Prólogo
NoxHaven murió y nadie la enterró.
Sigue de pie, como un cadáver con cables enredados en las costillas, cubierto por neones que parpadean como latidos falsos. Las torres corporativas arañan el cielo contaminado, mientras las calles hierven con hambre, rabia y pólvora.
Una vez fue promesa. Ahora es solo ruina maquillada.
Las megacorporaciones pelean por cada distrito como hienas sobre una carroña. El gobierno existe solo en los carteles oxidados, prometiendo orden desde pantallas que nadie mira. Las bandas dominan las avenidas. Los pobres venden órganos antes que sueños. Las máquinas ya no sirven a la humanidad; la exprimen.
RedRiver es el ejemplo perfecto: un barrio devorado por la marginalidad, donde la sangre de animales fluye por el río como si fuera normal. Donde los niños aprenden a disparar antes de leer. Donde la esperanza es contrabando.
Y en medio del caos, hay quienes aún luchan. No por justicia, ni redención.
En una ciudad muerta, la lucha apenas comienza.