Una Nueva Aventura
Buenos dias mis queridos lectores, bueno lo prometido es deuda aqui esta el reboot de esta historia, para que tengan un poco de contexto, voy a intentar que ahora sea un universo compartido, la historia empezara en despues de que Goku, mejor dicho, Arale derrota al general Blue, y Goku recupera las tres esferas del dragon que le habia robado.
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*BEEP*
*BEEP*
Goku montado sobre su fiel nube voladora y sacó su radar del dragón. El aparato emitió su característico zumbido mientras varias señales parpadeaban en la pantalla. Una de ellas, la mas cercana a su ubicación llamó su atención. Era... extraña. Inestable, la pantalla del radar se distorsionaba unos segundos cuando intentaba ubicar esa esfera.
—“Hmm... eso no es normal. ¿Por qué se ve tan raro?“- se pregunto a si mismo, pero poco le importo eso, mientras el radar funcionara y pudiese obtener aunque sea una ubicación aproximada era suficiente para él. —“Bueno... ¡si hay una esfera allí, tengo que ir!”
Sin pensarlo dos veces, Goku cambio de dirección su nube voladora para seguir lo que le decía el radar. Con la emoción brillando en sus ojos, Goku aceleró su vuelo sin saber que no era el único viajero con un destino incierto.
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Un gran portón de obsidiana se cerraba con violencia, mientras las sirvientas gritaban en confusión.
—“¡Rias-sama ha escapado! ¡Con su reina y su torre!”
—“¡Cierren los círculos mágicos! ¡Contacten al Lord Gremory!”
Pero era demasiado tarde.Rias Gremory, heredera de una de las casas más poderosas del inframundo, había huido. Su largo cabello rojo se agitaba al correr por un bosque oscuro, acompañada por dos figuras a su lado:Akeno Himejima, su fiel reina, de mirada tranquila pero peligrosa, yKoneko Toujou, su silenciosa pero feroz torre.
—“¿Estás segura de esto, Rias?” —preguntó Akeno, mientras sentían el peso de los sellos demoníacos disolverse a sus espaldas.
—“Más que nunca. Estoy harta de que decidan por mí. Harta de bodas, pactos y protocolos. ¡Quiero vivir mi propia vida, aunque sea por un tiempo!”
Koneko no dijo nada, pero no soltó su mano.
—“Hay una ciudad humana donde podremos escondernos. Es parte del territorio Gremory en el mundo humano, estoy segura que no pensaran en que seguimos en el territorio Gremory.” —explicó Akeno.
A Rias le pareció una buena idea, y asintió en respuesta.
—“Entonces vamos. Nadie nos detendrá.”
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Goku ya estaba llegando a su destino a lo lejos era capaz de ver una ciudad, a su impresión se veía bastante pequeña a comparación de la ciudad donde vivía Bulma y su familia en la capital del oeste.
—“¡¿Eh?! ¡Desapareció! “—gritó sorprendido, agitando el radar como si estuviera roto.
El radar del dragón, de repente dejo de mostrar por completo la ubicación de la esfera. Goku frunció el ceño, golpeándolo con suavidad como si eso fuera a arreglarlo. Pero a decir verdad aun aparecía la señal de las esferas que traía consigo, por lo que deducía que no estaba realmente dañado el radar
Un segundo antes, la esfera del dragón aparecía claramente a unos kilómetros al norte de la ciudad... y ahora no había ni rastro.
No era normal. Las esferas no se movían por sí solas, y mucho menos dejaban de emitir señal.
—“Hmm... tal vez alguien la escondió con magia o algo” —murmuró, rascándose la cabeza, el pequeño Saiyajin aun no dejaba de pensar que la magia existía, como cuando recién conoció a Bulma pensando que ella era una bruja que se quería comer su pescado—“. Pero más o menos recuerdo dónde estaba...”
Con la dirección en mente, Goku descendió hacia las afueras deKouh.
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Un círculo mágico carmesí se abrió al pie de una vieja fábrica abandonada. De él emergieron tres figuras: Rias, Akeno y Koneko, vestidas de manera discreta para no llamar la atención.
—“¿Aquí es?” —preguntó Koneko con voz suave, mirando el edificio corroído por el tiempo.
—“Sí “—respondió Rias—“. Akeno dijo que esta zona tiene una energía residual tan caótica que incluso los cazadores de exorcistas la evitan.”
—“Lo llamaban “el barrio maldito” “—agregó Akeno, sonriendo con suavidad—“. Nos servirá de escondite temporal.”
Rias asintió y avanzó, pero su cuerpo se detuvo de golpe. Una presencia demoníaca emergía cerca... violenta, salvaje... y torpemente descontrolada.
—“¡Cuidado! ¡No estamos solas!” —gritó.
Un rugido rasgó el silencio y, desde una de las fábricas cercanas, emergió una criatura grotesca, de piel rojiza, alas raídas y ojos desorbitados. Tenía el aspecto de un demonio de bajo nivel, pero su energía era anormalmente inestable... como si algo poderoso latiera en su interior.
—“¿Un demonio... renegado?” —Akeno chasqueó los dedos, generando una esfera eléctrica
—“Está fuera de control” —dijo Rias, materializando un círculo mágico de energía carmesí.
El ataque impacto em su pecho pero no pareció afectarle demasiado al demonio.
—“¡¡GRAAAAAAAAH!! ¡¡DUELEEEE!! ¡¡DUELEEEE!!“- El demonio rugió, llevándose una mano a su estómago. Al parecer la causa de su dolor era otra cosa ajena al ataque de Rias.
Koneko, se adelantó con los puños listos.
—“No habla como uno normal. Parece... enfermo.”
El demonio se retorció y vomitó fuego negro, pero Rias lo detuvo con un muro de energía.
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Goku aterrizaba a las afueras del barrio industrial, mirando el radar completamente apagado. Se bajó de la nube, pateando piedritas mientras hablaba consigo mismo.
-“Es una lastima que Krillin y Bulma no quisieran continuar ayudándome a buscar la esfera de mi abuelito. Seria mas divertido estando todos juntos”-
En ese momento, un rugido ensordecedor lo hizo girar la cabeza. Desde un edificio en ruinas, una explosión de energía sacudió el suelo.
Goku sonrió.
—“¡Eso fue una pelea! ¡Y se siente fuerte! ¡Tal vez sepan algo!”
Y sin dudarlo, echó a correr hacia la batalla... sin saber que estaba a punto de encontrarse con tres chicas que cambiarían su vida para siempre.
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El demonio gritó con furia, retorciéndose mientras vapores oscuros escapaban de su cuerpo. Rias, Akeno y Koneko rodeaban a la criatura, pero algo cambió de un segundo a otro.
—“¿Qué está... pasando?” —preguntó Akeno, retrocediendo apenas.
Una onda de energía estalló desde el vientre del demonio, y una energía completamente distinta brotó de su interior.
—“¡Eso no es solo magia demoníaca!” —exclamó Rias.
Los músculos del demonio se hincharon. Sus ojos brillaron con un tono anaranjado. Su respiración se volvió pesada... inhumana.
—“Está... mutando” —dijo Koneko, bajando el centro de gravedad como si preparara un golpe.
El demonio soltó un rugido ensordecedor, y con un solo golpe de garra lanzó a Akeno por los aires. Rias apenas logró protegerla con una barrera.
—“¡Está accediendo a esa energía desde dentro! ¡Y no puedo identificar qué es!” —gritó Rias, frustrada.
Entonces, una voz entusiasta cortó el aire:
—“¡Qué pelea tan genial! ¡¿Puedo unirme?!”
Las tres chicas giraron, y vieron a un niño de cabello negro puntiagudo, sonrisa amplia y vestido con un uniforme naranja y azul. Caminaba como si no pasara nada, agitando una mano.
—“¿Quién...? “—preguntó Akeno, atónita.
—“¡Soy Goku!” —dijo el niño, deteniéndose al ver al demonio—“. ¡¡Whoa!! ¡Ese tipo tiene algo dentro! ¡Es... una esfera del dragón!”
Los ojos de Rias se abrieron con sorpresa.
—“¿Una esfera del qué?”
El demonio volvió a rugir y arremetió contra Koneko. Ella lo bloqueó con sus brazos, pero fue arrastrada varios metros hasta chocar contra un contenedor.
—“¡Koneko!” —gritó Rias.
—“¡Te tengo!” —exclamó Goku, apareciendo de repente frente al demonio.
El monstruo lanzó un zarpazo, pero Goku lo esquivó con facilidad, se impulsó con una voltereta y le dio unapatada directa al estómago. El demonio salió volando, derribando una pared entera.
Rias, Akeno y Koneko se quedaron en silencio.
—“...¿qué fue eso?” —susurró Akeno.
Koneko se reincorporó, frotándose el hombro.
—“No es humano. Tiene ki... pero no como el mío”- Pensó la Nekomata, su mirada se oscureció al recordar algo bastante relacionado al ki.
Goku aterrizó, sonriendo.
—“¡Ya veo! ¡Por eso dejo funcionar el radar! ¡Ese monstruo se la tragó!”
—“¿De verdad alguien puede hacer eso...? “—murmuró Akeno, incrédula.
—“¡Yo una vez me comí un pez globo sin saber que era venenoso!” —dijo Goku alegremente. Pero las chicas no hicieron caso a su comentario.
Rias se adelantó.
—“¿Eres un humano? ¿Cómo puedes pelear así?”
—“¡Sí! Creo... Bueno, eso creo. Entrené mucho con el Maestro Roshi. ¿Ustedes también están peleando contra ese bicho?”
Rias dudó... pero en el fondo sintió algo curioso: el aura de ese niño era pura, honesta, sin rastro de malicia.
—“Sí... somos las primeras en llegar. Ese demonio está interfiriendo con una barrera importante. Si escapa, atraerá a cazadores y problemas.”
Goku sonrió.
—“¡Entonces vamos a detenerlo juntos!”
El demonio emergió entre los escombros, ahora más grande, con venas brillando en naranja y fuego escapando de su boca.
La esfera en su interior brilló un instante, como si respondiera a las demás esferas. El monstruo gritó... y lanzó una ráfaga de fuego oscura hacia todo el grupo.
—“¡Cuidado!” —gritó Rias.
Pero Goku ya estaba saltando, el bastón mágico extendiéndose en su mano.
—“¡Nyoibo, crece!”
Con un impacto directo, desvió el fuego hacia el cielo, mientras Rias y Akeno lanzaban hechizos de contención.
—“¡Esto se va a poner bueno!” —dijo Goku, emocionado.
Y así, por primera vez, la magia infernal y el ki ancestral pelearon codo a codo.
El demonio ya no era la criatura desorientada de antes. La esfera en su interior latía con una energía desbordante, y cada rugido suyo hacía temblar el suelo.
Pero ahora ya no estaba solo contra tres. Ahora enfrentaba a cuatro luchadores que, pese a sus diferencias, compartían un mismo objetivo.
—“Rias, ¿qué propones?” —preguntó Akeno, observando a Goku esquivar una ráfaga de fuego girando en el aire como una hoja.
—“No podemos purificarlo... La energía de esa esfera interfiere. Pero si conseguimos sacarla de su cuerpo, tal vez se estabilice “—dijo Rias, con voz firme.
—“¡Yo puedo hacerlo! “—gritó Goku desde arriba—“. ¡Solo necesito que lo mantengan quieto unos segundos!”
—“¿Cómo piensas sacarla?” —preguntó Koneko, con expresión estoica.
—“¡Con un golpe al estómago! ¡Si me acerco lo suficiente, puedo hacerlo escupirla!”
Las tres demonios intercambiaron miradas. No era la solución más elegante... Pero era 100% efectiva al estilo Goku.
Rias respiró profundo.
—“Muy bien. Akeno, Koneko. Lo inmovilizamos.”
—“Entendido “—dijo Akeno, extendiendo los brazos. Rayos chispearon en sus manos mientras flotaba ligeramente sobre el suelo.
—“No se resiste al daño físico” —añadió Koneko, rompiendo el suelo con un salto para posicionarse por detrás.
—“¡Ahora!”
El plan se puso en marcha.
Akeno lanzó un relámpago curvado que envolvió las piernas del demonio, electrificándolo y ralentizando sus movimientos. Al mismo tiempo, Koneko apareció a su espalda y lo golpeó con una patada ascendente directa a la columna. El demonio rugió, cayendo de rodillas.
—“¡Vamos, chico del bastón!” —gritó Akeno, ya con una sonrisa.
Goku asintió y concentró su energía, elkienvolviendo su cuerpo con una aura blanca vibrante.
—“¡Aaaahhh... HAAAA!” —exclamó, volando directo al pecho del demonio.
—“¡NYOIBO, ENCOGE! ¡...Y AHORA, CRECEEEE!“- El bastón se encogió en su mano y, justo al impactar contra el estómago del demonio, seextendió a máxima velocidad, lanzando una onda expansiva que sacudió todo el distrito.
El demonio se quedó en silencio un segundo... y entonces...
—“¡¡BUUUAAARRRGH!!” —vomitó una esfera naranja con tres estrellas que salió volando y rodó por el suelo.
Goku aterrizó con una voltereta, recogiendo la esfera y riendo feliz.
—“¡Jejeje!” Goku rio al obtener la esfera del dragon, pero luego se desilusiono un poco al notar que no era la de cuatro estrellas. -“Aw, no es la esfera de mi abuelito”- comento para si mismo guardando la esfera en su mochila.
El demonio cayó al suelo, inconsciente. Su cuerpo se encogió poco a poco, la energía inestable disipándose lentamente. Rias aprovecho eso, y con su energía de la destrucción termino el trabajo matando al demonio. Curiosamente Goku no se dio cuenta de esto al estar de espaldas a ellas.
Rias bajó la guardia.
—“No puedo creer que eso haya funcionado.”
Akeno reía suavemente.
—“Funcionódemasiadobien, diría yo.”
Koneko se acercó a Goku, observando la esfera.
—“¿Qué es eso?”
Goku se giró con la sonrisa de siempre.
—“¡Es una esfera del dragón! Si juntas las siete, puedes pedir un deseo.”
Las tres lo miraron, sorprendidas.
—“¿Un deseo? “—repitió Rias, frunciendo el ceño.
—“¡Sí! Cualquier cosa... Aunque solo funciona una vez cada año.”
—“¿Qué clase de magia es esa...?” —murmuró Akeno—“. No es demoníaca, ni celestial, ni humana...”
Rias lo miró con más interés. Ese niño no solo tenía una fuerza fuera de lo común, sino que traía consigo un objeto de poder capaz de alterar las leyes naturales.
Y justo en ese momento, un nuevo sonido se escuchó: sirenas en la distancia.
—“¡Alguien escuchó la pelea!” —dijo Akeno—“. ¿Nos vamos?”
Rias asintió, pero se giró hacia Goku.
—“Tú. ¿Cómo dijiste que te llamabas?”
—“¡Goku!”
—“Yo soy Rias Gremory. Ellas son Akeno y Koneko. Creo que es mejor que vengas con nosotras... No todos los humanos aquí aceptan cosas como... eso” —dijo, señalando la esfera.
Goku rió.
—“¡Jajaja! ¡No, gracias! ¡Aun tengo que encontrar la esfera de mi abuelito!“- Goku se giro dispuesto a irse, pero fue nuevamente detenido por la hermosa chica de pelo rojo.
Goku se dio media vuelta con total tranquilidad, y comenzó a alejarse con pasos ligeros, casi saltando de la emoción. Pero entonces, la voz suave y autoritaria de la chica de cabello rojo lo detuvo.
—“¡Espera!”
Goku frenó en seco. Se giró curioso, ladeando la cabeza.
—“¿Hmm?”
Rias caminó hacia él con paso decidido. Sus ojos azules lo observaban con intensidad, como si intentara descifrarlo. Detrás de ella, Akeno y Koneko intercambiaban miradas silenciosas.
—“¿Esa esfera... es tan importante para ti?”
—“¡Sí! Era de mi abuelito. Me la dejó antes de morir” —dijo con una sonrisa un poco más melancólica—“. Siempre la llevaba conmigo, así que ahora quiero recuperarla.”
Rias lo miró fijamente unos segundos más.
—“Entonces déjame ayudarte a encontrar el resto.”
Goku parpadeó.
—“¿Eh? ¿Por qué?”
—“Porque... no es seguro que vayas solo. Kouh es un lugar con energía espiritual muy inestable. Muchos seres vendrán atraídos por lo que vimos hoy. Esa esfera emitió un poder que puede ser malinterpretado por demonios, exorcistas o incluso algo peor.”
—“Mmm...” —Goku se rascó la cabeza—“. Suena peligroso, ¡pero no me molesta! ¡Así entreno más!”
Rias suspiró, sin poder evitar una pequeña sonrisa. Era como un torbellino de caos con patas, pero había algopuroen él.
—“No lo entiendes. Esa esfera que tienes podría causar una guerra si cae en manos equivocadas. ¿Y si alguien intenta robártela?”
—“¡Que lo intenten! “—dijo Goku con entusiasmo, levantando el puño—“. ¡Me haría más fuerte!”
Akeno rió bajito. —“Es tan tonto que da vueltas y vuelve a ser encantador...”
—“No queremos que pelees solo “—dijo Rias con más firmeza—“. No ahora que sabemos lo que estás cargando. Al menos... quédate esta noche con nosotras. Luego puedes seguir tu búsqueda si así lo deseas.”
Goku la miró un segundo... luego se encogió de hombros.
—“Bueno... ¡Está bien! ¡Pero solo por hoy! Mañana sigo buscando, ¿eh?”
—“Claro” —dijo Rias, satisfecha.
—“¡Además, las demás esferas no están en esta ciudad!”
Rias entrecerró los ojos. No solo tenía esa información... sabía cómo rastrearlas. Cada segundo que ese chico pasaba con ellas, el misterio se hacía más grande.
—“¿Tienen comida?“- preguntó Goku, como si recién recordara lo más importante.
Koneko lo miró de reojo, levantando una ceja.
—“¿Cuánto puedes comer?”
—“¡Mucho!” dijo él con una sonrisa de oreja a oreja.
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La noche cayó sobre Kuoh con un manto de silencio apenas roto por el canto de los grillos. En una casa abandonada que Akeno había restaurado con hechizos ilusorios, el grupo improvisó su refugio.
Rias se sentó en un sillón polvoriento con postura regia, aunque relajada. Akeno había encendido unas lámparas mágicas flotantes que llenaban la estancia con una luz cálida, y Koneko... simplemente estaba sentada en el rincón más cercano a la comida.
Goku, por supuesto, estaba en el suelo, con las piernas cruzadas frente a unatorre de platos vacíos.
—“¿Cuántos lleva?” —murmuró Rias en voz baja.
—“Perdí la cuenta en el decimocuarto plato” —respondió Akeno con una sonrisa divertida.
—“¡Esta carne es buenísima! ¿Dónde la consiguieron?” —preguntó Goku entre bocados, sin detenerse.
—“La traje del Inframundo” —respondió Akeno con tono casual—“. No es común aquí, pero pensé que nos vendría bien. Aunque... no planeaba alimentar a un ejército.”
-“¿El inframundo? ¿Dónde queda eso?“- pregunto con la boca llena y genuinamente confundido.
-“¡Primero traga la comida antes de hablar!” Rias lo regaño al ver su falta de modales y lo asqueroso que fue verlo hacer eso.
*GULP* Goku quien tenia la mejillas infladas por la comida se la trago toda de uno y volvio a preguntar.
-“¡Jejeje! ¡Perdon por eso! Estaba preguntando que donde queda el inframundo. He viajado por casi todo el mundo, pero no recuerdo haberlo visto”
Akeno soltó una risita y se recargó en el respaldo de su silla, cruzando las piernas con elegancia.
—“Es porque no es parte del mundo humano “—explicó—“. El Inframundo está en otra dimensión, separada del plano terrestre. Es donde viven los demonios... como nosotras.”
Goku parpadeó un par de veces, con un pedazo de carne aún en la mano.
Rias apenas había terminado de explicar lo del Inframundo cuando Goku se incorporó de golpe sobre el futón, con los ojos abiertos como platos.
—¿¡Eh!? ¿¡Son demonios!? —exclamó, dando un brinco y colocándose en posición de combate. Su expresión cambió por completo: ya no era el chico alegre de antes, sino alguien alerta, preparado—. ¡Mi abuelito me habló sobre los demonios! Me dijo que eran malos... ¡y que les quitaban las almas a las personas!
La habitación se llenó de tensión al instante.
Koneko se puso de pie sin decir una palabra, los ojos entrecerrados. Akeno, en cambio, sonrió con esa calma peligrosa que usaba cuando la situación amenazaba con salirse de control.
—“Vaya... qué concepto más encantador tienen de nosotros en el mundo humano” —comentó Akeno con tono burlón, aunque su mirada evaluaba cuidadosamente a Goku.
—“¡Goku, espera! “—intervino Rias, levantándose con la palma al frente, como pidiendo paz—“. No somos como los demonios de tus historias. No andamos cazando almas ni lastimamos inocentes por diversión.”
—“¿Entonces no son como los de los cuentos? “—preguntó Goku, bajando apenas los puños pero sin perder la tensión—“. ¿No comen gente ni hacen tratos para robar sus vidas?”
—“Eso solía ser cierto... hace siglos” —explicó Rias con paciencia, acercándose lentamente—“. El mundo ha cambiado. Ahora los demonios, al menos los de nuestras casas, siguen reglas. Hay pactos, sí, pero son voluntarios. No arrebatamos nada por la fuerza.”
—“¿Y tú nunca has hecho daño a alguien? “—insistió Goku, con una mezcla de curiosidad y desconfianza.
Rias dudó un segundo. No por falta de respuesta, sino por lo inesperado de la pregunta. Nadie solía preguntarle eso de forma tan frontal... y tan inocente.
—“He peleado. He tenido que defenderme. Pero no... no disfruto hacer daño. No soy así “—respondió con firmeza.
Goku la observó en silencio. Entonces su cuerpo se relajó, y su pose de combate se deshizo por completo. Una gran sonrisa volvió a su rostro.
—“¡Ah, ya veo! ¡Entonces no son tan malos como decía mi abuelito!”
Akeno dejó escapar una carcajada suave, Koneko rodó los ojos, y Rias simplemente se dejó caer de nuevo en el sillón, aliviada y un poco exasperada.
—“¿Así de fácil?” —preguntó ella, arqueando una ceja.
—“¡Sí!” —dijo Goku con una risa ligera—“. Puedo sentirlo. No tienen esa energía mala de la que hablaba el abuelo. Además... me dieron comida, eso significa que son buenas personas”-
—“Increíble” —susurró Akeno, divertida—“. Es como si llevara un detector de intenciones dentro de la cabeza.”
—“Más bien dentro del corazón” —dijo Rias en voz baja, casi para sí misma.
Goku se volvió a acostar como si nada hubiera pasado.
—“¡Gracias por dejarme quedarme! Mañana saldré temprano a buscar la siguiente esfera.”
—“Te ayudaremos “—dijo Rias desde su rincón.
—“¿De verdad?”
—“Claro. Aunque me preocupa que esa inocencia tuya atraiga más problemas de los que puedas manejar.”
Goku ya roncaba.
Rias lo miró en silencio un momento, y luego se permitió una sonrisa sincera. Por primera vez en mucho tiempo, sentía que algo inesperado —algo sin planes ni contratos— estaba comenzando.
Y le gustaba.
—“Buenas noches, Goku” —respondió Rias, sonriendo pese a sí misma.
Akeno se estiró perezosamente.
—“Esto será divertido...”
Koneko, desde su rincón, murmuró:
—“Muy ruidoso...”
Y así, en una vieja casa protegida por hechizos, entre risas, desconfianzas disipadas y una montaña de platos vacíos, se tejió la primera noche de una alianza inesperada.
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Fin espero les haya gustado
coméntenme que les pareció
creo que deberia ir a dormir



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