Invitacion celestial
Las ofrendas suelen hacerse a los dioses para pedirles prosperidad, salud y oportunidades, ¿verdad? Sin embargo, este tipo de pensamientos no rondaban por la mente de Hua Cheng mientras se dirigía a un templo que lo aguardaba con ansias. Este lugar le agradaba más por una razón especial que le hacía feliz.
A medida que se acercaba, sus pensamientos sobre lo que iba a hacer en aquel templo se volvían más claros. Llevaba entre sus manos una cinta roja, sus dedos entrelazados en ella mientras estaba sumido en sus pensamientos. Finalmente, llegó y se encontró de pie frente a la entrada de un templo que visitaba de vez en cuando con una persona muy especial para él.
Rodeado de naturaleza, con el canto de las aves y un inmenso silencio que le ofrecía una paz indescriptible, eso era lo único que le gustaba del mundo mortal: su tranquilidad. Se adentró en el pequeño templo, cerrando la puerta tras de sí, con un único plan en mente donde los únicos espectadores serían el atardecer y las aves.
Se acercó al pequeño altar, donde encontró frutas e incienso. De la pared colgaba una pintura del dios al que se adoraba en aquel lugar. Con un chasquido de dedos, aparecieron frutas nuevas y exóticas junto a palitos de incienso nuevos, los cuales colocó sobre la mesa mientras adoraba al dios. En un instante, su mente se sumergió en un vacío, y al mismo tiempo, su ropa comenzó a deslizarse lentamente de su tersa y pálida piel.
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La capital celestial no estaba tan tranquila como solía estar en los tiempos anteriores a la derrota de Jun Wu y su encierro en el monte TongLu, especialmente para el nuevo emperador celestial, quien tenía muchos asuntos que atender. Los desastres del mundo mortal no se resolverían por sí solos, hasta que recibió un aviso de que había recibido una plegaria pidiéndole descender al mundo mortal. Apenas leyó esto, supo quién era la persona que lo llamaba.
Se arregló y descendió. Una vez llegó al templo, la luna ya había comenzado a asomarse, pero la luz que iluminaba el pequeño santuario era escasa, apenas lograba distinguir lo que estaba dentro, o mejor dicho, quién estaba adentro. El canto de los grillos, la luna y la suave brisa estremecían al emperador celestial; serían los únicos espectadores de lo que sucedería esa salvaje noche en el pequeño Templo del príncipe heredero de XianLe.
Xie Lian abrió la puerta, entró y la puerta se cerró suavemente detrás suyo. Al principio no le dio importancia y decidió continuar adentrándose, pasando por la mesa y acercándose al marco de la puerta que conectaba con un cuarto en el que se encontraba una estatua de sí mismo rezando. El inmortal abrió la puerta suavemente, tratando de no hacer ruido, pues se podría oír una respiración difícil de percibir a simple oído. Fue entonces cuando vio algo que encendió todos sus sentidos, pero logró articular:
‘¿Por qué...?’”
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″en ese caso recuéstate″ una vez xie lian dijo esto hua cheng hizo lo posible por echarse boca arriba y lo logró. xie lian tomó la gran polla de hua cheng con una de sus suaves y blancas manos y la comenzó a mover de arriba a abajo.
El pelinegro aumentó la velocidad hasta que ambos se corrieron por la excitación y esto le dio una chispa a xie lian que podía empezar. El ojimiel alineó su pene en la entrada del menor y lo insertó lentamente, produciéndole un sentimiento que nunca había experimentado antes.
Al momento de entrar sintió su pene ponerse duro e hincharse. El sentimiento de que algo que solucionaba su pene era sensacional. Hua Cheng se sentía el mismísimo cielo, nadie le advirtió de que su dulce y follable gege fuese tan bueno follando a otros. xie lian metía y sacaba su gran polla, la cual se había se había agrandado dentro de la entrada del menor, la cual nunca antes había sentido que era ser follado.
″Ah! Gege!″ gimió hua cheng, este, a la perspectiva de Xie Lian Tenía la entrada tan dulce y apretada que en vez de parar, le hacía tener ganas de follarlo cada vez más y más. Xie lian recuerda que cuando su san lang era tanto rudo como suave con él en la siempre que al terminar le terminaban doliendo las caderas. pronto, un grito masculino agudo lo hizo salir de sus pensamientos Llevaba más de 30 minutos cogiendo en la misma pose a hua cheng, este le estaba pidiendo clemencia mientras babeaba y lagrimeaba un poco.
Aquel rostro duro y tosco que en estos momentos se veía rojo y suave lo excitaba más y más. esa bella carita solo hizo tomar la pierna derecha de hua cheng en su hombro para después seguir arremetiendo en ese punto dulce que había que hacía que hua cheng pidiese que le dé más duro . la voz de hua cheng suele ser grave, sexy y ronca pero en estos momentos era aguda suave y excitable.
Xie Lian ya no tenía control dentro de sí, en su cabeza solo rondaba la idea de seguir de subir ambas piernas de su amado a sus hombros y seguir arremetiendo en ese punto dulce que le encantaba con cada estocada en aquel dulce agujero.
De un momento a otro xie lian no pudo aguantar más y con ambos brazos levantó el gran cuerpo de hua cheng hizo que sus piernas se sujeten de su cadera mientras que lo agarraba de ambas nalgas y lo pegaba su cuerpo para solo seguir en el aire.
″Ah! Gege!!!″ gimió Hua Cheng
″tranquilo San Lang″ susurró en su oído ″tocarás el cielo en mis manos″
el castaño pasó sus manos a las caderas de su san lang para hacer que su pene entre más en el culo del fantasma, que lo único que podía hacer era arañar la espalda del mayor con sus largas uñas negras, sus piernas enroscadas los alrededor del cuerpo de xie lian, ojos llorosos, sus cuerpos haciendo una dulce melodía con cada estocada, mientras que (presentando la cereza del pastel) gemidos ahogados y vergonzosos salían de la boca del menor.
A Hua Cheng nunca se le ocurrió que alguien tan dócil y tranquilo fuese tan rudo y salvaje en la cama. quién diría que la lluvia carmesí que busca una flor, sería salvajemente follado sin ningún tipo de Piedad de parte del emperador celestial.








