Detrás de mí

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Summary

Ese video era una esperanza para los dos. Y en cambio... Acabó siendo el principio de una pesadilla. Elodie Hellens, una célebre entrevistadora, está notando que su canal de entrevistas ya no resulta tan interesante. Sus vistas están bajando constantemente, necesita contenido de calidad. En medio de su preocupación, descubre a un alumno que capta su atención: Kaysen Donovich, un chico que asesinó a cuatro personas y que, tras años de terapia intensiva, logró recuperar el juicio. Por supuesto, nadie quiere acercarse a él en la universidad. Elodie ve esto cómo un chance para grabar una entrevista en la que ambos saldrían beneficiados: Ella recuperaría sus visitas, y Kaysen demostraría al mundo que ha cambiado. Lo que ninguno de los dos sabe es que habían abierto la caja de pandora. Pronto Elodie se verá involucrada en el pasado de Kaysen cuando un chico llegue a Moonville con intenciones de ejecutar una meticulosa venganza; Supondrá el inicio de una catástrofe que los obligará a forjar un vínculo indestructible. Ella deberá sobrevivir... Y él no volver a matar.

Genre
Romance
Author
Fanny
Status
Ongoing
Chapters
3
Rating
n/a
Age Rating
16+

Prólogo

«Uno, dos, tres…»

«Uno, dos, tres, cuatro…»

«Uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis…»

Contar era, desde luego, el método de relajación más efectivo de los miles que me enseñó Kaysen. Un recurso vital para nuestra vida últimamente, en la que no parábamos de sufrir sucesos que nos sacaban de sí. Sin embargo, no podía funcionar de ninguna manera si esa vez el problema era que me habían secuestrado.

—¡Ayudadme! —golpeé la puerta con el puño múltiples veces—. ¡Que alguien me saque de aquí! ¡Por favor!

Me dio la impresión de estar abajo, muy abajo. Como en un sótano diminuto. La luz roja del generador era lo único que me permitía ver a mi alrededor: Un cuarto de paredes enmohecidas y tres hojas de periódico en la esquina, nada más. El olor denso a los drenajes penetraba en mis fosas.

Y lo peor es que no había una sola pista que indicara mi ubicación, ni siquiera si seguía en Moonville. Pero sabía perfectamente quién estaba involucrado. Una pena que me doliese hasta pensar. Estaba mareada, sedienta y angustiada, y tenía unas ganas tremendas de arrancarme el vestido de lentejuelas de un estirón.

—Tranquila, Elodie —susurré para mí misma—. Todo irá bien. Saldrás de aquí, no es la primera vez que pasas por esto.

Toda persona valiente tiene un límite, y hacía tiempo que había rozado el mío; consideré con seriedad lo de hacerme bola en el suelo y esperar a que los de arriba decidieran mi destino. Ya no podía seguir luchando por una batalla que no me pertenecía.

Derrotada, me senté con las caderas aún doloridas y me dediqué a reflexionar. ¿Cómo había llegado hasta allí? ¿Fue por mi futuro? ¿Por el reconocimiento que supondría? ¿Por imponer justicia?

¿Por amor?

«Dónde estará Kay... Por favor, que esté bien»

Debí suponer que esto terminaría de la peor manera.

Cielos, ¿En qué diantres estaría pensando?

«Uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis. Se está acercando alguien.»

Me preguntaba quién estaba bajando los escalones en dirección al cuarto subterráneo. Quién sería el verdadero culpable de que todo se hubiera ido al garete.

Pero aún más, me preguntaba qué hubiera pasado si mi camino y el de Kaysen nunca se hubieran cruzado por decisión propia.

Jamás me habría dado cuenta de que lo que más deseaba y me perjudicaba al mismo tiempo…

Estaría justo detrás de mí.