✨ Prólogo ✨
Mientras corría desesperado hacia la frontera entre Hwa-Guk y Haenam, empujando a cuanto soldado se me cruzaba en mi camino.
Sentía el eco de los gritos de auxilio de mis cachorros retumbaba en mi mente y alma, resonando a través de nuestros lazos. Mis bebés...
Mi corazón latía con una fuerza brutal, mis manos temblaban, la respiración se me entrecortaba como si un puño invisible apretara mi pecho con fuerza.
-“No debí dejarlos ir... no debí...”- susurraba una y otra vez, con voz temblorosa.
Corrí hasta que al fin los vi, mi padre y mi hermano me esperaban cerca del límite.
El estaba ahí... Al otro lado de la frontera, tenía a uno de mis cachorros en brazos el levantó la mirada y mi mundo se detuvo.
No había envejecido ni un poco. Su aura seguía tan poderosa como la recordaba. -“Alfa”- Murmure
Mis ojos se llenaron de lágrimas. Mis piernas se movieron sin que pudiera evitarlo, queriendo correr hacia él, pero una mano me detuvo fuertemente.
-“¡Jimin!”- la voz de mi padre era autoritaria, me giré, luchando por controlar la urgencia en mi pecho.
-“¡Suéltame!”- rogué y grite, mirando a mi padre directamente. -“Mi cachorro me necesita”-
-“Mira a tu alrededor”- me dijo, señalando el caos que nos rodeaba, volví la vista. Tanques de guerra. Soldados en formación, con francotiradores apostados en cada esquina.
La tensión era palpable, el aire denso con la amenaza de lo que podría venir.
-“Déjame ir...”- rogué nuevamente.
-“Jimin, si cruzas esa línea, te matarán. Esto es una trampa. Ellos fueron los que capturaron a los lobatos... y a tus hijos”-
Miré a mi padre, directo a los ojos, lo supe, no solo temía por mis hijos. También temía perderme.
Me solté lentamente de su agarre, la determinación en mi voz tan firme como la de un soldado que alguna ves fui.
-“Estaré bien. Él no me hará daño.”-
-“¿Cómo lo sabes?”- preguntó, su voz rugía de furia y preocupación -“¿Cómo puedes estar tan seguro? ¡Es el coronel del ejército enemigo! ¡Ha matado a muchos de nuestra manada!”-
El silencio entre nosotros era pesado, casi asfixiante.
-“Porque...”- dije, con la garganta cerrada -“... es mi alfa.”-
El silencio fue como un golpe ensordecedor, nadie se movía.
-“¿Qué...? ¿Qué acabas de decir?”- La voz de mi padre se quebró ante la credulidad. Su rostro, confundido y furioso -“¡Eso no es posible! ¡Ellos...Ellos son los enemigos, Jimin! ¡¡Los enemigos!!”-
-“Y yo también soy su enemigo”- respondí, firme sintiendo el peso de esas palabras -“Yo también he matado a los suyos, no somos tan distintos”- Mis hijos estaban desaparecidos. No podía quedarme allí, paralizado. El deber llamaba.
Caminé hacia la línea, ignorando las miradas, las voces. Los hombres que alguna vez entrene y con los que luche, se mantenían a distancia, respetuosos, pero sus ojos seguían mis pasos. Llegué hasta el límite.
Él también dio un paso adelante.
Sus ojos negros, que no había visto en siete largos años, se cruzaron con los míos. Su rostro había madurado. Su cabello rizado, negro como la noche, le caía en ondas sobre la frente.
-“Coronel Jeon”-
-“Teniente Park”-
Nuestros ojos se encontraron y mis pies se movieron solos, no lo dude ni por un instante, solo crucé el límite entre nuestras tierras y lo abracé con fuerza como si ese abrazo pudiera coser los años perdidos, oí el jadeo de incredulidad de todos los que estaban en nuestro alrededor. No se hizo esperar el murmullo de los soldados,
El peso de los años perdidos se desvaneció en ese abrazo, como si el tiempo se hubiera detenido para nosotros.
-“Mi hermosa orquídea nocturna”- susurró en mi oído, su voz temblando. -“Te he extrañado cada día desde la última vez que te vi”-
Mis lágrimas caían sin control de mis ojos -“Kook... ¿Qué ocurrió? ¿Qué pasó con nuestro cachorro?”-
Tomé a mi pequeño Sangmin en mis brazos, sus pequeños sollozos resquebrajaron mi alma.
-“Cachorro... dime qué ocurrió”-
-“Ma... mami... fui hasta donde Bashta (papá), como me dijo junjun...”- sollozó entre lágrimas -“Corrí, Corrí tan rápido... pero ellos nos atraparon,estaban dispararon, tenía mucho miedo... me transformé en lobo... y corrí... hasta la frontera norte... y ellos me llevaron con Bashta...”-
Sus lágrimas eran torrenciales y sus pequeños ojos negros estaban hinchados de tanto llorar.
Mi corazón se rompió al ver a mi hijo tan asustado, tan pequeño. Lo apreté contra mi pecho, dejando que mi aroma lo envolviera y lo calmara.
-“Shhh... lo hiciste bien, bebé, muy bien, estoy orgulloso de ti.”-
Lo apreté contra mi pecho, dejando que mi aroma lo envolviera para calmarlo.
Mi vista se dirigió a él, a Jeon Jungkook, mi ira comenzaba a hervir
-“¿Cómo pudieron tus hombres atacar a un escuadrón de lobatos y cachorros?”- mi voz tembló de rabia que apenas podía contener – “Dónde están los demás?“-
Jeon apretó los dientes, la frustración era evidente en su rostro. –“¡No fuimos nosotros!”- su voz salió ronca - “Alguien más entró en nuestro territorio... nos atacaron también, pensamos que había sido una ofensiva desde Haenam...”- desvió la mirada por un segundo, tragando saliva -“Envié tropas al lugar para evaluar los daños... y ahí... lo encontramos.”-
Mi corazón se detuvo por un instante.
-“¿A quién?”-pregunté, aunque ya lo sabía.
-“A Sangmin”- murmuró -“Estaba atrapado entre las raíces de un árbol caído. Herido, sucio, temblando... pero aún luchando por mantenerse despierto. Cuando lo encontraron, mostró una foto mía. Dijo que no diría una sola palabra si no era conmigo”- Su voz se titubio por un instante. -“Y cuando lo vi...”- sonrió con tristeza, y su mirada se nubló -“supe que era él, ese adorable rostro, esos pucheros... solo podían pertenecer a una persona”- Soltó una pequeña risa entre lágrimas -“Corrió hacia mí apenas me reconoció. Me abrazó... con tanta fuerza, mi lobo... mi lobo lo reconoció al instante”-
Sentí un nudo en la garganta mientras lo observaba, con mi cachorro en brazos.
- “¿Y los demás?”-
-“No, encontramos a nadie más, he desplegado un escuadrón completo. Están revisando el perímetro. Sangmin me dijo que eran veinticinco en total...20 lobatos y 5 cachorros”-
Mi mente ya estaba operando como un soldado, cada palabra con información la ocupaba para analizarla, me incliné hacia él, apretando levemente la mandíbula.
-“Iré contigo y parte de mi manada cruzará a tu territorio. Buscaremos juntos, haré lo que sea necesario... pero encontraremos a todos, podríamos realizar una tregua. Hasta dar con el responsable”-
Su expresión se endureció de golpe, Jeon me miró con dureza, su desconfianza evidente.
-“¿Y qué te hace pensar... que dejaré que crucen? ¿Qué no es una trampa? ¿Qué no me traicionarás apenas me de vuelta?”-
Le sostuve la mirada sin pestañear, con la determinación clavada en cada palabra que salía de mi boca.
-“Te lo juro por mi vida, no habrá traición, no por nuestra parte... no cuando uno de nuestros hijos están desaparecidos, contamos con la tecnología, con gente capacitada y el tiempo corre, Jeon”- dije, dejando que mi voz se quebrara apenas al final. -“La tregua es la única opción que tenemos.”-
Él me observó, vi cómo apretaba los labios con dudas, bajó la mirada hacia Sangmin, que estaba en mis brazos con el rostro aún húmedo por el llanto. Luego, volvió a mirarme a los ojos, por un segundo, ese brillo en su mirada me llevó de regreso a cuando éramos jóvenes.
-“Hablaré con los generales”- murmuró por fin, su voz más baja -“Nos reuniremos al atardecer. Solo tienes hasta entonces... El tiempo es oro, Teniente Park.“-
Podía sentir a mi lobo rugiendo en mi pecho, desesperado por quedarse, por rodearnos con su cuerpo, por hundirse en su aroma, pero no podía, aun no era el momento.
Me di vuelta, alejándome con pasos lentos, mientras Sangmin levantaba su manita y la movía en un gesto de despedida. El nudo en mi garganta era como una soga, pensar que quizás no lo volvería a verlo... rompía cada fibra de mi ser.
Al acercarme a mi padre, vi la furia en cada parte de su cuerpo, mi corazón se aceleró por lo que vendría. Pero yo no me doblegué ni mostré temor, me erguí, hablándole con la voz firme de un soldado, no de su hijo en ese instante.
-“General Park, el Coronel Jeon ha accedido a una tregua de paz, al atardecer se realizará un tratado, podremos entrar su territorio enemigo para buscar a los lobatos y a los cachorros”-
-“Teniente Park”- respondió seco y muy molesto -“Su periodo de descanso ha terminado, volverá a la primera línea, prepárese para lo que se viene”-
No respondí. Solo asentí, y seguí mi camino. Sabía que muchos me juzgaban. Sentía sus miradas, los susurros detrás de mí mientras atravesaba el campamento hasta llegar a la carpa que me habían asignado para descansar.
Bajé con cuidado a Sangmin, mi pequeño de seis años, casi siete... la misma cantidad de años desde que vi por última vez a Jungkook.
-“Bashta (papá) me presentó a Baba (abuela) y a Dziadek (abuelo) Me dieron dulces, y Baba me llenaba de besos me decía que podíamos pasar más tiempo juntos”- dijo, con una sonrisa cálida y dulce.
Mientras le quitaba con cuidado la ropa para examinar sus heridas, lo escuchaba hablar, eran pocas heridas, pero algunas eran profundas. Las limpié con cuidado, luego puse mis manos en las heridas más grandes y las comencé a curarlas.
-“Bashta (papá) me prometió que me enseñaría a cazar... Le dije que no sé, solo... solo quiero estar más con él”- confesó bajito, como si fuera un secreto.-“Ma... mami... ¿lo veré otra vez?“-
Me quedé quieto por unos segundos, deseando poder decirle lo que su corazón necesitaba.
-“No lo sé, bebé... “- susurré, y al ver su expresión decaer, añadí de inmediato -“Pero haré todo lo que esté en mis manos para que estén juntos otra vez, eso te lo prometo”-
Su sonrisa volvió, tan inocente, mostrando sus pequeños dientes.
-“¿Y Jungmin...? “-su voz tembló, sus ojitos se nublaron -“Él... él fue llevado... ¿Qué haremos?“-
-“Tu padre y yo lo traeremos de vuelta. Lo prometo, Sangmin, cueste lo que cueste.“-
Asintió, callado, pensativo. Después de vestirlo con una pequeña muda de ropa militar, lo tomé en brazos y me recosté con él en el camastro.
Lo cubrí con una manta gruesa, envolviéndolo también con mi aroma, dejando que lo relajara hasta que sus párpados cayeron, pesados.
Y mientras escuchaba su respiración hacerse más lenta y tranquila, mi mente viajó años atrás, hasta cuando yo también era un niño.... Hasta el momento en que todo cambió...Hasta la distancia que me separó de mi alfa.... Y cómo, pese a los años, todavía ardía en mi pecho, porque aun lo amaba.. A pesar de todo...
💜.💜.💜
💜Espero que sea una historia que disfruten.💜