Prólogo
Cuando somos pequeños anhelamos ser adultos para comer un poco más de pastel, ir a dormir sin una hora estipulada, mirar esa peli de terror que tantas ganas tenemos o subir a ese juegos en la feria al que no tenemos la altura adecuada. Curioso que los niños desean lo que los adultos detestan. A Veces me pregunto si desperdicie aquell etapa, aquella época en la que mi única preocupación era saber que ocurriría en el próximo capítulo de mi serie favorita, simplemente contar los días para que fuese mi cumpleaños y abrir regalos, o qué zapatos eran mejores, los de princesas o los fucsia con rueditas. En fin, ser niño era una pasada.
No paro de pensar en todas las cosas que soñé de pequeña, todo lo que creía que podría lograr con solo veinte años, inocencia le llaman. Mi yo de pequeña estaría tan decepcionada de mi, al verme empacar toda nuestra vida en una maleta, al aceptar vivir con una completa extraña muchos kilómetros a distancia de casa, al ser tan cobarde que preferí huir que seguir enfrentando mis problemas.
Si, totalmente decepcionada.
Apago el celular durante el vuelo, no quiero contestar las llamadas de mamá ni revisar los mensajes de mis amigos, ni mucho menos los de él. Quiero apagar mi mente por un rato, quiero dejar de pensar en la locura que estoy haciendo, quiero sentir que por primera vez en toda mi vida me acerco a algo correcto, a un destino para mi, un lugar en el mundo para mi. Por eso, cuando dos semanas antes navegando por instagram me apareció el anuncio de una chica en busca de roomie, en San Diego. Iba a deslizar, juro que iba hacerlo, no estaba en busca de apartamento, ni mucho menos de mudarme lejos de casa. Tenía una vida cómoda en Canadá, vivía con mi madre, mi trabajo no era tan malo, aunque mi jefe era un maldito acosador, tenía amigos, que la mayoría no eran tan malos, estaba Dan…Ugh, Dan.
Cuando por ese segundo, antes de apartar el anuncio de mi celular, mi vida pasó por delante mío, un segundo. Realmente me desperté. Un segundo en veinte años de vida. Mi vida podría resumirse en un segundo. Estaba jodida.
El resto bueno…es la historia, ponerme en contacto con la chica, la cual su nombre es, Abby, abreviado de Abigail, citado por ella misma. Comprar un ticket de avión con la mitad de mis ahorros, renunciar a mi trabajo, no sin antes cantarle algunas verdades a mi ahora ex jefe, dejarle una carta a mamá, escapar por la noche, tomar un taxi hasta el aeropuerto, subir al avión, empezar de nuevo, conocerlo…….Que drama.