Capítulo 01
En medio de la solitaria estación de tren, había un sentimiento de desasosiego alarmante.
Arriba, el cielo era de un color azul muy tenue, cubierto casi por completo de nubes grises, la brisa era ligeramente más cálida, pero no dejaba de ser un poco fría. Al pasar con fuerza, las ramas del peral chanticleer se sacudían con violencia, haciendo que cayeran algunas flores como pequeños copos de nieve.
Sin embargo, no importaba que tan agradable se comportase el clima esa hermosa tarde de primavera, la situación continuaba un poco tensa.
A medida que la enorme maquinaria se aproximaba, los rieles comenzaron a sacudirse, creando una ola de sonido. El suelo se agitó bajo sus pies hasta que el tren terminó por detenerse en la estación, provocando una terrible incertidumbre con su llegada.
BaekHyun observó a su madre por última vez antes de partir. El sentimiento de desesperanza era asfixiante, pero no evitó que admirara durante escasos segundos su hermoso rostro, asimilando con tristeza que esta sería, quizás la última vez durante mucho tiempo que ambos pudieran estar juntos.
—¿Tienes todo?— La mujer preguntó, palmeando su camisa algo desteñida, como si quisiera sacarle de encima partículas de polvo.
El joven dió un ligero asentimiento y en silenció envolvió a la mujer entre sus brazos. El calor que desprendía su cuerpo lo hacía sentir un ligero sentimiento de rechazo, provocando que la despedida se tornará menos afectiva para él. Aún así, le regaló un abrazo que no involucró mucha de su fuerza por poco tiempo.
—Te amo— La mujer le dijo mientras se agachaba para recoger la maleta que estaba en el suelo una vez BaekHyun la soltó. Su abrazo había sido tan corto que incluso parecía que no había sucedido en absoluto y la expresión de resignación de su hijo se había vuelto menos extenuante.
—También te amo. Nos veremos pronto— BaekHyun agitó su mano mientras ponía un pie dentro del vagón, parecía algo apresurado por partir, demostrándole cierta indiferencia a su madre.
No era la despedida más afectiva, algunos pensarían que estaba siendo demasiado cruel e injusto con su madre al despedirse tan indolente. Sin embargo, no podía hacer nada más, ya que apenas podía comprender sus propios sentimientos tras su repentina separación.
Se sentó junto a la ventana, la vista hacia afuera era ciertamente hermosa, pero sus ánimos disminuyeron considerablemente su apreciación. Las dos maletas que había llevado consigo, habían tenido que ser cargadas por su padrastro mientras él llevaba en sus manos una jaula de pájaro, la cuál puso cuidadosamente a un lado en el asiento.
El tren comenzó a avanzar, y la mujer del otro lado de la ventana agitó su mano mientras se despedía animadamente. Esa misma mano que usó para decirle adiós, la llevó hasta sus labios para tirarle un beso al aire, mientras le obsequiaba una última sonrisa.
Este era un “Hasta luego” demasiado amargo, pensó. La sensación repentina de soledad le provocó escalofríos por todo el cuerpo y comenzó a preguntarse si presentaba algún tipo de fiebre.
Antes de que el tren abandonará por completo la estación, su mano se movió, agarrotada, con intenciones de hacerle ver qué también se estaba despidiendo. Luego, dejaron de verse las hermosas flores blancas alrededor de la estación y la plataforma se transformó en un campo vacío a la lejanía.
Sin darse cuenta, sus ojos comenzaron a arder, pero ninguna de las lágrimas que se acumulaban en las esquinas de sus ojos cayeron. Mientras la tristeza lo invadía, no podía evitar pensar en lo insignificante que era para su propia familia. Al parecer, el afecto y las palabras dulces de su madre tenían un tiempo de caducidad y deshacerse de él resultó ser un acto sencillo una vez perdió su utilidad.
Antes de verse obligado a abandonar su hogar, se aferró violentamente a la última esperanza que aún conservaba, suplicándole a Dios que su madre encontrará razones para no alejarlo y no lo enviara a vivir lejos sólo porque deseaba tener un poco de privacidad con su nuevo esposo. Aún así, fue tirado lejos sin ninguna consideración, con apenas un poco de su dignidad, BaekHyun recogió sus cosas humillado y lastimado para siempre.
Al final, un par de lágrimas corrieron por su mejilla, y a su alrededor, incluso si no era real, para él se había oscurecido por completo el cielo, creando una atmósfera lúgubre. El tren viajaba hacia el pueblo más cercano, donde se suponía que BaekHyun sería esperado por su padre, quién iba a recogerlo en su auto para llevarlo a su nueva casa.
El viaje se le hizo eterno, aunque el paisaje era agradable, no podía dejar de pensar en cómo su madre se había casado y tomado la decisión de enviarlo a vivir con su padre después de casi diecisiete años. BaekHyun sabe que su madre está actuando de manera incorrecta, pero no deja de sentir amor por ella aunque haya sido lastimado.
El pájaro que había estado en paz dentro de su jaula repentinamente comenzó a chillar, haciendo que BaekHyun se pusiera muy nervioso. La jaula fue cubierta con una manta antes de salir, para que el movimiento no pudiera perturbar la paz de lo que en realidad era un periquito.
—Calma, Cece, ya voy a sacar la sábana— BaekHyun se apresuró a levantar la tela y a observar a su bonito periquito verde mirarlo con lo que él describiría era enojo —. Lo siento, ambos nos estamos yendo lejos de casa y no quería asustarte.
Cece estaba molesto porque prefería estar fuera de su jaula, por lo que BaekHyun debía asumir que estaba enloqueciendo. Aún así, era un animal tan inteligente que al ver a su dueño se calmó y comenzó a hablarle con sus chillidos habituales. El ruido que hacía el periquito al hablar terminó perturbando a unos pasajeros.
Sin embargo, al ver que se trataba de un niño, el auxiliar de a bordo no supo cómo comunicarle su idea sin temor a meterse en un problema con sus padres y al final le pidió amablemente que mantuviera al animal en silencio.
Para BaekHyun resultó un poco difícil que Cece no buscará hacer de las suyas, pero lo ayudó comenzar a hacer masajes en su cabeza para que pudiera calmarse e incluso logró que se quedará dormido un rato.
El resto del recorrido, BaekHyun lo disfrutó en silencio. A pesar de su tristeza y la sensación de ansiedad por el apego hacia su madre, la vista afuera de la ventana era agradable, los árboles pasaban como pequeños borrones, pero se veían increíblemente verdes, altos e imponentes a la lejanía. El cielo aún estaba de un color gris, aunque no había lluvia, hacía que el ambiente fuera disfrutable, por lo que había conseguido olvidar su amargura durante un rato.
El sol apenas comenzaba a ponerse cuando ambos llegaron a su destino, las luces a orillas de los rieles se habían encendido, a pesar de que aún podía verse un poco de color en el cielo, a sus alrededores se comenzaba a entrever el bosque oscuro. Y, a lo lejos, se vislumbra la estación de trenes acercarse mucho más lento de lo que habían estado dirigiéndose todo el camino.
BaekHyun sostuvo la jaula entre sus manos y caminó con cierto temor entre los asientos del vagón del tren hacia la salida, donde un hombre con bigote lo esperaba con una sonrisa.
—¡BaekHyun-ah!— el hombre se aproximó a darle un abrazo, apretando su delgado cuerpo con demasiada fuerza.
—Hola, papá— BaekHyun había tenido que sostener con cuidado la jaula donde Cece se había quejado debido a la proximidad del hombre desconocido para él.
—¿Cómo estuvo el viaje? ¿Te cansaste?— Él negó con la cabeza, sintiéndose un poco incómodo de repente —. Muy bien, vayamos por tu equipaje.
BaekHyun era muy pequeño cuando sus padres se separaron, por lo que sabía, su madre había ganado la custodia y desconoce cuáles habían sido sus condiciones tras el divorcio, pero su padre tenía poco permitidas las visitas. Solía verlo en sus cumpleaños o en navidad, en pocas ocasiones y si su madre estaba de acuerdo, BaekHyun viajaba hasta su pueblo natal y se quedaba con él unos pocos días.
Sabe que su padre lo ama, el hombre le envía mensajes todos los días para saber cómo está, le envía fotos de lo que está haciendo y busca ser bastante interactivo con él. Cuando ambos tienen la gracia de convivir juntos, se ve un poco ansioso por compartir su tiempo junto a BaekHyun, siempre dejándole en claro que sus interacciones eran medidas y que debían aprovechar al máximo.
Con las maletas de BaekHyun en mano, ambos se dirigieron dentro de su auto, dónde el hombre para no abrir la maletera, decidió meter su equipaje en los asientos traseros. El joven se acomodó en el lugar del copiloto y finalmente levantó la sábana que cubría la jaula de su adorada mascota.
—Debo decirte que me sorprendió mucho cuando tu madre me pidió recibirte durante un tiempo en casa— Confesó el hombre después de un largo rato de viajar en silencio —. No pensé que estaría de acuerdo, aunque no es la primera vez que le pido que te deje vivir conmigo.
BaekHyun miró fuera de la ventana, ambos ya habían dejado la estación atrás e incluso ya habían abandonado la ciudad, dirigiéndose hacia la montaña.
Durante un rato no contestó, pero la expresión de preocupación en el rostro de su padre lo hacía sentirse un poco incómodo porque todavía no sabía cómo hablar sobre el tema.
—Si, a mí también me sorprendió.
Su padre le echó una mirada por el rabillo del ojo, notando ese flaqueo en su voz —: ¿Te encuentras bien, hijo? No debe ser fácil para tí pasar de venir unas vacaciones a mi casa a mudarte aquí después de vivir con mamá la mayor parte de tu vida.
Las manos que habían estado sosteniendo la jaula temblaron repentinamente, era una señal física de que su padre había dado en el blanco.
—Así es, pero estaré bien— Intentó tranquilizarlo, preocupado de que su padre se sintiera rechazado por él —. Quizás son solo las circunstancias, no me siento cómodo sabiendo que vine aquí porque mamá se casó con un hombre que está incómodo con otro hombre en casa. Pero al parecer a mamá le gusta ese troglodita que necesita marcar territorio delante de un chiquillo.
Su padre, a pesar de concentrarse en la conducción, no pudo evitar reírse a carcajadas de lo que su hijo acababa de decir. Con precaución estiró su mano y le revolvió los cabellos, bastante divertido.
—Así funciona el amor a veces, hijo, es algo complicado— El hombre suspiró después de eso, como si un recuerdo vago hubiera aparecido repentinamente en su mente. En silencio, BaekHyun agradeció que no dijera nada malo sobre su madre. Luego, como si notará su cambio de humor, se apresuró a preguntar —: ¿Pero qué hay de tí? ¿Has tenido novias?
Afuera comenzó a caer una llovizna, el cielo finalmente se había puesto oscuro y solo las luces de las vías y de los autos alumbraron los alrededores. Baekhyun miró a través de la ventana con cierto desánimo.
—Tenía una novia, pero terminamos antes de venir aquí, las relaciones a distancia nunca llegan a mucho.
Su padre lo miró durante unos segundos, sin saber qué decir o qué hacer, esta no era solo la primera vez de BaekHyun viviendo con su padre, sino que también era la suya conviviendo con su hijo adolescente.
—Lamento eso, BaekHyun-ah, pero abraza las nuevas oportunidades, quizás descubras algo más aquí.
Sí BaekHyun fuera como el resto de los chicos de su edad, pensaría que las palabras de su padre eran un fastidio. Sin embargo, su nueva situación lo había obligado a madurar violentamente, haciéndolo aceptar esas palabras como una nueva forma de consuelo.
—Sip, tienes mucha razón en eso.
Su padre lo miró, quizás un poco sorprendido, trabajaba como policía en una pequeña comisaría y la mayoría de los jóvenes que terminaban metiéndose en problemas eran groseros y testarudos cuando se hacía el intento de darles algún consejo, haciéndole difícil el trabajo y demostrando su escasa paciencia. Pero después de todo, parecía que lograría llevarse bien con su hijo.
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