Prologo
El aire olía a miedo y rencor, el goteo rítmico de las tuberías rotas del lugar y unos pasos que podía jurar que demostraban frustración, enojo y algo de impaciencia. Gabriel se encontraba adolorido, su cabeza zumbaba mientras unas cuerdas rugosas lo suficientemente apretadas para evitar que escapara, lastimaban sus muñecas ya sucias, desgastadas por el duro golpe de las calles. Su vista estaba nublada, y no era por un aturdimiento, su cabeza había sido cubierta con una bolsa donde, decir que olía a perro mojado es la forma más suave de describir la inmundicia que era tener la nariz sobre esa horrible tela, todo mientras algo que él no podía describir presionaba su cuello y sostenía ese trapo en su cabeza.
Los pasos se hacían más evidentes con el pasar del tiempo, se hacían más y más pesados mientras Gabriel rezaba para sus adentros, rogando e implorando por no morir en dicho lugar, por no dar su ultimo suspiro sin conseguir aquella vida de paz que tanto ha anhelado en sus últimos días. Oía golpes, zapateos y gruñidos que ocasionaban que temblara o "brincara" en su silla. Un terror genuino recorría su columna mientras sentía cómo los pasos acelerados se dirigían hacia él.
— ¡Maldito Isaac, me dijo que vendría! — Gabriel se estremecía tras esas palabras pero, por una extraña razón... Sentía tristeza en las palabras del ajeno, sentía cómo el apretón en sus brazos mas que ser con intención de asustarlo, era su reacción tras la frustración — Tu vida pende de un hilo, si ese imbécil no aparece por aquí... Dile adiós a tu corta vida — Sus manos recorrían los brazos de Gabriel, pasando por sus hombros y finalmente llegar a su cuello, ejerciendo una presión que iba aumentando poco a poco. Gabriel jadeaba por la falta de aire, sintiendo cómo su pecho subía y bajaba rápidamente mientras el miedo a la muerte causaba que sintiera sus extremidades adormecidas.
— Estoy aquí ¿para que mierda me... Que estás haciendo, León? — Un portazo se oyó antes de que esas palabras fueran un alivio para el muchacho amordazado, pues después de ello, su cuello fue libre.
— ¡Isaac, hermano! ¡Me alegra que estés aquí! — El tono de voz de ese psicópata había cambiado, parecía emocionado y me atrevería a decir que un poco... Coqueto ¿Qué clase de relación comparten estos dos? ¿Son hermano o su trasfondo es más... Intimo?