EL PRECIO DE LA VICTORIA

All Rights Reserved ©

Summary

Un gran torneo organizado por la VIDA y la MUERTE, usando peleadores HISTORICOS, LITERARIOS, LEYENDAS e incluso la ayuda de un DIOS para cada equipo. La ganadora elegirá el destino de su existencia

Status
Ongoing
Chapters
31
Rating
n/a
Age Rating
16+

PRÓLOGO

Los hechos, las historias, personajes de literaturas, los cuentos de los padres al dormir incluso las religiones.

Todo eso no es nada más que una gran mierda.

O, al menos eso pensé hasta aquel día.

Ese día en el que me encontraba al borde de la muerte tras haber sido impactado por un vehículo a alta velocidad.

Aún recuerdo a los paramédicos en la ambulancia haciendo de todo por mantenerme estable, incluso tengo vagos recuerdos de los doctores en el quirófano atendiéndome para no dejarme morir.

Todos ellos luchaban por mi vida, mi cuerpo resistía todo lo posible para permanecer.

Pero mi mente parecía ya haberse dado por vencida.

Fue entonces que las vi, en ese preciso momento pude ver a las dos mujeres más hermosas que jamás hubiera podido ver, una de ellas tan deslumbrante mientras que la otra era bastante oscura.

No podía creerlo, ya no me encontraba en el quirófano y mucho menos en el hospital, este era un sitio que nunca había visto, un lugar tan solo que ni siquiera podía observar el final de este.

Ambas mujeres discutían entre ellas, no podía entender lo que decían, era como si hablaran un lenguaje totalmente diferente.

Fue entonces que los vi, al ver sus ojos algo llego a mi mente.

Esas dos mujeres, eran como mi mente observaba a la vida y la Muerte representadas en algo que mi mente comprendiera.

Debo de admitirlo, al ver esta situación y la Vida discutiendo con intensidad frente a la Muerte no pude dejar de pensar que esa discusión se debía a mí.

Acaso discutían por mi vida o muerte, mi mente no paraba de preguntárselo mientras que mi cuerpo no podía dejar de temblar por la situación en la que me encontraba.

Mientras que trataba de asimilarlo, no me di cuenta de que la enorme habitación comenzaba a llenarse por la presencia de muchos más.

No fue hasta que sentí una mano tocando mi hombro.

Asustado gire dándome cuenta de la presencia de un hombre musculoso con gran penacho, con calma y amabilidad consiguió calmar mi miedo para luego presentarse con una gran y sincera sonrisa como el Dios Exiliado Quetzalcóatl.

No podía creerlo, tenía frente a mí a un dios y a pesar que durante toda mi vida me negué a creer en la existencia de ellos, lo sabía, lo sabía sin ninguna pizca de duda, el hombre frente a mí en realidad era un Dios.

Quetzalcóatl me miro con una gran calma y me dijo que debía de tranquilizarme, él dijo que no me gustaría hacerlos enojar.

Cuando dijo eso observe a mi alrededor que el lugar se encontraba completamente repleto por Dioses de diferentes culturas.

Una vez más comencé a temblar de terror mientras que Quetzalcóatl reía entre dientes, resistiendo el terror me arme de valor y le pregunte cual era la razón por la cual ambas discutían por mí.

Apenas escucho la pregunta Quetzalcóatl comenzó a reír con gran fuerza lo cual me impresiono demasiado ya que ningún otro Dios volteaba a verlo a pesar del gran escándalo que hacía.

Parando de reír me dijo que esta situación no era por mí, la verdadera razón por la cual discutían era por que la Muerte deseaba cambiar su posición con la Vida y ya que tu fuiste la primera persona en morir en todo el mundo humano cuando ellas comenzaron a discutir, es por eso que eres el único que está aquí mientras que los demás muertos permanecerán en un limbo de sufrimiento hasta que todo esto termine.

Al escuchar esa explicación me decepcione y aterrorice un poco por esa situación.

Pero entonces Quetzalcóatl y yo miramos a la Muerte ya que menciono “que hicieran eso”.

La Vida sonrió emocionada para luego mirarme directamente por primera vez y señalarme con su dedo mientras me llamaba por mi nombre.

Aterrado observe el cómo por primera vez en todo este tiempo todos los Dioses alrededor me miraban directamente.

Mi cuerpo tembló como gelatina por la situación en la que me encontraba.

La Vida decidido que yo sería el réferi de su encuentro, pero, réferi de que encuentro.

Mi cuerpo se encontraba a punto de caer desmayado por la tremenda situación en la que me encontraba, pero antes de eso la Vida me menciono que, a cambio de hacer un buen trabajo, ella y la Muerte me concederían el deseo que más añorara mi corazón.

Debo de admitir que eso era algo muy interesante, pero antes de poder decir algo la Vida Y la Muerte comenzaron a desaparecer y junto a ellas todos los Dioses.

Angustiado sin saber que hacer permanecí allí, Quetzalcóatl se acercó a mi para felicitarme por convertirme en el réferi de este nuevo partido.

Confundido y algo molesto grite preguntándole sobre qué partido se refería, pero luego de unos pocos segundos me di cuenta de que le grite con furia a un Dios.

Sin siquiera tener tiempo de arrepentirme mi cuerpo entero comenzó a temblar por el gran terror que me invadió.

Para mi sorpresa Quetzalcóatl solo se rio de mi para luego darme unas palmadas en mi espalda y explicarme que el partido en el que yo sería el réferi se trataba de un combate de 13 peleadores elegidos por la Vida 13 peleadores elegidos por la Muerte.

El primer equipo en obtener un total de 7 victorias proclamara como gran victoriosa a su representante.

Aunque claro, esto no es sencillo, ya que los peleadores eliminados desaparecerán por completo, no volverán ni a su cielo o a su infierno.

Explico Quetzalcóatl manteniendo su calma y sonrisa algo contagiosa y un poco fastidiosa.

El suspiro para luego darse la media vuelta y comenzar a retirarse despidiéndose de mi deseándome mucha suerte.

Aun no comprendo muy bien el cómo termine aquí, pero ahora, será mejor que no haga algo estúpido y de lo mejor de mí.