Por siempre mía

All Rights Reserved ©

Summary

"Trescientos años tuvieron que pasar para volverte a encontrar, esta vez no pienso dejarte escapar."

Status
Ongoing
Chapters
5
Rating
5.0 2 reviews
Age Rating
18+

Prólogo

Mi corazón latía con rapidez mientras corría por el bosque. El vestido largo me dificultaba la tarea de hacerlo, sin embargo, era tanto mi empeño por llegar al acantilado, que me las arreglé para poder obligar a mis piernas a moverse más rápido.

Podía sentir la presencia de ese ser oscuro detrás de mí, pero no le daría oportunidad alguna para que me capturara. No iba a vivir una eternidad a su lado dándole mi sangre que lo fortalecía, que lo ayudaría a convertirse en un ser más fuerte y peligroso de lo que ya era. Maldije en aquel momento ser hija de mi madre, ella también fue prisionera de uno de esos demonios, obligada a ser el alimento de un ser demoniaco.

Aunque poseyera la misma sangre en mis venas, esta vez la historia no se repetiría.

Llegué al acantilado. Mi corazón estaba a punto de salirse de mi pecho debido al golpeteo errático. Aquel ser pensaba que yo no me lanzaría a mi propia muerte, pero por supuesto que lo haría. Era tanta la repugnancia que me causaba que prefería morir de aquella horrible manera, que ser suya.

—Cathrine —dijo mi nombre el demonio.

Lo vi salir de entre las sombras del bosque con sus ojos azules de depredador puestos sobre mí.

—Vete, maldito monstruo. Jamás tendrás mi sangre.

Él sonrió ampliamente. Era un hombre apuesto y seductor, con una hermosa cabellera que le llegaba hasta los hombros, poseía un rostro perfecto, sin embargo, aquella belleza no me engañaba. Yo sabía lo que había detrás de ella.

—Voy a tenerla sea cuál sea el costo, Cathrine —murmuró con voz pausada.

Dio un paso al frente y yo di uno hacia atrás. Estaba a unos centímetros de la orilla... y de mi muerte.

—Nunca... nunca seré tuya.

—Puedes morir ahora hermosa, Cathrine, sin embargo, eso de nada te servirá. Volverás y yo te encontraré y entonces serás por siempre mía.

—No nos volveremos a ver nunca.

Después de decir aquello me lancé hacia el precipicio.

—Te estaré esperando...

Escuché como encerraba una promesa en esas palabras. Me apiadaba de la mujer que dentro de algunos años fuera yo. Eso fue lo último que pensé antes de que un dolor atravesara mi cuerpo, para después perderme en la oscuridad... para siempre.