Un legado de sangre

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Summary

Al lobo de ojos rojos siempre has de temer. Eso es lo que Isis se repite una y otra vez desde que se vio obligada a dejar su manada. Llena de resentimiento, dolor y traición ha estado vagando por el mundo, alejando a cualquiera que trate de congeniar con ella. Sin embargo, el destino ha decidido que es hora de que se reúna con su alma gemela y, a pesar de que quiera evitarlo, el destino es caprichoso. Miles de enemigos la seguirán en las sombras y tendrá que enfrentarse a monstruos del pasado que la atormentan en recuerdos. ¿Será que al fin tendrá su final feliz?

Genre
Fantasy
Author
belen_san
Status
Ongoing
Chapters
6
Rating
n/a
Age Rating
16+

Prólogo

Ojos rojos.

Ojos rojos y desesperación era lo único que Isis sentía en ese momento.

Oía las pisadas rápidas de la persona que la seguía incansablemente. No tenía idea del tiempo quae había pasado porque ni siquiera sabía en dónde estaba. Todo a su alrededor era oscuro, negro. Corría como si supiera lo que tenía delante, pero la verdad era que solo lo hacía por desesperación.

El miedo hacía que el corazón le martilleara fuertemente en el pecho y los oídos comenzaran a pitarle, lo cual no ayudaba a que se tranquilizara. La disminución de sus sentidos no le gustó para nada, se sentía débil cuando eso pasaba y ahora la estaban privando de todos y cada uno de ellos sin piedad.

—Los monstruos no pueden esconderse de otros, Isis —. Aceleró su paso aterrada al reconocer la voz del hombre.

—¡Déjame en paz!

—Nadie creyó en ti, ¿Por qué crees que pasa esto? No puedes huir de lo inevitable.

—No haré nada por ti. No eres el dueño de mi destino.

Gritó cuando sintió una inmensa fuerza impulsarla hacia atrás y se quejó cuando su cuerpo impactó contra el suelo raspándole los codos al deslizarse por el piso. Alzó la vista jadeando y la figura delante de ella fue tomando forma, sin embargo, solo observó dos ojos rojos antes de despertar gritando de dolor.

El cuerpo se le retorció hasta que su voz simplemente se redujo a un hilo. Su conciencia poco a poco fue borrándose hasta que su loba tomó el control.

El cuerpo grande y peludo se levantó poco a poco, como un cervatillo al nacer, se revolvió tratando de quitarse la tierra de encima y echó a correr.