"El Jardín secreto"
Protagonista: Elena Rivers, una periodista investigadora en Gotham City.
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La lluvia golpeaba con fuerza las ventanas de la redacción del periódico Gotham Times, pero para Elena Rivers, ese sonido era una constante y ya no le causaba inquietud. Había algo profundamente tranquilizador en la lluvia, como si la ciudad pudiera lavarse a sí misma de sus pecados. Sin embargo, para Elena, Gotham nunca estaba limpia, y esa era la razón por la que se encontraba sentada frente a su escritorio a tan altas horas de la noche. Estaba sola, rodeada por montones de papeles y documentos, buscando algo que, ella sentía, se escondía entre las sombras de la ciudad.
Su última investigación la había llevado hasta el parque central de Gotham, un lugar que muchos consideraban un oasis dentro de la jungla de concreto, pero que ahora, por alguna razón, parecía estar siendo corrompido. Los rumores de contaminación masiva por parte de grandes corporaciones tenían visos de ser más que meras habladurías. Pero cuando Elena intentó profundizar, se encontró con puertas cerradas, gente que se negaba a hablar, y una sensación de que alguien no quería que siguiera hurgando.
Entonces, esa noche, decidió que no podía rendirse. Los ojos de Gotham la observaban, pero los suyos también observaban a Gotham. Poison Ivy había sido mencionada en algunos de los informes que había recolectado, y aunque la mayoría de la gente la veía como una villana peligrosa, Elena sentía que había algo más en su historia, algo que merecía ser descubierto.
Era tarde, ya casi amanecía, cuando Elena llegó al parque central, envuelta en una capa de misterio y lluvia. A lo lejos, las sombras de los árboles parecían bailar, moviéndose de una manera casi... consciente. Mientras caminaba hacia el corazón del parque, algo en el aire cambió. No era solo el olor a tierra mojada, sino un aroma dulce, pero penetrante, que la hizo detenerse un momento, con la sensación de estar siendo observada.
"¿Quién está ahí?", preguntó, su voz mezclándose con el sonido de la tormenta.
Desde las sombras, una figura emergió con una suavidad que contrastaba con la violencia de la tormenta. Elena dio un paso atrás, sorprendida, pero no por miedo, sino por la atracción inexplicable que sentía hacia aquella mujer.
"¿Quién eres?", preguntó Elena, su voz firme aunque su corazón latía acelerado. La figura que se acercaba lentamente era una mujer con el cabello largo, rojizo, cayendo en ondas perfectas sobre sus hombros. Sus ojos verdes brillaban con intensidad, y su presencia era tan fuerte como el olor a flores que la rodeaba.
"Soy alguien que ha vivido entre las sombras de esta ciudad mucho más tiempo de lo que te imaginas", respondió la mujer, su voz suave, casi como un susurro. "Me llaman Poison Ivy."
Elena observó detenidamente a la mujer ante ella. Sabía quién era, claro. La ecoterrorista más peligrosa de Gotham, una mujer que había sido noticia en incontables ocasiones, pero nunca de una manera que realmente la dejara entenderla.
"¿Poison Ivy?", repitió Elena, como si probara el nombre en su boca. "Te he estado buscando."
La mujer sonrió, pero era una sonrisa que no transmitía maldad. Más bien, había una tristeza sutil en sus labios, como si hubiera visto demasiadas cosas que nadie debía ver. "¿Buscando qué, exactamente?"
Elena vaciló por un momento, la lluvia cayendo con fuerza a su alrededor. "El parque. Los rumores de contaminación. ¿Tienes algo que ver con eso?"
Poison Ivy se acercó un paso más, sus pasos silenciosos como si la tierra misma absorbiera su presencia. "La corrupción de este lugar ha ido más allá de lo que te imaginas, Elena. No son solo los edificios y las fábricas lo que está envenenando Gotham. La ciudad misma está enferma. Y tú, como todos, estás ignorando los síntomas."
Elena frunció el ceño. Sabía que Poison Ivy no hablaba en términos ordinarios. Pero había algo en la manera en que sus palabras resonaban en su interior que la inquietaba. Algo le decía que Ivy no era simplemente una villana: era una mujer rota por el mundo, que hablaba desde un lugar de dolor profundo.
"Y tú, ¿qué quieres?", preguntó Elena, con un tono más suave. "¿Destruirlo todo? ¿Acabar con Gotham?"
Poison Ivy la miró, sus ojos verdes brillando como esmeraldas en la oscuridad. "No destruir, querida. Purificar. La destrucción es solo un paso necesario para devolverle a la ciudad lo que le pertenece. A veces, el dolor es el único camino hacia la sanación."
Elena sintió un escalofrío recorrer su espalda. No estaba segura de si era el frío de la tormenta o las palabras de Ivy lo que la inquietaba más. "¿Y qué me ofreces? ¿Te unes a mí para salvar Gotham?", preguntó, en tono irónico, pero también sincero.
Poison Ivy se acercó aún más, hasta que Elena pudo escuchar el susurro del viento entre las hojas que la rodeaban. "No te estoy pidiendo que me sigas, ni que me creas. Te estoy invitando a mirar el mundo con otros ojos. Gotham no es solo un lugar de concreto y acero. Está viva. Y tú puedes elegir ignorarlo, o puedes aprender a escucharla."
Elena no sabía qué decir. Algo en las palabras de Ivy la tocaba de una manera que no lograba comprender. Era como si la ciudad misma, con sus grietas y cicatrices, estuviera pidiéndole que viera la verdad.
"Elena, tú también eres parte de esto. Y aunque no lo sepas, lo que pasa aquí te afecta, te consume. Las raíces de Gotham corren tan profundas que incluso los periodistas como tú no pueden escapar de su influencia", dijo Ivy, casi en un susurro. "A veces, la verdad es tan peligrosa que puede quebrarte."
Elena, atrapada en la profundidad de su mirada, sentía como si cada palabra de Ivy fuera una espina que se clavaba en su corazón. Era una invitación a entender algo mucho más grande que cualquier historia de corrupción o crimen. Era una invitación a mirar la ciudad, no como un objeto, sino como un organismo que respiraba, vivía y sufría.
"¿Qué quieres que haga?", murmuró Elena, finalmente.
Poison Ivy la observó, y por un momento, el mundo pareció detenerse. Las plantas a su alrededor comenzaron a moverse, como si respondieran a su presencia, a su energía. "Solo quiero que escuches, Elena. Y tal vez, si realmente comprendes lo que pasa aquí, puedas tomar una decisión que vaya más allá de las palabras. Tal vez, solo tal vez, puedas ser parte del cambio."
Elena miró las enredaderas que crecían a su alrededor, extendiéndose como si estuvieran abrazándola. Sin saber cómo, comenzó a sentir una conexión. Un deseo profundo de comprender más, de ver el verdadero rostro de Gotham.
"Y si decido unirme a ti... ¿qué sucederá?", preguntó Elena.
Poison Ivy la tomó de la mano, y en ese toque, Elena sintió una corriente de energía, como si algo en su interior despertara. "Entonces, veremos qué tan profundo llega la raíz de la verdad."
Elena no sabía a dónde la llevaría este camino, pero algo dentro de ella le decía que acababa de entrar en un mundo que cambiaría todo lo que conocía. La ciudad de Gotham ya no sería solo un lugar lleno de criminales y corrupción. Ahora, ella entendía que era algo mucho más grande. Y Poison Ivy, en su extraña belleza y caos, era la única que podía guiarla a través de esa oscuridad.
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