Bajo mis pensamientos

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Summary

Ethan, un joven reservado y talentoso de 16 años, sueña con la fama. Su innata habilidad musical y su facilidad para aprender lo impulsan a perseguir su objetivo: convertirse en un artista que transmita paz y relajación a través de sus canciones, conquistando los corazones de la juventud. Sin embargo, su arrogante padre le niega la libertad de elegir su propio camino, imponiéndole decisiones que lo oprimen. Una oportunidad inesperada surge cuando su talento cautiva a un influyente hombre de negocios, quien lo recluta para una prestigiosa escuela privada, con la intención de explotar su potencial para beneficio propio. En este nuevo entorno, Ethan deberá enfrentar no solo la presión de su padre, sino también la dificultad de comunicarse con los demás. Su introversión se convierte en un obstáculo, pero encontrará apoyo en inesperados amigos que le ayudarán a navegar esta nueva etapa de su vida y a desarrollar su talento musical. Juntos, enfrentarán los desafíos y lucharán por alcanzar su sueño.

Genre
Drama
Author
Eddy
Status
Ongoing
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
18+

Capítulo 1: Danza de las nubes

El metal retorcido del coche chirriaba bajo el peso de los bomberos. Vidrio roto crujía bajo sus pies, un siniestro susurro en el silencio de la noche. Un dolor agudo, punzante, le recorría la cabeza, un dolor que se extendía como una telaraña por todo su pequeño cuerpo.


El niño yacía en el asiento trasero del coche destrozado, la cabeza apoyada contra el cristal fracturado. Una profunda herida en su frente, un corte irregular y sangrante, le ardía con cada latido de su corazón. La sangre, oscura y viscosa, manaba sin cesar, tiñendo la tela de su camisa.

través de la cortina de sangre que nublaba su visión, vio a sus padres, inmóviles, inconscientes, tendidos sobre el asiento delantero, rodeados de metal retorcido y vidrio roto.


A su alrededor, las sirenas aullaban, un coro de desesperación que resonaba en sus oídos. Había sido un choque frontal, un impacto brutal que había destruido brutalmente la parte delantera del automóvil. Pero algo era más fuerte que el dolor, más fuerte que el miedo, más fuerte que el sonido ensordecedor de las sirenas: la necesidad de recordar. Con manos temblorosas, aferradas a un pequeño cuaderno y un lápiz encontrados entre los restos del asiento, comenzó a escribir...


"

Si lees esto, soy yo, Ethan. El Ethan de ahora. No te asustes si no me recuerdas. Esto es para que no me olvides. Para que no te olvides de mí.


Me duele mucho. Mucho, mucho. Pero quiero que recuerdes... Recuerda el color del cielo ese día que jugamos en el parque, ese azul tan brillante. Recuerda el sabor de las galletas de mamá, ese dulce que me hacía sonreír. Recuerd

a la canción de cuna que papá me cantaba, la que me hacía dormir tranquilo.


Recuerda mi risa. Recuerda cómo me gustaba dibujar barcos en el mar. Recuerda cómo me gustaba correr en la lluvia. Recuerda cómo me gustaba tocar el piano. Recuerda... recuerda...


No te olvides de la música. No te olvides de cómo me sentía cuando tocaba el piano. Esa sensación... esa es la clave. Esa sensación es lo que eres. No la pierdas. Nunca.


No te olvides de mí. Aunque no me recuerdes, yo siempre estaré aquí, en algún lugar de tu corazón. Busca esa canción, esa sensación... Ella te guiar

á.


El dolor... es muy fuerte... Me estoy quedando dormido... No me olvides..

."


Su vista se volvió borrosa, sin fuerzas para sostener el lapiz dejandolo caer, al fondo la voz de un bombero hablandole, cada vez se volvia menos audible. Hasta que por fin la oscuridad lo abrazo.




—El cielo pinta a sus grandes melodias con damas blancas danzando sobre su pista....— presione con fuerza las teclas de piano.


Medio día, me encuentro en mis clases de piano, practicando una melodia para el festival de música, o almenos se supone que eso es lo que deberia estar haciendo...


—¡Ethan! ¿Qué crees que haces?—


La profesora Mary es mi instructora de música, la conozco desde hace tres años, cabello oscuro, ojos marrones, las arrugas de su rostro señal de estres, irritación de años de su carrera, es como una segunda madre para mi.


—Si no te concentras no dominaras esa nota, estamos a la vuelta de la esquina para el festival —me restrego en el rostro el anuncio— debes concentrarte.—


—Ah perdón...otra vez pense en voz alta— me rasque la cabeza con voz temblorosa.


Ella me miro dejando escapar un suspiro de desaliento.


—No puedes tomartelo a juego, sabes que tu padre no te pasará ni una—


Mia rostro paso de una expresión nerviosa a una melancólica. Volvi mi cuerpo hacia el piano mirandolo fijamente.


—Lo sé, me esforzaré, lo prometo— sentí como mis cejas se curvaron.


Ella se dio cuenta del cambio de animo repentino, no estaba de más, me conocia muy bien, mis miedos, defectos, alegrias.


—Ethan... —me toco el hombro con delicadeza— no es necesario que prometas nada, soy tu profesora pero sabes que también soy tu amiga - dibujo una sonrisa calida y delicada.


Asentí, preocupado de que mi silencio le hiciese sentir mal, pero estoy seguro que ella sabe porque lo hago.


Tome una gran respiro, me enfoque en las teclas y comencé imitar la sinfonía de "Clair de Lune." En los dos minutos de la musica mis dedos se tenzaron, por un momento olvide las teclas que seguian, me frustré.


Mary observaba desde la ventana con paciencia manteniendo una postura erguida y estricta.


— ...Las teclas que siguen son...—

La voz de Mary se quedó a medio camino. No podía depender de ella siempre. Tenía que hacerlo solo.


—¡No!— la interrumpí, un brillo de determinación en mis ojos. — Debo recordarlo por mi cuenta.—


"

Tengo que aprender a tocar esta canción completa sin errores ni pausas. ¡Vamos tu puedes!"


Después de pensarlo por tres segundos pude continuar sin problemas.


Apesar de que tocar el piano no era una de mis cosas favoritas por hacer, nunca me queje, tocarlo para crear melodias de alguna manera me es... reconfortante y liviano,vamos diganme, ¿quién? no se siente asi cuando escuchan las melodias que le encantan.


Finalmente la horas pasaron como un brisa desborotada.


Tome mi mochila, me levante del asiento y corri a la puerta, pero antes...


Me gire hacia ella. — Bueno Mary me voy, solo tengo diez minutos para llegar a la gimnasia, !hasta mañana! — le sonreí mientras acompañaba mi palabras con movimientos de mi mano.


—Adios Ethan, ¡ve con cuidado!—


— ¡Lo hare!— le respondí mientras me retiraba corriendo.


Salí corriendo del conservatorio, el ritmo de "Clair de Lune" aún resonando en mis oídos. Otro día, otra prueba superada. O al menos eso espero. Mi padre... siempre espera más. Más perfección, más dedicación, más... todo. A veces me pregunto si alguna vez podré simplemente respirar. Pero luego la melodía vuelve a mi cabeza, y el esfuerzo vale la pena. Al menos por ahora.


El sudor me resbalaba por la frente; el cambio de temperatura entre el conservatorio y la calle era brutal.


La calida brisa me sentia bien.

Aquí, en este pequeño pueblo costero, Rancho Palos verdes. Torrence, rodeado por el azul intenso del mar y el verde intenso de la selva.


Me llamo Eithan Vannet, y ¿quién soy yo? Bueno, no soy solo un estudiante de conservatorio, de matemáticas, inglés, un gimnasta, un nadador, un artista,un bailarín... soy un joven apasionado que quiere luchar por sus sueños.


Soy un chico que se esfuerza por alcanzar la perfección que mi padre exige, pero también un chico que busca su propia armonía, su propio ritmo, en medio del caos. La música, el deporte, el arte... son mis refugios, mis maneras de expresarme, de ser yo mismo, más allá de las expectativas. Y aunque a veces me siento abrumado, agotado, incluso desesperado, la música siempre me encuentra, me calma, me da fuerza para seguir adelante.


"Clair de Lune" sigue sonando en mi cabeza, una promesa silenciosa de que, pase lo que pase, la música siempre estará ahí. Y yo con ella.


—Ja,ja quien lo diria, de nuevo me perdi en mis pensamientos, prensentandome como si alguien me escuchara — me burle de mi mismo.


Durante mi camino me reuní con Ashley, una gran amiga.


—Hola Ethan, ¿cómo te fue en tus clases de piano?— con su voz dulce y serena me saludo mientras corriamos.


—Bien, no fue tan malo...—


Nos conocemos desde hace cuatro años, es una de las pocas personas de las cuales puedo hablar sin tartamudear y ser yo mismo.Ambos tenemos la misma edad,


El gimnasio que se habrio hace tres años "Torrance Fitness Center" estaba cerca de mi hogar, casi como si el presidente supiera lo que mi padre quería para mi.


El día continúo con normalidad, complete mis practicas en el gimnasio, para luego ir a casa del señor Hugo, por fin mi ultima clase del dia, artes. Genial.


Llegué a casa, el olor a comida casera me envolvió. Mamá, con una sonrisa cálida, me recibió.


—Ethan, mi amor, toma un jugo de limón y un pan. Sé lo cansado que debes estar.—


Negué con la cabeza. —No, mamá. Hoy no quiero ni jugo, ni pan. Necesito descansar.—


Subí las escaleras, el cansancio pesando en mis hombros. Antes de que alcanzara mi habitación, papá apareció en el pasillo. Su rostro era una máscara de severidad. Sentí un escalofrío recorrer mi espalda,un dolor agudo en el pecho.


—He recibido quejas de tu maestro de matemáticas y de la escuela, Ethan. ¿Qué está pasando?—


Me sentí encoger. —P-papá... lo siento. Es que... he estado muy ocupado. Con el piano, con la gimnasia...— mi voz era un susurro, apenas audible.


Su voz era fría, cortante.


—El piano y la gimnasia no son excusas, Ethan. Son parte de tus deberes, igual que tus estudios. Te he dado todo: las mejores escuelas, los mejores maestros, las mejores oportunidades en deporte y música. Y pago por clases adicionales, por entrenamientos extra. ¿Para qué? ¿Para que todo eso se desperdicie? No te estás esforzando lo suficiente. Puedes dar mucho más.—


— P-papá... lo siento. Es que...— mi voz apenas audible.


—No es 'es que', Ethan. Es que no te exiges lo suficiente.— camino hacia mi, cada paso que daba me ponia nervioso, baje la cabeza.

—Si tú no te empujas a ti mismo, nadie lo hará. Las clases adicionales, los maestros particulares... todo eso no será en vano. Todo ese dinero, todo ese esfuerzo, no se justificará si tú no te esfuerzas al máximo. ¿Entiendes?—


—S-sí, papá,— tartamudeé, la culpa carcomiéndome por dentro.


Sentía la presión aplastándome, la incapacidad de alcanzar sus expectativas.


Papá suspiró, un sonido áspero y resignado.—Espero que así sea, Ethan— su palabras más que de apoyo fueron una amenza.





Se alejó, dejándome solo con el peso de sus palabras.


Con el corazón latiendo con fuerza, me refugie en el baño. Llené la bañera con agua caliente, el vapor envolviéndome en un abrazo reconfortante. Me sumergí, dejando que el agua tibia acariciara mi piel, relajando cada músculo tenso.


"

Aquí, en el agua, nadie me exige nada" Pensé, cerrando los ojos. "Solo puedo disfrutar este momento."


El agua, a diferencia de las expectativas de mi padre, no me pedía perfección, ni dedicación incesante. Simplemente estaba ahí, ofreciéndome un respiro, un instante de paz en medio del torbellino de mi vida.