Hope (καιѕοο) - extras +18

Summary

Cuando KyungSoo, un híbrido gato, recibe un huésped inesperado en su posada, sabe que las cosas en su vida van a cambiar. Kim JongIn, un híbrido lobo que trae consigo un historial de penas y amarguras, descubrirá el significado de pertenencia en el lugar menos esperado. En un mundo en el que los híbridos son cazados a plena luz del día por los humanos, ambos deberán lidiar con sus desacuerdos para poder sobrevivir; aprendiendo en el proceso que la esperanza es el principal motor para toda especie en la Tierra.

Genre
Lgbtq
Author
Sherri
Status
Complete
Chapters
3
Rating
n/a
Age Rating
18+

Extra: Capítulo 4 (+18)

—No voy a dejarte tranquilo durante esta noche —dijo el lobo, atrapándolo entre sus brazos para llevarlo a la cama.

KyungSoo había tenido un día intenso. Se llenó de pura información de mierda que nada más le hacía estallar el cerebro y que alimentaba su ansiedad. Quería huir, quería dejar de pensar por un momento. La invitación del otro híbrido para devorarlo toda la noche no sonaba mal después de todo. Deseaba olvidar por un rato, quería olvidarse hasta de su nombre. Y aquí, bajo el toque agresivo, cargado de deseo y lujuria por parte de su inesperado amante, se encontraba llenando su mente de placer y éxtasis.

JongIn no estaba siendo delicado, su celo era salvaje y duro, y KyungSoo sentía que estaba siendo tragado por el enorme lobo, literalmente. Sus sentimientos estaban mezclados. Era inevitable sentir miedo y a la vez una explosión de anhelo en su corazón cuando JongIn lo miraba con esos grandes ojos al besarlo, como si quisiera no solo penetrar su cuerpo sino también su alma.

Las manos que recorrían su cuerpo y que lo estiraban por dentro eran grandes, fuertes y se sentían seguras. Poco a poco se fue embriagando también de su aroma que lo hacía sentir en casa. KyungSoo estaba deshaciéndose con los besos en el cuello, las lamidas en su pecho y las mordidas en su hombro. Podía sentir la desesperación del lobo por hacerlo completamente suyo, por no olvidar ningún rincón de su cuerpo, por conocer absolutamente todo de él.

Y le gustaba. Esta clase de atención que jamás había percibido, que nunca nadie había tenido para con él.

El celo era de JongIn, pero parecía que en realidad era de KyungSoo, pues a pesar de su excitación, que iba en aumento por su calor, intentaba ser cuidadoso y hacer que el felino se retorciera de placer. Una mordida por aquí y otra por allá no le eran suficientes, lo quería tener junto a él para siempre, que todo su ser gritara que era de su propiedad y que nadie más podría verlo de la misma forma que JongIn lo estaba viendo.

Las demandantes caricias y los besos desenfrenados se detuvieron de pronto cuando el moreno se separó un poco de él, quedando encima de su cuerpo para mirarlo fijamente.

—Esta es tu última oportunidad de huir, KyungSoo —le advirtió—, no voy a detenerme otra vez. Después de esta noche, no te dejaré huir lejos de mí.

La respuesta del felino fue simple y llegó más pronto de lo que pensó.

—Entonces, no lo hagas.

JongIn no necesitó más para lanzarse sobre él. Con manos ágiles, desabrochó los pantalones de KyungSoo, deslizándolos por sus piernas hasta que cayeron al suelo. KyungSoo se sonrojó, sintiéndose expuesto bajo la mirada intensa de JongIn, pero no se apartó.

JongIn se arrodilló frente a él, sus manos grandes y callosas rozando las piernas de KyungSoo mientras se acercaba. Besó la piel suave del interior de los muslos, su aliento caliente y húmedo, haciendo que KyungSoo se retorciera de anticipación.

—JongIn… —gimió, su voz quebrada por el deseo.

JongIn sonrió contra la piel de KyungSoo, su lengua trazando patrones lentos y tortuosos que lo hicieron arquearse. Luego, sin advertencia, lamió la longitud de su erección, desde la base hasta la punta, haciendo que KyungSoo soltara un gemido ahogado.

—Joder —susurró KyungSoo, sus manos enredándose en el cabello oscuro de JongIn mientras lo guiaba de nuevo hacia él.

JongIn repitió el movimiento, su lengua experta explorando cada centímetro de la piel sensible de KyungSoo. Sus labios envolvían la cabeza, succionando suavemente mientras sus manos sostenían los muslos de KyungSoo, manteniéndolo firme.

KyungSoo se retorcía, su cuerpo tenso y listo para estallar.

—JongIn, por favor… —suplicó, su voz en un susurro ronco.

JongIn levantó la cabeza, sus ojos brillando con una mezcla de deseo y ternura.

—No te haré daño —prometió, su voz profunda y tranquilizadora—. Confía en mí.

KyungSoo asintió, respirando profundamente mientras JongIn se ponía de pie. Lo besó de nuevo, largo y apasionado, dejándolo sin aliento.

—Relájate —murmuró JongIn, sus labios rozando el cuello de KyungSoo, dejando un rastro de besos y mordiscos suaves que hicieron que este se retorciera de placer.

KyungSoo intentó obedecer, pero su cuerpo estaba tenso. JongIn lo sintió, así que sus manos se movieron para calmarlo, acariciando su espalda, sus caderas, sus muslos. Cuando llegó a la entrada de KyungSoo, este se tensó.

—Te deseo tanto que podría devorarte ahora mismo. Pero no lo haré así. Confía en mí —le susurró el híbrido lobo.

KyungSoo asintió, aunque su cuerpo temblaba. JongIn presionó un beso en su hombro, su mano moviéndose para acariciar la entrada de híbrido gato con una lentitud que era tanto tortuosa como reconfortante. KyungSoo gimió, su cuerpo se abrió instintivamente a la caricia.

JongIn no lo hizo esperar. Con un movimiento fluido, lo penetró con un dedo, su entrada se ajustó alrededor de él con un calor que hizo que ambos gimieran. KyungSoo se retorció, mientras su cuerpo se adaptaba a la invasión.

—JongIn... —gimió.

—Está bien, amor. Pronto serás mío. Solo mío.

Cuando estuvo listo, JongIn se posicionó sobre él. KyungSoo cerró los ojos, sintiendo la punta de la erección de JongIn presionando contra su entrada. Tomó una respiración profunda, intentando calmarse, pero su cuerpo temblaba de anticipación. JongIn entró en él con un movimiento lento y controlado, su miembro llenando a KyungSoo por completo. El híbrido gato gimió, su cuerpo ajustándose alrededor del otro con un calor que era tanto doloroso como placentero.

—Joder, estás tan apretado, amor —jadeó JongIn, mientras se detenía, dándole a KyungSoo un momento para ajustarse.

KyungSoo respiró profundamente, sintiendo la presión disminuyendo mientras su cuerpo se adaptaba.

—Puedes… Puedes moverte —susurró.

JongIn comenzó a moverse, sus caderas se balanceaban en un ritmo lento y constante, entrando y saliendo de KyungSoo con una precisión que lo hizo gemir de placer.

—JongIn… —jadeó KyungSoo con sus manos aferrándose a las sábanas, mientras su cuerpo se arqueaba hacia arriba, buscando más contacto.

JongIn aumentó el ritmo, sus movimientos más rápidos y más profundos, su cuerpo chocando contra el de KyungSoo con un sonido húmedo y obsceno.

—Te amo —susurró con un gruñido ronco, mientras enterraba su rostro en el cuello de KyungSoo, marcando su piel con besos y mordiscos suaves.

KyungSoo se sonrojó y su corazón latió con fuerza al escuchar esas palabras. Sabía que no podía confiar en esas palabras, que el celo lo hacía decir cosas que tal vez no sentía, pero aun así, la confesión lo hizo sentir cálido y deseado.

—JongIn, más… —suplicó, su voz un gemido ronco mientras sus caderas se movían contra las del otro.

El híbrido lobo sonrió, su aliento caliente contra el oído de KyungSoo.

—Lo que desees, amor—murmuró, antes de agarrar las caderas de KyungSoo con fuerza y comenzar a moverse con una ferocidad que lo dejó sin aliento.

El ritmo era implacable, cada embestida llevándolos más cerca del borde. KyungSoo gimió, su cuerpo tenso y listo para estallar, mientras JongIn lo llenaba una y otra vez, su erección rozando su próstata con cada movimiento.

—Maldición, KyungSoo —jadeó JongIn, sintiendo que su control comenzaba a desmoronarse—. Eres tan perfecto…

KyungSoo se sonrojó, su cuerpo temblando de placer mientras se acercaba al orgasmo.

—JongIn, voy a…

—Córrete conmigo. Juntos —ordenó JongIn, mientras aumentaba el ritmo, sus caderas chocando contra las de KyungSoo con una fuerza que lo hizo gritar.

Y luego, con un gemido ahogado, KyungSoo se corrió, su cuerpo se sacudió al tiempo que su semen salpicaba sobre la manta. JongIn lo siguió poco después, llenando a KyungSoo con su semilla y su cuerpo temblando de placer. Pronto, se derrumbó sobre KyungSoo, besó su nuca y luego su hombro, dejando que su corazón latiera con fuerza contra el cuerpo de su amante.

—Te amo —volvió a susurrar JongIn, enterrando su rostro en el cabello de KyungSoo.

Pero este no respondió.

Entonces, el cuerpo de JongIn comenzó a relajarse, así que acomodó con delicadeza al híbrido gato a su costado, y lo abrazó cálidamente, mientras pudiera, ya que una nueva ola de calor estaba a punto de comenzar. La noche sería realmente larga.




Al día siguiente, KyungSoo se levantó temprano, el sol apenas comenzando a asomarse por el horizonte. Miró a JongIn, que aún dormía plácidamente, su rostro relajado y su respiración lenta y constante.

Sabía que no debía quedarse, no quería enfrentar las consecuencias de lo que había sucedido la noche anterior. No eran una pareja, y aunque JongIn había dicho que lo amaba, KyungSoo no podía ceder ante esas palabras. Así que, con un último vistazo al híbrido lobo, KyungSoo se levantó silenciosamente, recogiendo sus cosas y deslizándose fuera de la habitación.

Su mente era un caos por completo. Pero mientras caminaba fuera de la posada, con el corazón latiendo con fuerza, KyungSoo no pudo evitar sentir una mezcla de emociones: culpa, deseo, y algo que se parecía peligrosamente a la esperanza.