Besos de otoño

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Summary

El noviazgo es todo un proceso para llevar las cosas al ritmo de ambas partes con respeto y cariño recíproco. Como un paso grande, un roce de dedos, manos, abrazos, pero esta vez sería el primer beso, aunque un rocé, entre Gohan y su querida novia. ╍parte única. ╼AU Dragon Ball z.

Status
Complete
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
16+

Chapter 1

Hizo un ruido nasal de sorpresa, leyendo una parte de la ya interesante trama del libro. Ella había ido esa mañana a comprar un libro de suspenso nuevo que había salido recién a la venta, pero para su buena suerte, había uno en específico que llevaba tiempo postergando en comprar, y al ser muy vendidos le era difícil conseguir una de las copias, de los pocos que aún no se habían llevado. Sus planes cambiaron, la fémina se terminó llevando otro libro diferente al cual realmente había salido a obtener. Y aprovechando el día libre que tenia, se fue a un parque cercano, donde fue a sentarse en un banco.

No habían muchas personas por el lugar a esas horas de la tarde, por tal razón estaba tranquila la zona. El aire fresco pasaban en ráfagas suaves a su alrededor, alborotando sus mechones castaños. Sus ojos azulados siguieron leyendo y pasando por las letras de la pagina y hojas, estando totalmente concentrada, imaginando cada una de las escenas y conversaciones descritas.

Siempre le había gustado imaginar ser ella la protagonista y la que vivía esos hechos irreales y fantasiosos. Era tan entretenido, mágico y agradable para ella que se sumergía en el mundo de la fantasía por horas y horas, del día y noche, sin importarle lo demás y nada del mundo real.

—¿_________?

Pero claro, siempre había una persona (su novio) que te sacaba del hermoso mundo de imaginación que tenias en esos momentos inoportunos.

Levantó su cabeza del libro para ver aquel pelinegro que conocía perfectamente como la palma de su mano. Miró detalladamente sus facciones, sus ojos brillando con curiosidad, sus cejas elevadas demostrado su interés, sus mejillas coloreadas en un ligero rubor que no sabía la fémina la razón ante el sonrojo, y los labios ajenos, curvados en una sonrisa que puede descifrar fácilmente que es de genuina alegría, no lo culpaba, ella también estaba feliz de verlo. Aunque la hubiera sacado de su concentración.

—Gohan —musitó la castaña, recorriendo sus ojos ahora en su vestimenta. Nada del otro mundo, unos pantalones cafés holgados y una camiseta blanca holgada, desde su punto de vista se veía bien, oh, llevaba una bolsa café de papel en su mano derecha. Como le encantaba ese pelinegro—. ¿Qué haces por aquí?

—Eso debería preguntártelo yo a ti, ¿qué haces a estás horas de la tarde en el parque? —ladeo su cabeza el Son, curioso. Recibiendo un ceño fruncido de confusión de la dama.

—¿Eh? ¿de qué hablas? Pero si son... —una pequeña pausa en la conversación le permitió sacar su celular de su bolsa, prendiendolo, viendo su fondo de bloqueo que era una foto de Gohan con ella, abrazados. Observó más arriba donde está la hora, dándose cuenta que en efecto, es tarde—, las seis. Vaya, pasó rápido el tiempo.

El azabache asintió lentamente, viendo el libro pequeño abierto por la mitad con una hoja de color doblada para atascarlo y que la página donde llevaba leyendo no se perdiera. Le dio una sonrisa cálida a la fémina, tomando asiento aun lado suyo, ahora dirigiendo su negruzca mirada al frente.

—¿A qué hora llegaste?

—Desde la mañana...

—¿La mañana?

—Si.

Hubo un pequeño silencio entre ambos, sintiendo el frío leve de la tarde de otoño pasar a su alrededor, ocasionando que algunas hojas secas de los árboles cayeran.

—¿Y has comido algo? —volteó a ver a su novia, quería ver su reacción ante su pregunta. Frunció ligeramente sus labios al ver como la fémina abría y cerraba su boca con nerviosismo, siempre se ponía así cuando le preguntaban algo acerca de ella y su bienestar, no por nada la conocía de mucho tiempo, con eso supo de inmediato que no había ingerido nada. Fruncio su ceño disgustado ante tal cosa, le preocupaba que ella no comiera cuando le daba hambre, y eso pasaba cuando leía sus libros favoritos—. Ten, come esto.

Por eso él se encargaba de cuidarla, siendo su novio porque la quería y la amaba. A pesar de sus torpesas, realmente la adoraba.

Le extendió la mano con la bolsa de papel en ella, donde venia panes de dulce recién hecho, exactamente para ella.

La castaña observó la bolsa de papel que le ofrecía y después a él. El mencionado estaba viendo a otra parte, un sonrojo muy notorio en sus mejillas se apreciaba, rascandose la nuca nervioso con la mano desocupada. Sonrió agradecida y con cierta ternura interna por el detalle de él. Era tan lindo el Son.

Agarró la bolsa gustosa, dejando a lado suyo de la banca su libro, para ver en el interior de la bolsa de papel. Sus ojos destellaron y se le hizo agua la boca al ver sus panes de dulce favoritos en su interior. Tomó uno, dándole una mordida grande, bajo la atenta y expectante mirada del azabache. Sonrió en grande al sentir el delicioso dulzor del relleno de chocolate y fresas dentro del pan, junto la textura suave y cálida de la masa en su paladar.

—¡Está sabroso, Gohan! ¡y es de chocolate y fresa! ¡Gracias! ¡Gracias! —agarró otro del interior de la bolsa, empezando a comerlo con desesperación y alegría, provocando que el de ojos ónix riera encantando por el comportamiento de su novia.

—Tranquila te vas a ahogar. Aparte aún te queda más Pan.

—Pero es que sabe bueno —reprochó, dando otro mordisco al pan. Gohan trató de aguantar la risa que amenazaba con salir al verla toda embarrada de chocolate en sus mejillas por morder sin descuido. Así que optó por reír internamente, viendo como ella seguía disfrutando de lo que le había comprado, como le encantaba aquella chica—. ¿Donde los compraste?

Salió de sus ensimismamiento, dirigiendo su atención a la dama. Su corazón dio un vuelco violento al verla aun embarrada del chocolate y sus ojos brillando con curiosidad y de felicidad, no sabia por qué, pero le dieron ganas de abrazarla.

—P-pasaba por una cafetería y ví los panes y me recordó a ti, y bueno...

Rasco su mejilla nervioso por la mirada azulada intensa que no se despegaba de él. Ella siempre lograba ponerlo nervioso cuando lo miraba de esa manera, y nunca fallaba. La fémina curvó sus labios hacia el cielo de forma catarina por saber que su novio se acordó de ella al ver los panes, le pareció lindo. Posó su mano por sus cabellos azabaches de él, despeinadolo con cariño, haciendo que el contrario se sonrojarse con más fuerza por su acción.

—Gracias, por los panecillos.

—D-de nada.

Se quedaron en silencio, tranquilos, viendo las hojas de los arboles caer lentamente, dando un hermoso y relajante paisaje a los ojos de ambos. Gohan la miró por el rabillo del ojo, como ella observaba el entorno tranquila, moviendo su pie derecho a un compás calmado de adelante hacia atrás, los cabellos castaños de la dama,  danzaban al ritmo del viento que pasaba, y un sentimiento cálido inundó su corazón por sólo verla así. Era cómo una sensación burbujeante de felicidad y relajación de estar con ella, el hecho de que ella este a lado suyo lo hacía sentirse querido, pero muy en claro, a su manera de ella y de él, cabe decir.

Bajó su mirada a sus labios rosados, que estaban entre abiertos, y una ganas inmensas de besarla lo invadieron. Pero decidió controlar aquellas sensaciones e ignorarlos, no quería incomodarla.

La adolecente estaba pensando en cómo agradecerle a Gohan por los panes y demostrar los sentimientos que sentía en esos momentos por él. Anhelaba decirle que lo quería, que lo apreciaba mucho, pero no sabía cómo decírle tales palabras y no sonar como una cursi, era demasiado mala con las palabras y para demostrar lo que sentía tan libremente. Ese era un defecto suyo, no sabía cómo expresar sus sentimientos al azabache sin retroceder, siempre a causa suya o por arrepentimiento inmediato que la invadía por vergüenza de abrirse, emocionalmente hablando, literalmente. Se sentía cobarde por eso, ¿pero qué podía hacer? Ella era así y no puede cambiarlo, le costaba demasiado...

Tal vez, podría intentar hacer algo más físico, sí, las parejas siempre demuestran interés en acciones, cómo Gohan con los panecillos. ¿Podría intentar abrazarlo? No, muy poco afectivo. ¿Regalarle algo? No sabía que darle exactamente, tal vez un libro de Física nivel universitario, pero no tiene dinero suficiente para pagar eso. ¿Un beso en la mejilla? Suena muy poco en comparación con lo que Gohan le da. Tal vez, un beso en los labios... Si, podría funcionar.

Una hoja seca le cayó sobre su nariz, sacándola de sus pensamientos profundos, suspiró o más bien, estornudó, provocando que la hoja se elevará y continuara con su camino al piso. Escuchó la ligera risa del Son a su costado, frunció el ceño, volteando a verlo. Tenia una mano cubriendo sus labios para retener su risa que queria salír. Lo miró mal, luego relajó su expresión y puso en marcha su plan que estaba pensando y trazando unos minutos antes. Aspiró aire con fuerza para luego exhalar y con mirada decididas lo llamo:

—Gohan.

El chico se paralizó, dejado de reír y volteó a verla, teniendo internamente miedo por ser regañado por reírse de ella, en su defensa, era risa provocada por dopamina en exceso. Volteó a verla, nervioso, viendo su ceño ligeramente fruncido, con una mirada decidida y de un sentimiento que no supo descifrar en sus ojos expresivos.

—¿S-si?

La mirada decidida de ella se rompió un poco por la vergüenza a flor de pie que atacó repentinamente, la voz de su cabeza cuestionado si era correcto hacerlo y no salir como estúpida en el intento. Infló sus mejillas sonrosadas, ahuyentando aquellos pensamientos, dándose valor para hablar

—¿P-puedo besarte?

—¡¿He?! —se sobresaltó el azabache, sorprendido por su pregunta repentina de su castaña. Miró como ella veía el suelo, llevándose una mano a la mitad de su cara, tratando de esconder su sonrojo que amenazaba con crecer más, viendo a su lado derecho de la banca. Sintió sus propias mejillas arder por tal petición, su corazón palpitaba con velocidad. Hubo un silencio a su alrededor por unos minutos, lo pensó detenidamente. Al encontrar la respuesta, respiró hondo para dárse valor así mismo. Acercó su cara temblorosa a la contraria, agarrando su mano suavemente npara apartarlo de su rostro, haciendo que ella volteará a verlo—. S-si, p-puedes hacerlo.

Sintió su agarre temblar sobre la de ella, dando a entender lo nervioso que estaba. Respiró profundo la fémina, intentando alejar sus nervios al igual que su desenfrenado corazón. Trató de acercase pero no pudo, frunció sus labios, volteando a otra parte nerviosa.

—¿P-podrías hacerlo tú? Me da vergüenza hacerlo...

Observó su cara colorada de la azabache para luego suspirar con disimulo muy bajo. Gohan acercó su cara a la de ella, poniendo su otra mano en su mejilla mientras la otra aun sostenía su mano temblorosa. Vió que ella cerró sus lindos ojos, estando a centímetros de sus labios. Tragó saliva, sintiendo su labio inferior temblar y acortó la distancia, dándole un beso superficial de forma torpe.

Ninguno de los dos se movió, solo sintieron el suave tacto de sus belfos sobre el otro. Sus corazones dieron un vuelco, sus pulsos cardiacos iban a todo galope, golpeando con fuerza sus costillas, amenazando con salirse de lugar. Su beso era tímido, torpe, primerizo y con sentimientos desbordados, en ello demostraba cuanto quería ella aquel azabache y él demostraba cuanto le encantaba estar con ella y también, demostrar cuanto la quiere. Aunque ese sea su primer beso que se daban, parecía ser todo un volcán de sensaciones y temblores, era mágico y único, de alguna manera para ambos.

Se separaron de forma lenta, aún con los ojos cerrados. Ambos abrieron de forma lenta, sus orbes, viéndose felices el uno al otro de frente. Aunque sean pocas las veces que se veían a causa de las clases distintas y la diferencia de tiempo que tenian en sus horarios laborales, siempre apreciaban los momentos juntos y espontáneos.

—¿N-nos vamos?

Asintió la castaña, guardando su libro en su bolsillo levantándose del banco, viendo que el contrario repitió su misma acción, el Son agarro su mano repentinamente, haciendo que la fémina diera un respingo, después de ese beso, no sabia como actuar, su cerebro seguía procesando el suceso. Comenzaron a caminar sobre el asfalto empredado de hojas secas de otoño, viendo al frente o a sus costados para no verse al otro debido a la vergüenza que sentían. Sus caras estaban ardiendo, la fémina entrelazó sus dedos con los contrarios, logrando que el azabache se sorprendiera y viera abajo sus manos entrelazadas. Trató de retener una sonrisa boba de felicidad, que amenazaba con salirse de sus labios, pero lo siguiente que dijo ella fue imposible para él no sonreír como un tonto enamorado.

—Te quiero, Gohan.