Capítulo 1
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"La gente triste ama la lluvia
Porque ya no lloran solos"
—Forever Rain
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Ocho años de noviazgo y cuatro de Matrimonio, se desaparecen en un abrir y cerrar de ojos. ¿Tan mal se pusieron las cosas, como para ahora no poder verse a la cara? Está bien, no eran la pareja ideal de revistas americanas de los 50's pero tampoco era para acabar de la manera en la que lo hizo. A la vista del ojo público, ellos eran tan similares en cuanto a inteligencia, no obstante al momento de compartir opiniones o decisiones eran tan opuestos, algunos dirían que eso los hizo, de alguna manera, enamorarse, por qué según el dicho "Los polos opuestos se atraen".
Solo bastó un papel con la palabra escrita "Divorcio" para que todo lo que vivieron por 12 años se fuera a la basura.
Con nostalgia y melancolía mira por última vez su — Ahora — antigua casa, la que alguna vez fue feliz con la mujer que más amaba.
Los años de completa angustia le caían como peso muerto sobre sus hombros, tragó las lágrimas y las palabras que no pudo decir.
No tenía un destino claro de a dónde ir, quería que las vías del tren decidieran por el. Sentado en una banca espero pacientemente a que la larga fila de boletos se hiciera más pequeña, no tenía prisa por irse, al final, nadie esperaba su llegada.
La noche se hacía cada vez más fría, era lógico. Estaban a finales de Noviembre en espera de la tan esperada Navidad, ese año esperaba que esa fecha tan importante la pasara bien con amigos y familiares y, por una vez, estar en paz con su ex esposa. Ahora esos sueños no podrán ser posibles.
— Un boleto, por favor.
La señorita del mostrador le dió la bienvenida con esa sonrisa cansada que demostraba el largo día que tuvo que pasar.
— ¿Su destino? — Su voz cansada fue un alivio para su mente, sintió que no estaba solo en su sentir. En otras circunstancias se hubiera sentido culpable de no tener una respuesta clara a esa pregunta. Pero esta vez, solo suspiró.
— El que sea el más lejos de aquí.— Respondió con voz cansada, apenas en un susurró.
La recepcionista asintió, lo miró por unos segundos más de lo necesario, quizás reconociendo algo en su mirada. No dijo nada, simplemente tecleó en la máquina y le tendió un boleto.
— Dimmsdale. Sale en veinte minutos.
Jimmy lo tomo entre sus dedos, agradecio a la mujer, leyó el nombre de su próximo destino como si fuera la respuesta que está buscando.
— Dimmsdale...— repitió en voz baja una y otra vez como una especie de mantra. El nombre, por una razón hizo que su corazón se sintiera tranquilo. No sonaba mal.
Y aunque aún no lo sabía, Dimmsdale no solo sería su escape… sino el inicio de algo que había olvidado sentir.
Una vez sentado en los asientos del tren, cerca de la ventana miro afuera, donde la lluvia caía en gruesas gotas que resbalaban lentamente por el cristal empañado. Con la mirada perdida en las gotas de lluvia, reflexionó lo que vivió en los últimos meses, las discusiones cada vez más fuertes, los abrazos que no pudo dar y las disculpas que nunca abandonaron sus labios. El orgullo y el fracaso lo llevaron a dónde hasta ahora, perdido en la incertidumbre de lo que pasará mañana.
Cansado, cierra los ojos, el suave ruido de la lluvia al caer lo arrulla, dándole el consuelo que tanto necesita.
La lluvia lloró esa noche por el.