa.

Al contacto, ambos lรญquidos comenzaron a reaccionar.

Giraban en espirales lentas, acercรกndose con la obediencia de los predestinados. Al mezclarse, el color mutรณ como el cielo antes de una tormenta fรบnebre, como el luto besado por relรกmpagos.

Hongjoong, desde su semiconsciencia, apenas susurrรณ:

โ€” Hermoso...

โ€” Llegรณ la hora,Mon CherยฟEstรกs listo?

โ€” Para ti siempreCara mรญa

Seonghwa se levantรณ con Hongjoong en brazos, como si llevara a un rey dormido a su ceremonia final. Lo depositรณ con cuidado sobre la hierba marchita junto al pozo, y por un momento lo contemplรณ en silencio, hebras de cabello blanco extendido sobre el suelo, el rostro quieto, bello aรบn en su declive. El cielo se volviรณ mรกs denso, y la niebla comenzรณ a arremolinarse en torno a ellos como si supiera lo que estaba a punto de nacer.

Entonces Seonghwa alzรณ una mano

Su voz brotรณ de su pecho no como una palabra hablada, sino como un eco de otra รฉpoca, una lengua extinguida, cargada de poder antiguo.

โ€”Noxa visceris, animam voco, per umbras veteres, regnum novo loco.

Dame su alma, oh noche sin fondo ... y hazlo mรญo sin final.

El suelo vibrรณ, el pozo exhalรณ un aliento frรญo, y el cuervo descendiรณ del cielo sin emitir un solo graznido. Se posรณ sobre el borde de piedra como un heraldo oscuro. Era el mismo que habรญa guiado a Hongjoong hasta aquel claro.

Uno a uno, mรกs cuervos llegaron. Cayeron como lluvia silenciosa, cubriendo las ramas secas de los รกrboles, los bordes del claro, los lรญmites del mundo. Observaban y atestiguaban.

Los รกrboles, desnudos, crujieron como huesos que despiertan. La niebla se arremolinรณ con mรกs fuerza, formando espirales alrededor del cuerpo de Hongjoong. Y Seonghwa... Seonghwa se transformรณ.

Su tรบnica, negra se alzรณ por voluntad propia. Se envolviรณ en torno a su silueta, marcando la curva de su cintura, la geometrรญa cruel de sus caderas, su busto como un altar. Era belleza encarnada, impรญa y perfecta, como una figura salida de una pesadilla que uno no desea terminar.

Con un gesto lento, casi amoroso, se inclinรณ sobre Hongjoong. Sus labios no buscaron su boca esta vez, sino el centro mismo de su pecho. Allรญ colocรณ su palma.

Y lo sintiรณ.

El alma agonizante

Dulce, cansada, dispuesta

Seonghwa cerrรณ los ojos, y cuando lo hizo, comenzรณ a drenar. No con violencia, sino con deleite. Como quien bebe el vino mรกs antiguo y exquisito del mundo, con la reverencia de un acto sagrado. El cuerpo de Hongjoong se arqueรณ levemente, como si su piel recordara el instante exacto en que aรบn era humano. Y en ese instante, el cambio comenzรณ.

El blanco pรกlido de su cuerpo โ€”antiguamente lleno de luzโ€” se oscureciรณ por mitades. Una lรญnea invisible cortรณ su pecho: de un lado, pureza; del otro, sombra. Y luego, el cabello. Antes completamente blanco โ€”como la nieve sobre una lรกpida, como el velo de espรญritu erranteโ€”, comenzรณ a teรฑirse en silencio. Una lรญnea invisible lo partiรณ desde la raรญz hasta las puntas, dividiรฉndolo como a una hoja antigua. El lado izquierdo se tintรณ de negro brea, profundo como un cuervo dormido; el derecho... el derecho blanco impoluto, absoluto. Un blanco que no reflejaba luz, sino que la absorbรญa, como hueso seco o como la flor รบltima que crece en cementerios olvidados.

Mitad noche, mitad aurora muerta.

Su piel perdiรณ la calidez humana. Ya no respiraba. No lo necesitaba. Su corazรณn se detuvo... y renaciรณ, sin sangre, latiendo con un eco grave y oscuro.

Un nuevo aroma surgiรณ de su piel.

Seonghwa, que olรญa a orquรญdea, a lo elegante y fรบnebre, fue complementado por el perfume que ahora brotaba de Hongjoong:mirra quemada y musgo profundo, el olor de la tierra despuรฉs de un entierro, mezclado con la dulzura de lo que alguna vez fue carne viva.

La fusiรณn fue completa.

Orquรญdea y mirra. Oscuridad y deseo. Vida y lo que queda despuรฉs.

Seonghwa lo contemplรณ y sonriรณ, como quien por fin ha completado una obra largamente esperada.

โ€” Ya no eres prรญncipe โ€”murmurรณโ€” Eres rey mรญo, por tanto yo reina tuya

Y en la copa del รกrbol mรกs alto, los cuervos alzaron vuelo en espiral, sellando el ritual con su danza muda.

El pecho de Hongjoong se agita ante los recuerdos de aquel dรญa

Ahora, en el gran salรณn, donde los candelabros de hierro cuelgan eternamente apagados y el mรกrmol del suelo guarda huellas de los que alguna vez danzaron, Hongjoong observa desde una chaise longue cubierta en terciopelo oscuro.

Se recuesta con la languidez de un noble condenado, y gira lentamente el rostro hacia su amada.

Seonghwa estรก de pie junto al ventanal, baรฑado por la escasa luz de una luna invisible. Viste una tรบnica negra de tela translรบcida que parece adherirse a su cuerpo como humo. En sus manos sostiene a Hwades.

El ave reposa dรณcilmente entre sus dedos, permitiendo que Seonghwa acaricie sus plumas negras tal terciopelo vivo. Hwades, ajeno al tiempo, inclina levemente la cabeza, reconociendo el toque de quien pertenece a la noche tanto como รฉl.

Despuรฉs de un รบltimo roce en el pecho plumado, el cuervo agita las alas con elegancia y emprende vuelo. Su silueta atraviesa el aire pesado de la estancia y desaparece entre los arcos de piedra, rumbo a otra recรกmara velada por sombras.

Hongjoong lo sigue con la mirada por un instante, pero luego vuelve los ojos a condesa.

Hongjoong, con los dedos enguantados de sombra y cuero, posa las manos con una reverencia devota alrededor del corsรฉ que ciรฑe la cintura de su condesa. Seonghwa, pรกlido como el alabastro, exhala un suspiro apenas audible, una brisa quebradiza que apenas rompe el hechizo del silencio sepulcral.

El Rey โ€”pues asรญ le pertenece la noche, y asรญ le nombra el Rubรญโ€” inclina su rostro y deja caer un beso sobre la tersa curvatura del cuello de su rubรญ. Lo envuelve en sus brazos, como si pudiera fundirse con รฉl, protegerlo del mismo tiempo que los condena. Y allรญ, ante la orquรญdea de cristal de aquel ventanal su rubรญ reposa en los brazos de su Rey.

โ€” Hwades nunca se cansa de ti โ€”musita, su voz baja como un secreto en una cripta.

Seonghwa lo mira por sobre el hombro, y en sus labios se dibuja esa sonrisa apenas visible, que no pertenece a este mundo, sino al otro.

โ€” Ni yo de ti

Su mirada, profunda y oscura como un pozo sin fondo en mitad de la noche, se alza para encontrarse con la de su soberano. Cuando sus labios se encuentran, no hay prisa, ni carne, ni muerte, sino amor devoto. Un beso sin nombre, consagrado por la diosa luna y las piedras que han visto siglos pasar sin olvidar.

Y asรญ, noche tras noche, entre el aleteo de los cuervos, los pasos descalzos sobre alfombras antiguas, allรญ entre cenizas de almas olvidadas, suspiros contenidos entre los muros y orquรญdeas negras Hongjoong y Seonghwa siguen reinando por la eternidad, una que nunca que sigue sin bastarles.


No viven


No mueren


Se tienen


Se aman


Y reinan

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