Touch yourself •°xiather°•

Summary

Si

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1
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n/a
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18+

【🪐】

Aether se removía incómodo entre la dura cama del hostal.

Habían sido días cansados en donde a lo único que se dedicaba era a tomar encargos para poder ganar un poco más de dinero.

Sin embargo, no importaba lo fatigado que se sentía, era incapaz de dormir, solo se dedicaba a mirar el gran ventilador de techo dar vueltas y vueltas, mientras contaba borregos.

Hasta que a su mente vino un recuerdo.

Pero porque de todo lo que pudo pensar, debía ser exactamente eso.

Hace poco, un alumno de la academia de Sumeru hacía una investigación sobre la masturbación, un tema algo tabú en la vida del viajero, por lo que después de un intento de huida fallido, Aether fue obligado a escuchar una gran platica sobre educación sexual, algo muy raro para él.

Por que, ¿Quién lo haría?

Nunca había pensando en algo tan vergonzoso, ¿hacerlo con alguien? Realmente no tenía tiempo ni ganas para eso, solo quería encontrar a su hermana y vivir felices.

Pero entre las múltiples beneficios que el estudiante mencionó, decía que podía bajar el estrés y dormir de una buena forma, algo que a Aether le interesaba en este momento.

¿Debería intentarlo? Solo por curiosidad...

Suspiró mientras baja sus temblorosas manos hacía el borde de la pijama que poseía, deteniéndose al tocar el elástico de esta y reflexionó, ¿De verdad estaba a punto de hacer algo tan alocado?

Puso sus manos sobre su abdomen y pensó.

¿Perdía algo por intentarlo? No.

¿Tenía curiosidad? Si.

¿Se morirá de vergüenza al despertar? Obvio.

Con su decisión clara, bajo sus pantalones junto a su ropa interior lentamente y subió un poco su camisa.

Un temblor recorrió todo su cuerpo, era de ¿emoción? ¿Miedo? ¿Vergüenza? No lo comprendía, el sentimiento desconocido de adrenalina que lo hacía tiritar exageradamente, sentía un frío inexplicable.

No sabía que hacer ni como comenzar todo ese acto bochornoso.

"Puedes empezar acariciando otras partes de tu cuerpo antes de empezar con tu pene"

Pene, que vergonzoso palabra.

Pensó que tal vez era mejor comenzar con el consejo.

Posicionó sus manos sobre sus costados y con las yemas empezó a recorrer desde su cadera hasta parte de su pecho.

—Ugh...— La frialdad de sus dedos lo hacía estremecer, sentía que se derretía al tocar su cálida piel y una especie de cosquilleo apareció en su vientre bajo.

El estudiante también dijo algo sobre manosear sus pezones para sentir más placer pero Aether no sentía ganas de tocar ese lugar, ya era suficientemente humillante lo que estaba hacía.

Los colores se le subieron, cuando soltó un pequeño gimoteo al percibir una pequeña oleada de calor recorrer todo su ser, sentía como si se estuviera asfixiando aunque no traía nada encima.

¿Debería continuar? Sentía que estaba pasando a terreno peligroso.

Esto era muy extraño si pensaba en su edad, era la primera vez que hacía todo esto en años.

Y aún así, quería pasar a más.

Con nerviosismo tomó su miembro, algo despierto por los suaves toqueteos anteriores y lo envolvió en su helada mano, soltó un pequeño gemido por el tacto en esa zona. Tocó y acarició lentamente hasta que sintió como cada vez más el falo se hacía más duro.

Acariciaba lentamente desde el glande hasta la parte baja, estremeciendose con cada movimiento, se meneaba de un lado a otro en la cama mientras aumentaba de poco en poco la velocidad de su mano.

"Puedes pensar en tu pareja o la persona que te atrae romanticamente"

¿Pensar en alguien así no sería raro? Incluso verlo después de hacer este tipo de cosas, ¿no sería vergonzoso?

De repente la imagen de un pelirnegro apareció en su mente, aquel ojiambar encima de él besabandolo apasionadamente en tanto que le ayudaba con su problemita de abajo.

Aunque el rubio tuviera un pequeño flechazo hacía el adeptus, no podía pensarlo.

No, no, no.

Sacudió su cabeza para dejar ir sus pensamientos, pero era algo tarde.

—Xiao...— el susurró se escapó de sus labios al dejar que su mente volara.

Movía su mano rápidamente dándose placer.

—Xiao... Xi-Xiao...— gemía en voz baja temiendo que alguien lo escuchara.

Nunca pensó que imaginarse alguien agarrando su parte baja fuera tan glorioso.

Llegó a un punto en donde no importaba que tan rápido moviera su mano, necesitaba más.

Sus ojos se cristalizaban al punto de soltar pequeñas lágrimas de deleite que recorrían sus cachetes hasta perderse entre las sábanas blancas del lugar.

Subió su mano sobrante hacía su pecho, levantó más su camisa y la sostuvo con sus dientes, tal vez le sirva para callarse un poco, dudoso, comenzó a acariciar y pellizcar sus pezones.

—Xi-...ao— No importó que su boca estuviera ocupada con su pijama, el nombre de su amor platónico seguía saliendo como si quisiera que todo el mundo se enterara.

Sentía sus mejillas arder mientras notaba que no era suficiente solo imaginarlo.


Por otro lado, el adeptus que poseía el nombre que le era arrancado de los labios a aquel hombre, disfrutaba de la luna llena de esa noche.

La brisa fresca le pegaba en el cuerpo haciendo que se sintiera cómodo.

Abrió sus ojos para ver a unos niños prendiendo bengalas. Reían a carcajadas mientras que formaban figuras con las chispas.

Enter los pequeños, había un niño rubio que le recordaba a él.

A su mente vino aquel pelilargo con sonrisa radiante, ¿Qué estará haciendo el viajero? ¿Dónde estará? ¿estará durmiendo?

Suspiró al darse cuenta que hacía preguntas tontas. Él seguramente estaba descansando ya que siempre tiene días muy ocupados.

Cerró sus ojos lentamente tratando de olvidar aquellas preguntas sin respuestas, la corriente de aire lo relajaba y adormecia.

Hasta que sintió algo raro.

El viento traía consigo su nombre. Alguien lo llamaba de una manera un poco cansada y desesperada.

Se paró de golpe al sentí que la voz provenía del viajero, ¿podría estar en peligro? Y ¿si se lastimó y necesita su ayuda? O ¿Si algún guardia de las ruinas lo tenia acorralado?

Tantas interrogantes lo hicieron alucinar, provocando que su corazón latiera a un ritmo desenfrenado mientras que su mente le deseaba a las estrellas que el rubio estuviera bien. Rápidamente se paró de su lugar y trató de localizarlo.

Al hacerlo desapareció en una nube negra con destellos turquesas.


No podía creer lo que estaba viendo.

Aether tocandose ahí abajo.

Aquella hipnotizante escena hizo que los colores se le subieran a la cara.

Entre todas las personas que había en Teyvat, a la última que se hubiera imaginado hacer ese tipo de cosas era al viajero.

Aunque era obvio Aether también era una persona y al igual que todas tiene problemas y deseos.

Los suaves gemidos del rubio lo hicieron volver a plantar los pies en la tierra.

El rubio, quien tenía su larga cabellera suelta y esparcida sobre todo el edredón, seguía aumentando la velocidad de su mano y con ello el volumen y la cantidad de jadeos.

¿Estaba bien verlo? Tal vez debería dejarlo tener su momento, debería irse.

Sin embargo, ¿Porqué no quería irse? ¿Quería seguir viendo el cuerpo casi desnudo del viajero?

Aether nunca sintió la presencia de Xiao, el seguía concentrado entre los fuertes movimientos de su vaivén, con sus ojitos cerrados y su ceño fruncido. Xiao aprovechó esto para seguir viendo, ya se había resignado, quería ver que más podía hacer el rubio mientras se imaginaba a él mismo.

Con la mano que seguía pellizcando sus pezones comenzó a bajar lentamente, acariciando todo su abdomen con la yema de los dedos.

El peliroscuro tragó saliva al intuir a donde iban esos dedos.

Pasaron su miembro hasta llegar a su parte más baja, a Aether no le quedaba más por perder pero no se sentía capaz de meter sus dedos por su orificio.

Lo pensó y pensó mientras daba caricias circulares por esa parte, mientras que Xiao emocionado se cubre su boca con su mano, sentía como se endurecia su parte baja.

El ojiambar niega rápidamente mientras se aleja de ese lugar, tal vez no llegaría hasta ese punto.

Al momento en que quita su mano de ese lugar, una fuerte corriente recorre todo su cuerpo, sabía que terminaría pronto, aumento más la velocidad de su mano, mientras que la contraria regresaba a su posición anterior, en su pecho, dando suaves caricias y jugueteando con sus pezones.

Su espalda se arqueó y su respiración se escuchaba cada vez más pesada.

—¡Xiao!— Hasta que logró correrse.

El líquido blanquecino cayó en su abdomen y partes de las sábanas de la cama, respiró agitado.

Tocó el lugar donde el fluido trasparentoso estaba y arrastró sus dedos hasta su pecho, los despegó para simplemente acomodarse mejor en la cama, sus párpados pesaban al punto de no querer hacer nada más que caer en un sueño profundo.

Xiao al escuchar los pequeños ronquidos del rubio, por fin respiró, ¿Acababa de ver al viajero toquetearse y correrse? E incluso lo hizo con su nombre. No lo podía creer, tocó su cara sabiendo que debería de estar ardiendo.

Suspiró y la cubrió de nuevo con sus manos mientras se acercaban al cuerpo inmóvil y tranquilo del viajero.

A pasos lentos se aproximó a un lado del cuerpo desnundo del rubio.

La piel clara y suave del de abajo quedó expuesta y manchada por su semen, el adeptus solamente se dedicó a mirar.

Mordió su labio inferior y acercó su temblorosa mano hacia el estómago del rubio.

Acarició lentamente llevándose entre sus dedos aquel líquido, exparsiedolo por el estómago y pecho del viajero.

Posicionó su pulgar y su dedo índice a una distancia, como si tratara de medir algo.

Tal vez su propio miembro.

Si él fuera el que penetrara al viajero, ¿hasta donde llegaría su hombría?, acarició lentamente la parte de su ombligo, Aether era muy delgado ¿Se marcaría en su estómago cada vez que tocara aquel punto dulce?

¿En que estaba pensado?

Xiao sacudió su cabeza rápidamente su cabeza y buscó la manera de limpiar al dormilón.

Empezó quitando su camisa y votando al suelo, el delgado y algo marcado cuerpo del viajero quedó completamente desnudo. Aether no se movía, solamente soltaba pequeños ronquidos confirmando su profundo sueño.

El peliroscuro trajo un poco de agua y paños para limpiar aquel desastre que había hecho el contrario. Pasó el trapo mojado por su torso y limpio lentamente.

Paso por todo su vientre hasta que quedó limpio.

Sin tener alguna mala intención y por accidente, paso el trapo frío sobre el pezón del viajero.

Un suave gimoteo salió de los labios del dormido.

Xiao dejó de funcionar.

Dejó el paño tirado por algún lado de la habitación y nuevamente comenzó a delinear la figura del viajero.

—¿Qué haces?— un soñoliento rubio lo veía con sus ojos entrecerrados.

El adeptus se sobresaltó al escuchar una voz en el silencio del cuarto.

Ambos se miraron fijamente por un rato, hasta que el pelirlargo habló.

—¡Oh! Entiendo esto, es un sueño humedo— se levantó de golpe para quedar sentado enfrente de Xiao, quien no decía ni una sola palabra— Entonces todo lo que haga no importará— susurró.

Xiao estaba asustado por el repentino despertar del pelilargo.

—Yo... solo esta-...— los labios del rubio no dejaron que las explicaciones del adeptus salieran.

Solamente se dedicó a besarlo sin importar el hecho de que estaba completamente desnudo.

Tomó los cachetes del adeptus y besó lentamente sus labios, el contrario por la sorpresa no había correspondido el beso, pero se mentiría a él mismo si dijera que no esperó tanto tiempo por esto.

Correspondió lentamente mientras pasaba delicadamente sus manos sobre el cuello blanquecino de viajero. La frialdad de sus yemas hizo que al rubio se le escapara unos gemidos entre el beso.

El sonido del húmedo beso se hacía resonar por toda la habitación y su calentura iba subiendo cada vez más.

El rubio bajo una de sus manos hacia el miembro del pelirnegro y comenzó a acariciarlo aún con su pantalón puesto, rápidamente Xiao empujó a Aether, separándose del beso.

Los dos se miraron fijamente, el pelinegro estaba que explotaba en rojo mientras que el viajero estaba muy tranquilo.

—Vaya, esto es diferente a lo que me contaron— puso su mano bajo su mentón mientras pensaba.

—¡Por que esto no es un sueño!— el rostro de Xiao estaba rojisimo mientras trataba de voltear la mirada hacia algún lado que no fuera el cuerpo desnudo de Aether.

—¿No lo es?— el contrarío negó rápidamente con la cabeza.

De un fuerte salto el viajero empujó a Xiao quedando un gran espacio entre ellos, todo le había caído como un balde de agua fría.

Tomó rápidamente su cobija para tapar su desnudez. Su cara estaba completamente roja y no sabía que hacer.

—¡Perdón, Xiao!— siendo una bolita de cobijas, Aether pedía disculpas incontables veces por su imprudentes y descaradas acciones.

—En realidad, no me molesta— volteó su cara hacia un lado en donde no se pudiera notar lo nervioso que se encontraba— me gustó— susurró.

Estuvieron un rato en silencio, ninguno de los dos se atrevía a decir alguna palabra sobre lo sucedido hace unos minutos.

Aether, aún envuelto en su cobija se acercó lentamente hacia donde Xiao se encontraba sentado y como si de un gato a punto de cazar a su presa se tratase, se abalanzó sobre él.

Cayeron sobre el suave colchón, Aether arriba del adeptus. La cobija los cubrió desde la espalda baja hasta las rodillas. Xiao no comprendía nada, más sin embargo, estaba rojo a más no poder.

—¿Q-que haces?— preguntó nervioso el más bajo, su garganta se sentía seca y pasó un bocado de saliva.

El pelilargo no respondió, solo lo vio fijamente sin decir nada más, al de abajo le avergonzaba la posición.

Trataba de no mirar más abajo del cuello del viajero y cada vez que su mirada se colaba más abajo de lo que se prohibió, sacudía su cabeza y volvía a mirar hacia los ojos de rubio.

Cuando el viajero vio que el adeptus volteó la mirada hacia un lado, éste sonrió con mailicia.

De un rápido movimiento el pelilargo se sentó sobre el miembro ajeno y mientras mordía su labio inferior, comenzó a hacer círculos sobre la parte baja del de abajo.

Xiao soltó un jadeo de sorpresa.

No sabía que hacer o como actuar, ¿Debía detener a Aether? ¿Debía alejarlo?, pero, ¿Porqué debería? Él también lo estaba disfrutando pero una pequeña parte de él le decía que todo eso estaba mal.

El miembro despierto del adeptus lo podía sentir el rubio e su parte baja, se mordió el labio mientras continuaba haciendo pequeños círculos con sus caderas.

—¿Sabes?— la sensual y baja voz del viajero sonó como si un suspiro se hubiera escapado, el pelinegro prestó atención a lo que estaba apuntó de decir— yo podría ayudarte con tu pequeño problemita de ahí abajo.

Aether se acercó lentamente hacia la cabeza de contrario, paso sus manos desde su abdomen hasta su pecho, muy lentamente. Su visita iba subiendo conforme a sus dedos y cuando estos llegaron al pecho, corrió rápidamente su mirada hacia los ojos ámbar de su amado.

—Solo...— posó su mano sobre su cachete— tienes que pedirme ayuda~— movió nuevamente sus caderas, provocando un gemido ageno.

Xiao se mantenía callado, mientras sentía que su miembro en cualquier momento explotaría. Siempre había sido muy orgulloso como para pedir ayuda e incluso en esta situación aplicaba en estas circunstancias, cerró con fuera su boca, mordiéndose el labio.

—Oh, ¿No dirás nada?— los movimientos dados por el de arriba se hacían cada vez con más velocidad.

Xiao no iba a soportar mucho tiempo así, de un rápido moviento puso al rubio debajo de él, su mirada se fundió con la contraria y acercó lentamente sus labios.

Después de un pequeño beso, el adeptus habló:

—Bien, ayúdame.

Eso fue suficiente para que la sonrisa de Aether se agrandara más, soltó una pequeña risita para volver a colocar a su pareja debajo de él.

—Bien— fue como si un susurró fuera arrancado de los labios del viajero, empezó a quitar todos los adornos de la vestimenta agena y tirandolos a un lado del cuarto, besó desde su cuello y bajó lentamente mientras seguía con ese trabajo.

Al llegar a la parte inferior, Aether se bajó de la cama en tanto bajaba el pantalón.

Xiao extrañado se enderezó para quedar sentado en la cama y vio como Aether estaba arrodillado entre sus piernas, que ya hacían sin ninguna vestimenta ya puesta, solamente su miembro al aire. Se puso rojo al instante, el viajero, por su parte, comenzó a acariciar el miembro ageno mientras no apartaba la vista del contrario, le divertía ver las expresiones de vergüenza combinadas con la exitación en su cara.

Acarició lentamente, de arriba a abajo para en un momento meterlo a su boca, la sensación cálida y húmeda en esa parte del cuerpo, le hizo soltar a Xiao un sonoro y ronco jadeo.

Pasaba lentamente desde arriba hasta abajo, una sensación placentera recorrió todo el cuerpo del pelinegro.

Los húmedos sonidos que provenían de la boca del contrario hacía que el calor de la habitación subiera, Xiao posó su mano sobre su boca para callar sus gemidos, Aether, a darse cuenta de esto, aumento más la velocidad de sus movimientos.

Una corriente eléctrica recorrió nuevamente el cuerpo del adeptus, pero esta vez era mucho más intensa, los cortos jadeos se incrementaron y los temblores de su cuerpo empezaron a aparecer, no soportaría mucho tiempo y eso lo sabía muy bien el rubio.

Cuando finalmente Xiao sintió que se correría, Aether cesó sus movimientos sobre su miembro, lo miró con una sonrisa maligna y antes de que el contrario pronunciará alguna queja, se le avanlanzó y besó bruscamente.

La caída sobre el colchón provocó que Xiao soltara una pequeña queja sobre el beso, Aether aprovechó esto para meter su lengua en la cavidad bucal del contrario. Al contrario le costaba seguir el beso, por lo hizo de una manera torpe que para el rubio era lindo.

—¡Ngh!..— gemió nuevamente cuando el rubio bajo su mano nuevamente a su miembro.

Este volvió a su lugar sobre el abdomen de Xiao sin parar los movimientos sobre su pene.

El adeptus miró el rostro lujurioso del pelilargo.

Nuevamente quiso participar en el acto y en su continua guerra de quien mandaba, Xiao volvió a posicionar a Aether bajo el, pero ahora su rostro estaba pegado sobre las suaves sábanas de la cama, por el repentino y algo brusco movimiento soltó un pequeño gemido al sentir el roce de la colcha bajo su desnuda piel.

No fue hasta que sintió como le empezaban a acariciar su parte baja cuando reaccionó.

—¡¿Qué?!— gritó al sentir el pulgar ageno dibujar círculos sobre su ano— ¿Yo soy el de abajo?

—Sí, ¿pensabas que tú me lo meterías a mi?— la pequeña y ronca sonrisa salió de sus labios.

—Pues no tenía pensado que me lo metieran.

—Bueno, que mal por ti— comenzó a intentar meter uno de sus dedos dentro del viajero, pero le era algo difícil— no entra— se extrañó.

—Espera— Aether se apartó un poco del contrario y se arrastro hasta llegar a uno de los cajones, lo abrió y sacó un pequeño aceite.

—¿De dónde sacaste eso?

—Viene con el cuarto— Xiao no muy convencido solo dio un soplido de afirmación, el rubio le restó importancia y se sentó— No entrará si lo haces así— colocó lubricante sobre sus propios dedos para después intentar meterlos lentamente, para Aether era una sensación extraña, hacía muecas de no sentir nada satisfactorio.

—Quiero ayudarte.

—¿Sabes cómo hacerlo?— el contrarío negó— esta bien, pon aceite en tus dedos— el pelinegro obedeció y después se quedó quieto, Aether suspiró, guió la mano agena hacia su parte baja y metió lentamente el dedo en donde anteriormente estaba el suyo, jadeo incómodo— Solamente intenta hacer movimientos circulares, cuando sientas que está un poco más suave, mete otro— Xiao acató la orden, empezó su trabajo como se le había indicado con una cara tan seria que parecía como si el mismísimo arconte le hubiera dado una misión de vida o muerte— esto es tan vergonzoso.

Xiao siguió moviendo su dedo en círculo, Aether puso una de su mano sobre sus labios y se dejó caer al colchón.

—Ngh...— un jadeo salió cuando sintió que tocaba en aquel punto dulce, se retorcía tratando de cerrar las piernas.

—¿Qué pasa?— preguntó Xiao sintiendo como lo empezaban a patear.

—Nada, continua— levantó un poco la cabeza para poder conectar su mirada con la ajena.

Xiao continuó sin decir o cuestionar nada más. Después de un rato, adentró otro dedo y con su mano libre comenzó a masturbar el miembro del rubio.

Aether no le replicó nada, dejó que hiciera lo que quisiera, solamente se dedicó a agarrar una almohada para poder taparse la cara.

Finalmente el adeptus metió el tercer dedo y comenzó a disimular pequeñas embestidas mientras seguía con el pequeño vaivén en su miembro, el viajero se retorcía entre la sábanas. Hasta que sintió que se iba a venir, Aether tensó su cuerpo y fue cuando el contrario cesó toda acción.

—¿Porqué paraste?— cuestión tratando de recuperar el aliento perdido, sentía un cosquilleo algo raro en su vientre bajo.

—Estamos a mano— se acercó a los labios del rubio para depositar un pequeño beso, tomó sus cachetes y lo jaló hacia donde estaba él.

Ahora Aether se encontraba sentado delante del pelinegro, luchando en un suave beso.

Se separaron y Xiao le sonrió, jaló del delgado brazo y lo obligó a sentarse sobre su estómago.

—Ahora que me pregunto, ¿De dónde sabes todo lo que me has estado diciendo hasta ahora?— puso sus manos sobre los muslos ajenos, empezando a acariciarlo, su mirada se deleitó sobre toda la figura del rubio mientras que este solamente estallaba en rojo— ¿Haz hecho esto con alguien más?

—Claro que no— Jadeó— fui obligado a escuchar una plática de educación Sexual cuando fui a Sumeru— recostó su cuerpo sobre el pecho de Xiao.

—¿De verdad?— el rubio asintió— oh dios.

Ninguno de los dos dijo nada más, solamente el sonar de sus respiraciones algo agitadas era el único ruido entre ellos.

Aether se levantó y fue retrocediendo de a poco hasta lograr llegar al miembro ageno, comenzó a dar pequeños saltos y movimientos circulares sobre él.

El de abajo soltó pequeños jadeos de sorpresa y exitación, de un momento a otro tomó el trasero y trató de alinear su hombría en la entrada del viajero.

—¡Espera!— al notar esto lo detuvo en seco— primero ponte esto— bajo su cuerpo del contrario, se paró y buscó entre una de sus mochilas.

Xiao estaba algo confundido sobre el porque lo paró, pero no dijo nada, sus ojos estaban fijos sobre el cuerpo desnudo.

Cuando Aether encontró lo que buscaba, regreso a su posición anterior.

—¿Qué es?— preguntó al ver una pequeña bolsita plateada.

—Amm... ¿Un condón?

—Cada vez esto parece más planeado que casualidad— dijo viéndolo de una manera sospechosa.

—¡No es lo que piensas!— agitó sus manos tratando de alejar cualquier mal pensamiento de la mente del adeptus.

—¿Entonces..?

—También me lo dieron en la plática a la que fui— comenzó a abrir la bolsita para sacar el preservativo— todo es una casualidad, pero a causa de todo lo que me dijeron... es mejor utilizarlo— bajó su tono de voz.

—Esta bien.

Aether se volteó para darle la espalda al adeptus y empezar a poner el condón como él recordaba que le habían enseñando.

Su concentración estaba completamente absorta en poner aquel preservativos que no notó cuando la mano de Xiao estaba acariciando su espalda, la frialdad de los dedos ajenos lo hizo dar un pequeño gemido, el adeptus se deleitaba con los sonidos mientras enredaba sus largos dedos en más hebras doradas.

Cuando Aether terminó volteó nuevamente su cuerpo hacia la cara de Xiao, pegó rápidamente sus labios a los labios de contrario y lo besó, esta vez no fue uno tierno, sino más deseosos, dando a entender que los dos querían todo lo que estaba a punto de pasar.

Aether fue metiendo el miembro ageno dentro de él, le era un tanto difícil por la posición, así que rompió el beso para enderezarse y entrar más fácil, colocó sus piernas a los costados del cuerpo del pelinegro y empezó a bajar lentamente, su cara de incomodidad no se podía ocultar, seguía siendo algo difícil.

Su respiración se agitó pero no se rendía, fue cuando Xiao colocó una de sus manos sobre su mejilla cuando volteó a verlo.

—No te sobreesfuerzes— acariciaba los cabellos que se iban pegando a su cara.

—No lo estoy haciendo— soltó un pequeño gimoteo de cansancio.

Xiao al suponer que tal vez era la posición la que hacía que fuera tan difícil el entrar decidió en un rápido movimiento que hizo que el pelilargo pegara su cabeza a una de las almohadas y levantando su trasero, lo que provocó se le escapara un pequeño quejido por la sorpresa. Xiao se quitó la última prenda de su cuerpo para después agacharse a para besar su espalda de una manera muy cariñosa.

—Te dije que no te sobreesforzaras— El aire que salió de sus labios era tan caliente como la atmósfera del lugar, Aether se estremeció.

—Te dije que no lo estaba haciendo— dijo en un suspiro cansado.

—Solamente relájate— siguió besando la suave espalda.

Tomó un poco más de lubricante y ponérselo a Aether, la frialdad del gel lo hizo temblar de nuevo. Intentó nuevamente entrar mientras distraía la mente del viajero con toqueteos, aunque aún así, no podía negar el echo de que doliera y se sintiera un poco incómodo.

—Aether~— susurró cerca del oído del nombrado.

—¿Lo metiste todo?

—Si

—Dios mío, siento que podría morir.

Xiao empezó a moverse lento, tratando de no lastimar al rubio, se fijaba meticulosamente en las expresiones y sonidos que estaba haciendo para saber si podía continuar o detenerse, pero la gota que derramo su vaso fue el escuchar un gemido alto que se le había escapado al contrario.

Subió la velocidad.

Los gemidos ahogados del rubio eran como música para los oídos de Xiao, pero quería escuchar más. Tomó el brazo del de abajo y lo volteó por milésima vez en la noche para nuevante verse frente a frente.

—Deja de moverme como muñeco de trapo... ngh...

Xiao no dijo más solamente se dedicó a moverse otra vez, sonoros y roncos gemidos salían de sus labios y se combinaban con los que le eran arrancados al viajero.

Ninguno de los dos dijo ni una palabra más, los gemidos, juntos a los chapoteos y golpes de su cuerpo era lo único que se escuchaba entre esas cuatro paredes.

—X-Xiaooo... más.

Todo eso era tan excitante para ambos y sentían que en cualquier momento iba a terminar, el cosquilleo en su vientre bajo se hacía presente y con ello los pequeños temblores sobre su cuerpo, Xiao apretó las caderas del mayor para poder aumentar la velocidad, su vista era fabulosa, un Aether con la cara totalmente roja, su ceño fruncido, ojos llorosos, su respiración agitada y de la comisura de sus labios caía un hilo de saliva. Pego su cuerpo al contrario para poder terminar, lo abrazó con fuerza.

Aether soltó un pequeño y fuere gemido y se corrió entre sus estómagos, Xiao después de unas embestidas más hizo lo mismo.

Los dos estaban cansados y su respiración agitada en busca de aire lo confirmaba. Xiao salió del interior d Aether para recostarse a su lado. Se mirarían fijamente para juntar sus labios en lo que sería el último beso de la noche.

—Eso... fue tan raro— expreso con dificultad el rubio

—Si... pero me gustó— sonrió con ligereza.

—A mi también— río suavemente para recostar su cabeza en el cuello del adeptos y finalmente poder dormir juntos.

Y así finalmente Aether pudo dormir cómodamente en los brazos del su amado, tal vez debería recortar los encargos e irse de vacaciones.


【🪐】


Hey hey hey

Me les voy a desaparecer

Bye