☆1. Un día más
○ Shelli ♡
El sudor me recorre la frente, el entrenamiento me tiene agotada, y el entrenador me pide que de más de mi, pero no creo que tenga algo más que entregar.
— ¡Vamos, vamos !— me grita colérico.
—¡Esto es demasiado! — me quejo, ya no siento los puños y las piernas me flaquean.
—¿Eso le vas a decir al enemigo cuando te esté matando por ser una inútil? — contrataca ignorando mis quejas.
Y esque, desde la muerte de mi padre me he dedicado a entrenar hasta el cansancio. La maldita mafia Negra lo mato sin piedad, asegurando que era un ajustes de cuentas, ciertamente no me creo su maldito cuento.
Su muerte sólo fue por gusto, el era un hombre de palabra que no le debía nada a nadie. Su palabra era ley.
Vincenzo Morano era mi padre, yo era su mayor adoración pues decía que mis sombras eran incluso más rápidas que yo, y que cuando liberará mis demonios nadie me detendría.
El puñetazo en mi rostro me devuelve a la realidad y me manda a la lona del ring, es ahi cuando el entrenador se detiene.
—Suficiente por hoy, pero mañana te quiero aquí a primera hora - indicó mientras salía por las cuerdas.
El combate cuerpo a cuerpo era algo que perfeccionaba día con día, estaba muy segura que si continuaba con este ritmo nadie sería capaz de tocarme.
Salí del campo de entrenamiento y fui directo a los vestidores, me di una ducha mientras en las bocinas de las regaderas se reproducía Disfruto de Carla Morrison, era una de mis canciones favoritas.
Una vez termine, me vestí y fui directo a uno de los miles de laboratorio que había dejado mi padre, era un excelente químico e inventor.
En cuanto entre me recibió el olor a químicos, pero yo estaba ahí por algo clave, mi droga.
El Henko.
Era una droga especialmente para mi, una creación única de mi padre.
Desde que tengo memoria me inyectaba con ella cada dos días.
Es mi vitamina, mi energizante y sin ella no puedo vivir.
—Buenos días Marcos —Saludo al químico encargado de esta área, él era el único hombre de confianza de mi padre y por ende el mío.
—Buenos días señorita Morano —me dice con un gesto amable - ya tengo listas las dosis para este mes.
—Perfecto — contesto — prepara la dosis de hoy, me la pondré aquí.
—Enseguida se la proporciono — dice saliendo del laboratorio.
Seguido de unos minutos regresa con una jeringa llena de un liquido azul.
— Esta vez logramos mejorarla - menciona — Lo que quiere decir que se la va a poder inyectar cada 4 días, en una dosis normal.
—¿Sigue teniendo los mismos efectos?
— Si, recuerde que el Henko produce la inhibición de la producción de oxitocina y vasopresina.
Mi droga afecta la capacidad de formar vínculos emocionales y la regulación del estrés.
Esto con el fin de evitar relaciones amorosas. Ya que mi padre decía que eso solo iba a distraerme.
Esta droga afecta el sistema límbico, es un conjunto de estructuras del cerebro que se encargan de dirigir las emociones y el comportamiento. Entre sus partes más importantes se encuentran el hipotálamo, el hipocampo y las amígdalas.
El hipotálamo es una región del sistema límbico que está conectada con la glándula pituitaria. Esta conexión le permite regular las hormonas y, por lo tanto, afectar las funciones fisiológicas y los comportamientos emocionales.
Por ende no siento nada por nadie más que no sea yo.
Tengo prohibido amar, mi cerebro nunca conoció eso, ni siquiera ame a mi padre, lo veía como un aliado más, ayudándome para alcanzar mis objetivos.
—¿Algun efecto secundario que deba saber ? — pregunto inyectandome el líquido.
—Si, puede generar una alteración del equilibrio de serotonina, lo que puede afectar el estado de ánimo y el apetito.
—¿Algo más?
—Lo que le voy a decir puede no ser de su agrado — comenta con un toque de temor.
—Habla Marcos — lo presiono.
—Puede producir alteración del equilibrio de estrógeno y testosterona, lo que puede afectar el desarrollo y la función de los órganos reproductivos.
—¿Y eso en que me afecta o que ?
—Significa que si en algún momento dado usted quiere ser madre las posibilidades son mínimas, ya que esta destruyendo su sistema — explica como si fuera algo obvio.
—Sabes bien que esos no son mis planes y es lo que menos me importa.
—Solo lo menciono para que lo tenga en cuenta — se escusa.
—Si es todo me retiro - tome mi bolso y avanzo a la salida — mantenme en contacto de algo nuevo.
No le doy tiempo de responder y avanzo por los pasillos.
En una ocasión evalúe los pros y contras para intentar dejar mi droga, pero los contras eran mayores.
El riesgo de muerte aún más, ya que por consumirla desde bebé mi organismo la adapto como una parte más, como un órgano vital, suplanto los sentimientos de mi corazón por ella.
Enciendo mi Bugatti y me pierdo por las calles de Prindicia.
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En cuanto llego a la mansión me pongo tensa y no se porque, siento esa necesidad de un abrazo, de unas palabras dulces que me den paz, pero automáticamente bloqueo esos pensamientos, mi cerebro no conoce esas cosas.
Me aseguro que son los efectos de la droga y avanzo hacia la entrada.
Me dirijo a mi oficina y le pido a la servidumbre que me suban la comida.
Tengo tantas cosas que planear que la cabeza comienza a explotarme.
Paso el resto de la tarde ideando planes y estrategias y ya no puedo más.
Bajo a buscar la cena y al primer bocado siento el asco generarse en mi boca, y es ahi cuando recuerdos las palabras de Marcos, perdida de apetito y generación de estrés.
Hastiada de todo subo mi habitación y entro en las cobijas, me hago un ovillo y me obligó a dormir.
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HOLAAAAA!! Nota de autora:
Holaaa precios@s, espero y les haya gustado este capitulo, apenas es el comienzo.
Cuéntenme que les esta pareciendo.
Si quieren saber más de actualizaciones y cosas así siganme en tik tok @Kittybooks_05 , y de paso me apoyan e inspiran a escribir más.
De mi persona es todo, pero de Shelli no, así que continúen leyendo.
Besos 💗.
Kitty 🫶🏼.