Error de compatibilidad

Summary

Ella cree que el amor se puede programar. Él cree que las apps de citas son para cobardes. Dakota Donovan está decidida a revolucionar el amor moderno. Tras una noche de vino y quejas amorosas con su mejor amiga, se le ocurre la idea perfecta: una app que no se basa solo en fotos y deslizamientos, sino en compatibilidad emocional real. Swoonly, su creación, promete encontrarte a tu pareja ideal respondiendo un simple —y brutalmente honesto— cuestionario. Todo va bien… hasta que aparece Daniel Lee. CEO de una empresa rival y enemigo declarado del amor digital. Para él, las apps son una trampa para ingenuos: el paraíso de los tímidos, los desesperados y los que nunca se atreven a decir “hola” sin esconderse detrás de una pantalla. Y lo peor: ahora Dakota tiene que colaborar con él para conseguir el patrocinio de una ronda millonaria de inversionistas. Obligados a trabajar juntos, fingir simpatía (y quizás algo más), Dakota y Daniel descubrirán que el amor es mucho más impredecible que cualquier algoritmo. Y que tal vez… el match más inesperado es el que no se puede programar.

Genre
Romance
Author
Noomybear
Status
Ongoing
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
16+

Prólogo

Hay muchas formas de que te rompan el corazón:


Que tu ex desaparezca durante tu aniversario porque “se le fue el WiFi”.

Que tu mamá le diga a tu abuela que te compre ropa talla L cuando tú usas M.

O que un tipo con mandíbula de villano de película de acción arruine la mejor idea que has tenido en tu vida… frente a una sala llena de inversionistas.



Spoiler: me pasó la tercera.


—Entonces, ¿según tu app, una persona responde un par de preguntas, y automáticamente le aparece su “alma gemela”? —dijo él, cruzado de brazos, como si estuviera viendo una comedia barata.

—No un par —aclaré, apretando la sonrisa—. Cuarenta y siete.

—Ah, claro —rió, con ese tono odiosamente condescendiente que solo alguien guapo y egocéntrico puede perfeccionar—. Cuarenta y siete. Así que ahora el amor es como un formulario de impuestos.


Risas. No las mías, por cierto. Las del jurado.


Me ardían las orejas. Literalmente. Si alguien me hubiera puesto un termómetro en ese momento, seguro salgo con fiebre de ego herido.


Daniel Lee. CEO de una plataforma de productividad, favorito de Silicon Valley y aparentemente jurado honorario del club internacional de “odio las apps de citas”. Por alguna razón cósmica que solo puede explicarse como karma, él y yo estamos compitiendo por la misma ronda de inversión. Y él acaba de convertir mi idea en una broma.


Pero no me importa.


Ok, me importa.

Ok, me importa muchísimo.


Pero no voy a dejar que un hombre con nombre de protagonista de drama coreano me arruine el día.

Porque si algo sé, es que el amor no se puede programar…


Pero esta vez, yo voy a intentarlo.