One Shot - Cap.1
Empresa de distribución de bienes — Oficina de logística a las 22:00 horas
— Vaya, vaya <X> otra vez trabajando hasta tarde, la jefe sí que te estima mucho... Y vaya que solo es contigo, yo tengo envidia también jaja—. Dijo mi colega sarcásticamente, al parecer se había olvidado su ID (otra vez) en la oficina y vino a recogerlo.
— Esa maldita... me quitó el puesto, pero se la voy a arrebatar. Después de todo yo tengo más victorias que ella y voy ganando. — Dije con aires de superioridad, recordando nuestras competencias. Aunque este puesto era muy importante, maldita sea.
— ¿Te ganó? ¿A qué te refieres? ¿Ya se conocían antes? — Nadie en la oficina sabía qué <Y> y yo nos conocíamos de antaño. Y vaya que nos conocíamos. Competíamos por todo y casi siempre discutíamos, el odio era mutuo entre nosotros hasta hoy.
— Digamos que la conozco un poco... ahora vete que me desconcentras, necesito acabar y entregar estas carpetas, no quiero volver a amanecerme otra vez. — Dije, volviendo a concentrarme en mi computadora.
— ¿Un poco?... uhmm ya veo... ahora todo lo que suponían las de contabilidad era cierto... nos vemos. — Dijo con una sonrisa burlona que me sacó una vena enfrente. Las de contabilidad no son más que unas fanfarroneras.
Media hora más tarde
Agarro la última carpeta y la ojeo rápidamente, los datos corresponden a las ventas de una institución educativa, veo el nombre de esta. Esta era de mi institución a la que iba en secundaria.
— Vaya que nostalgia... cuanto tiempo... me pregunto si mis profesores seguirán enseñando ahí.— Dije para mí mismo y como si de un flashback se tratase recordé uno de esos momentos que tuve con <Y>.
Institución educativa <F> hace 7 años
— Bien jóvenes, como indiqué el trabajo final será en parejas, estas se generarán de manera aleatoria. Cada uno de ustedes tiene un número acorde al sitio donde se encuentran y vamos a realizar el sorteo mediante este programa en línea, ¿listos? — Indicó mi profesor de física con un aire de emoción sobre este último proyecto.
¿En serio? ¿En Pareja? Todos saben que cuando es en pareja solo uno hace el trabajo, además no quiero tener una pareja que pueda malograr mi puntaje final solo porque el descerebrado que me toque no sepa cómo explicar o no entienda nada.
No puedo perder contra ella en el último trabajo, aunque es bastante probable que a ambos nos toque un descerebrado como pareja, eso lo hace 50% justo. De todas formas, sé que ella no va a dejar que su pareja haga el trabajo, de hecho, ella lo va a hacer todo de manera perfecta para que solo al final ella prepare a su pareja para todas las preguntas o explicaciones que tenga que dar cuando sea la evaluación.
Al final todo se reduce en el factor de cuan preparada este la pareja para sustentar de manera perfecta nuestro trabajo.
Esto será interesante, y tengo ventaja ya que he sido estudiante líder tutor y podría enseñar hasta el más idiota de la escuela. Solo espero que no me toque con ella. Es un pensamiento tonto la verdad, es imposible que me toque con ella.
— Bien las parejas de números están proyectadas, revisen bien con quien les tocó por favor. — Mencionó el profesor de manera firme.
Soy el número uno, por supuesto. A ver, a ver, a ver con quien me tocó....
— ¿Oye ya viste quien es la pareja del nerd? — Escuché atrás mío, por su tono de voz pude deducir que lo decía de manera graciosa.
— Uy... jajaja, esto será interesante. — Mencionó su amigo de al lado. Qué raro, normalmente se burlan de mí aspecto, no de estas cosas. Grande fue mi sorpresa al ver el número cuatro. Sabía muy bien de quien era ese número, tan rápido como pude levanté la mano y exclamé.
— ¡Profesor <J> existe un error en la selección! — Toda la clase se nos quedó mirando ya que, al parecer, yo y ella habíamos hablado y levantado la mano al mismo tiempo.
— Uno a la vez por favor, señorita <Y> dígame.— indicó el profesor, con una mirada y aires de un contexto repetitivo. Para el profesor <J> era muy común este tipo de interacciones entre nosotros y él.
— Profesor <J>, al parecer la generación aleatoria está incorrecta, me tocó como pareja el idio — ejem— el estudiante <X>—. Dijo de manera despectiva, mordiéndose la lengua, pero sabía lo que me quería decir.
Limpié nuevamente el cuadro de mis lentes, esperando a que fuera un error de mi vista, pero no era el caso. Es imposible que me haya salido esta insecto.
— Profesor <J> ...me cuesta decirlo... pero <Y> tiene razón, no me puede tocar con esta insect... con ella, ¿no cree que sería cruel? — Dije con un pesar enorme y casi insultándola, la diferencia es que no me mordería la lengua al hacerlo, pero el profesor está presente.
— ¿Cruel? ¿De qué hablas cuatro ojos? ¿de qué forma sería cruel? — dijo confundida junto con una mirada de repulsión.
— No me mal entiendas, simplemente que solo con estar cerca de tu presencia ya es mucha tortura para mí. — Dije de forma seria y burlesca, aunque era cierto. El estar cerca de ella era como estar cerca de un elemento radioactivo, me daña todas mis células.
— ¿Ha? Eso lo debería decir yo, no eres más que un penoso lamebotas. — reprendió de manera directa con cierto aire de superioridad.
— Aquí van de nuevo. — Murmuró un compañero detrás.
— Sí, deberían ser novios de una vez, luego los vas a ver dándose amor. Vas a ver. — Mencionó otro, respondiendo a lo indicado de manera mimosa.
Toda la clase empezó a murmurar sobre nuestro pequeño pleito. Al inicio nuestros compañeros nos miraban entretenidos sobre cómo puede acabar nuestra disputa, pero a medida que pasaba el tiempo ellos perdían el interés, como si supieran donde terminaría esta pantomima. Todo porque peleábamos casi siempre y en todo lugar, desde en clase o de casualidad por los pasillos, hasta en la biblioteca, donde nos vetaron por 1 mes debido al ruido de nuestras peleas.
— Bien ya tuve suficiente, ambos <X> y <Y> guarden silencio... Para este caso...— Reprendió el profesor <J>, para a continuación pensar en una solución. El también ya estaba cansado por los pleitos que armábamos.
Flashback del profesor <J> - Oficina de profesores hace 1 hora de la institución <F>
— Profesor <J>, ¿cómo le va? He realizado mi reporte de la clase <T>, en la cual dicta, tengo que hablar con usted, ¿tendrá tiempo? — Mencionó la psicóloga, estaba concentrado en los papeles y carpetas que no me había percatado de su presencia y ni cuando se me acercó.
— Licenciada <Z>, por supuesto, tome asiento, deje ordeno un momento mi escritorio. — Dije un poco avergonzado por el desorden. De reojo miré que ella tenía varias carpetas y se acomodaba sus lentes rosados. Ella era una mujer linda, a pesar de lo seria que podría ser.
— Gracias, como sabe, ahora estamos realizando el análisis y diagnóstico a los estudiantes de la clase <T>, con el objetivo de ver mejoras y puntos ciegos en las estrategias de educación. He hablado con otros profesores que dictan en su clase también. — Mencionó de manera profesional, mirándome directamente. Su mirada y color de ojos eran algo penetrantes, aún me costaba mantenerle la mirada.
— Ya veo, suena interesante... y ¿qué hallazgos encontró? ¿Mis estudiantes son muy locos o son locos sanos? ¿Al final todos somos locos no? jaja— dije de manera irónica, sacándole una sonrisa fugaz.
— Muy gracioso profesor <J>, pero nos tomamos la salud mental como un tópico serio. Si bien de manera general todos sus estudiantes están en el espectro del promedio, existen otros con aspectos por mejorar. He realizado un informe resumen sobre las consideraciones a tomar sobre sus estudiantes. Tenga. — Dijo, volviéndose acomodar sus lentes. Me entregó una carpeta que al parecer contenía varios papeles.
— Muy bien, veamos. — respondí, a la par que ojeaba rápidamente la carpeta. En cada papel se mostraba el nombre del estudiante y el diagnóstico. Llegando casi al último estudiante me percaté que no estaban los estudiantes <X> y <Y>. Volteé a mirarla para indicarle que faltaban los estudiantes estrellas, pero antes de preguntar ella dijo.
— Ahora con respecto a los estudiantes <X> y <Y>, tengo estas carpetas separadas. — La ví sacar de su maletín dos carpetas adicionales. Trate de no mirar fijamente a su delineada figura mientras se hacía un lado para sacar esas carpetas.
— Porque no me sorprende... Vaya, son más hojas que los demás estudiantes. — Dije con un suspiro cansado.
—Veras los estudiantes <X> y <Y> son algo... especiales. Aparte de su desenvolvimiento individual, me han llamado la atención... y quería analizarlos fuera de clase también. — lo último lo mencionó de manera curiosa, mirando hacia otro lado.
— Eso quiere decir que los ha visto... pelear. — Dije casi de manera instantánea, ya que era lo que resaltaba en ellos.
— ¡Correcto!... si bien parece que se odian... ambos comparten miradas ciegas, ambos se apoyan indirectamente, pero lo niegan rotundamente. Como si trataran de reprimir su gusto y este lo expresan mediante odio, pero a la vez también se odian de verdad. Es curioso...— explicó de forma entretenida y entusiasmada, mirándome expectante esperando mi opinión al respecto.
— ...No soy fan del drama licenciada <Z>, para mí me basta que sus peleas no interfieran en clase y no me hagan perder el tiempo... tampoco tengo experiencia sobre como tratar este tipo de relaciones así que no tengo mucho que decir... que propone usted. — Dije con una sonrisa inocente al final, ya que, aun siendo mi primer año como profesor, no sé cómo actuar en estas situaciones.
— Ya veo... para su caso puedo sugerir que siempre traiga a la mesa el tema de las calificaciones, si ambos se oponen a algo utilice esa carta a su favor y ambos estarán calmados. Este es un factor de peso. — Dijo acomodándose el cabello detrás de su oreja para luego recoger su maletín.
— Entiendo, muchas gracias licenciada <Z>. — dije animado como si hubiera aprendido un nuevo movimiento en un juego cuando subes de nivel.
— Eso sería todo. Nos vemos. Un profesor que no tiene experiencia sobre relaciones, no me lo creo idiota.—
Creí haber escuchado algo. O tal vez fue mi imaginación.
Fin del flashback profesor <J>
— Para este caso, ambos serán parejas y no me importa lo que digan, traten de llevarse bien al menos este último año. Y si no lo hacen... los desapruebo, ¿entendido? — Dijo con tono de ultratumba.
— Sí profesor <J>— dijimos ambos suspirando derrotados, a la vez que la campana del fin del turno sonaba. No puedo dejar que me desaprueben por eso. No puedo manchar mi racha excelente, por no decir perfecta, de buenas calificaciones.
— Bien pueden irse a casa, nos vemos. — replicó el profesor recogiendo su maletín y siendo el primero en irse.
Si bien pensé que era improbable que nos tocara juntos no consideré que era imposible. Bien <X> debes calmarte. Solamente y simplemente hay coordinar que parte le toca a cada uno del trabajo y listo. No más cháchara y cada uno hará lo que tenga que hacer.
— Respiración profunda. — susurré.
— Oye tonto... enserio que eres un rarito. — Dijo <Y> de forma asqueada. Viéndome como susurraba y cerraba los ojos. Su voz era agudamente chillona.
— Me estoy preparando para la radiación que emanas, eso es todo. — Dije de forma seria.
— ¿¡Que dijiste idiota!? Por lo menos no soy un antisocial.— Dijo de forma despectiva.
Me presione la frente con mis dedos, para luego proseguir.
— Escucha, sé que somos como dos protones, pero dividámonos el trabajo. Tú haces una parte y yo otra. Cincuenta cincuenta, ¿que dices? Después de todo vamos a tener la misma nota ¿no? — Dije de la manera más paciente y tranquila, con una sonrisa fingida que deformaba mi rostro ya que los músculos de mi cara no lo permitían.
— Osea, quieres que yo combine mi perfecto trabajo con tu parte insignificante para que ¿no tenga una buena nota? No gracias. Me niego a aceptar una parte de trabajo tuya. — Dijo cruzándose de brazos mirándome altanera y divertidamente enojada.
A la par se escuchaba el ruido de nuestros compañeros alistando sus cosas para irse a casa y yo estoy a punto de salirme de mis casillas. Una vena se me mostró en la frente. Traté de volver a calmarme y le dije.
— Escucha urania, solo estoy tratando de hacerlo justo. Por supuesto que tampoco quiero tu parte combinada con mi excelso trabajo. — El nombre de Urania le puse yo, viene del elemento químico U y de la palabra radioactividad, sabía que ese nombre le “gustaba”. Siempre hacía énfasis a esa palabra en cada oración para que el impacto sea fuerte.
— Hmmm... pensándolo bien no hay muchas opciones también... Está bien ¡idiota!... pero... Aun así, quiero ganarte... Que te parece si cada uno hace un trabajo y luego que otro profesor decida cual es el mejor y presentamos el ganador. — dijo de manera pensativa para luego terminar mirándome con una sonrisa determinante y provocativa a la vez.
Su propuesta me parece interesante. La miro devuelta y expreso.
—¡Ja!, no podrás ganarme, pero me daré el lujo de ver tu expresión de frustración.
— Eso lo veremos rarito. — replicó rápidamente y señalando mi pecho.
— Como el final es el viernes que dices si el miércoles lo presentamos con el otro profesor ¿O no puedes culminarlo hasta el miércoles urania? — Dije tratándola de manera piadosa.
— Puedo acabarlo en un par de horas si quiero, pero como eres una delicada aceptaré tu propuesta. Nos juntamos en donde siempre, biblioteca a las 4pm. — dijo sacando su agenda con un sticker de hello kitty en la portada y anotando el evento en la fecha indicada.
— Bien ahí lo veremos urania. — Dije firme, volteándome a recoger mis cosas.
— ¡Hump! Adiós rarito. — dijo con desdén, girando sobre sus talones mientras se echaba el cabello hacia atrás con un movimiento elegante. De reojo, no pude evitar mirar su figura y su cabello.
Tenía un olor agradable a cereza y su cabello estaba recogido con un moño peculiar que lo hacía ver más linda de lo que era. Que carajos estoy pensando... de seguro mucha radiación afectó a mis neuronas. Debo concentrarme, no puedo dejar que me gane mi rival de antaño.
Miércoles a las 4 de la tarde en la biblioteca de la institución <F>
Los pasillos hacia la biblioteca eran casi vacíos a esta hora.
— Parece que a casi nadie le gusta estudiar…— Me dije para mí mismo. Ahora, donde estará esa tonta. Mientras me acercaba más a biblioteca no note su presencia radioactiva. Como siempre soy el primero en llegar.
— ¡Buh!— Dijo saliendo escondida de uno de los pilares del edificio.
El susto fue inmediato que hizo que me sacudiera, a la vez que deformaba mi rostro y me pegara un salto que casi hace que se caigan mis lentes.
— ¡Tú! ... descarada. — dije acomodando mis lentes y con una expresión de enojo.
— Jajaja, ¿qué paso? ¿te asuste rarito? Jajaja— Dijo <Y> riéndose a mas no poder. A pesar de que su risa no era y sonaba agradable, en el fondo me parecía linda.
— ¿Y bien? ¿Si te confirmo el profesor que iba a venir? — Dije recomponiéndome y mirándola seriamente.
— Obvio rarito, de seguro ya está por llegar. — Dijo aun en risas, actuando como si se secara los ojos por llorar de la risa. Tampoco fue para tanto ¿o sí? Quiero decir mi cara era graciosa, supongo que le dio un plus.
— Miren que tenemos aquí, si son los genios de la escuela, en que los puedo ayudar. — Indicó el profesor <U> que acababa de llegar. Él fue uno de nuestros primeros profesores, pero estaba por ser trasladado a otra sede, aun no se sabe el por qué habrá tomado esa decisión. Él era una persona madura con una paciencia inquebrantable; era uno de mis profesores favoritos.
— Profesor <U>, disculpe la molestia, le hemos citado para que revise un par de trabajos y de su punto de vista general. También para que nos indique cual es el mejor. — Dije de manera respetuosa y educada. Pensar sobre su traslado me ponía un poco triste, ya que el profesor era y es amable con todos. Siempre ofrecía oportunidades a mis compañeros en caso salieran mal en los exámenes.
— Como siempre el vocablo de un lamebotas. — replicó <Y> mirándome de reojo, borrando la nube de pensamiento sobre mi nostalgia y recuerdos que tuvimos con el profesor.
— Cállate mujer pelona. — le respondí rápidamente.
— Muy bien, ¿y de que se trata su trabajo?, veo que siguen llevándose bien. — Dijo el profesor <U> con una sonrisa en su rostro. Creo que eso último lo dijo de forma sarcástica.
Después de una explicación sobre en lo que consistía el trabajo realizado al profesor <U> por <Y> proseguimos a entrar a la biblioteca y buscar una mesa para la revisión.
— Ni se te ocurra sentarte cerca de mi rarito, se me van a pegar tus gérmenes. — dijo <Y>, mirándome con una muesca de asco.
— Ya con estar cerca de ti empiezo a tener hiperplasia. Espero que el profesor <U> no demore o moriré aquí. — ataqué directo.
A continuación, ambos sacamos de nuestra mochila nuestros trabajos impresos y lo entregábamos hacia el profesor U, a la par que nos mirábamos de reojo con <Y>.
Lo quería negar, pero cada vez que nos mirábamos, sentía algo. No sé qué era, pero me hacía pensar en que debía seguir molestándola, en que ella debe mirarme, en que ella debe saber que soy mucho mejor que ella, pero a la par me hacía pensar en que debía abrazarla, tocarla y … ¿besarla? Mejor me quedo con lo primero.
— Bien. Vamos a ver. — Dijo el profesor <U> entusiasmado, recibiendo nuestros trabajos para poder empezar a revisarlos. Mientras que ella y yo esperábamos mirándonos de vez en cuando, ella sacándome la lengua y yo movía los labios formando en silencio insultos dirigidos a ella.
Pasaron como 10 minutos en los cuales estábamos en guerra de muecas en silencio cuando el profesor exclamó.
— En verdad que ambos trabajos son excelentes… pero tienen que revisar los métodos y formulas en los contextos apropiados, si bien son procedimientos que aplican, no son los más eficientes. Ambos trabajos tienen la solución solo tienen que revisarlo en conjunto y modificarlo… me cuesta decirlo, pero… para esta revisión ambos fallaron. — Dijo sacando y pasándose su pañuelo por la frente para luego limpiar toda su cara.
— No tenga miedo de decirlo profesor, está bien que el idio... que <X> falle de vez en cuando. — Dijo <Y> tosiendo de manera falsa.
— Lo mismo digo profesor, por ser <Y> una niña no importa si daña sus sentimientos, es fundamental para su desarrollo emocional. — Dije tratando de convencerlo.
El profesor <U> nos entregó nuestros trabajos.
— Dije que ambos perdieron, revisen bien sus métodos. Ese es mi veredicto. Buena suerte y recuerden que tienen que revisarlo en conjunto. Ahora me tengo que ir. — Dijo firme con una sonrisa mientras se separaba de la mesa para irse.
— Profesor espere, le puedo explicar al menos. Sé que puede aceptar esta solución…— Dijo <Y> tratando de detenerlo por un poco más, pero el profesor simplemente levantó la mano en señal de adiós mientras salía de la biblioteca.
— Ya se fue <Y>, ¿y yo soy el lamebotas? — Dije indignado.
— Cállate tonto, al menos le hubieras preguntado en donde nos equivocamos ¿no? — dijo volteándome a ver, y en parte tenía razón. Por un lado, estaba aliviado de que no haya ganado <Y>, pero por el otro pensaba en cómo vamos a lidiar con esto.
— Volvemos al mismo punto de ese día... — traté de pensar en cómo vamos a solventar este problema. A este paso si vuelvo a pelear con ella me van a salir canas verdes u otras mutaciones. Creo que tengo que afrontar esto de una vez por todas.
— Escucha... que te parece ... si ... nos .... juntamos ... para revisar el proyecto. — Lo dije con unas arcadas, que casi regurgito mis jugos gástricos.
— Jajaja ¿juntarme contigo? ¡Que asco!... Pero teniendo en cuenta lo que dijo el profesor, tienes razón.... Mmm según mi agenda puedo mañana jueves a las 4.
— Créeme que sigo con piel de gallina... no suelo invitar a monstruos... donde siempre en la biblioteca. — dije agarrándome los brazos y tiritando a la vez, la sensación de escalofríos aún seguía.
— ¡Bien! nos vemos... ¡feo! — dijo volteándose y mirándome de reojo a la vez que sacudía su cabello con desdén.
— ok monstrua. — repliqué, para luego tomar el camino contrario.
— Idiota.—
Al parecer había escuchado algo al momento de irme. De seguro están penando. Es como indicaban mis compañeros, que la escuela estaba construida sobre un cementerio. Maldita sea, mis cálculos indicaban que tenía un noventa y nueve punto noventa y nueve porciento de éxito en mi trabajo, no entiendo en que había fallado, ahora tengo que reunirme con esta tonta otra vez. Esta... linda... tonta.
Jueves biblioteca de la institución <F> a las 4pm
Los amigos y compañeros de <X> y <Y> cercanos suponían y tenían la certeza que ellos se gustaban o al menos eso creían creer. Solamente necesitaban un pequeño empujón, uno de sus compañeros había escuchado la conversación de la reunión que tendrían hoy jueves y entre ellos coordinaron en dar este empujoncito. El plan era que por lo menos terminen reunidos en casa de uno de ellos donde estén solos, así la tensión que había entre ellos se cerraría y verían el lado bueno de cada uno. Creo que algunos del grupo de amigos lo hacían más porque estaban cansados de sus peleas de por que sean novios.
Bien, vine 15 minutos antes porque quiero mi venganza de ese maldito susto que me dio el miércoles. Haber... ¿dónde puedo asustarla?, no puedo realizarlo por las columnas ya que ella puede suponerlo y es bien observadora. Mmm... ella nunca llega a la biblioteca por el camino directo principal sino pasa por los caminos adyacentes.
— Jeje, voy a esperarla escondido bajo este arbusto que da a la puerta principal de la biblioteca, y cuando aparezca ¡boom! — me dije a mí mismo con una sonrisa traviesa.
899 segundos después
— Donde estará ese maldito tonto... ya va a pasar más de 1 minuto de la hora. — Dijo <Y> para sí misma cruzada de brazos mirando de lado mirando para ver si <X> aparecía, ella ya estaba en la puerta principal de la biblioteca.
Mírala se ve toda inocente. Mírala con su lazo peculiar. Mírala con sus pantalones negros rasgados. Mírala con su mochila rosada e infantil, a pesar que estábamos en el último año. Mírala con su agenda de hello kitty en su mano. Mírala con su expresión de creída. Mírala es tan... tan... CO (monóxido de carbono).
— Jejeje, esta es mi oportunidad. — dije susurrándome.
— !Buh!— exclamé dando un salto enfrente de ella.
— !Ahhhh!.— gritó ella instantáneamente. La expresión que puso fue exquisita y el plan perfecto.
Casi instantáneamente ella se acercó a mí con intenciones de darme una cachetada que, gracias a mi entrenamiento, la esquive perfectamente. Ella estaba roja y me miraba avergonzada, casi se le cae la agenda de hello kitty que llevaba en la mano.
— Jajaja ¡tontaaa!— dije saltando hacia atrás producto de la esquivada, aun riéndome.
— Debiste ver tu cara... jajaja. — continué, su cara de susto era adorable y a la vez graciosa como es que se deformó su expresión. Fue un gran espasmo. Los músculos de mi cara ya estaban con un poco de dolor de tanta risa.
— Maldito cuatro ojos .... ¡te odio! ¡te odiooo!— Dijo <Y> mirándome enojada y tratando de pegarme.
— ok suficiente... jaja... ¿entramos?... Mmm que extraño, está cerrado...— Dije tratando de abrir la puerta a la vez que miraba por la ventana si había alguien.
— ¡Aquí thunder estamos engañando a la bibliotecaria para que demore en llegar a la biblioteca, coloquen el anuncio rápido! ¡Repito coloquen el anuncio rápido! —
— ¡Oye! dije que yo quería ser thunder ¡No se vale! —
— Yo lo dije primero igual y así quedamos. —
— ¿¡Quedamos!? ¿¡Cuándo!? —
— No es mi culpa que te hayas enviciado en tus jueguitos y no me hayas prestado atención—
— Chicos... dejen de pelear y ¡coloquen el maldito anuncio de una vez no tenemos tiempo! —
— Está bien, pero yo seré trueno a partir de ahora. —
— Que extraño, debería estar abierto, ¿dónde estará la bibliotecaria?. Debería estar trabajando. La precariedad del sueldo sí que impacta en la eficiencia laboral. — le dije a <Y> volteándome a verla, al parecer seguía enojada.
— Muévete idiota, déjame ver... Ahí dice que hoy día está cerrado. — respondió <Y> sin mirarme y con los ojos sobre la ventana viendo el anuncio.
— Bueno.... podemos ir a la biblioteca del centro, pero está un poco lejos...— dije pensando en una solución.
— Aquí squirrel por lo que escucho van a por la biblioteca del centro. Repito por la biblioteca del centro. Repito, el plan se puede ir al caño. —
—Aquí lion, hemos sobornado a los del club de radio y tenemos control de los altavoces, en caso sea necesario. —
— No podemos dejarlos ir a otra biblioteca... podemos indicar que la biblioteca del centro está cerrada por los altavoces... pero son los genios de la escuela y son bien perspicaces... creo que se darán cuenta. —
— Aquí tiger... hay que intentarlo perdemos nada y no tenemos mucho tiempo... —
— Aquí lion procederemos a anunciar. —
<<Se comunica a los estudiantes que la biblioteca central de hoy estará cerrada. >>
— ...Bueno quizá vayamos por otra. ¿Qué dices? — le propuse a <Y> debido al mensaje que acababa de escuchar de los altavoces de la escuela. Supongo que ahora la escuela da anuncios de otros centros relacionados. ¿Eso es algo bueno no? El dinero que los estudiantes pagan está siendo usado al menos.
— ...Si puede ser... no sabía que ahora la escuela da anuncios de otros centros ¿relacionados? — Dijo <Y> despegando su mirada de la ventana.
— Aquí squirrell, ambos cayeron, ambos cayeron. Repito ambos pueden ser idiotas. Pero ahora van a ir por otra biblioteca. —
— Aquí trueno, entonces tenemos que enumerar todas las bibliotecas del distrito y decirlo por radio que todas estarán cerradas.—
— Aqui lion, nos tomara una eternidad nombrarlas a todas.—
— Al parecer no son los únicos idiotas presentes... Y si mejor dicen que todas del distrito estarán cerradas. —
— Aqui thunder, vaya como siempre la jefa tan inteligente. —
— Aqui lion, procederemos a avisar. —
<<— ejem— Nos acaban de informar que en base a ciertos imprevistos no previstos todas las bibliotecas del distrito estarán cerradas. — >>
— Que extraño... Vaya mala suerte. Si que eres como una gata negra. Mejor me alejo de ti antes de que traigas más mala suerte. — dije mirándola asustado.
— Que raro... pero no es tan raro como tú. ¿Ahora qué? donde podríamos hacer el trabajo? — Me dijo <Y> mirándome un poco extrañada y pensativa.
Vaya situación peculiar. Parece como si estuviera planeado, como si nuestros compañeros hubieron hecho un complot. Es decir, ¿que todas las bibliotecas dejaran de funcionar hoy? Pareciera que nos están tratando de guiar hacia otro lugar. De todas formas, debo pensar en una solución... los centros comerciales es una mala idea ya que odio trabajar con ruido y estas no son una opción. Maldita sea... solo queda mi casa, pero no quiero invitarla. Al mismo tiempo tengo que hacerlo... ¡por mi nota!, la victoria y su expresión de derrota!
— Que te parece si vamos...a mi ... ca...— Dije aguantándome las ganas de vomitar.
— Ewww no quiero ir a tu horrible casa. — replicó casi al instante asqueada.
— Tú... maldita al menos tengo una familia que me quiere. — respondí enojado.
— ¿Que dijiste tonto? Repítelo. — dijo, sentí un incremento brutal de furia en su mirada, pero no me importaba.
— Dije que al menos tengo una familia que me espera en mi casa. — le dije también con una mirada enojada.
— Estúpido cuatro ojos.... — respiró profundamente— voy a relajarme y pretenderé que no escuche eso... pero a la vez no quiero ir a tu pocilga. Vamos a ... mi casa... entonces. — dijo con una mirada de aguantarse el vómito también.
— Aquí esquirrel el plan ha sido un éxito, van a casa de <Y>, van a casa de <Y>. Repito se van a acaramelarse. —
— Aquí Thunder, ya pueden soltar a la bibliotecaria. —
— Ya no hace falta, ella está hablando con el profesor <T>.—
— ¿Enserio? Es mi ship favorito. —
— De que hablas? el mejor ship es con la psicóloga. —
— — o— —
No podía creer lo que me acababa de decir <Y>. Quiero decir, ella es muy orgullosa y altanera. Al momento de ofrecer su casa, unos nervios fugaces recorrieron por todo mi cuerpo. Una sensación de escalofríos y de nerviosismo estaban tomando flote. Pero por el bien de mi nota también tenía que aceptar su propuesta.
— Que te pasa tonto, te quedaste pensativo. De todas formas, voy a llamar a mi chofer para que nos recoja. — dijo <Y> mientras sacaba su teléfono y agitaba la mano sobre mi mirada para ver si estaba bien.
— ... esta... bien... vamos. Estoy ... bien. — Le respondí de manera entrecortada, aun pensativo, los nervios estaban incrementando haciendo pensar cosas que no debía.
— Fufufu, ¿qué te pasa feo? ¿estás nervioso de ir a la casa de una chica? ... Das pena idiota. — Me dijo mirándome divertida. Mientras que a la vez que el chofer atendía al teléfono y ella volteó para conversar con este.
— No te creas, en realidad temo por mi vida. Pie de elefante. — Dije mientras ella estaba de espaldas hablando por teléfono. Mientras mi sentido lógico estaba batallando y siendo restaurado poco.
— Mi chofer llegará en unos cinco minutos. Vayamos saliendo, pero déjame ir primero, no quiero que me vean con una plaga como tú juntos y... escuché eso último idiota. — Dijo ella de manera despectiva dándome una cachetada antes de irse primero.
Cada segundo que pasaba, el ardor de la cachetada se hacía notar más y a la vez el dolor que lo acompañaba. A medida que sentía el dolor, mis nervios se esfumaban. Esta idiota... Estaba con la guardia baja eso era todo.
Salí de la institución y la ví pegada a su lujoso carro. Sabía muy bien como ella llegaba y se iba todos los días. Siempre venía en un lujoso carro negro, podría reconocerlo desde lejos. Este se encontraba en una esquina de la institución y ella estaba pegada a el en una esquina, a la vez que estaba leyendo un libro. Rápidamente me acerqué a ella.
— Sigues pegando como camionero. — dije llevándome la mano a la mejilla como auto-reflejo.
— Puedo pegarte más fuerte si quiero. Sube a la parte de atrás donde están mis cosas, eres como una carga. — dijo ella sonriendo para luego subirse a la parte de adelante.
— Vaya tienes un montón de cosas acá atrás... pero veo que casi ninguna la utilizas. — dije acomodando sus cosas, tratando de encontrar un espacio en donde sentarme.
— Esas corresponden para mis trabajos, también es para el festival de la institución tonto. Y las cargas no hablan. — dijo <Y> para luego activar un mecanismo el cual hacía que bajara una ventanilla haciendo que la parte de atrás sea silenciada.
— Esta niña mimada. — dije para mí mismo. Aún no entendía la excentricidad de este automóvil, la tecnología sí que ha avanzado mucho.
No tardamos mucho en llegar y en el trayecto traté de no pensar en pensamientos que no debía. La sangre juvenil estaba haciéndome pensar incongruencias y estupideces innatas del ser humano.
Su casa era relativamente grande, al momento de pasar escuché de su chofer de que sus padres tampoco estarán hoy. Sabía también que sus padres eran funcionarios públicos y casi siempre se encontraban trabajando. Sentí un poco de lástima por lo que dije en la institución antes y traté de disculparme.
— Oye sobre lo que dije de tu familia... creo que me pase, me disculpo. — Dije arrepentido siguiéndola a ella mientras entrabamos a su casa.
— Desinféctate primero antes de pasar adefesio. — Dijo <Y> de manera creída deteniéndome, a su vez que tomaba un espray cerca de la entrada y rociándolo por todo mi cuerpo, al final me indicó que me quite los zapatos también.
— Retiro lo dicho. — Indiqué a la par que tosía por el espray.
— Mi sala es lo bastante espaciosa y tiene una mesa en donde podemos revisar el trabajo. — dijo <Y> dejando el spray y guiándome hasta el destino.
A medida que entrabamos más a fondo pude ver que su casa era bastante amplia, después de la entrada había una escalera en forma de medio caracol que daba hacia un balcón y se perdía en otros pasillos. El material y las decoraciones eran bastante llamativos pero simples que emanaban elegancia. Al llegar a la sala esta tenía un televisor plano bastante grande una mesa rectangular de cristal y madera no tan grande donde se rodeaba por muebles de color azul, bajo estos había una alfombra que cubría toda el área de la mesa y llegaba hasta los límites de los muebles. Los muebles se veían muy cómodos.
— ¿Y bien?... ¿no me vas a decir que me siente? ¿No te enseñaron modales?, por cierto, ¿no crees que la mesa es un poco pequeña? — . Dije a <Y> indignado ya que ella no había hablado nada en el trayecto y se había quedado parada por un momento de espaldas. Podría jurar que ella estaba un poco nerviosa también.
— ¿Ha? No eres un invitado... aun así toma asiento tonto. Mi mesa principal está en mi cuarto... pero no podemos ir allá... acá está bien—. Dijo <Y> a la vez que se sentaba sobre la alfombra debajo de la mesa y dejaba sus cosas a un lado.
Me puse un poco nervioso por su respuesta y pude ver que ella se había sonrojado un poco. Supongo que ambos pensamos ese tipo de cosas. Me dejo llevar un momento y mi mente vuela imaginando estupideces. Estupideces lascivas también.
— Claro. Entiendo... bien revisemos los trabajos. — respondí esperando de eliminar nuevamente el surgimiento de mis nervios, a la par que me acercaba a sentarme enfrente de ella.
—Bien, hagamos esto. Mira que estoy apeligrando demasiado mi dulce hogar. Después de esto tendré que desinfectar toda mi casa. — Dijo <Y> mirando divertida por donde estoy ubicado. Al parecer ella también está luchando con sus nervios ¿no?
Mi sentido lógico volvió a tomar control después de lo que dijo, ya que estaba a punto de responderle, pero no quería nuevamente pelear con ella, ya que si lo hacía, no acabaríamos nunca.
Pasó como treinta minutos en los cuales estábamos revisando hasta que por fin pudimos encontrar la observación a la que se refería el profesor <K>.
— Ya veo el método que estas usando aquí está mal debería ir aquí — Dije señalándole en su parte de la resolución del problema.
— Siii y el método que utilizaste aquí debe ir aquí. — Respondió <Y>, de manera aliviada y feliz señalándome también mi parte de la resolución.
<Y> sacó de su mochila dos botellas de agua y de manera burlona fingió tirarme una de estas haciéndome realizar el gesto de atrapada provocándole una sonrisa, para luego finalmente lanzar la botella, pero no logré atraparla, esta cayó sobre la mesa para luego resbalar debajo de la mesa.
— Si bien el profesor <K> indicó eso, yo quiero la elegancia de este método. Acaso no lo vez. — Le pregunté a <Y> sin mirarla, mientras buscaba la botella bajo la mesa. Si bien ese método era trabajoso, expresaba una terminología matemática preciosa.
— Mmm... sí... pero el profesor dijo que mejor este debe ir aquí. Así que deberías corregirlo. — respondió <Y> de manera firme, mientras destapaba y tomaba un sorbo de agua para luego dejar la botella a un lado de ella.
— Pero... a mí me gustan las expresiones matemáticas... y...— Dije interrumpido debido a que había encontrado la botella y la estaba tratando de alcanzar.
— ¿Acaso quieres desaprobar rarito? No voy a dejarte hacer eso solo por tu fetiche de verborrea matemática. Todos en la escuela lo saben. — indicó <Y> de manera enojada, pude sentir su mirada debajo de la mesa.
— ¡Que dices! Yo... — ¡Bam!, sonó mi cabeza contra la mesa— debido a que traté de salirme rápido debajo de esta para responderle furioso.
— Jajaja ¿Que paso? ¿Te golpeaste la cabeza?. Cuidado, no te vayas a volver más idiota... jajaja — Dijo <Y> de manera divertida levantándose a un lado, parece que quería estirar sus piernas.
— Maldita... no soy ningún fetichista. — respondí enojado y con dolor, sobándome la cabeza mientras veía como ella estaba estirándose.
— Jaja eso te pasa por ser un rari...to.... ahh— En ese instante ella se resbaló y su cabeza chocó con la mía, haciendo que cayera. Ambos ahora estábamos en el suelo, ella encima mío y yo echado en el suelo. Al parecer el golpe de mi cabeza con la mesa hizo que su botella cayera a un lado suyo, esta rodó cerca de ella y cuando se estaba estirando dió un paso al frente para luego pisar la botella y resbalarse.
Abrí mis ojos después del impacto y estos se encontraron con los de ella. Sus ojos eran aún más hermosos de cerca, la profundidad y color de estos. Su nariz tenía ciertas pecas y tenía un pequeño lunar en el cachete derecho. Sus labios eran modestos, rojos, con un brillo rosado peculiar. El olor de su perfume embriagó a mi olfato, tenía el olor a rosas. Sentí su cuerpo, mi cadera chocando con la suya.
No podía dejar de mirarla, apreciarla y sentir su aroma. Mis sentidos estaban conociéndola más a detalle. Hasta que empecé a sentir que mi sangre estaba hinchando mi cuerpo. Mi sentido lógico a este punto se había muerto. Cada segundo que pasaba parecía una eternidad, pero mi cuerpo quería estar más cerca de ella. Mi sentido lógico batallaba para detener esto y seguir, pero poco sabía que este estaba de viaje en el limbo de mi subconciente.
— Hueles... extraño... rarito.— Dijo <Y> también analizándome detenidamente, para luego mirar hacia mis labios.
— Y tu... pesas... como un... elefante. — Dije también mirándole a los ojos otra vez, para luego concentrarme en sus labios e inconscientemente acercándome a ellos poco a poco.
Sentí su cálida respiración. Antes de acercarnos aun más, por un segundo, nos detuvimos. Como si nuestra razón quisiera detener esto. Su nariz rozaba con la mía y nuestras respiraciones eran pesadas.
— Te... odio.— Ambos dijimos en un susurro y nuestros labios se buscaron unos a los otros. La distancia ahora era nula.
Primero fue un beso inocente, inexperto. Pero ese fue el detonante para la pasión y furia que ocurrió después. Jamás había experimentado un beso, pero mis labios querían más y más. Ella no oponía resistencia, nuestras respiraciones pasaron ahora a estar agitadas. Somos inexpertos, pero en ese momento solo queríamos probarnos, mordernos y lamernos. Somos inexpertos, pero queríamos experimentarnos.
Poco sabía de lo que ocurriría en el futuro. Por qué, seguíamos peleando, pero ahora nuestras peleas desencadenaban en el lívido. Porque ahora, quienes peleaban realmente eran nuestros instintos y cuerpos.
Fin de flashback
Empresa de distribución de bienes — Oficina de logística a las 22:00 horas
Me levanto de mi escritorio con los informes y carpetas finalizadas. El recuerdo aún seguía fresco en mi mente. Empiezo a caminar hacia la oficina de la jefa, con cada paso que hago intento de reprimir mi recuerdo. Al llegar toco la puerta, su oficina era medianamente grande, la puerta era de madera y en ella estaba inscrito el nombre de <Y>.
— Urania... quiero decir... ¿jefecita está ahí? — Dije tocando la puerta, corrigiendo mis palabras sarcásticamente.
— ¡Paaaaaaseeeee! — Escuche su respuesta, por el tono de esta estaba de manera divertida.
Abrí la puerta y entre a la oficina, al frente estaba su amplio escritorio de cristal y su computadora Apple. Al lado de la puerta estaban asientos para ser jalados y colocarlos enfrente del escritorio. Cogí un asiento y lo coloqué enfrente para luego sentarme.
— Vaya. Vaya. Vaya. pero si es <X>... trabajando muy duro como siempre. Te pones la camiseta para la empresa ¿no? — Dijo <Y> dejando de mirar su laptop para mirarme divertida lambiéndose los labios.
— Cállate... tú sabes muy bien el por qué.— Dije, meneando las carpetas que había finalizado enfrente suyo para luego colocarlas sobre su escritorio.
— Perfecto. Veamos las carpetas... Excelente... ups se me cayó una carpeta. Recógela. — Dijo ojeando las carpetas para luego “accidentalmente” tirar una. El tono de voz al final era autoritario.
— ¿Que acaso no tienes brazos? Maldita urania.— Dije fastidiado, sabiendo sus intenciones. No era la primera vez que me hacía hacer mandados inútiles o cumplir sus caprichos tontos.
— ¿Hah? Soy tu jefa ¡imbécil!, más cuidado que te despido. — Dijo borrándose la sonrisa pícara que tuvo antes para luego mirarme enojada.
— Uy, uy. Que tiemblo. — respondí de manera graciosa haciendo el gesto tembloroso con mis manos.
Ella se levantó, y empezó a rodear su escritorio para acercarse a mí, con una mirada de depredadora. Como si ella fuese una leona y yo un simple conejo. Mirando fugazmente vi que su falda lo había levantado por encima de las rodillas.
— Estas jugando con fuego rarito. — Dijo <Y> sin quitarme la mirada, por alguna razón me estaba poniendo un poquito nervioso.
— Eso fue abuso de poder urania. Si pasa eso otra vez... — Ella encarceló la silla donde estaba sentado apoyando sus manos en ambos lados de la silla y mirándome directamente— Tendré que reportarte a recursos humanos. — Dije mirándola fijamente, sin miedo. Pero trague saliva fuerte. Esa mirada ya la conocía.
— No sabes lo bien que se siente ser tu jefa, obedeces como un cachorrito. — Dijo, altanera como siempre. Tocándome la punta de la nariz rápidamente y acercándose más cerca de lo que estaba antes.
— ¿Hah? No te ilusiones, que te quitaré el puesto y estarás de rodillas y con ojeras, ya verás. — Dije manteniendo mi mirada firmemente y mis palabras con convicción. Sus tres primeros botones de su camisa también los había desabotonar, mostrando su escote.
— Quisiera que lo intentes cuatro ojos. — Dijo para luego sentarse sobre mi cerrando la distancia. A este punto nuestros rostros estaban cerca e instintivamente nuestras miradas buscaban los labios del otro.
— Te... odio... urania. — Dije en un susurro, antes de que ella arrebatará contra mis labios.
Esa misma mirada y esa misma pasión de antaño. Así fue en la institución. Así fue en la universidad y así sigue hasta ahora. Aunque ¿hasta cuándo seguiremos así?
Fin
By @sigfrido45