Tú en todas mis vidas

All Rights Reserved ©

Summary

Elian siempre ha sentido que algo le falta. Una sensación punzante de pérdida lo acompaña desde niño, como si su corazón recordara a alguien que su mente no puede nombrar. A los veinte años, su vida da un giro cuando conoce -o más bien, reconoce- a Kael, un joven que despierta en él emociones tan profundas como inexplicables. Lo que comienza como una atracción inmediata se convierte en una sacudida espiritual: recuerdos fragmentados, sueños intensos, ecos de vidas pasadas. Porque Elian y Kael han estado aquí antes. Han sido amantes perseguidos y extraños cuyas almas no podían evitar reencontrarse. Once vidas, cada una con una lección que no lograron aprender por completo. Y esta, la vida número once, es su última oportunidad para hacerlo bien. Pero amar no es fácil cuando el pasado duele, cuando los recuerdos no llegan al mismo tiempo, cuando uno aún no entiende por qué se siente tan atado a alguien que apenas conoce. Y mientras Kael empieza a recordar con nitidez, Elian debe decidir si confiar en lo que siente... o seguir huyendo de lo que no puede explicar. Acompañados por Ren -un desastre emocional amante del horóscopo- y Emilian -un científico obsesionado con los ovnis y con callar todo lo que siente-, Elian y Kael deberán enfrentar sus errores, sanar sus heridas, y decidir si, por fin, el amor puede vencer al destino... o si están condenados a repetirse para siempre.

Genre
Fantasy
Author
I. Ortiz
Status
Ongoing
Chapters
28
Rating
n/a
Age Rating
16+

Prólogo

Elian

Actualidad


No sabía dónde estaba, pero cada paso me parecía familiar.

Las paredes de piedra, las cortinas deshilachadas, el olor a cera vieja… Todo me resultaba tan conocido, como si en algún punto de mi vida hubiera estado ahí. O quizás solo era un sueño que nunca olvidé del todo.

Mis dedos rozaban las telas con cuidado. Había un temblor en mi mano, como si algo dentro de mí recordará el peligro. Y sin embargo, seguí avanzando.

El pasillo era largo, iluminado apenas por candelabros pegados a los muros. El aire olía a flores marchitas. Había un silencio espeso, casi solemne. Mis botas hacían eco sobre el mármol, y por alguna razón, noté que llevaba ropas antiguas… un jubón azul, con bordes dorados, una camisa de lino, un anillo en el dedo anular que no recordaba haber visto antes. Pero lo más extraño era mi reflejo, apenas visible en una vidriera rota: el cabello más largo, la piel más pálida, los ojos… más tristes. Era yo, pero no era yo.

Entonces lo escuché.

—Elías…

Una sola palabra. Una sola voz.

Y con ella, el mundo parecía inclinarse.

No sabía de dónde venía, pero al oír ese nombre —que tampoco era mío— sentí como si algo se encendiera en mi pecho. Como si alguien me hubiera llamado desde siglos atrás.

Me giré.

Y ahí estaba.

En la penumbra, junto a una columna, vi la silueta de un hombre. Firme, silencioso. Su capa ondeaba ligeramente con la corriente de aire. Tenía las manos manchadas de sangre, tierra, ceniza.

Sus ojos me miraban con una mezcla de amor y dolor que me cortó la respiración.

Lo conocía.

No sabía su nombre… pero era importante para mí.

Lo había amado antes. En algún otro lugar. En alguna otra vida.

—Kael —susurré, sin pensar.

Y en cuanto pronuncié su nombre, supe que era cierto. Que siempre había sido él. Una parte en mi no sabía con certeza de quién se trataba, pero la otra lo sabía.

Quise correr hacia él, pero el suelo se quebró bajo mis pies.

Cayó. Todo.

Yo.

Mi cuerpo.

El mundo.

Me hundí en un abismo de oscuridad, como si el universo se deshiciera alrededor mío. Y en esa caída lenta y cruel, una imagen me atravesó como una daga:

Una celda.

Una soga.

Él, mirándome por última vez.

Y mi voz, desgarrada por el llanto, jurando con rabia:

—Nos veremos en otra vida. Y te amaré… aunque no me recuerdes.

🀢🀣🀦🀤

Desperté gritando.

El sudor me corría por la espalda. Me senté en la cama de golpe, con el corazón desbocado. La habitación estaba a oscuras, salvo por la luz azul del reloj digital.

3:33 a. m.

Me pasé las manos por el rostro y sentí que estaba… llorando.

No recordaba del todo el sueño. Pero el nombre Kael seguía ardiendo en mi lengua.

Y por algún motivo que no podía explicar…

Lo extrañaba.

Como si acabara de perder al amor de mi vida…

🀢🀣🀦🀤🀢🀣🀦🀤