Ikigai - Osamu Miya

All Rights Reserved ©

Summary

Una receta perfecta para enamorarse poco a poco, hablar de lo que los hacen felices, de lo que les gusta hacer y en lo que son buenos.

Genre
Romance
Author
Alison
Status
Complete
Chapters
17
Rating
n/a
Age Rating
16+

1

Solía envidiar un poco a mis primos, ¿Por qué? Tenían un lugar fijo dónde vivir y estudiar, además de que no terminaban moviéndose de un lado a otro, pero prefería vivir con mi padre sin duda alguna.

A pesar de que me gustaba pasar tiempo con mi abuelo, estaba muy bien en Kyoto, hasta que llegué a la preparatoria, me gustaba el lugar dónde residía, sin duda alguna era de mis favoritos.

—Ojiro-san —dije acercándome al moreno para entregarle sus apuntes —La maestra me pidió que te los entregara.

—Gracias —asentí por ello para empezar a irme, aunque mi camino fue interrumpido por un cuerpo sobre el mío —¡Kageyama-san!

Había dolido sin duda alguna, miré fijamente en la persona que había caído sobre mí encontrándome con un par de ojos oscuros.

—¡Kagayama-san! ¿Estás bien?

—Si, estaré mejor si pudiera ponerme de pie —dije a lo que su ¿gemelo? lo sacó sobre mí —oh..., bueno, Miya-san, ¿Te encuentras bien?

—Eso debería preguntar yo, lamento haber caído sobre ti.

—No te preocupes, fue un accidente.

—Sabes quien soy, ¿Verdad? —asentí por ello sonriendo.

—Eres Miya Osamu, no es tan difícil identificarlos —dije para sacudir mi ropa y marcharme de ahí.

Ese fue mi primer encuentro con el amor de mi vida, uno que sin duda alguna no podría tenerlo mucho tiempo conmigo, pero que estaba muy feliz por estar ahí.

El tiempo pasaba con normalidad, y por ende, también se acercaba la fecha en que terminaría mi primer año de secundaria.

—¡Oyuki! ¡Ven con nosotros!

—¿No pensarán pelear otra vez o sí? —dije mirando a ambos gemelos que se veían calmados y algo aburridos —¿Quieren que les ponga el balón?

—¡Por favor!

Asentí y los seguí, me cambié de zapatos para entrar al gimnasio, aunque yo no jugaba había aprendido cómo era el voleibol, mi fuerte era la cocina, algo en común que compartía con Osamu sin duda alguna.

—¡Eso fue genial! —dije al ver su ataque rápido —Sus rivales no podrán hacerles frente.

—¿Tú crees? —asentí emocionada por ello.

—Fue como un ¡pop! cuando Tsumu colocó y un ¡plac! cuando Samu lo tocó y al final era un ¡plush! —dije moviendo mis brazos, ellos ya acostumbrados a mi forma de ser.

—Tomaré eso como un estuvo increíble el remate —dijo Samu a lo que reí para volver a colocar, pero no les salió, así que debían seguir practicando —el próximo año..., ¿También entrarás al club de cocina?

—No, o bueno, no lo sé —suspiré por ello para mirarlo y volver a tomar otro balón —el próximo año debo volver a la prefectura de Miyagi, viviré con mamá, asistiré a Kitagawa Daiichi.

—¡¿Te irás?! ¿Por qué no lo dijiste? —me sobresalté ante el grito de Atsumu mientras me zarandeaba.

—También me enteré hoy..., Tsumu, mi cabeza —dije para que se detenga y verlos mejor —Me lo dijeron hoy, no tengo claro lo que sucederá, pero, sin duda alguna prefiero estar aquí.

—¡Entonces quédate! —golpeé la frente de Tsumu por ello, pero sonreí.

—Quiero hacerlo, pero espero que pueda regresar a graduarme con ustedes.

—¡Debes hacerlo!

Hoy Atsumu estaba muy hablador, miré a Samu que se veía pensativo, yo también lo estaría si me enterara que se iba, pero, es mi amigo.

Kigawa Daiichi, no sabía qué mundo me esperaría ahí, así que iba igual de nerviosa que mi primo.

—Oye Tobio, ¿A qué club entrarás? A los de primero es obligatorio hacerlo.

—Al de voleibol —asentí por ello.

—Ya veo, supongo que entraré al de cocina.

—Buena suerte Oyuki.

—¡Nos vemos más tarde! —dije un poco alto para entrar a lo que sería mi clase, no conocía a nadie, que mal.

Me disgustaba mucho ser nueva, pero con el tiempo logré acoplarme, me daba igual, sólo quería que este año se termine rápido para volver a Kyoto.

Hablaba con los chicos varias veces, no me perdía de nada, y eso me gustaba, me daban la tranquilidad que sentía estando ahí.

—Osamu, preparé onigiris con varios rellenos.

—Yo preparé también algo nuevo —sonreí por ello, amaba poder hablar con alguien de cocina.

—Te paso mi receta a cambio de la tuya.

—Hecho, pero no te pasaré el ingrediente secreto, eso va de familia en familia.

—¿Debo pertenecer a tu familia para saberla? He tratado con varios ingredientes el qué le pones, pero no saben igual de ricas.

—¿Quieres pertenecer a mi familia por una receta?

—En mi defensa, tus onigiris son los mejores que he probado en lo que llevo de vida —dije excusándose.

—También me gustaría que fueras parte de mi familia.

Tal vez no hablábamos mucho, o quizá si, pero, sin duda alguna amaba esto, miré a mi abuelo devorar el último que le preparé.

—Abuelo, ¿estuvieron ricos?

—Ese chico, Osamu, te ves muy feliz cuando hablas con él.

—Es un buen amigo —dije sonriéndole —me hubiera gustado vivir más tiempo en Miyagi para poder aprender a jugar, pero amo Kyoto.

—Las cosas se dieron por algo Oyuki, ten paciencia, ¿Cómo está Tobio?

—Bien, ha estado entrenando mucho y ya lo ponen en algunos partidos.

—Debe estar feliz.

—Vendrá a visitarte, será el que más sufra abuelo.

—Pero ahí estarás para cuidarlo, ¿Cierto?

—No quisiera que te vayas —tomé su mano mientras algunas lágrimas empezaban a salir sin querer —la vida es muy injusta.

—La vida es más justa de lo que crees, soy muy mayor Oyuki, cuida a Tobio por mí.

Me dolía verlo de esa manera pero acepté, sonreí en grande para que no se preocupara, aún así, debía volver a casa, mamá no había salido aún, lo que me sorprende un poco.

—Ya llegué.

—Oh cariño, bienvenida, preparé la cena.

—Iré a dejar mis cosas y vuelvo.

—Claro.

Mamá no era mala, sólo que pasaba mucho tiempo fuera de casa y me subestima demasiado, a pesar de que hay otras veces que me apoya y cree en mí.

Los días pasaban con normalidad, y Tobio había sido seleccionado como posible titular del equipo, eso me alegró mucho, estaba trabajando muy duro.

La hora de irnos a casa había llegado, pero como era de costumbre, Tobio se había quedado en su club un poco más, era adorable verlo esforzarse.

Caminé al gimnasio, estaba emocionado de que tal vez hoy podría hacer los saques flotantes, cuando entré vi a uno de mis sempais, aun así vi a Tobio acercarse a otro sempai, pero no parecía que esté bien.

Mi instinto me lo decía, no me detuve a ver lo que sucedía, sólo corrí para abrazar a Tobio cubriéndolo con mi cuerpo.

—¡Detente! —me giré levemente por ello al ver como la situación se controlaba —Lo siento Tobio, por hoy lo dejamos, lo mejor será que vayas a casa, lamento por esto Kageyama...

—Está bien —dije cortante para mirar a mi primo y despedirnos de Iwaizumi-sempai —¿Estás bien Tobio?

—Si.

—Tranquilo, sabes que tu capitán siempre ha sido alguien difícil, tal vez esté pasando por algo, dale tiempo, no te acerques si está enojado.

—Está bien.

Suspiré frustrada por ello, las cosas parecían haberse calmado con Oikawa-sempai, lo que era bueno, pero no sabía si eso seguiría de la misma manera.

—¡Oyuki-chan! —señor, ¿Qué mal fue lo que te hice?

—Oikawa-sempai, espacio por favor —dije mientras retrocedía para verlo, detrás de él estaba Iwaizumi-sempai.

—Mo..., Oyuki-chan, quería disculparme por lo ocurrido del otro día.

—Da igual, es pasado, con su permiso Oikawa-sempai, debo irme.

Me alejé de ellos para retomar mi camino hacia mi casa, o bueno, hacía la casa de Tobio, estaba emocionada porque pronto terminaré mi segundo año en Kitagawa Daiichi.

Eso quería decir que volvería a Kyoto.

—¡Oyuki-chan!

Pero mis preciados días no terminaban bien, Oikawa-sempai había estado muy cerca de mí, y sólo quería que mi vida volviera a la normalidad, osea sin miradas de muerte por parte de las chicas, ni tampoco preguntas de sobre si somos algo, tampoco podía hablar un día normal en el club por llamada con los gemelos.

—Te he extrañado —aquello había sido suficiente para dejarme muda —Ya no hablamos como antes, estás más allá que acá cuando lo hacíamos.

—No es que no quiera hacerlo, adoro hablar contigo Samu, pero me gusta tener conversaciones íntimas contigo, sólo tu y yo, y tal vez Tsumu cuando está de curioso —dije para escucharlo quejarse —pero he estado escapando de un sempai, peleó por los bocadillos para Miwa, ahora que mi abuelo no puede comerlos, ella los acepta con gusto.

—¿Y en dónde entra él? —escuché la puerta abrirse seguido un cantarín llamado a mi nombre.

—En este momento —dije para mirar al intruso queriendo robarse mi comida —por esta vez, dejaré que se la coma, con tal de que me deje tranquila un momento.

—Ya veo, ¿Te parece si te llamo en la noche?

—Por mi bien —dije —espero poder ir a Kyoto este año.

—Toma las cosas con calma, nos podremos reunir en vacaciones de verano.

—Es cierto, vengan a Miyagi un día, quisiera mostrarles los alrededores.

—Suena bien, hablábamos después Yuki.

—Si..., nos vemos Samu.

Corté la llamada para tomar un bol que usamos para postres y lanzarlo al intruso antes de que se los termine.

—¡Oyuki-chan! Eso me dolió.

—Ese era el punto Oikawa-sempai, avisaré a Iwaizumi-sempai que ha roto la dieta deportiva.

—Mooo, que mala, pero, estaban muy ricos —suspiré por ello —¿Con quién hablabas? Te veías muy feliz.

—Con un amigo, es de Kyoto.

—Está algo lejos.

—No para mí, amo Kyoto, solo vivo aquí por asuntos familiares, espero volver el próximo año.

—Ya veo, entonces, aunque quieres mucho a Tobio-chan.

—Es mi primo, es normal protegerlo.

Oikawa Toru, el mejor setter de la prefectura, era un honor ser parte de su círculo de amigos, pero, cuando se lo conoce es un chico normal sin nada extraordinario con la diferencia que ha trabajado demasiado duro para poder portar ese título.

Oikawa Toru..., las chicas si que están loquitas por él.

—¿Saldrías en una cita conmigo Oyuki-chan?

—No —sentencie sin pensarlo dos veces.