Capítulo 1.- El Eco Del Silencio
Can Baez tenía 18 años y, desde que tenía memoria, siempre había sentido que algo le faltaba. No era comida, ni techo, ni ropa. Su familia era de clase media: no vivían con lujos, pero tampoco les faltaba lo esencial. Tenía una habitación propia, comida caliente cada noche y hasta una moto deportiva que sus padres le ayudaron a comprar con esfuerzo. Pero dentro de él, algo se sentía roto.
Era como si el mundo pasara frente a sus ojos y él estuviera atrapado detrás de una ventana, mirando sin poder tocar nada.
En la escuela, nunca fue el más popular, ni el más raro. Estaba ahí. En medio. Invisible. Y eso dolía más que ser ignorado. Era como si su existencia no tuviera peso, como si su presencia no hiciera diferencia. Le molestaba saber que muchas personas ya habían vivido cosas que él solo podía imaginar: viajes inesperados, relaciones intensas, errores que dejaban cicatrices... él solo tenía días que se repetían como un bucle lento y gris.
“¿Alguna vez viví algo que me hiciera decir: esto fue único, esto fue mío?”, se preguntaba mientras conducía su moto por las avenidas de la ciudad al atardecer, sintiendo el viento en la cara como un abrazo a medias.
A veces, escuchaba a sus padres reírse con sus hermanos. Veía cómo compartían bromas, anécdotas, pequeñas cosas. Can los quería, pero sentía que él no estaba del todo ahí. Su cuerpo sí, su alma no.
Solo una persona parecía notarlo, aunque no siempre estuviera disponible: Hande Jonay su amiga de confianza y la unica....