Chapter 1
“Algunas ausencias duelen como si fueran presencia constante.” — Elvira Sastre
El agua corría como antes, pero su alma no.
Ximena se detuvo al borde del río, donde las piedras aún recordaban el peso de dos cuerpos entrelazados por la promesa del “para siempre”. El aire olía a humedad, a memorias dormidas, a despedidas no dichas. El mismo lugar, el mismo sonido del agua… pero una Ximena distinta.
—Aquí fue —susurró.
Aquí lo amó con los ojos cerrados.
Aquí le prometió quedarse, incluso cuando temblaba por dentro.
Aquí se convirtió en hogar… solo para perderse después.
El viento levantó su cabello como si quisiera jugar con ella, como él solía hacerlo. Por un segundo, creyó escuchar su risa entre las ramas. Por un segundo, creyó que no habían pasado siete años. Que aún eran ellos. Que aún estaban.
Pero ya no eran.
Ximena se agachó, y con la punta de los dedos tocó el agua. Estaba fría, pero no dolía. O ya se había acostumbrado. En ese río había dejado una parte de sí. Y hoy venía a buscarla de vuelta.
Sacó la libreta vieja del bolso, esa que había jurado no volver a abrir. La misma donde escribió todas las cartas que nunca envió. Sus manos temblaban, pero su alma no. Esta vez no venía a buscar respuestas. Venía a soltarse.
"Julio…
Aquí me prometiste que nunca me soltarías. Y aquí, hoy, soy yo quien te suelta a ti."
La tinta manchó la hoja con la firmeza de alguien que ha llorado demasiado para seguir callando. No había odio. No había rencor. Solo amor… ese amor limpio que ya no duele, solo enseña.
Se levantó despacio. Las piedras crujieron bajo sus pasos, como si la tierra también sintiera el adiós. No lloró. No era tristeza. Era paz.
—Gracias —susurró al río—. Por lo que fuiste. Por lo que no serás.
Y mientras el agua seguía su curso, Ximena también.
Esta vez, para no volver.