INSOMNIO

All Rights Reserved ©

Summary

Kamila ya no sabe a cuál de sus mundos pertenece. Durante el día, sobrevive en una casa fría y desgastada, con una madre que la desprecia y la hace sentir como un error que jamás debió nacer. Pero por las noches, cuando el sueño finalmente la vence tras una cruel batalla contra el insomnio, Kamila despierta en Xanzua: un reino de belleza irreal donde es adorada como la princesa Selene. Allí tiene sirvientas, lujos… y a Jessica. Siempre Jessica. La única constante, la única figura cálida en medio de su caos mental. Pero algo no está bien. Jessica cambia, parpadea entre realidades, glitchéa como una imagen rota, y su voz ya no siempre es suya. Una presencia oscura la acompaña, una voz que invade los pensamientos de Kamila, la seduce, la perturba… la rompe. Cada vez es más difícil distinguir el sueño de la vigilia. El colchón se hunde solo. El aire se retuerce a su alrededor. Y Jessica —su amada Jessica— podría no ser quien aparenta. ¿Y si la voz que la persigue viene de ella? ¿Y si Xanzua no es un refugio, sino una trampa disfrazada de consuelo? Kamila tendrá que descubrir la verdad antes de perder por completo el control de su mente… o su alma

Genre
Fantasy
Author
Matilda
Status
Ongoing
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
16+

Chapter 1

Otra vez el mismo… ¿sueño?


No lo sé. Se siente tan real, tan vívido… pero también imposible.

La niebla de mi mente se disipa lentamente, junto a los pensamientos de mi otro hogar, mientras una voz suave pero firme resuena en mi conciencia:


—Princesa Selene… Es hora de despertar.


Mi cuerpo reacciona antes que mi mente. Mis ojos se abren de golpe y lo primero que veo es el rostro de Jessica. Su cabello rubio rojizo brilla con la luz que atraviesa las cortinas de color gris satinado. Su melena, partida al centro, cae con naturalidad en suaves mechones enmarcando su bello rostro.


Antes de poder saludarla, abrí los ojos…

Sintiendo el frío traspasar las débiles paredes de mi desastrosa “Casa”. El reloj marcando las 05:37 a. m., di vueltas en mi cama, tratando de asimilar lo ocurrido en mi aparente sueño.

Abrace con fuerza mi almohada, ya desgastada por los ahora quince años recién cumplidos.

Mi almohada parecía que iba a explotar por la fuerza, pero… era lo que menos importaba en este momento.

Los sentimientos arremolinándose en mi pecho. No quiero estar en mi reino. No me gusta ser tratada como una “Princesa”. No merezco nada de eso, pero… tampoco quería estar en mi hogar real, mi madre restregándome en la cara que soy una maldita inútil.

El eco de las palabras de Jessica todavía resonaban en mi cabeza: “Princesa Selene… Es hora de despertar.”


Pero yo ya estaba despierta... ¿Verdad?


Me giré en la cama, tratando de ignorar el terrible frío que calaba hasta los huesos.

Cerré los ojos con fuerza, tratando de volver a llegar a Xanzua, no quería estar en este lugar… no precisamente ahora.

Quería estar en Xanzua, no quiero volver a sentir esta horrible presencia otra vez.

Veía aura negra, aún con los ojos cerrados puedo sentir su maldad, la energía negativa inundando el ambiente. Cada que volvía de Xanzua era igual. Aquel ente se sentaba en mi desgastada cama.

El colchón cedió bajo un gran peso invisible.

No abrí los ojos. No quería hacerlo. Ya conocía esta sensación, ya había sentido ese frío recorrer todo mi cuerpo antes. Pero esta vez era diferente…

Esta vez el aire no solo se volvía más pesado: se retorcía a mi alrededor, como si algo o alguien —o alguien— estuviera intentando envolverme en su presencia.


Selene…”


Mi respiración se entrecortó.


No. No. No. No.


Mi mente gritaba por desesperación y ayuda, sin embargo, mi cuerpo no reaccionaba.


Sentí un aliento más frío que la nieve infiltrándose de entre las paredes. El aliento me estaba cortando la nuca.

Mis dedos se aferraron con fuerza a la manta…

Quería despertar. Despertar de verdad.


Apreté los párpados con más fuerza. Pero la voz continuó, siseando con un tono dulce y perverso a la vez, como el tono de… ¿Jessica?


Tarde o temprano, dejarás de resistirte.”


Tragué saliva lenta y dolorosamente, aquel líquido suave e inusualmente dulce... ¿Por qué?

Mis palabras salieron de un susurro somnoliento:

—¿Quién… Quién eres tú…?


Retrocedí, aún acostada en mi cama, con Jessica a mi lado, parada con su típica sonrisa petulante, pero... esta vez es diferente. No se ve igual. En sus ojos hay un rastro de maldad, aquella que nunca había visto antes… ¿O sí?


—So... So... y...-y Jessi-ca-ca.


Afirmó ella. Su voz distorsionada me hizo estremecer.

Su piel parecía... Plástica. Brillando como un maniquí expuesto a demasiada luz


El mundo empezó a desvanecerse, derritiéndose bajo mis pies con la supuesta Jessica ahí parada...


Mientras su sonrisa arrogante seguía colgada en su rostro, como una mascara rota, Y ahí supe que Xanzua nunca había sido un refugio, pero a decir verdad. Nunca lo fue.