Capítulo 1
Un lunes por la mañana, los pájaros cantaban sobre el cable eléctrico de la calle, el sol atravesaba la ventana, dando luz hacia la cama del joven Midoriya. Un adolescente que sobrevive a su nueva etapa de la vida después de pasar la pubertad, convirtiéndose en un adolescente nuevo de quince años. ¿Problemas? Si ¿Falta de autoestima? Si, como cualquiera de su edad pero tiene esos problemas de una forma más distinta, más intenso, más difícil.
El lápiz se movía sobre su libreta, la mina pasándose sobre la hoja grafiteando las palabras una por una. Escribiendo sobre su serie favorita de superhéroes, clasificando sus poderes, sus habilidades, las estrategias que hacen y los posibles peligros.
Mientras escribe sus pies se mueven de arriba hacia abajo como las patas de un pequeño conejo ansioso, su cabeza ladeándose ligeramente de un lado a otro mientras escucha Heart-Shaped Box de Nirvana, su cabello oscuro verde azulado se movía al ritmo del balanceo de su cabeza, sus rizos pasándose por su frente casi rozando sus ojos por el flequillo.
— Izuku, ya está el desayuno.
Llama su madre desde el otro lado de al frente de su habitación, pues su hogar es de un solo piso, quedando la sala frente a su habitación junto a la cocina, al lado derecho la habitación de su madre y al lado izquierdo el baño.
Se levanta de su silla dejando el lápiz sobre su escritorio de madera antes de dirigirse a la puerta color celeste opaco y salir hacia la sala, encontrándose de una vez a su madre sirviendo los platos.
— ¿Izuku, nuevamente de despertaste temprano? — Pregunta su madre Inko con una dulce voz.
— Ah, si mamá, hoy quise seguir con las notas sobre los nuevos héroes, es esencial registrar y tomar nota de lo más importante. — Se sienta sobre la silla de al frente de la mesa, quedando a la mirada de su progenitora.
— Me alegro, me da gusto que practiques con eso para llegar a ser periodista... — Sonríe de forma agradable, pero esa sonrisa no engaña a nadie, pues el pecoso frunce el ceño al notar su mentira.
— Sigues creyendo que no es un buen trabajo para mí, ¿cierto?
— No, Izuku eso no es lo que dije.
— No mamá, sé que te asusta que el gobierno haga algo en contra mía por publicar la verdad o algo así... — Se levanta de la mesa y alza la voz sin darse cuenta, siempre que hablan de la carrera que quiere estudiar su madre finge, no debería de fingir, se siente culpable al ver su preocupación por culpa suya, y para evitar la culpa interpela sus acusaciones. — Pero ya tengo mete propia como para decidir lo que quiero ser.
— Lo siento cariño... pero sabes que me preocupas y no quiero que nada malo te pase. — Extiende su mano y toca suavemente su mano, tratando de demostrarle su apoyo.
— ¿!Es acaso que tengo que fingir todo el tiempo!? — No sabe porqué pero siente que está apunto de llorar, su madre lo está apoyando aunque no le guste, ¿por qué quiere llorar y exigir que lo apoye de verdad?
— No, Izuku por favor cálmate y hablemos bien, ya estás grande para que te estés comportándote de esta manera. — Habla firme y autoritaria, sin darle lugar a otra discusión. Ama mucho a su hijo, pero sabe que el es demasiado sensible y autocrítico, algo que no debería ser y le preocupa que eso lo perjudique en lo social y laboral. — No puedes seguir pensando en sueños.
Ouch
— ¿¡Sueños!? ¿Es lo único que vez en mi? ¿Unos tontos sueños? — Esa simple palabra hace que le piquen los ojos del llanto reprimido. "No es un sueño, yo sí pienso en mi futuro junto con la realidad, esto es una realidad no un sueño".
— No más discusiones, siéntate y come.
Mira a su madre con sus ojos grandes y verdes, le pican los ojos y la nariz al querer llorar, pero no lo hace, "Tengo quince años, no debería llorar".
— No tengo hambre. — Toma su mochila amarilla que tiene desde la primaria y sale de su casa, sin dejar a su madre terminan la frase que se esperará, pues siempre por ese tipo de conversaciones se pelean y terminan enojándose ambos.
Al salir de su hogar observa el pasto verde, el viento moviendo las hojas de los árboles y los pajaritos cantando por lo temprano que es el día apenas. camina por la acera con sus zapatos rojos, su uniforme azul bien arreglado contrasta con su corbata negra mal puesta.
Dirigiéndose hacia la parada del autobús que está hasta el otro extremo del vecindario. Está lleno a clases más temprano que de costumbre al no desayunar, pero eso no lo molesta del todo, de todos modos no podría desayunar con la tensión en el aire.
Al estar mirando la banqueta junto a sus pies no se percata cuando choca contra algo, lastimándose la nariz pero sin provocar la sangre.
— Uh... — Se soba la nariz con una mueca de dolor antes de notar que no es "algo" con lo que chocó, si no es "alguien".
— Uy, cuidado, deberías fijarte por donde caminas, ¿estas bien?
Izuku abre los ojos de par en par al apreciar a una hermosa chica de cabello corto café puro, junto con unos ojos color almendra con un ligero toque de dorado. "Simplemente majestuosa". Sus dos mechones de cabello de al frente caen sobre sus hombros, dejando a la vista su hermoso cuello color crema pura, teniendo un pequeño lunar por su clavícula. Al bajar la mirada se percata que lleva el uniforme femenino de su bachillerato, "¿es de mi misma escuela?" Sus corvas son exquisitas ante sus ojos, siendo su forma de cuerpo triángulo, un poco más rellena que el pero eso solo lo atrae más, sobre todo al ver sus piernas carnosas que quisiera que ella lo ahorcara con sus muslos carn-
— ¿Estás bien? — Vuelve a preguntar ella al no recibir respuesta.
"Mierda, piensa en algo rápido" "¿Qué debería decir?" "No sé tratar con mujeres, no sé qué decirles" "¿Qué rayos le digo?" "Hola, me encantas tus muslos, tengo un fetiche con las piernas, ¿quieres apoyar tus piernas sobre mi?" "¡No!"
— Bueno, deberías tener cuidado... — Habla nuevamente antes de girarse hacia el frente y seguir esperando el autobús.
— Yo... eh... uh... — "¡Habla idiota!" "Di algo, siquiera discúlpate". — Holsiento... — ¿¡Qué acabas de decir!?
Un sonrojo intenso se adueña del rostro de Midoriya, haciendo visibles aún más sus pecas rojizas mientras cierra los ojos por la vergüenza y las autocríticas mentales por ser un idiota.
— ¿Holsiento? — La chica ríe, la sonreír, son visibles sus dientes, pero lo que le llama la atención al pecoso son sus dos dientes de al frente, teniendo una ligera separación, lo que la hace ver más infantil, más linda y suave. Sus ojos verdes brillan al procesar ese descubrimiento.
"Es linda..."
Pero en ese momento ella se tapa la boca con una mano, evitando que siga aprendiendo sus hermosos dientes. "¿Le da vergüenza sus dientes?" "Se ve linda".
— Uh... ¿qué estás viendo? — Pregunta ella con un suave temblor en su voz, sus mejillas regordetas de tiñen de un rojo dulce.
— Ah... yo... nada... — Baja la mirada, siente vergüenza al ser descubierto, pero además de sus sexys piernas apetecibles, esos dos dientes que tiene además de los otros le llaman la atención, es como si tuviera una pequeña línea de separación entre esos dos dientes, no tan exagerado como para que use brackets, pero lo suficiente para que piense que ese le da un aire inocente e infantil.
— ¿Vas a la misma escuela? — Pregunta ella, tratando de evitar el tema de sus dientes.
— ¿Te refieres a la U.A? — Una sonrisa se le escapa, dejando a la vista los metales en su boca, los brackets, y rápidamente la cierra, sonrojándose de igual manera que ella hace unos momentos. — Si... voy a la misma escuela.
— Oh, que bien, tenía miedo de no poder adaptarme en el entorno... pero que bien que tú también estés en el instituto, alguien que vive en mi vecindario.
— Si... que bueno.
— ¿cómo te llamas, holsiento? — Izuku se tensa por esas palabras vergonzosas que había soltado, "estúpido", se decía así mismo una y otra vez, tal vez para ella es divertido decirle así, pero para él quiere que la tierra se lo trague.
— Me llamo Midoriya... — Extiende su mano, ofreciendo un apretón de manos respetuoso. — Izuku Midoriya.
Ella acepta el apretón, entrelazando su mano con la de Izuku. — Soy Ochako Uraraka. — El pecoso se derrite ante la piel suave de Uraraka, sonrojándose intensamente por todo el rostro hasta las orejas y agradece a que ella no haya notado su rubor.
Ante unos segundos del apretón de manos el autobús finalmente llega, llevando consigo ya varios estudiantes.
Ochako sonríe y se dirige hacia el autobús mientras Izuku va de tras de ella. Ochako saluda al chofer y Midoriya no por su timidez. Todos los asientos están ocupados, los estudiantes están de un lado para otro en desorden salvaje, sin un poco de empatía por el fastidio que le podrían estar haciendo al chofer.
— ¿Dónde nos sentamos? — Pregunta la castaña antes de tomar la mano de Izuku y llevarlo hacia dos asientos de hasta atrás. El se ruboriza nuevamente por su toque de su mano suave y pequeña, no puede evitar pensar en lo bajita que es a diferencia de él.
Ambos se sientan en sus asientos, Midoriya quedando junto a la ventana y ella a su lado.
"¿Estoy soñando?" "¿Enserio una chica hermosa me está hablando?" Pensó el peliverde mientras la observaba, su cabello castaño se movía mientras ella se lo amarraba en una coleta. Esas manos delicadas y suaves, sus uñas de un color rosa brillante, los cautivadores movimientos al manipular la liga para amarrarse su hermosa cabellera café revelando aun mas su cuello y nuca. "¿Por qué me atrae que solo se amarre el cabello?" "Eso lo hace todo el tiempo mi mamá" "¿Por qué cuando ella lo hace me sonrojo?"
— Linda... — Susurró mientras la seguía observando, sin darse cuenta que lo dijo en voz alta antes de que ella dirigiera su mirada hacia el pecoso, arqueando una ceja junto con una sonrisa suave.
— ¿Dijiste algo?
— ¡Ah! Ah... no... — Rápidamente evita su mirada, decidiendo mejor completar la ciudad, observando los edificios, las personas pasando, los autos, algunos animales, perros o gatos.
Suspira suavemente, sabe que posiblemente ella sea su perdición... pero está dispuesto a descubrirla aunque ni siquiera se conoce así mismo.