𝗗𝗘𝗣𝗥𝗘𝗦𝗦𝗜𝗩𝗘 𝗥𝗢𝗢𝗠 || 𝟬𝟭

Eran cerca de las tres de la mañana cuando Felix regresó a la soledad de su apartamento, tenía la nariz roja y los ojos hinchados de tanto llorar, los labios rotos de tanto morder y las palmas de las manos heridas de tanto apretar los puños. Su cabeza dolía luego de escuchar tantos pésame salir de bocas de gente que ni tan siquiera conocía y de soportar las miradas de pena.
Lee Felix acababa de llegar del funeral de sus padres y hermano menor, pues luego de que insistieran tanto en irlo a visitar hasta Seúl, y que el rubio por fin aceptará, el avión que habían tomado desde Incheol hasta Seúl se había detenido en pleno vuelo y estrellado en algún lugar cerca de su destino acabando con todas las vidas dentro del avión, entre ellos, las personas que Felix más amaba. Le hubiera gustado mucho llevar a su familia hasta Incheol para ser enterrados en sus tierras natales, pero Lix no se sintió con el valor de viajar con los cuerpos sin vida hasta allí, así que al final los enterro en el mismo Seúl.
Al principio solo asistirían personas cercanas, es decir, Jisung, Hyunjin y Jeongin; sus mejores amigos. Pero de alguna manera, la universidad se enteró y tras publicar el pésame en nombre de la escuela en redes sociales casi cincuenta o setenta personas con las que Lee nunca había hablado en su vida fueron para dar el pésame y llevar flores.
Al final de la noche los últimos en partir de la funeraria fueron Felix y Jisung, quién lo llevó a su apartamento en su auto para intentar convencerlo de quedarse con él aquella noche, pues tenía miedo de dejarlo solo y que cometiera una locura, que lo llevaría a perder a su mejor amigo. Pero el rubio se negó con la excusa de que necesitaba estar solo y pensar en lo que haría ahora en adelante. Así fue como el universitario en estado de luto terminó tumbado en su sofá, sin las fuerzas suficientes para llegar hasta su cama se dejó llevar por todos esos sentimientos abrumadores y negativos que lo hacían doler; solo se necesitaron los primeros dos minutos para que Lix entrara en un estado de sueño del que muy en el fondo deseaba no despertar.
Al día siguiente, Jisung y Hyunjin estuvieron frente a su puerta cerca de las diez de la mañana. El dueño del apartamento abrió después de escuchar dos veces las voces de sus amigos y regresó para tirarse de nuevo en su sofá, pero esta vez bajo las miradas preocupadas de los dos chicos. Hyunjin fue el primero en hablar.
―¿Por qué no te has cambiado? ¿O duchado?
Felix pensó en que no tenía ganas de pararse unos largos minutos bajo la ducha y mucho menos revisar si encontraba un par de mudas limpias en su armario, así que ni siquiera lo intentó, pero no respondió ante a aquello, en su lugar se encogió de hombros.
―Estaba muy cansado anoche.
―Pues es hora de que lo hagas, ve a darte un baño mientras hacemos el desayuno, ¿bien?― Felix rió con evidente sarcasmo y luego negó con la cabeza. Jisung trató de respirar profundo mientras entendía la situación de su amigo de la infancia―. No es pregunta, Lix. Ve ahora o voy a bañarte yo mismo― Dijo, y se cruzó de brazos.
Lo siguiente que pasó fue una batalla de miradas entre Felix y Jisung que Hyunjin no quizó interrumpir, en su lugar, se dirigió a la cocina para hacer el desayuno de los tres.

Al final Jisung logró que el menor se diera un baño y ambos mayores esperaban a que el rubio los alcanzará en la cocina con los platos servidos de carne asada y arroz frito. Hyunjin se frotó las manos entre sí en busca de tacto humano debido a que Jisung evidentemente no se lo daría y Felix, quien era el único que se dejaba abrazar, no se encontraba en una buena condición para hacerlo.
―¿Cómo lo ves?― Hyunjin habló bajo, esperando que Felix no los escuchará―. ¿Puede quedarse solo?
Jisung intento esconder la mueca de preocupación y aparentar tranquilidad.
―No lo sé, no es algo fácil de notar, pero no quiero dejarlo solo. Si no veníamos a supervisarlo ni siquiera se hubiera bañado― Inquiere el castaño.
Hyunjin estaba por hablar de nuevo, cuando Felix hizo aparición en la cocina caminando como sí de un robot se tratara. Tomó lugar en la silla vacía bajo las atentas miradas de sus amigos y se dejó desparramar en su silla como un gusano. No hizo el mínimo intento por comer o beber los alimentos de la mesa, y no parecía intentarlo en ningún momento.
Jisung intentó hacerlo hablar.
―¿Cómo te sientes, Lix?― El nombrado se encogió de hombros.
―Sigo procesando las cosas― Respondió, su mirada siempre en el techo.
―¿No comerás algo?― Está vez, Hyunjin intentó.
―No tengo mucha hambre, pero lo comeré cuando la tenga― Les aseguró. Ambos chicos asintieron, no muy convencidos.
―Tienes que comer bien, no queremos que te enfermes.
Ya no importa si enfermo, o no.
―No se preocupen, lo haré.
La comida transcurrió en silencio con los chicos manteniendo la esperanza de que en algún momento de la comida, Felix comenzara a ingerir bocados; pero no pasó. Al terminar, Hyunjin lavó los platos sucios y Jisung cubrió la comida aún intacta del menor con una servilleta, y ambos se alistaron para irse.
―Tenemos que irnos, Lix. Pero regresaremos mañana a ver-
―No tienen que venir todos los días. No soy un niño y puedo cuidarme solo― Escupió molesto Felix, debido a toda la atención que sus amigos le estaban brindando.
―Hyunjin solo esta preocupado por tí, ambos lo estamos― Jisung intentó hacerlo entrar en razón.
―Voy a estar bien, ustedes ocupense de sus asuntos. Nos vemos después― Dijo, y cerró la puerta frente a ellos.
Cuando Hyunjin quizó lanzarse sobre la puerta y golpear a Lee, el castaño lo detuvo.
―Déjalo, aún esta fuera de sí.
Pero para la desgracia de ambos chicos el estado de Felix solo empeoró. Con el tiempo se volvió más cortante, las visitas de sus tres amigos le hartaban y hacía todo lo posible para que se fueran. Luego de las primeras cuatro semanas Hyunjin y Jeongin decidieron dejar de ir; no por qué no se preocuparan por su amigo, si no porque sabían que en tal momento ellos no eran nada de utilidad.
Jisung era el único que soportaba los malos tratos de Felix, e intentaba hacerlo comer y bañarse con regularidad, ya que esté no hacía el intento por salir de la cama.
―Ya han pasado dos meses, Lix. Los maestros no te darán más tolerancia en la universidad, ¡vas a perder el semestre!
―Que así sea entonces. No me interesa― Volvió a taparse con la sábana hasta la cabeza para evitar que los rayos de sol que se filtraban por la ventana recién abierta por Jisung le dieran en el rostro. Un rostro ahora más delgado, pálido y ojeroso.
En algunas ocasiones, el castaño quería golpear a su mejor amigo en la cara para que reaccionará, pero sabía que no lo haría aún así. Solo le quedaba soportar y vigilar que no intentará una estupidez. Para el tercer mes Jisung dejó de ir con tanta frecuencia debido a que los éxamenes se acercaban, esto fue un alivio para Felix quién ya no sabía como librarse de los constantes regaños de su mejor amigo.
Sabía que debía ponerse en pie, intentar luchar por recuperarse, pero simplemente no le encontraba sentido; no tenía una razón por la cuál ponerse en pie y regresar a la vida cotidiana. Ahora estaba solo en el mundo, y se sentía tan jodidamente doloroso como nunca lo imaginó. Muchas noches Felix se preguntó si estaba pagando alguna especie de castigo divino o alguna maldición para haber perdido a las tres personas que más amaba en una misma noche. Pero nunca nadie le respondió. Esa fue la razón por la que un crucifijo y una biblia rota y arrugada se encontrarán en una esquina de su habitación junto a sus libros de la universidad que había dejado tal y como los tenía aquella noche del fatídico accidente.
Su habitación era un jodido desastre sin duda, había ropa por doquier de las veces que intentó buscar ropa para darse un baño y terminó en una crisis. Platos de comida con restos en descomposición de las veces que intentó comer más. Pero a Felix era lo que menos le importaba, no quería nada que tuviera que ver con la vida, quería morir allí en la cama justo en la misma posición en la que se encontraba y poder reunirse con su familia si es que existía el más allá.
Habían pasado tres meses y veintiocho días desde el accidente, y Felix se sentía a morir en vida.

gráficos gracias a @Sxn-rics.
ADAPTACIÓN AUTORIZADA. HISTORIA ORIGINAL POR @hirusu EN WATTPAD.








