Revenge: Secuestrada y Torturada

Summary

Andrea, la espía infalible, se enfrenta a su mayor desafío. Acostumbrada al éxito gracias a su irresistible belleza y astucia, se verá acorralada por enemigos implacables en su última misión. En esta ocasión, sus encantos no serán suficientes para escapar de las garras del peligro. Prepárate para una trama trepidante que mezcla realidad y ficción

Genre
Erotica
Author
al3xxx
Status
Ongoing
Chapters
10
Rating
n/a
Age Rating
18+

El último trabajo

Andrea avanzaba con determinación por el tenue y amplio pasillo de colores claros. Sus pasos resonaban con un eco inquietante mientras se dirigía hacia las puertas de cristal que marcaban la salida.

Era plenamente consciente de su poder de seducción y lo utilizaba sin reparos a su favor, convirtiéndolo en su arma más efectiva. También sabía que atrapaba miradas a su paso, no solo por su presencia y su ropa ajustada, sino también por el aura de peligro que parecía envolverla, como si llevara consigo un secreto oscuro que solo los más astutos podían percibir.

Andrea era una chica tranquila ante los ojos del mundo, pero en su trabajo era alguien completamente distinta: una espía legendaria por su astucia, su belleza y su capacidad para obtener información de los hombres más escurridizos. Su reputación la precedía, y muchos la veían como una femme fatale irresistible, capaz de conseguir cualquier cosa con una simple mirada o una sonrisa seductora.

El mundo del espionaje callejero había sido su hogar durante años, un laberinto de sombras y engaños donde había aprendido a moverse con habilidad y frialdad. Recordaba cómo había comenzado, impulsada por la necesidad de sobrevivir en un entorno implacable y hostil. Desde entonces, había escalado posiciones, ganándose una reputación temida y respetada en esas ciudades oscuras.

Esta última misión era la clave para escapar definitivamente de ese mundo. Una vez completada, podría dejar atrás las intrigas, el peligro y a los hombres codiciosos que la rodeaban. La idea de comenzar una nueva vida junto a José, su amor, la llenaba de esperanza y emoción.

Al cruzar las puertas, un par de hombres trajeados la saludaron con una sonrisa. Sus ojos, sin embargo, la recorrieron de arriba abajo sin disimular su deseo. Andrea les devolvió la sonrisa con una mirada felina, sabiendo que su belleza era su escudo y su mejor arma.

—Adiós, caballeros —dijo con voz sensual, mientras se alejaba con paso firme, dejando atrás las miradas indiscretas y los susurros de admiración.

Una sensación inquietante se apoderó de su mente. A pesar de su confianza habitual, el presentimiento de un peligro latente la obligaba a mantener la guardia alta. Los saludos de despedida resonaban en el aire, pero las miradas furtivas que sentía clavadas en la espalda hablaban de intenciones más oscuras y amenazantes.

—¡Lo logré! —se dijo a sí misma, con un alivio tenso, mientras recordaba la promesa que le había hecho a José:

Andrea: Amor, te aseguro que todo saldrá bien. Esta vez será diferente, lo prometo. Alex: Pero... involucrarte con esa gente es demasiado arriesgado. No sé si deberías continuar así.

Andrea: No te preocupes tanto, cariño. Pronto estaremos juntos para siempre. Este será mi “último trabajo”, lo juro.

Alex: No lo sé... además, ¿es tan necesario que vayas vestida de esa manera? Nada de esto me da buena espina.

—Celoso... —dijo sonriendo Andrea.

Apresuró el paso hacia su coche. Le pidió a Siri que llamara a su novio y, apenas José contestó, le dijo:

—Está hecho, amor. Te dije que iba a ser fácil... Será mejor que abras una botella de vino, estoy saliendo para allá.

Pero al cerrar la puerta del coche y levantar la mirada, vio cómo un guardia de seguridad se acercaba corriendo por el frente. Miró rápidamente por el retrovisor y vio a otro hombre apareciendo por detrás.

—¡Mierda! Algo anda mal aquí, algo anda mal... tengo que colgar...

Apenas pudo oír los gritos de su novio que se perdían en el altavoz del teléfono:

—¡¿Qué pasa?! ¡¿Aló?! ¡Aló! ¡Sal de ahí cuanto antes...!

—¡Maldición! —murmuró Andrea, con el corazón desbocado.

El escalofrío de la amenaza inminente le recordó lo frágil que era, incluso con toda su habilidad y astucia. Por un instante, imaginó el horror de ser capturada, de ser arrastrada a un abismo aún más oscuro y desconocido que el que ya conocía