Más Allá de la Aversión

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Summary

Daniela y Asher eran enemigos declarados; sus encuentros estaban llenos de sarcasmos afilados y sonrisas que ocultaban el desdén. Daniela con su espíritu indomable y su amor por la lectura, Asher, el típico chico malo popular que siempre había tenido todo en bandeja de plata, parecían irresistiblemente destinados a chocarse en cada esquina. Sin embargo, en sus corazones, entre la ira y el desprecio, había una chispa que ninguno de los dos podía ignorar.

Genre
Romance
Author
Helen
Status
Ongoing
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
16+

Capítulo 1

El sol se cuela por la ventana de mi habitación, dándome a entender de que es hora de levantarme. La verdad no dormí mucho, estuve pensando toda la noche en que hoy volvería a la escuela, y eso implica volver a ver a Asher Mitchell.

Desde el primer momento en que nos conocimos la relación había sido tensa. Eramos como imanes que se repelían. Todo en él me irritaba: su risa burlona, su estilo despreocupado y esa manera de desafiarme en todo momento.

Me consideraba una estudiante aplicada y seria, mientras que Asher parecía disfrutar de desafiar las normas.

Dejando atrás todo pensamiento sobre él me empiezo a preparar.

Opto por un pantalón cargo azul no muy oscuro, un top blanco y por encima una chaqueta negra. Suelto mi cabello castaño, el cual cae en ondas por mi espalda. Me maquillo de forma sencilla, ya que no me gusta exagerar demasiado.

Observo mi figura reflejada en el espejo, no soy de grandes caderas ni tampoco de grandes senos, sino que mi cuerpo es sencillo, todo esta a su debido tamaño.

Al bajar me encuentro con un Daniel desesperado, mientras habla por teléfono.

-Hey estúpido- le grito llamando su atención.

-Hola bella durmiente- dice dándome un beso en la frente- ve a desayunar, mamá y papá se fueron a trabajar- me grita subiendo las escaleras.

-Okey!- le grito yo en respuesta, para asi empezar a desayunar lo mas rápido que pueda.

Estoy en el auto de mi hermano esperando a que cuelgue el maldito teléfono para acabar de irnos.

-Pedazo de estúpido, cuelga el maldito celular y vámonos- le digo, el cuelga el celular y se monta abrochándose el cinturón, para empezar a manejar hacia la escuela.

Al llegar a la escuela, el bullicio de los estudiantes llenaba el aire. Me encamine hacia mi casillero, ya que no habia encontrado a mis mejores amigos y mi hermano se había ido con sus amigos. Estaba dispuesta a ignorar a todo el mundo, pero una risa familiar hizo que me detuviera en seco.

—¡Mira quién llegó! La señorita Raven — exclamó Asher desde el otro lado del pasillo, rodeado de amigos.

En respuesta gire los ojos, sabiendo que lo mejor sería no engancharme. Sin embargo, las palabras salieron de mi boca antes de poder detenerlas.

—Mejor eso que ser un payaso sin vida.

El grupo se carcajeó, y aunque intente sentirme segura y calmada, mi corazón latía con fuerza. Asher se acercó un poco más, levantando una ceja.

—¿Te molesta que yo tenga amigos? No todos vivimos para los libros, Daniela.

—Y no todos vivimos para hacer el ridículo, Asher —respondi, manteniendo la mirada desafiante.

Esa fue la dinámica que habíamos establecido: un tira y afloja constante. Cada palabra, un dardo lanzado, cada mirada, un desafío oculto.

Entramos al salón, ya la profesora Bela nos esperaba adentro, recorrí el salón con la mirada buscando a mis amigos, cuando los encontré me dirigi directo hacia donde estaban.

-Joder chicos los estuve buscando- digo acomodandome en mi silla mientras ellos reían.

-¿Segura que nos estabas buscando?- habla Sam- te vimos muy ocupada hablando con Asher- responde ella al ver mi cara de confusión.

-Yo no estaba hablando con el animal ese- digo y ambos empiezan a reír- bueno no era hablando, sino más lo de siempre.

-Esta bien- habla Lucas- después nos cuentas que te dijo o hizo ahora.

Al finalizar la clase, recogí mis cosas para ir a dejarlas en mi casillero e ir a almorzar con mis amigos a la cafetería.

-Dani- dice Lucas llamando mi atención- vamos a ir adelantandonos, sabes para ir a escoger donde nos sentaremos- me explica y yo solo asiento.

Estaba a punto de salir del salón, cuando siento que algo me golpea en la espalda, me giro, y ahí estaba el estúpido causante de mis desgracias, sonriendo.

—¿Te crees tan gracioso? No tienes que molestarme para sentirte mejor —dije, sin poder ocultar la frustración en mi voz

Asher se giró, su sonrisa provocadora aún seguía en su rostro.

—Tal vez solo me divierte ver cómo te enojas tan fácilmente —respondió, encogiéndose de hombros—. No es mi culpa que seas tan predecible.

Estaba a punto de decir algo mas pero me contuve ¿Realmente deseaba continuar con esta batalla absurda?

Ambos nos quedamos en silencio, y por un momento, el ambiente cambió. La tensión era palpable. Sin embargo, el momento se rompió cuando Diego uno de los mejores amigos de Asher lo llamó.

—¡Vamos, Asher! ¡No tenemos tiempo que perder!

Me di la vuelta rápidamente, y empeze a buscar a Sam y a Lucas. No podía, no debía. Tenía que concentrarme en mis estudios y dejar atrás cualquier noción de que las cosas entre nosotros pudiera cambiar.

Estaba a punto de guardar las cosas en mi casillero cuando una voz chillona me interrumpe.

- Hola rarita- joder, era Emily, la mas popular de toda la escuela, muchos decian que todo en ella era plástico.

- ¿Que quieres?- pregunté ya cansada de su irritante voz.

- A mi me hablas bien rarita- esta estúpida me va a romper los tímpanos.

- Por última vez, ¿que quieres?, no tengo tiempo- dije terminado de guardar los libros de historia.

- Nada la verdad - responde riendo- solo quería acordarte que la que manda aquí soy yo- responde con suficiencia, luego se da la vuelta y se va, dejandome ahi como una estúpida.

Voy al comedor y encuentro a mis amigos esperandome para almorzar.

-¿Ahora que te hizo Asher?- pregunta Sam sin siquiera darme tiempo a sentarme.

-O mas bien, ¿que te hizo Emily?- habla Lucas, entonces empiezo a contarles con lujo de detalle todo lo que me a pasado.

Luego del almuerzo, tuve unas dos clases más, pero nada relevante, no vi más al estúpido de Asher, y lo agradezco grandemente.

Mi hermano me esperaba en el estacionamiento, listo para irnos a casa.

Al salir al estacionamiento me encuentro con el causante de mi mal humor. Este me da una rápida mirada para luego subirse a su moto y desaparecer.

Y así, un nuevo día en la escuela había comenzado, con más conflictos por venir.