La Luna de Emily

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Summary

Emily es una joven marcada por la tragedia: perdió a sus padres en un accidente automovilístico cuando apenas tenía ocho años. Años más tarde, su vida vuelve a desmoronarse al verse atrapada en las garras de una red de prostitución en Berlín, forzada a vender su cuerpo bajo el control de un despiadado criminal ruso, Jakob. En medio de este mundo oscuro y cruel, Emily conoce a Sergio, un agente encubierto con un pasado igualmente complejo. Hijo de una poderosa familia italiana, Sergio tiene una misión: desmantelar la organización de Jakob y llevarlo ante la justicia. Pero lo que nunca esperó fue enamorarse. Entre la tensión de la doble vida de Sergio, el peligro constante que acecha a Emily, y un amor que nace en medio del dolor, "La luna de Emily" narra una historia desgarradora de supervivencia, justicia y redención. Un relato que explora la pérdida, el amor prohibido y la esperanza en los lugares más oscuros.

Genre
Romance
Author
Awmerlo
Status
Ongoing
Chapters
6
Rating
n/a
Age Rating
18+

Capítulo 1

La Última Noche 

Emm

Es una fría noche de enero, llueve a cantaros. Quisiera no trabajar hoy, pero eso es algo que no sucederá. Pienso mientras pinto mis uñas con esmalte rojo y alterminar de hacerlo, me recuesto en la cama mientras extiendo mis manos para dejar secarlo.

Extraño tener un hogar. ¿Cómo sería mi vida si las cosas hubiesen sido diferentes?. Muevo mis manos al aire esperando que este, seque el esmalte, voy formando olas y los recuerdos empiezan a invadir otra vez.

— ¿Sabes que hay bajo esa roca Emily?— mi insoportable hermano pregunta con su mirada maliciosa, muy común de cuando va a hacer algo tonto.

— No, ¿Qué hay?— igualmente le sigo el juego.

— Es una rana muy grande, la sacare de ahí— confirma lo que pensaba, e inmediatamente la piel se me pone de gallina al solo imaginar la fea y asquerosa rana sobre mi.

—No James, déjala ahí, va a saltar por todos lados y no me gustan— intento con la súplica antes de tener esa cosa sobre mi.

— Eres una niña llorona— me lo dice todo el tiempo

— Y tú eres un tonto— se lo digo cada vez que puedo, o solo porque si.

Escuchamos el auto estacionarse frente a nuestra casa, así que decidimos dejar la pelea diaria para correr hacia nuestros padres, recibirlos es una de nuestras actívidades favoritas, en donde inmediatamente después del saludo, comenzamos las quejas habituales uno del otro, cosa que nuestros padres ya esperan y están totalmente acostumbrados, prestando atención a menos que sea una queja valida para un regaño. Normalmente, después de terminar nuestras tareas jugamos en el jardín, o bueno... discutimos más que jugar hasta que nuestros padres llagan a casa luego del trabajo. James como siempre es el primero en hablar y cuenta todo lo interesante que vemos en el día, sin dejarme nada para contarles a nuestros padres usualmente, y claro no se puede olvidar de contar las cosas que ingenia durante el día para molestarme.

— Papá sabes que Emily les tiene miedo a las ranas, es una bebé— suelta en un tono de burla.

— Basta James deja de molestar a tu hermana ya— papá dice mientras se mueve de un lado al otro en la cocina. Gracias a Dios él siempre me protege y no deja que James me moleste, siempre me mira gentilmente y me hace saber que no hay porque temerle a las ranas, mientras descarga las bolsas del supermercado con los ingredientes de la cena de hoy.

Mamá empieza a ordena un poco la cocina y papá los ingredientes bajo nuestra atenta mirada. Sentados en el desayunador conversamos, de vez en cuando nos piden que les pasemos algo. Me encanta verlos cocinar, son un equipo, papá pone música en su celular y ambos cantan y bailan mientras se pasan los ingredientes, cortan vegetales y sofríen verduras. Cada vez cocinan algo diferente, son muy creativos, han estado trabajando duro para poder abrir su propio restaurante. Creo que al fin lo lograrán, así podrán hacer lo que tanto les gusta.

Mamá suele decir que la comida es muy deliciosa porque ellos utilizan un ingrediente secreto, nunca nos dice cuál pero sus recetas son asombrosas así que sé que el restaurante será un lugar muy genial.

La cena servida huele deliciosa, nos sentamos todos en la mesa, y compartimos nuestro momento de familia o ellos así lo llaman. hablamos de nuestros días, el trabajo, la escuela, papá y mamá siempre se toman de las manos, ella suele acariciarle su tupida barba y él le da un beso en la punta de su nariz. Me da mucha risa cuando papá lo hace conmigo en cambio mi madre solo sonríe, ellos siempre están sonriendo.

Es pasada de las seis de la tarde y después de recoger la mesa todos nos reunimos en la sala de televisión para una película. Es el turno de mamá para escogerla, papá prepara las palomitas mientras ella decide, siempre tarda un poco. Nuestro perro Black entra en la sala y se acuesta en el sofá con nosotros, creo que está enfermo, James y yo lo buscamos todo el día, lo encontramos en el garaje bajo una mesa, no quiso salir a jugar con nosotros y tampoco ha querido comer, James y yo lo acariciamos mucho y tratamos de hacer que coma algo. Está muy triste.

Papá entra con un gran tazón de palomitas y se sienta entre James y yo, Black se acuesta en sus piernas y él lo acaricia.

— Vamos amigo ¿Qué tienes?, Hoy no me recibiste en la puerta como todas las noches. ¿Qué te pasa eh? — papá lo consiente pero Black solo lo mira tristemente y esconde su cara entre sus costillas.

— Deberíamos llevarlo al Veterinario no se ve bien — mamá interviene teniendo razón, no se ve nada bien.

La película está empezando, mamá ha escogido “El Rey León” a todos nos encanta esa película. Todos cantamos “Hakuna Matata” eso usualmente anima a Black, pero esta vez ni siquiera mueve su cola. Mamá toma las largas orejas de Black y las mueve hacia arriba y abajo mientras canta pero él solo la observa.

¡Pobre Black, se siente muy mal!

La sala se llena de silencio y mamá tiene lágrimas en los ojos, Mufasa ha muerto y Simba llora sobre su cuerpo. Yo imagino que pasaría si mi papá muriera y un dolor empieza a invadir mi pecho, siento un nudo en la garganta no puedo soportarlo más y mis lágrimas caen, mamá me abraza y papá toma mi mano y la de mi hermano. James no está llorando, pero guarda silencio, eso suele hacer él en vez de llorar. Ahora en este momento todos nos sentimos como Black.

La película ha terminado y papá nos dice que es hora de ir a dormir. Ellos deben levantarse temprano tienen un importante viaje. Mañana es el primer fin de semana que no pasaremos juntos y no quieren decirnos a dónde van, solamente que cuando todo esté realizado nos dirán. James y yo sospechamos que tiene que ver con el restaurante. Están emocionados y felices.

Luego de nuestro baño, lavarnos los dientes y ponernos pijama, papá y mamá nos meten a la cama. Cada uno se sienta al lado de nosotros, papá nos cuenta una historia, él dice que son reales, pero James dice que las inventa. Es muy bueno en eso. Todos reímos mucho mientras lo escuchamos.

— No más historias por esta noche. Es hora de dormir, partiremos mañana temprano así que nos veremos el domingo por la noche, ¿Está bien?— papá finaliza levantandose de mi pequeña cama.

— ¿Aún no nos dirás a qué se debe ese importante viaje? — mi hermano indaga.

— No James, se los diremos cuando todo sea un hecho.— suelta papá casi rendo.

— Ten paciencia hijo, el domingo lo sabrán— mamá finaliza el tema con un gesto que nos dice, que no debemos seguir preguntando, besa la frente de mi hermano, mientras papá hace lo mismo conmigo

— Te amo mi pequeña princesa— me dice mientras su barba pica en mis mejillas.

— ¿ Hasta la luna y de regreso?— Pregunto sabiendo perfectamente la respuesta.

— Hasta la luna y de regreso mi princesa.— dice sonriendo, toca mi nariz con la punta de su dedo anular y luego se dirige a la cama de James. Mamá se sienta en la mía, me da un beso en la frente y me dice también que me ama hasta la luna y de regreso. Es nuestra frase.

— ¿Mamá?— sé que no debo seguir preguntando cosas pero hay algo que no deja de rondar mi mente en este momento.

— Si cariño— mamá se acerca de nuevo a mi.

— ¿Cuál es el ingrediente secreto? — no sé porque hago esa pregunta de nuevo.

Mamá sonríe como siempre, con esa amplia sonrisa que muestran sus perfectos y alineados dientes.

— Amor, haz todo lo que quieras realizar con amor y siempre será asombroso— me regala otro beso para luego retirarse.

Le sonrío y lo entiendo, James tiene una cara de incredulidad, pero no dice nada. La puerta finalmente se cierra y nosotros nos acomodamos en nuestras camas dándonos la espalda e inmediatamente nos quedamos dormidos.